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martes, 20 de febrero de 2018

10 ciudades con poblaciones extremadamente desamparadas


CIUDADES CON LA MAYOR POBLACIÓN SIN HOGAR
Fuentes:


Comentario:
La existencia de personas viviendo en la calle es inherente a la existencia del sistema capitalista: sobrepoblación unida a sobreexplotación y a la incapacidad para ahorrar los recursos básicos para adquirir una propiedad digna. La pobreza y la mendicidad existió a lo largo de los siglos y de los modos de producción, pero la extrema pobreza es algo diferente, que se ha masificado desde el siglo XVIII.
Entre las diez urbes mencionadas en el estudio, las dos primeras son de los Estados Unidos. Figuran tres de nuestra América: ciudad de México, Buenos Aires y Sao Paulo. Hay dos de Europa: Moscú y Budapest, de países que renegaron del sistema socialista: Rusia y Hungría.
Hay tres de Asia: Manila en Filipinas (es una semicolonia yanqui desde 1898), Indonesia y la India.
En contra de lo que podría creerse, en la lista no hay ciudades de África y tampoco figuran países muy pobres de nuestra América, como Haití, y desde luego no están Cuba, Venezuela ni Bolivia, contra cuyos gobiernos hay una larga guerra fría y mediática desatada por el Imperio capitalista.

En Chile, el gobierno reconoció la existencia de casi 11.000 personas en la calle: “Más de 10 mil personas se encuentran en situación de calle en el país, de acuerdo a un avance presentado por el Ministerio de Desarrollo Social de los resultados del Registro Social Calle, primera medición de este tipo desde 2011. Aunque la medición lleva hasta el momento un 81 por ciento de avance, ha arrojado que 10.610 personas viven en situación de calle, un 44 por ciento de ellas en la Región Metropolitana”. El Ministro de Planificación, el comunista Marcos Barraza, bajó la gravedad de la situación:
El ministro Marcos Barraza comentó que "teniendo presente que esto no es comparable metodológicamente con los catastros anteriores, porque tenían duplicidades de información, no es posible afirmar que la población en situación de calle haya aumentado".
"Lo que sí es posible afirmar es que las personas en situación de calle, afortunadamente para el conjunto de la sociedad, son más visibles que antes", precisó.

El Hogar de Cristo difiere de las cifras oficiales:
Sin embargo, desde el Hogar de Cristo, el director ejecutivo Juan Cristóbal Romero sostuvo que "no da cuenta la totalidad de personas en situación de calle que hoy existen y eso explica las diferencias que hay en la cantidad de personas catastradas el 2011 con la de hoy".
"En 2011 se hablaba de 11.200 personas, hoy hemos bajado a 10.600 cuando nosotros, como Hogar de Cristo, estimamos que ha ido aumentando la cifra. Por el Hogar de Cristo pasan 15 mil personas en situación de calle durante el año", aseveró.
Fuente:
Publicado: Miércoles 30 de agosto de 2017 | Autor: Cooperativa.cl

Comentaremos que la baja entre 2011 y 2017, según cifras oficiales, sería sólo de 600 personas, es decir el 11.6% de la cifra de 2011.

El comentario del director del Hogar de Cristo nos parece acertado. Hay una situación de calle encubierta, es difícil cuantificarla debidamente pero se ven sus efectos en la precariedad en que vive la gente que pasa por los hogares y los programas del Hogar de Cristo. Ello se agravará en el futuro inmediato, ya que la mezquindad de loa clase acomodada está haciendo que el Hogar reciba cada año menos recursos por la vía de aportes y donaciones, por lo que tendrá que ir cerrando programas, echando a la calle a muchos beneficiarios/as y a la cesantía a muchos funcionarios/as.
Además se debe tomar en cuenta que mucha gente vive en pésimas condiciones en piezas arrendadas, especialmente inmigrantes, pero también ciudadanos de Chile. No ha cambiado tanto esta situación desde los días de Violeta Parra:
“Cada familia tiene muchos chiquillos
Con su miseria viven en conventillos.
Claro que algunos viven acomodados,
Pero eso con la sangre del degollado”.

