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lunes, 6 de agosto de 2018
Fruto del neoliberalismo y la corrupción: cierre de planta IANSA de Linares
Cierra una planta de IANSA, situada
en Linares, lo que no sólo afectará a dos mil trabajadores/as, sino también a
accionistas, muchos de los cuales creyeron en el “capitalismo popular”, y
también afectará a agricultores productores de remolacha. Buena parte de todos ellos
creyeron en las promesas de Piñera, como los yanquis que creyeron en Trump y como
la Ratita Presumida creyó en el señor Gato, porque era tan simpático, tan
agradable y tan bien vestido.
El kilo de azúcar blanca
IANSA cuesta $ 740, mientras que sus competidores Líder y Acuenta cuestan $ 650
($90 penos) y $ 500 ($ 240 menos), respectivamente.
Esto tiene que ver con una
sola causa: las marcas alternativas corresponden a azúcar importada a granel,
que llega en sacos de 20 kilos o más, procedentes de Colombia.
Todos los gobiernos neoliberales
de Chile no hacen protección aduanera (por ser neoliberales) y dejan ingresar
un producto más barato, que no proporciona trabajo a manos chilenas. Por eso se
dice con razón que el capitalismo no tiene fronteras ni banderas y es lo menos “nacionalista”
que puede existir. El capitalismo bajo los estados benefactores de los años 1940-73,
pudo proteger un poco a la producción nacional, al empresariado y a la mano de
obra chilena, pero bajo el neoliberalismo dictatorial, “se pasó”: hoy las y los
trabajadores de mi Patria están absolutamente desprotegidos, bajo las garras
del capitalismo salvaje.
El narcoestado colombiano es
uno de los “regalones” del Estado chileno, que ya se ha ganado con creces el
prefijo narco-. Hay grandes negocios con capitales colombianos, como los
negocios de empeño de oro y plata, que son una forma de esquilmar al empeñador,
al chileno endeudado, de quitarle por pocos pesos, alguna joya familiar. Uno de
los negocios colombianos (habidos gracias al flujo de capitales), es la
importación de productos agrícolas colombianos, como el azúcar.
El archirrenegado Garretón (ex-presidente
de IANSA, 2001-2006) opinó sobre el cierre de la planta de Linares.
Sobre las razones de la
crisis, Garretón afirmó que hay tres principales elementos:
1.
“Uno de ellos es
efectivamente la baja en el precio del azúcar, la baja de los commodities, que
es un hecho que ha sido muy cíclico.
2.
Lo segundo es que
el consumo de azúcar disminuyó (…) Tiene que ver con el cambio en la dieta
alimentaria de la gente, influye en la cantidad que se puede producir y también
en los precios.
3.
Y tengo la
impresión de que en algunas partes importantes el cultivo de la caña de azúcar
está teniendo una productividad muy difícil de alcanzar”, finalizó”.
A Garretón se le olvidaron
algunos principios o axiomas de la economía política clásica, establecidos
desde Adam Smith hasta Marx y Engels, no cuestionados por la economía liberal:
1.
Si hay un aumento
en la productividad de azúcar (causa 3 de Garretón), tiene que hacer
necesariamente una baja de precios. Lo primero es causa de lo segundo.
2.
Si se sigue
aumentando la producción de azúcar, es contradictorio decir que “el consumo de
azúcar disminuyó”, porque en el capitalismo nadie produce lo que no se consume
o, mejor dicho, no se vende.
Para hablar de “baja en el
consumo de azúcar”, hay que precisar si ello es real a nivel Macro, en la
realidad chilena. Las y los que
consumimos sucedáneos como endulzantes, estevia, miel y otros, somos una
minoría.
Y si es cierto que “el
cultivo de la caña de azúcar está teniendo una productividad muy difícil de
alcanzar”, significaría que el precio del azúcar de caña hace a ésta más
competitiva que la de remolacha. Pues bien, ¿porqué Chile no puede comprar
azúcar de caña a un gran productor como lo es Cuba?
Respuesta: debido al bloqueo
económico que el imperialismo norteamericano ha impuesto al pueblo cubano. La
misma receta de sitiar por hambre al enemigo, que hacían bajo el feudalismo los
ejércitos invasores. La misma receta criminal que hoy los Estados Unidos aplican
contra el bravo pueblo de Venezuela, y que en los años 1970-1973 aplicó en
contra del gobierno popular de Chile.
