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martes, 20 de febrero de 2018
10 ciudades con poblaciones extremadamente desamparadas
CIUDADES CON LA MAYOR POBLACIÓN SIN HOGAR
Fuentes:
http://baddogneedsrottenhome.com/page.html?image=4363 AGREGADO EL: 12 DE JUNIO DE 2015
Comentario:
La existencia de personas viviendo en la calle es inherente
a la existencia del sistema capitalista: sobrepoblación unida a
sobreexplotación y a la incapacidad para ahorrar los recursos básicos para
adquirir una propiedad digna. La pobreza y la mendicidad existió a lo largo de los siglos y
de los modos de producción, pero la extrema pobreza es algo diferente, que se
ha masificado desde el siglo XVIII.
Entre las diez urbes mencionadas en el estudio, las dos
primeras son de los Estados Unidos. Figuran tres de nuestra América: ciudad de
México, Buenos Aires y Sao Paulo. Hay dos de Europa: Moscú y Budapest, de países
que renegaron del sistema socialista: Rusia y Hungría.
Hay tres de Asia: Manila en Filipinas (es una semicolonia yanqui
desde 1898), Indonesia y la India.
En contra de lo que podría creerse, en la lista no hay
ciudades de África y tampoco figuran países muy pobres de nuestra América, como
Haití, y desde luego no están Cuba, Venezuela ni Bolivia, contra cuyos
gobiernos hay una larga guerra fría y mediática desatada por el Imperio
capitalista.
En Chile, el gobierno reconoció la existencia de casi 11.000
personas en la calle: “Más de 10 mil personas se encuentran en situación de
calle en el país, de acuerdo a un avance presentado por el Ministerio de Desarrollo
Social de los resultados del Registro Social Calle, primera medición de este
tipo desde 2011. Aunque la medición lleva hasta el momento un 81 por ciento de
avance, ha arrojado que 10.610 personas viven en situación de calle, un 44 por
ciento de ellas en la Región Metropolitana”. El Ministro de Planificación, el
comunista Marcos Barraza, bajó la gravedad de la situación:
El ministro Marcos Barraza comentó que "teniendo
presente que esto no es comparable metodológicamente con los catastros
anteriores, porque tenían duplicidades de información, no es posible afirmar
que la población en situación de calle haya aumentado".
"Lo que sí es posible afirmar es que las personas en
situación de calle, afortunadamente para el conjunto de la sociedad, son más
visibles que antes", precisó.
El Hogar de Cristo difiere de las cifras oficiales:
Sin embargo, desde el Hogar de Cristo, el director ejecutivo
Juan Cristóbal Romero sostuvo que "no da cuenta la totalidad de personas
en situación de calle que hoy existen y eso explica las diferencias que hay en
la cantidad de personas catastradas el 2011 con la de hoy".
"En 2011 se hablaba de 11.200 personas, hoy hemos
bajado a 10.600 cuando nosotros, como Hogar de Cristo, estimamos que ha ido
aumentando la cifra. Por el Hogar de Cristo pasan 15 mil personas en situación
de calle durante el año", aseveró.
Fuente:
Publicado: Miércoles 30 de agosto de 2017 | Autor:
Cooperativa.cl
Comentaremos que la baja entre 2011 y 2017, según cifras
oficiales, sería sólo de 600 personas, es decir el 11.6% de la cifra de 2011.
El comentario del director del Hogar de Cristo nos parece
acertado. Hay una situación de calle encubierta, es difícil cuantificarla
debidamente pero se ven sus efectos en la precariedad en que vive la gente que
pasa por los hogares y los programas del Hogar de Cristo. Ello se agravará en
el futuro inmediato, ya que la mezquindad de loa clase acomodada está haciendo
que el Hogar reciba cada año menos recursos por la vía de aportes y donaciones,
por lo que tendrá que ir cerrando programas, echando a la calle a muchos
beneficiarios/as y a la cesantía a muchos funcionarios/as.
Además se debe tomar en cuenta que mucha gente vive en
pésimas condiciones en piezas arrendadas, especialmente inmigrantes, pero
también ciudadanos de Chile. No ha cambiado tanto esta situación desde los días
de Violeta Parra:
“Cada familia tiene muchos chiquillos
Con su miseria viven en conventillos.
