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viernes, 21 de octubre de 2011

Las movilizaciones estudiantiles y las demandas mapuche en torno a la educación

Por Hogar Mapuche Pegun Dugun


Fuente: Mapuexpress


Crítico análisis de las relaciones entre las organizaciones políticas y sociales chilenas (de izquierdas y derechas), respecto al pueblo mapuche. Concordamos en ello.
Pero las bases movilizadas, la inmensa mayoría de quienes hoy luchamos por otra educación y otro proyecto de país, levantamos también las justas demandas de la nación mapuche. En las marchas, se ven más banderas mapuche que chilenas. En el pensamiento.-acción de l«s actor«s más radicales, está también cabalgando Lautaro, junto a Rodríguez, Recabarren, Enríquez y Ambrosio.


En momentos en que se dejaba atrás el autoritario orden portaliano de la república, la clase política dirigente de la época creyó que la discusión política deliberativa había sido erradicada del espacio público, como bien lo testimonia una declaración aparecida en un diario de aquella época: “En Chile [...] no hay voluntad nacional que expresar, porque no hay partidos en pugna, ni cuestiones vitales que dividan a la sociedad” (El progreso, 10 junio 1844)[1]. En este contexto es creada la Universidad de Chile y la Escuela Normalista de preceptores, como espacios acotados y exclusivos para el debate académico sobre el orden social pero ya exorcizado de lo político, dentro de un marcado giro positivista. Todo lo anterior descansa en una profunda desconfianza de la naturaleza humana, por lo cual siempre es necesario la educación formal de las masas populares, dirigidas por una elite social criolla, para alcanzar el anhelado progreso y desarrollo.

Bien podría ser trasladado todo lo anterior al escenario social actual, sobre el debate de la educación pública y sus repercusiones sobre el tipo de sociedad que se quiere construir, sin perder vigencia. Y es que si algo se debe sacar en limpio de la historia política del siglo XIX es el transversal miedo de la clase política dirigente al cambio social, identificado comúnmente como el caos y anarquía, y que constantemente se actualizaba a través de la prensa de la época, tal como hoy ocurre periódicamente a través de los medios y sus crónicas policiales, tanto por los gobiernos concertacionistas como por la alianza.
Donde particularmente más se han dejado sentir, los efectos de ese miedo patológico a todo cuestionamiento del orden establecido, entendido éste como estado de derecho, es en las comunidades mapuche que se han alzado contra el orden neoliberal-colonial imperante y sus constantes abusos. Ahí han actuado con igual severidad tanto conservadores como liberales progresistas (alianza y concertación), pues ambos comparten el ideal nacional-republicano decimonónico y la herencia antidemocrática portaliana y pinochetista posterior. Desconocer estos antecedentes históricos, conllevaría una correspondiente pérdida de perspectiva del momento actual y del necesario distanciamiento de los propios procesos de transformación interna de la sociedad mapuche, tanto al interior de las comunidades como fuera de ellas respecto de la sociedad chilena.

No se trata de proponer una inconmensurabilidad entre lo mapuche y lo chileno-occidental, (visión cercana a algunos fundamentalismos cultural-políticos mapuche), pero tampoco abrazar acríticamente la vía asimilacionista institucional tutelada, como único canal válido de expresión y desarrollo del pensamiento político mapuche. Antes bien —y aquí concordamos con la respuesta a nuestra anterior declaración pública— se hace necesario el debate público propio sobre lo que queremos ser como pueblo-nación, la creación de nuestro propio espacio público de debate, la difusión de nuestra historia (sobre todo la más reciente) y el lugar de la siempre necesaria movilización y denuncia de la constante e histórica represión policial-militar a nuestras comunidades y la violencia económica y simbólica que diariamente sufre nuestro pueblo.