La “economía clásica”, en
algunos aspectos no funciona, es mentira que el mercado lo regula todo.
Producir azúcar sin refinar, es más barato que producirla refinada, ya que el
proceso productivo se encarece con la refinación. Hasta hará unos 40-50 años,
el azúcar sin refinar (o con menor refinación) comenzó a ser desacreditada por
los empresarios, que crearon la dicotomía “azúcar blanca o azúcar negra”. Se
llegó a decir que la “azúcar negra” era azúcar de pobres. Resultado, aumentó el
consumo de azúcar refinada.
Sin embargo, ahora que se ha
demostrado que el consumo de azúcar refinada puede traer nefastas consecuencias
para la salud, se ha revalorizado la “azúcar negra”, que cuando quiere ser
promovida, se le llama “azúcar rubia”. Pero ésta ha llegado a costar hasta un 400%
más que la refinada. También se vende la “azúcar dorada”. Este encarecimiento
de la azúcar rubia, tiene que ver con que hoy ha pasado a considerarse (por los
poderes fácticos) un artículo suntuario y no de primera necesidad. Por eso, se
dice que comer sano es más caro, y las grandes mayorías, que tienen ingresos
menores, prefieren descuidar la salud y atender al menor gasto.
Ejemplos:
Iansa. Azúcar Blanca
Granulada Bolsa. 1 Kg = $ 740.
Iansa. Azúcar Rubia Bolsa. 1
Kg = $ 1.650.
Diferencia, 223%
Iansa. Azúcar Dorada Bolsa. 500
g = $ 790
Iansa. Azúcar Dorada en
Cubitos Caja. 420 g = $ 920
Acuenta. Azúcar Blanca
Granulada Corriente Bolsa. 1 Kg = $ 520
Líder. Azúcar Blanca
Granulada Bolsa. 1 Kg = $ 650
Líder. Azúcar Rubia. 500 g = $ 690 (dos bolsas = $ 1.380)
Diferencia, 212%
Ecovida. Azúcar Rubia Bolsa. 1
Kg = $ 2.990
Ecovida. Azúcar Rubia. 500 g
= $ 1.890 (2 bolsas = $ 3.780)
Diferencia entre 1 Kg de azúcar
blanca Iansa y 1 Kg. de azúcar rubia Ecovida: 404%
Iansa. Chancaca. 450 g. = $ 850
Valor de 1 Kg, $ 1.890.
Diferencia con 1 Kg de azúcar
blanca, 255%.
450/850 1000/x
Otras contradicciones del
capitalismo:
Un kilo de azúcar blanca
Iansa vale $ 740. Tres bolsas valdrían $ 2.220. La bolsa de 3 kilos vale $
2.250. ¿Por qué esta bolsa vale $ 30 más por el mismo contenido? ¿Hay gastos de
almacenaje u otros, que encarecen la bolsa de 3 kilos? Lo normal sería que a
más volumen de venta disminuyese el precio (como diría el refrán, “por docena
es más barato”).
En cambio, la bolsa de un
kilo de azúcar Líder vale $ 650. La bolsa de 5 kilos vale $ 3.200, es decir $
50 menos que cinco bolsas de a kilo.
Garretón dice en la
entrevista citada, que en el 2001 su empresa logró superar una crisis por la
baja de precio del azúcar.
¿Cómo la superó, cuando lo
cierto es que el azúcar IANSA resultó más cara que la de la competencia? La
gestión de Garretón, considerado “genio” de los negocios, no debió de ser tan
buena, puesto que no siguió a cargo a partir de 2006 ni consiguió continuidad
de éxito para los años venideros.
Fuente: https://www.lider.cl/supermercado/category/Desayunos-y-Panader%C3%ADa/Dulces-Mermeladas-y-Manjar/Az%C3%BAcar/_/N-1mg0q11
Labels:
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lunes, 17 de noviembre de 2014
Fotos de Velatón por los 43 estudiantes mexicanos desaparecidos
12 de noviembre de 2014 frente a la Embajada de México en Chile.
Un régimen
corrupto asesinó ahora a 43 estudiantes normalistas. Son much«s
más l«s
que mueren por distintos crímenes sociales y políticos en ese país, donde se
asesina a diario a opositor«s, activistas anti-narco, a mujeres.