Claro que algunos viven acomodados,
Pero eso con la sangre del degollado”.
Donde hay capitalismo explotador, hay miseria, el
subproletariado y el lumpenproletariado son los productos de un injusto e
inhumano sistema social que hoy muestra en el planeta un cuadro de degradación
de la condición humana, del que no escapan, por supuesto, los que tienen hogar
pero no viven, sólo sobreviven de un día para el otro: trabajar largamente y
endeudarse, para tener que trabajar más.
10 ciudades con poblaciones extremadamente desamparadas
Fusión de versiones publicadas en The Mind Circle y Bad dog needs rotten home.com.
Según la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones
Unidas, hay ciudades principales que tienen una gran población sin hogar. Esta
es una situación en la que hay grupos de personas privadas de un espacio
adecuado y amplio donde pueden vivir. Estas personas tampoco tienen acceso a
las necesidades básicas de la vida.
Las personas que se encuentran en este tipo de situaciones
suelen pasar su tiempo viviendo en lugares públicos, bancos de parques y otras
áreas donde pueden encontrar espacio y alimentarse con los alimentos que quedan
de la basura. Estos problemas con respecto a la alta población sin hogar se
incluyen en la mayor medida y los graves problemas que la sociedad moderna está
sufriendo.
Estas son las 10 ciudades principales con poblaciones extremadamente
desamparadas:
Manila, Filipinas
Imagen: http://baddogneedsrottenhome.com y blogspot.com
De acuerdo con el resultado de la encuesta de Homeless
International, esta es la ciudad que obtuvo el mayor número de personas sin
hogar que prefieren dormir en parques, calles y áreas públicas por la noche. El
resultado de la encuesta es de alrededor de 32.8 millones o el 40% del total de
la población viven en barrios marginales y hay 1.2 números de niños sin hogar
que prefieren vivir mendigando o vendiendo drogas en las calles; 70.000 de
ellos provienen de Metro Manila. Además de esto, en los últimos años hay
300,000 personas y familias sin hogar debido a calamidades naturales.
Nueva York
A PARTIR DE 2013, LA CANTIDAD DE PERSONAS SIN HOGAR QUE DUERMEN CADA NOCHE EN EL SISTEMA DE REFUGIOS DE LA CIUDAD DE NUEVA YORK YA ERA MÁS DE 60,000, 22,000 DE LOS CUALES ERAN NIÑOS. LA CRISIS DE LAS PERSONAS SIN HOGAR EN NUEVA YORK ES TRAÍDA POR LA FALTA DE INICIATIVAS DE ASISTENCIA DE VIVIENDA PROPORCIONADO POR LAS AUTORIDADES LOCALES A INDIVIDUOS Y FAMILIAS QUIENES CARECEN DE VIVIENDA.
Imagen: http://baddogneedsrottenhome.com y Thenewyorkcityminute.com
Los
Angeles, EE. UU.
Esta es una de las ciudades en los Estados Unidos que sufren
increíblemente en el mayor porcentaje de personas sin hogar. Según la encuesta,
casi 57,737 personas sin hogar en la ciudad de Los Ángeles sufren de esta situación.
Imagen: http://baddogneedsrottenhome.com y Nytimes.com
Moscú,
Rusia
El número de personas sin hogar es de alrededor de cinco millones
según el informe de la encuesta en Rusia y la mitad de este porcentaje son
niños. Según los estudios, la ciudad de Moscú tiene el mayor número de personas
sin hogar en Rusia, casi diez mil hasta cincuenta mil son las personas sin
hogar (dependiendo de la fuente de información). A pesar del crecimiento
constante de esta cifra, no existe un enfoque social para disminuir el número
de personas sin hogar.
Imagen: http://baddogneedsrottenhome.com
Ciudad
de México
Según el informe de las organizaciones no gubernamentales, hay un
40% de personas que viven en la pobreza y de 15.000 a 30.000 personas viven en
la calle.
Imagen: http://baddogneedsrottenhome.com y People.gnome.org
Yakarta,
Indonesia
De acuerdo con el resultado del censo de 2000 en Yakarta,
Indonesia, hay alrededor de 28,364 personas sin hogar. Aumentaron significativamente
en los últimos años debido a calamidades naturales como inundaciones
y tormentas.