Respecto a la asimilación que pesaría sobre nuestro pueblo y de la cual, —según la lógica planteada por algunos— prueba fehaciente sería la forma[2] y medio de expresión del debate que aquí nos ocupa, tiene a mi parecer ciertas implicancias políticas no deseables a la hora de querer defender propuestas autonomistas. Sin ánimo de juzgar semejantes posturas, pues ello nos perdería en el debate; decir que estamos mayormente asimilados, tan sueltos de cuerpo para luego, acto seguido, defender posturas autonomistas, da pie, por el contrario, para que aquellos (chilenos) que creen que somos una sola nación y un solo estado, reafirmen sus posturas republicanas que tanto daño han hecho a nuestra gente. Hablar de asimilación es lo mismo que hablar de aculturación, es dar la razón a rancias creencias que sueñan con una integración perfecta (dilución, desaparición, etc.) de nuestro pueblo en el seno de la nación chilena pero que en la práctica significan y significaron la anexión de nuestro territorio, el exterminio de gran parte de nuestra gente, y la negación de nuestra cultura y nuestra historia. Ello ha sido particularmente patente en todas las demandas políticas y sociales de la historia reciente, donde las demandas mapuche, sean del talante que sean, siempre han sido subordinadas y relegadas (en el mejor de los casos, colorida comparsa) al final de una larga fila de demandas históricas de la sociedad chilena al estado, y hoy las demandas mapuche en torno a la educación (política de hogares, universidad intercultural, becas indígenas, etc.) siguen manteniendo esa lógica, como bien lo saben y les ha tocado vivir a los dirigentes de la FEMAE.

No se trata entonces, de menospreciar ni restar importancia al movimiento —a estas alturas, social— estudiantil que busca trasformaciones profundas no sólo en educación, sino de la sociedad chilena en su conjunto (y que tanta falta le hace). Sociedad donde, supuestamente, estaríamos integrados/asimilados, pero cuyo lugar asignado no es explicitado (?), o más bien este aflora con toda crudeza cuando estas demandas son políticas o cuando cierto sector tradicional chileno de izquierda (PC) siente invadido su espacio y bastión político tradicional: Confech. Se trata más bien, entonces, de aprender ciertas lecciones de una historia que, nos guste o no, nos ha tocado compartir; se trata de no hacer nuestros los discursos del terror y la histeria propios de la clase política chilena en su conjunto; se trata de no estigmatizar a nuestra propia gente como violentistas sólo por defender dignamente lo poco y nada que les va quedando y menos aún tener la desfachatez de culparlos por el estado actual de las relaciones (zanahoria y garrote) entre la autoridad colonial chilena y nuestra gente —pesar que pareciera sentirse más en algunas organizaciones que en otras, toda vez que hay involucrada repartija de prebendas .

Nuestras reiteradas negativas a participar de toda iniciativa gubernamental que involucre tanto a hogares universitarios mapuche como a los estudiantes mapuche en general, se fundamenta en el antecedente histórico de un reiterado obrar interesado y de mala fe de todos los gobiernos a la fecha, los cuales sólo buscan legitimarse a través de dichos actos públicos, de ahí el marcado cuidado en las formas y el ceremonial de todas estas “escenificaciones”, lo cual es a nuestro juicio, pontificar el asistencialismo. No estamos proponiendo con ello una postura normativa en las relaciones con el estado, sino simplemente exponiendo nuestra propia posición, de ahí que nunca hemos buscado arrojarnos representatividad alguna de un sector en particular. Por otro lado, quienes opten por la vía institucional del dialogo con el gobierno y algunos sectores de la sociedad chilena están en todo su derecho: sentarse a conversar con el gobierno, solos o junto a otras organizaciones, no es perse validar el asistencialismo, pero participar de verdaderas escenificaciones públicas; más aún, utilizando los mismos discursos estigmatizadores chilenos, sí.

Pero uds., dirán que, con quién otro sino con el gobierno, es necesario sentarse a conversar sobre los problemas que aquejan a nuestro pueblo; incluso más, con que otras organizaciones y en qué condiciones debemos trabajar, en vistas a mejorar las condiciones de nuestra gente. Está bien, comprendemos dicho razonamiento, sin embargo, ello no da pie para sentarse (correr!!) toda vez que el gobierno llame y, —disculpando lo majadero— repetir el discurso anti “violentista” dentro de una lógica de mapuches buenos y malos. En este punto, es sorprendente lo fácil que se ha extendido este tipo de discursos entre algunos dirigentes mapuche estudiantiles, ante lo cual nos preguntamos si ésta realmente nace de una verdadera reflexión o sólo es simple repetición.

Respecto al segundo punto, éste es bastante más complicado pues si bien el proceso de desprendimiento de antiguos tutelajes políticos e ideológicos hace mucho que comenzó, no sabemos qué tan acabado está. Además, sería demasiado simple querer ver en ésta suerte de contaminación de nuestras antiguas organizaciones, el origen de nuestras diferencias y desconfianzas, cuando lo más probable es que semejante planteamiento no soportaría análisis histórico alguno. Por otra parte, dicho planteamiento estaría más cercano a las visiones folclóricas derechistas, que creen ver en todo reclamo nuestro, la oscura influencia de actores políticos ajenos (léase izquierda y extranjeros sediciosos), negando de paso toda capacidad organizativa propia.