Pero l«s mexican«s tienen el gobierno que la gente elige. La mayoría del electorado, una vez más, eligió a los corruptos; vendió a sus hijos por un plato de porotos que le dio algún candidato.
¿Es la
realidad en Chile muy distinta?
Solidaridad combatiente con los pueblos, l«s
estudiantes y trabajador«s de México.
Acá hay otra forma de morir de a poco para l«s estudiantes: hay quienes se quedan sin universidad, por la incapacidad de sus académicos y la complicidad de las autoridades educacionales. Crisis en la U. del Mar y en la Arcis. Peoliferación de universidades "mulas". Cesantía profesional, favoritismo a la hora de ser contratado: nepotismo y partidismo.
Con aulas de más de 40 alumn«s, el/la profesor« se entierra en vida con sus 43 discípul«s. ¿Cómo es puede estudiar, aprender, compartir así?
El 20 de noviembre se recuerda la Revolución de México. Necesitamos nuev«s Panchos Villas, Emilianos Zapata. Marcha desde la Usach, Estación Central, jueves 20, 18.00 horas.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
CHILE: DATOS DE LA CAUSA
De acuerdo a un conjunto de cuadros otorgado por el académico chileno, Alejandro Saavedra, al 2002, las relaciones y porcentajes de las clases en Chile se dividían en un 62 % de trabajadores que viven de un salario a cambio de la venta de su fuerza laboral a uno o más capitalistas; un 7 % de empleadores; un 2,9 % de empleados públicos; un 0,4 % de directivos del Estado; un 5,1 % de directivos de la empresa privada; un 16,6 % de trabajadores por cuenta propia; y un 5,4 % de empleados domésticos.
En términos convencionales, de acuerdo a la distribución de la población, la burguesía correspondería a casi un 7 %; la pequeña burguesía a un 30,46 %, y los trabajadores asalariados a un 62, 6 %.
En general, la población urbana económicamente activa es casi un 90 % respecto de un 11 % de población económicamente activa que se desempeña en el campo.
Según datos ofrecidos por el diario La Tercera en octubre de 2006, en Chile existen a lo menos 6 familias multimillonarias (patrimonio superior a los mil millones de dólares); 126 familias de grandes millonarios (patrimonio entre 20 y 100 millones de dólares); 506 familias de millonarios consolidados (5 a 20 millones de dólares líquidos); y 3.417 familias de millonarios emergentes (entre 1 y 5 millones de dólares). Lo anterior correspondería a la composición de la denominada “gran burguesía” chilena, donde se encontrarían las familias Angelini, Matte, Lucsik, Solari, Paulmann; Piñera, Cueto, Saieh, etc.
Las propiedades diversificadas de la burguesía mandante se encuentran en las industrias minera, forestal y celulosa, bancos, electricidad, telefonía, grandes tiendas, transporte aéreo, vapores, agua potable, bebidas y vino, gas, combustible y pesca. Los capitales funcionan combinadamente entre los propietarios nativos (de tendencia expansiva hacia los países aledaños) y los transnacionales (especialmente españoles, canadienses y norteamericanos, entre otros). Datos de 2004, afirman que las 20 mayores empresas exportadoras son extranjeras en un 40 %, privadas chilenas en un 22 %, y del Estado en un 38 %.
La naturaleza rentista de la clase que domina en Chile y que determina el contenido del Estado se encuentra en el despojo privatizador del subsuelo (especialmente para el extractivismo minero); los recursos marinos, los acuíferos, y los ligados al suelo y la propiedad territorial. Los monopolios en el ámbito de los servicios funcionan de manera especial en las industrias de la electricidad, gas y agua; teléfonos y comunicaciones; gran comercio; servicios financieros: transporte aéreo y autopistas.
Al 2002, la mediana y pequeña burguesía organizaba su propiedad en casi un 20 % en el sector primario; casi un 20 % en la industria manufacturera y la construcción; y un 60 % en servicios. Este sector de la sociedad chilena, hace 7 años, correspondía a 500 mil personas.
En el mismo año, los trabajadores asalariados se dividían en un 14,8 % en el sector primario; un 26, 6 % en la industria manufacturera y construcción; y un 58, 6 % en servicios. Hace 7 años, en total sumaban a más de 3 millones 600 mil personas. Si se estima tendencialmente el movimiento del capital asociado al aumento de la población y la incorporación de mujeres y jóvenes al trabajo, al número anterior es preciso agregarle alrededor de 500 mil asalariados más, de un universo que todavía no llega a los 7 millones de personas. El diferencial se completa con la proliferación de los trabajadores por cuenta propia y la informalidad laboral creciente.