Imagen: http://baddogneedsrottenhome.com y Thejakartapost.com
Mumbai,
India
En 2003, habría cerca de veintitrés millones de personas sin hogar
en la India y el número ha aumentado a pesar de los programas implementados por el
gobierno para reducir su tasa de personas sin hogar. Solo en Mumbai, hay
aproximadamente 25,000 personas que duermen en las calles todas las noches y la
mitad de ellos son niños.
Imagen: http://baddogneedsrottenhome.com y flickr.com
Buenos
Aires
En Argentina, se dice que las personas sin hogar es uno de los
fantasmas de todas las calles de la ciudad. Según el resultado de la encuesta,
hay 15.000 personas sin hogar que residen en las calles inmundas de la ciudad.
Los refugios públicos de la ciudad albergan 1.700 camas para personas sin hogar.
Este es un escenario que no va a cambiar de un momento a otro.
Imagen: http://baddogneedsrottenhome.com
Budapest,
Hungría
En la ciudad de Budapest, hay alrededor de 10,000 personas sin
hogar que prefieren vivir en las calles. Pero, recientemente, el gobierno
proporcionó refugios para que algunas personas tengan su propio hogar.
Imagen: Imagen: Saudigazette.com.sa
Sao Paulo, Brasil
Esta es la ciudad más poblada de Brasil. Según el resultado del
estudio realizado recientemente, alrededor de 10.000 personas sin hogar prefieren
dormir en algunos hoteles y edificios abandonados.
Imagen: Habitants.org
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domingo, 5 de febrero de 2017
A cien años de la Revolución rusa
PARA REFLEXIONAR Y DEBATIR
El problema del pasado es
no pasar: a cien años de la Revolución rusa
Boaventura de Sousa Santos*
Este
año se conmemora el centenario de la Revolución rusa [1] y también los 150 años
de la publicación del primer volumen de El capital de Karl Marx. Juntar ambas
efemérides puede parecer extraño porque Marx nunca escribió con detalle sobre
la revolución y la sociedad comunista y, de haberlo hecho, resulta inimaginable
que lo que escribiese tuviera cierto parecido con lo que fue la Unión Soviética
(URSS), sobre todo después de que Stalin asumiera la dirección del partido y
del Estado. La verdad es que muchos de los debates que la obra de Marx suscitó
durante el siglo XX, fuera de la URSS, fueron una forma indirecta de discutir
los méritos y deméritos de la Revolución rusa.
Ahora
que las revoluciones hechas en nombre del marxismo terminaron o evolucionaron
hacia… el capitalismo, tal vez Marx (y el marxismo) tenga por fin la
oportunidad de ser discutido como merece –como teoría social. La verdad es que
el libro de Marx, que tardó cinco años en vender los primeros mil ejemplares
antes de convertirse en uno de los libros más influyentes del siglo XX, ha
vuelto a convertirse en un bestseller en los últimos tiempos y, dos décadas
después de la caída del Muro de Berlín, al fin estaba siendo leído en países
que habían formado parte de la URSS. ¿Qué atracción puede suscitar un libro tan
denso? ¿Qué reclamo puede tener en un momento en que tanto la opinión pública
como la abrumadora mayoría de los intelectuales están convencidos de que el
capitalismo no tiene fin y que, en caso de tenerlo, ciertamente no será
sucedido por el socialismo? Hace veintitrés años publiqué un texto sobre el
marxismo como teoría social [2]. En una próxima columna indicaré lo que, en mi
opinión, ha cambiado y no ha cambiado desde entonces, y trataré de responder a
estas preguntas. Ahora me ocupo del significado de la Revolución rusa.