Concordemos entonces que no hay una sola forma de relacionarse con el estado y que las formas que vayan surgiendo obedecen en parte a procesos históricos y también coyunturales más inmediatos, concordemos también que si bien muchos plantean la necesaria creación de una fuerza política previa como requisito para negociar frente/dentro al estado, en vista a una mejor correlación de fuerzas, no ha habido claridad alguna respecto a que se entiende por lo “político”: si una visión más bien tradicional formal o una más amplia, inclusiva y no estigmatizadora.

Para terminar, retomemos la propuesta planteada anteriormente en este espacio, sobre la idea de discutir públicamente éstas y otras cosas más concernientes a nuestro pueblo y su futuro, —pero ya despojadas de críticas personales que tanto abundan en nuestras organizaciones— y asumir con todas las complejidades que implica, que nuestro pueblo se ha transformado profundamente en sus hábitos y costumbres[3], que mayormente no ha tenido control alguno sobre los procesos de transformación operados — fundamentalmente desde la anexión y ocupación de fines del siglo XIX de todo el territorio mapuche, pero que ellos no son garantía de nada, ni de asimilación ni de independencia, sino el sustrato necesario desde donde debe partir toda reflexión sobre el devenir de nuestro pueblo-nación.


Notas:
[1] Una aproximación a la cultura política de la elite chilena: concepto y valoración del orden social (1830-1860). Ana María Stuven (1997).
[2] Según el criterio aplicado, más o menos asimilado: expresarse en español, por escrito, por internet, razonando lógica o dialécticamente, usar papel, computador y así, un largo y absurdo etc.
[3] Diversas autoproclamadas luminarias de las ciencias sociales chilenas (Villalobos, Saavedra, Guevara, etc) han creído ver en ellas la confirmación irrefutable de nuestra desaparición actual o en ciernes, cuando en realidad sólo han descrito la inevitable transformación de todo pueblo y sociedad. En este sentido podemos afirmar que los árboles no les han dejado ver el bosque.


OTRO COMENTARIO NUESTRO:

A diferencia de otras organizaciones estudiantiles, la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios,
ACES, se ha manifestado permanentemente en el apoyo a las luchas mapuche. También lo han hecho dirigentes estudiantiles mapuche, como el peñi Paul Floor Pilquil, Pdte. de la Federación de Estudiantes de la U.T.F. Santa María.


FOTO: Estudiantes de la ACES en apoyo a huelga de hambre de pres*s mapuche, marchando hacia la CEPAL, Witralkura - Vitacura, 30 de septiembre de 2010.





Enlace relacionado:



NOTAS RECIENTES EN MAPUEXPRESS:

lunes, 15 de agosto de 2011

RESPUESTA CONFECH Y LLAMADO A MOVILIZACIONES


MOVILIZACIONES:



• Martes 16: 19°°hrs Velatón Nacional. En apoyo al movimiento estudiantil y fundamentalmente a los y las estudiantes que se encuentran en HUELGA DE HAMBRE por más de 30 días.

• Jueves 18: Jornada de Protesta Nacional, para interpelar al gobierno respecto a la respuesta de los planteamientos bases del movimiento estudiantil.

• Sábado 21: Gran Jornada Familiar en los diferentes campus Universitarios del país.

• Miércoles 24 y jueves 25 de Agosto: Paro Nacional de Trabajadores y estudiantes. Se convoca a todas y todos los trabajadores de diversos sindicatos y gremios, que formen o no parte de la CUT, así como también a los diversos sectores productivos, exportadores, transportistas y de comunicaciones, además a toda la ciudadanía para sumarse con diferentes iniciativas a este gran paro nacional.

Comunicado oficial Resoluciones CONFECH



Correspondiendo a la atención que ha mostrado la ciudadanía en los diversos espacios de trabajo que se han abierto en el movimiento estudiantil, y teniendo en cuenta que éste forma parte de un movimiento social, amplio e inclusivo que sostiene profundas críticas y propuestas al sistema educacional actual y a las líneas de representatividad Gubernamental, es que como anfitriones de la cita de la CONFECH y además en atención exclusiva a los acuerdos de la sesión de hoy, comunicamos que:

Para considerar como un espacio útil la invitación realizada por el Parlamento, en el marco de generar soluciones al conflicto educacional, sostenemos que antes el Ejecutivo debe pronunciarse y otorgar garantías en las materias que son de su exclusiva facultad y que atienden de forma directa a los puntos que hemos señalado como fundamentales para nuestro movimiento.