Hacia el 2010, la tendencia del capitalismo en Chile obra concentrando la propiedad, proletarizando formal, pero más informalmente a un gran número de personas provenientes del empleo ampliado de mano de obra femenina y juvenil, cuyo precio promedio de sueldo es ostensiblemente inferior que el de los asalariados hombres por las mismas tareas. Al respecto, la movilidad social en la actualidad no está asociada al ascenso social, sino, por el contrario, a la migración, la precarización de las relaciones contractuales, la flexibilidad laboral y la intensificación de la explotación. En este sentido, vale relevar la ausencia de derechos sociales adecuados, los cuales, simplemente, reproducen las relaciones polares de clase: una minoría tiene educación, salud, vivienda y recreación de “primer mundo”, mientras la inmensa mayoría está condenada a los mismos servicios, pero de “tercer mundo”.
Con un casi un 10 % de cesantía oficial en Chile producto de los efectos de la crisis capitalista, la contracción de la oferta laboral disminuye drásticamente el precio de los salarios; propala el endeudamiento plástico y usurero de las casas comerciales (las cuales han reconocido que ya más de la mitad de sus utilidades provienen de los préstamos caros, más que de la propia venta de mercancía tradicional). La gran mayoría de la gente en Chile no se endeuda para hacerse de mercancías suntuarias, sino para comprar los alimentos básicos en medio de la proliferación de supermercados altamente segmentados socialmente.
La organización del trabajo cada vez más fragmentada; leyes laborales antipopulares y que destruyen las posibilidades de organización sindical en cualquiera de sus formatos posibles (aun en ellos más inofensivos y con nimia capacidad de negociación); el endeudamiento asfixiante, y el control unidimensional de los medios de comunicación de masas (entretención barata que encabeza el panorama recreativo de las grandes mayorías), operan con violencia en el campo de la alienación social fundado en el miedo, el consenso forzado y la resignación.
De este modo, la lucha de clases se expresa soterrada y episódicamente, facilitando el aumento de una verdadera industria delincuencial –con división muy bien organizada de tareas-, conflictos laborales aislados que pocas veces alcanzan el reajuste salarial, multiplicación de psicopatologías ligadas a la incertidumbre, un movimiento popular que no alcanza a revelar sus intereses históricos y que es presa fácil del clientelismo político; la insatisfacción generalizada, el descrédito del debate y hacer en el ámbito público como automovimiento y regulación desde abajo; la desorientación y el subsecuente acuartelamiento en los intereses inmediatos de la sobrevida a escala individual.
Los diagnósticos (donde se incluyen vergonzosamente estas mismas líneas) se multiplican a puerta cerrada, toda vez que se precisa de la construcción simbólica y resignificación –de acuerdo a los tiempos políticos y la propia conciencia popular- de los aspectos convocantes y que ofrezcan sentido contemporáneo a las claves de la emancipación social. Sobre lo último, la asociación entre ética y política es una matriz desde donde enarbolar la edificación del paradigma propio de la liberación de las mayorías.
Ahora mismo, las elecciones presidenciales y parlamentarias del próximo fin de semana han contado con la indiferencia más extendida desde el comienzo de los gobiernos civiles. La competencia entre tres candidatos estratégicamente de la Concertación (más allá del programa del candidato Arrate de la izquierda tradicional, finalmente llamará a votar por Frei en la segunda vuelta) y uno de la derecha convencional, ha provocado una suerte de confusión e indolencia electoral. Lo cierto es que iniciativas políticas anticapitalistas, como el MPT, pronto deben ser capaces de establecer superiores niveles de sintonía popular, superando la reagrupación inicial que lo justifica. Razón y fuerza siempre van de la mano. Y no hay más remedio que apelar al peruano luminoso, reunir y propiciar el movimiento real de los pueblos y los trabajadores territorializados en Chile, y provocar, una vez más, “la creación heroica”, ya no más copia, ya no más calco. Adiós manuales, facilismos y “vías rápidas”. Sólo lucha, inteligencia, disciplina y corazón.
Andrés Figueroa Cornejo
7 de diciembre.
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