Muy
probablemente, los debates que a lo largo de este año se lleven a cabo sobre la
Revolución rusa repetirán todo lo que ya se ha dicho y debatido y terminarán
con la misma sensación de que es imposible un consenso sobre si la Revolución
rusa fue un éxito o un fracaso. A primera vista, resulta extraño, pues tanto si
se considera que la Revolución rusa terminó con la llegada de Stalin al poder
(la posición de Trotsky, uno de los líderes de la revolución) como con el golpe
de Estado de Boris Yeltsin en 1993, parece evidente que fracasó. Sin embargo,
esto no es evidente, y la razón no está en la evaluación del pasado, sino en la
evaluación de nuestro presente. El triunfo de la Revolución rusa consiste en
haber planteado todos los problemas a los que las sociedades capitalistas se
enfrentan hoy. Su fracaso radica en no haber resuelto ninguno Excepto uno. En
futuras columnas abordaré algunos de los problemas que la Revolución rusa no
resolvió y siguen reclamando nuestra atención. Aquí me concentro en el único
problema que resolvió.
¿Puede
el capitalismo promover el bienestar de las grandes mayorías sin que esté en el
terreno de la lucha social una alternativa creíble e inequívoca al capitalismo?
Este fue el problema de que la Revolución rusa resolvió, y la respuesta es no.
La Revolución rusa mostró a las clases trabajadoras de todo el mundo, y muy
especialmente a las europeas, que el capitalismo no era una fatalidad, que
había una alternativa a la miseria, a la inseguridad del desempleo inminente, a
le prepotencia de los patrones, a los gobiernos que servían a los intereses de
las minorías poderosas, incluso cuando decían lo contrario. Pero la Revolución
rusa ocurrió en uno de los países más atrasados de Europa y Lenin era
plenamente consciente de que el éxito de la revolución socialista mundial y de
la propia Revolución rusa dependía de su extensión a los países más
desarrollados, con sólida base industrial y amplias clases trabajadoras. En
aquel momento, ese país era Alemania. El fracaso de la Revolución alemana de
1918-1919 hizo que el movimiento obrero se dividiera y buena parte de él pasase
a defender que era posible alcanzar los mismos objetivos por vías diferentes a
las seguidas por los trabajadores rusos. Pero la idea de la posibilidad de una
sociedad alternativa a la sociedad capitalista se mantuvo intacta. Se
consolidó, así, lo que se pasó a llamarse reformismo, el camino gradual y democrático
hacia una sociedad socialista que combinase las conquistas sociales de la
Revolución rusa con las conquistas políticas y democráticas de los países
occidentales. En la posguerra, el reformismo dio origen a la socialdemocracia
europea, un sistema político que combinaba altos niveles de productividad con
altos niveles de protección social. Fue entonces que las clases trabajadoras
pudieron, por primera vez en la historia, planear su vida y el futuro de sus
hijos. Educación, salud y seguridad social públicas, entre muchos otros
derechos sociales y laborales. Quedó claro que la socialdemocracia nunca
caminaría hacia una sociedad socialista, pero parecía garantizar el fin
irreversible del capitalismo salvaje y su sustitución por un capitalismo de
rostro humano.
Entretanto,
del otro lado de la “cortina de hierro”, la República Soviética (URSS), pese al
terror de Stalin, o precisamente por su causa, revelaba una pujanza industrial
portentosa que transformó en pocas décadas una de las regiones más atrasadas de
Europa en una potencia industrial que rivalizaba con el capitalismo occidental
y, muy especialmente, con Estados Unidos, el país que emergió de la Segunda
Guerra Mundial como el más poderoso del mundo. Esta rivalidad se tradujo en la
Guerra Fría, que dominó la política internacional en las siguientes décadas.
Fue ella la que determinó el perdón, en 1953, de buena parte de la inmensa
deuda de Alemania occidental contraída en las dos guerras que infligió a Europa
y que perdió.
Era
necesario conceder al capitalismo alemán occidental condiciones para rivalizar
con el desarrollo de Alemania oriental, por entonces la república soviética más
desarrollada. Las divisiones entre los partidos que se reclamaban defensores de
los intereses de los trabajadores (los partidos socialistas o socialdemócratas
y los partidos comunistas) fueron parte importante de la Guerra Fría, con los
socialistas atacando a los comunistas por ser conniventes con los crímenes de
Stalin y defender la dictadura soviética, y con los comunistas atacando a los
socialistas por haber traicionado la causa socialista y ser partidos de derecha
muchas veces al servicio del imperialismo norteamericano. Poco podían imaginar
en ese momento lo mucho que los unía.