Donde hay capitalismo explotador, hay miseria, el subproletariado y el lumpenproletariado son los productos de un injusto e inhumano sistema social que hoy muestra en el planeta un cuadro de degradación de la condición humana, del que no escapan, por supuesto, los que tienen hogar pero no viven, sólo sobreviven de un día para el otro: trabajar largamente y endeudarse, para tener que trabajar más.

10 ciudades con poblaciones extremadamente desamparadas

Fusión de versiones publicadas en The Mind Circle y Bad dog needs rotten home.com.

Según la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, hay ciudades principales que tienen una gran población sin hogar. Esta es una situación en la que hay grupos de personas privadas de un espacio adecuado y amplio donde pueden vivir. Estas personas tampoco tienen acceso a las necesidades básicas de la vida.


Las personas que se encuentran en este tipo de situaciones suelen pasar su tiempo viviendo en lugares públicos, bancos de parques y otras áreas donde pueden encontrar espacio y alimentarse con los alimentos que quedan de la basura. Estos problemas con respecto a la alta población sin hogar se incluyen en la mayor medida y los graves problemas que la sociedad moderna está sufriendo.

Estas son las 10 ciudades principales con poblaciones extremadamente desamparadas:

Manila, Filipinas

Imagen: http://baddogneedsrottenhome.com y blogspot.com
De acuerdo con el resultado de la encuesta de Homeless International, esta es la ciudad que obtuvo el mayor número de personas sin hogar que prefieren dormir en parques, calles y áreas públicas por la noche. El resultado de la encuesta es de alrededor de 32.8 millones o el 40% del total de la población viven en barrios marginales y hay 1.2 números de niños sin hogar que prefieren vivir mendigando o vendiendo drogas en las calles; 70.000 de ellos provienen de Metro Manila. Además de esto, en los últimos años hay 300,000 personas y familias sin hogar debido a calamidades naturales.

Nueva York


A PARTIR DE 2013, LA CANTIDAD DE PERSONAS SIN HOGAR QUE DUERMEN CADA NOCHE EN EL SISTEMA DE REFUGIOS DE LA CIUDAD DE NUEVA YORK YA ERA MÁS DE 60,000, 22,000 DE LOS CUALES ERAN NIÑOS. LA CRISIS DE LAS PERSONAS SIN HOGAR EN NUEVA YORK ES TRAÍDA POR LA FALTA DE INICIATIVAS DE ASISTENCIA DE VIVIENDA PROPORCIONADO POR LAS AUTORIDADES LOCALES A INDIVIDUOS Y FAMILIAS QUIENES CARECEN DE VIVIENDA.
Imagen: http://baddogneedsrottenhome.com y Thenewyorkcityminute.com 

Los Angeles, EE. UU.
Esta es una de las ciudades en los Estados Unidos que sufren increíblemente en el mayor porcentaje de personas sin hogar. Según la encuesta, casi 57,737 personas sin hogar en la ciudad de Los Ángeles sufren de esta situación.
Imagen: http://baddogneedsrottenhome.com y Nytimes.com


Moscú, Rusia
El número de personas sin hogar es de alrededor de cinco millones según el informe de la encuesta en Rusia y la mitad de este porcentaje son niños. Según los estudios, la ciudad de Moscú tiene el mayor número de personas sin hogar en Rusia, casi diez mil hasta cincuenta mil son las personas sin hogar (dependiendo de la fuente de información). A pesar del crecimiento constante de esta cifra, no existe un enfoque social para disminuir el número de personas sin hogar.
Imagen: http://baddogneedsrottenhome.com 

Ciudad de México
Según el informe de las organizaciones no gubernamentales, hay un 40% de personas que viven en la pobreza y de 15.000 a 30.000 personas viven en la calle.


Imagen: http://baddogneedsrottenhome.com y People.gnome.org

Yakarta, Indonesia
De acuerdo con el resultado del censo de 2000 en Yakarta, Indonesia, hay alrededor de 28,364 personas sin hogar. Aumentaron significativamente en los últimos años debido a calamidades naturales como inundaciones y tormentas.