Respecto al punto anterior, señalamos nuestra necesidad a escuchar una respuesta concreta desde el Gobierno, que sea precisa en torno a lo que se ha planteado durante los meses de movilización, planteamientos que ahora también son carne de un movimiento social mucho más amplio y fuerte. En definitiva se hace fundamental que el Gobierno entregue respuesta a los puntos bases expuestos y que eso se haga de forma detallada y no mediante una propuesta extensa y difusa.

Esperamos que se generen espacios de resolución que sean participativos, pues si hay una lección que nos deja esta movilización es que las demandas sociales no se pueden resolver sin la inclusión de los propios actores involucrados. Por ende, continuamos evaluando el plebiscito como forma de darle aún más integración ciudadana a este conflicto. No queremos que el plebiscito sea visto como un fin, sino como una herramienta, que fortalezca la organización social y la representatividad ciudadana que no se manifiesta con la institucionalidad actual. Entenderemos el uso de esta herramienta, a futuro, cuando sea discutida y diseñada con los actores sociales correspondientes, poseyendo realmente una estructura y planteamientos que sean útiles para la ciudadanía y no que hayan sido definidos entre cuatro paredes.

Como anfitriones, manifestamos no haber excluido de manera arbitraria al Presidente de la FEDEUT, Javier Fano. Explicamos: el pleno de la CONFECH resolvió acoger la moción de los voceros del concejo de presidentes de dicha universidad (UTAL) quienes entregaron evidencia respaldada por los representantes de la UCM, respecto del veto que pesaba sobre el dirigente de la UTAL debido a sus reiterados abandonos de deber, desinformación e intervenciones mediáticas no consultadas con su pleno.

Señalamos también que como pleno CONFECH jamás hemos pedido la mediación de la iglesia católica, y esto en atención a que comprendemos que dicha institución posee intereses creados en el sistema educativo, y además no ha apoyado a las instituciones educativas de su responsabilidad, que se encuentran movilizadas.

Consideramos además que la actual movilización no se limita a la transformación de nuestro sistema educativo, sino que da cuenta de la necesidad de hacer de la educación una herramienta transformadora al servicio del pueblo, gratuita y sin fines de lucro. Es por esto que continuamos trabajando con la mayor madurez, unidad y reflexión posible para que el resultado de estas movilizaciones no sea sólo un logro para los estudiantes de Chile, sino que además sea un vuelco completo a la realidad que conocemos actualmente, aumentando nuestros niveles de conciencia y participación para la construcción de un país de todos y todas y para todos y todas.

Afirmamos a la comunidad que no seguimos estas movilizaciones por mero gusto o capricho, hemos dejado de lado muchas horas junto a nuestras familias y gustos particulares para buscar un bienestar colectivo, que sea para las familias de hoy y las que vendrán. Si las movilizaciones se han extendido es por culpa de un gobierno incapaz de entregar respuesta clara a los puntos bases que han sido instalados por el movimiento, en lugar de responder, el gobierno ha elegido la vía de la represión mediática y física a quienes se manifiestan.

Para finalizar y con más fuerza y unidad que nunca, invitamos a todas y todos a participar de las actividades que se han calendarizado:

• Martes 16: 19°°hrs Velatón Nacional. En apoyo al movimiento estudiantil y fundamentalmente a los y las estudiantes que se encuentran en HUELGA DE HAMBRE por más de 30 días.

• Jueves 18: Jornada de Protesta Nacional, para interpelar al gobierno respecto a la respuesta de los planteamientos bases del movimiento estudiantil.

• Sábado 21: Gran Jornada Familiar en los diferentes campus Universitarios del país.

• Miércoles 24 y jueves 25 de Agosto: Paro Nacional de Trabajadores y estudiantes. Se convoca a todas y todos los trabajadores de diversos sindicatos y gremios, que formen o no parte de la CUT, así como también a los diversos sectores productivos, exportadores, transportistas y de comunicaciones, además a toda la ciudadanía para sumarse con diferentes iniciativas a este gran paro nacional.