Mientras
tanto, el Muro de Berlín cayó en 1989 y poco después colapsó la URSS. Era el
fin del socialismo, el fin de una alternativa clara al capitalismo, celebrado
de manera incondicional y desprevenida por todos los demócratas del mundo. Al
mismo tiempo, para sorpresa de muchos, se consolidaba globalmente la versión
más antisocial del capitalismo del siglo XX, el neoliberalismo, progresivamente
articulado (sobre todo a partir de la presidencia de Bill Clinton) con la
dimensión más depredadora de la acumulación capitalista: el capital financiero.
Se intensificaba, así, la guerra contra los derechos económicos y sociales, los
incrementos de productividad se desligaban de las mejoras salariales, el
desempleo retornaba como el fantasma de siempre, la concentración de la riqueza
aumentaba exponencialmente. Era la guerra contra la socialdemocracia, que en
Europa pasó a ser liderada por la Comisión Europea, bajo el liderazgo de Durão
Barroso, y por el Banco Central Europeo.
Los
últimos años mostraron que, con la caída del Muro de Berlín, no colapsó
solamente el socialismo, sino también la socialdemocracia. Quedó claro que las
conquistas de las clases trabajadoras en las décadas anteriores habían sido
posibles porque la URSS y la alternativa al capitalismo existían. Constituían
una profunda amenaza al capitalismo y este, por instinto de sobrevivencia, hizo
las concesiones necesarias (tributación, regulación social) para poder
garantizar su reproducción. Cuando la alternativa colapsó y, con ella, la
amenaza, el capitalismo dejó de temer enemigos y volvió a su voracidad
depredadora, concentradora de riqueza, rehén de su contradictoria pulsión
para, en momentos sucesivos, crear inmensa riqueza y luego después destruir
inmensa riqueza, especialmente humana.
Desde
la caída del Muro de Berlín estamos en un tiempo que tiene algunas semejanzas
con el periodo de la Santa Alianza que, a partir de 1815 y tras la derrota de
Napoleón, pretendió barrer de la imaginación de los europeos todas las
conquistas de la Revolución francesa. No por coincidencia, y salvadas las
debidas proporciones (las conquistas de las clases trabajadoras que todavía no
fue posible eliminar por vía democrática), la acumulación capitalista asume hoy
una agresividad que recuerda al periodo pre-Revolución rusa. Y todo lleva a
creer que, mientras no surja una alternativa creíble al capitalismo, la
situación de los trabajadores, de los pobres, de los emigrantes, de los
jubilados, de las clases medias siempre al borde de la caída abrupta en la
pobreza no mejorará de manera significativa. Obviamente que la alternativa no
será (no sería bueno que fuese) del tipo de la creada por la Revolución rusa.
Pero tendrá que ser una alternativa clara. Mostrar esto fue el gran mérito de
la Revolución rusa.
Notas:
[1] Cuando me refiero a la Revolución rusa, me refiero exclusivamente
a la Revolución de Octubre, ya que fue la que sacudió el mundo y condicionó la
vida de cerca de un tercio de la población mundial en las décadas siguientes.
Fue precedida por la Revolución de Febrero de ese mismo año, que depuso al zar
Nicolás II y se prolongó hasta el 26 de octubre (según el calendario juliano
entonces vigente en Rusia) cuando los bolcheviques, liderados por Lenin y
Trotsky, tomaron el poder con las consignas “Paz, pan y tierra” y “¡todo el
poder para los soviets!”, es decir, los consejos de obreros, campesinos y
soldados.
[2] Véase el capítulo “Todo lo sólido se desvanece en el aire.
¿También el marxismo?”, en De la mano de Alicia: lo social y lo político en la
postmodernidad, Siglo del Hombre, Colombia, 1998, págs. 21-53.
*Académico portugués. Doctor en sociología, catedrático de la
Facultad de Economía y Director del Centro de Estudios Sociales de la
Universidad de Coímbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de
Wisconsin-Madison (EE.UU) y de diversos establecimientos académicos del mundo.
Es uno de los científicos sociales e investigadores más importantes del mundo
en el área de la sociología jurídica y es uno de los principales dinamizadores
del Foro Social Mundial.
Artículo enviado a Other News por el autor. Traducción de Antoni
Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez
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