Imagen: http://baddogneedsrottenhome.com y Thejakartapost.com 

Mumbai, India
En 2003, habría cerca de veintitrés millones de personas sin hogar en la India el número ha aumentado a pesar de los programas implementados por el gobierno para reducir su tasa de personas sin hogar. Solo en Mumbai, hay aproximadamente 25,000 personas que duermen en las calles todas las noches y la mitad de ellos son niños.

Imagen: http://baddogneedsrottenhome.com y flickr.com

Buenos Aires
En Argentina, se dice que las personas sin hogar es uno de los fantasmas de todas las calles de la ciudad. Según el resultado de la encuesta, hay 15.000 personas sin hogar que residen en las calles inmundas de la ciudad. Los refugios públicos de la ciudad albergan 1.700 camas para personas sin hogar. Este es un escenario que no va a cambiar de un momento a otro.

Imagen: http://baddogneedsrottenhome.com 

Budapest, Hungría
En la ciudad de Budapest, hay alrededor de 10,000 personas sin hogar que prefieren vivir en las calles. Pero, recientemente, el gobierno proporcionó refugios para que algunas personas tengan su propio hogar.

Imagen: Imagen: Saudigazette.com.sa 

Sao Paulo, Brasil
Esta es la ciudad más poblada de Brasil. Según el resultado del estudio realizado recientemente, alrededor de 10.000 personas sin hogar prefieren dormir en algunos hoteles y edificios abandonados.

Imagen: Habitants.org 




domingo, 5 de febrero de 2017

A cien años de la Revolución rusa

PARA REFLEXIONAR Y DEBATIR

El problema del pasado es no pasar: a cien años de la Revolución rusa



Boaventura de Sousa Santos*

Este año se conmemora el centenario de la Revolución rusa [1] y también los 150 años de la publicación del primer volumen de El capital de Karl Marx. Juntar ambas efemérides puede parecer extraño porque Marx nunca escribió con detalle sobre la revolución y la sociedad comunista y, de haberlo hecho, resulta inimaginable que lo que escribiese tuviera cierto parecido con lo que fue la Unión Soviética (URSS), sobre todo después de que Stalin asumiera la dirección del partido y del Estado. La verdad es que muchos de los debates que la obra de Marx suscitó durante el siglo XX, fuera de la URSS, fueron una forma indirecta de discutir los méritos y deméritos de la Revolución rusa.
Ahora que las revoluciones hechas en nombre del marxismo terminaron o evolucionaron hacia… el capitalismo, tal vez Marx (y el marxismo) tenga por fin la oportunidad de ser discutido como merece –como teoría social. La verdad es que el libro de Marx, que tardó cinco años en vender los primeros mil ejemplares antes de convertirse en uno de los libros más influyentes del siglo XX, ha vuelto a convertirse en un bestseller en los últimos tiempos y, dos décadas después de la caída del Muro de Berlín, al fin estaba siendo leído en países que habían formado parte de la URSS. ¿Qué atracción puede suscitar un libro tan denso? ¿Qué reclamo puede tener en un momento en que tanto la opinión pública como la abrumadora mayoría de los intelectuales están convencidos de que el capitalismo no tiene fin y que, en caso de tenerlo, ciertamente no será sucedido por el socialismo? Hace veintitrés años publiqué un texto sobre el marxismo como teoría social [2]. En una próxima columna indicaré lo que, en mi opinión, ha cambiado y no ha cambiado desde entonces, y trataré de responder a estas preguntas. Ahora me ocupo del significado de la Revolución rusa.
Muy probablemente, los debates que a lo largo de este año se lleven a cabo sobre la Revolución rusa repetirán todo lo que ya se ha dicho y debatido y terminarán con la misma sensación de que es imposible un consenso sobre si la Revolución rusa fue un éxito o un fracaso. A primera vista, resulta extraño, pues tanto si se considera que la Revolución rusa terminó con la llegada de Stalin al poder (la posición de Trotsky, uno de los líderes de la revolución) como con el golpe de Estado de Boris Yeltsin en 1993, parece evidente que fracasó. Sin embargo, esto no es evidente, y la razón no está en la evaluación del pasado, sino en la evaluación de nuestro presente. El triunfo de la Revolución rusa consiste en haber planteado todos los problemas a los que las sociedades capitalistas se enfrentan hoy. Su fracaso radica en no haber resuelto ninguno Excepto uno. En futuras columnas abordaré algunos de los problemas que la Revolución rusa no resolvió y siguen reclamando nuestra atención. Aquí me concentro en el único problema que resolvió.

¿Puede el capitalismo promover el bienestar de las grandes mayorías sin que esté en el terreno de la lucha social una alternativa creíble e inequívoca al capitalismo? Este fue el problema de que la Revolución rusa resolvió, y la respuesta es no. La Revolución rusa mostró a las clases trabajadoras de todo el mundo, y muy especialmente a las europeas, que el capitalismo no era una fatalidad, que había una alternativa a la miseria, a la inseguridad del desempleo inminente, a le prepotencia de los patrones, a los gobiernos que servían a los intereses de las minorías poderosas, incluso cuando decían lo contrario. Pero la Revolución rusa ocurrió en uno de los países más atrasados de Europa y Lenin era plenamente consciente de que el éxito de la revolución socialista mundial y de la propia Revolución rusa dependía de su extensión a los países más desarrollados, con sólida base industrial y amplias clases trabajadoras. En aquel momento, ese país era Alemania. El fracaso de la Revolución alemana de 1918-1919 hizo que el movimiento obrero se dividiera y buena parte de él pasase a defender que era posible alcanzar los mismos objetivos por vías diferentes a las seguidas por los trabajadores rusos. Pero la idea de la posibilidad de una sociedad alternativa a la sociedad capitalista se mantuvo intacta. Se consolidó, así, lo que se pasó a llamarse reformismo, el camino gradual y democrático hacia una sociedad socialista que combinase las conquistas sociales de la Revolución rusa con las conquistas políticas y democráticas de los países occidentales. En la posguerra, el reformismo dio origen a la socialdemocracia europea, un sistema político que combinaba altos niveles de productividad con altos niveles de protección social. Fue entonces que las clases trabajadoras pudieron, por primera vez en la historia, planear su vida y el futuro de sus hijos. Educación, salud y seguridad social públicas, entre muchos otros derechos sociales y laborales. Quedó claro que la socialdemocracia nunca caminaría hacia una sociedad socialista, pero parecía garantizar el fin irreversible del capitalismo salvaje y su sustitución por un capitalismo de rostro humano.
Entretanto, del otro lado de la “cortina de hierro”, la República Soviética (URSS), pese al terror de Stalin, o precisamente por su causa, revelaba una pujanza industrial portentosa que transformó en pocas décadas una de las regiones más atrasadas de Europa en una potencia industrial que rivalizaba con el capitalismo occidental y, muy especialmente, con Estados Unidos, el país que emergió de la Segunda Guerra Mundial como el más poderoso del mundo. Esta rivalidad se tradujo en la Guerra Fría, que dominó la política internacional en las siguientes décadas. Fue ella la que determinó el perdón, en 1953, de buena parte de la inmensa deuda de Alemania occidental contraída en las dos guerras que infligió a Europa y que perdió.
Era necesario conceder al capitalismo alemán occidental condiciones para rivalizar con el desarrollo de Alemania oriental, por entonces la república soviética más desarrollada. Las divisiones entre los partidos que se reclamaban defensores de los intereses de los trabajadores (los partidos socialistas o socialdemócratas y los partidos comunistas) fueron parte importante de la Guerra Fría, con los socialistas atacando a los comunistas por ser conniventes con los crímenes de Stalin y defender la dictadura soviética, y con los comunistas atacando a los socialistas por haber traicionado la causa socialista y ser partidos de derecha muchas veces al servicio del imperialismo norteamericano. Poco podían imaginar en ese momento lo mucho que los unía.
Mientras tanto, el Muro de Berlín cayó en 1989 y poco después colapsó la URSS. Era el fin del socialismo, el fin de una alternativa clara al capitalismo, celebrado de manera incondicional y desprevenida por todos los demócratas del mundo. Al mismo tiempo, para sorpresa de muchos, se consolidaba globalmente la versión más antisocial del capitalismo del siglo XX, el neoliberalismo, progresivamente articulado (sobre todo a partir de la presidencia de Bill Clinton) con la dimensión más depredadora de la acumulación capitalista: el capital financiero. Se intensificaba, así, la guerra contra los derechos económicos y sociales, los incrementos de productividad se desligaban de las mejoras salariales, el desempleo retornaba como el fantasma de siempre, la concentración de la riqueza aumentaba exponencialmente. Era la guerra contra la socialdemocracia, que en Europa pasó a ser liderada por la Comisión Europea, bajo el liderazgo de Durão Barroso, y por el Banco Central Europeo.
Los últimos años mostraron que, con la caída del Muro de Berlín, no colapsó solamente el socialismo, sino también la socialdemocracia. Quedó claro que las conquistas de las clases trabajadoras en las décadas anteriores habían sido posibles porque la URSS y la alternativa al capitalismo existían. Constituían una profunda amenaza al capitalismo y este, por instinto de sobrevivencia, hizo las concesiones necesarias (tributación, regulación social) para poder garantizar su reproducción. Cuando la alternativa colapsó y, con ella, la amenaza, el capitalismo dejó de temer enemigos y volvió a su voracidad depredadora, concentradora de riqueza, rehén de su contradictoria pulsión para, en momentos sucesivos, crear inmensa riqueza y luego después destruir inmensa riqueza, especialmente humana.
Desde la caída del Muro de Berlín estamos en un tiempo que tiene algunas semejanzas con el periodo de la Santa Alianza que, a partir de 1815 y tras la derrota de Napoleón, pretendió barrer de la imaginación de los europeos todas las conquistas de la Revolución francesa. No por coincidencia, y salvadas las debidas proporciones (las conquistas de las clases trabajadoras que todavía no fue posible eliminar por vía democrática), la acumulación capitalista asume hoy una agresividad que recuerda al periodo pre-Revolución rusa. Y todo lleva a creer que, mientras no surja una alternativa creíble al capitalismo, la situación de los trabajadores, de los pobres, de los emigrantes, de los jubilados, de las clases medias siempre al borde de la caída abrupta en la pobreza no mejorará de manera significativa. Obviamente que la alternativa no será (no sería bueno que fuese) del tipo de la creada por la Revolución rusa. Pero tendrá que ser una alternativa clara. Mostrar esto fue el gran mérito de la Revolución rusa.


Notas:
[1] Cuando me refiero a la Revolución rusa, me refiero exclusivamente a la Revolución de Octubre, ya que fue la que sacudió el mundo y condicionó la vida de cerca de un tercio de la población mundial en las décadas siguientes. Fue precedida por la Revolución de Febrero de ese mismo año, que depuso al zar Nicolás II y se prolongó hasta el 26 de octubre (según el calendario juliano entonces vigente en Rusia) cuando los bolcheviques, liderados por Lenin y Trotsky, tomaron el poder con las consignas “Paz, pan y tierra” y “¡todo el poder para los soviets!”, es decir, los consejos de obreros, campesinos y soldados.
[2] Véase el capítulo “Todo lo sólido se desvanece en el aire. ¿También el marxismo?”, en De la mano de Alicia: lo social y lo político en la postmodernidad, Siglo del Hombre, Colombia, 1998, págs. 21-53.

*Académico portugués. Doctor en sociología, catedrático de la Facultad de Economía y Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU) y de diversos establecimientos académicos del mundo. Es uno de los científicos sociales e investigadores más importantes del mundo en el área de la sociología jurídica y es uno de los principales dinamizadores del Foro Social Mundial.
Artículo enviado a Other News por el autor. Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez