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martes, 27 de diciembre de 2011

Hambre y capitalismo en el planeta


Millones de personas están muriendo de hambre. Un tercio de la población del planeta vive en extrema pobreza - Pulso económico 

Patricio Guzmán S. 

Socialismo Revolucionario

Ya casi nadie recuerda el compromiso de los objetivos del milenio, uno de los cuales era reducir el hambre en el mundo a la mitad para el 2015. En 16 de Octubre de 2011, la FAO dio a conocer su Informe Anual sobre la alimentación en el planeta, de acuerdo con este reporte casi mil millones de personas pasan hambre, de hecho en los dos últimos años el número de hambrientos subió de 850 millones a 925 millones. Mujeres y niños son los más afectados, constituyen el 60% de los hambrientos, 176 millones de niños menores de cinco años tienen bajo peso producto de la mal nutrición, cada día mueren 16.000 niños de hambre. En 2007 la UNICEF informó que cada año mueren unos 10,9 millones de niños menores de cinco años en los países en desarrollo. La desnutrición y las enfermedades relacionadas con el hambre son la causa del 60 por ciento de las muertes. 

La ecuación Especulación Financiera + Biocombustibles + Calentamiento Global está detrás de estas cifras dantescas. El Instituto Internacional de Política Alimentaria (IFRPI), basado en Estados Unidos, que elabora el Índice Global de Hambre (IGH) anual, señaló en octubre de este año, que "La creciente demanda por biocombustibles, los fenómenos climáticos y la creciente actividad financiera sobre futuros del sector de los alimentos son las principales causas del alto precio de los alimentos y por tanto del hambre en el mundo." 



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Leonardo Boff: ¿Es posible alimentar a 7 mil millones de personas?





domingo, 18 de diciembre de 2011

Leonardo Boff: ¿Es posible alimentar a 7 mil millones de personas?


Ya somos 7 mil millones de personas. ¿Habrá alimentos suficientes para todos? Hay varias respuestas. Escogemos una del grupo Agrimonde (véase Développement et civilisations, septiembre 2011) con base en Francia, que estudió la situación alimentaria de seis regiones críticas del planeta. El grupo de científicos es optimista, incluso para cuando seamos 9 mil millones de habitantes. Propone dos caminos: profundizar la conocida revolución verde de los años 60 del siglo pasado y la llamada doble revolución verde.

La revolución verde tuvo el mérito de refutar la tesis de Malthus, según la cual ocurriría un desequilibrio entre el crecimiento poblacional de proporciones geométricas y el crecimiento de alimentos en proporciones aritméticas, produciendo un colapso de la humanidad. Comprobó que con las nuevas tecnologías, una mayor utilización de las áreas agrícolas cultivables y una masiva aplicación de tóxicos, antes destinados a la guerra y ahora a la agricultura, se podía producir mucho más de lo que la población demandaba.

Tal previsión demostró ser acertada, pues hubo un salto significativo en la oferta de alimentos, aunque por causa de la falta de equidad del sistema neoliberal y capitalista, millones y millones de personas siguen teniendo una situación de hambre crónica y de miseria. Bien es verdad que ese crecimiento alimentario ha tenido un costo ecológico extremadamente alto: se envenenaron los suelos, se contaminaron las aguas, se empobreció la biodiversidad además de provocar erosión y desertificación en muchas regiones del mundo, especialmente en África.

Todo se agravó cuando los alimentos se volvieron una mercancía como cualquier otra en vez de ser considerados como medios de vida que, por su naturaleza, jamás deberían estar sujetos a la especulación de los mercados. La mesa está puesta con suficiente comida para todos pero los pobres no tienen acceso a ella por falta de recursos monetarios. Continúan hambrientos, y su número crece. El sistema neoliberal imperante apuesta todavía por este modelo, pues no necesita cambiar de lógica, tolerando convivir cínicamente con millones de personas hambrientas, consideradas irrelevantes para la acumulación sin límites.

Esta solución no sólo es miope, sino falsa, además de ser cruel y sin piedad. Los que todavía la defienden no toman en serio que la Tierra está innegablemente a la deriva y que el calentamiento global produce gran erosión de suelos, destrucción de cosechas y millones de emigrados climáticos. Para ellos la Tierra no pasa de ser un mero medio de producción, no la Casa Común, Gaia, que deber ser cuidada.

A decir verdad, quienes entienden de alimentos son los agricultores. Producen el 70% de todo lo que la humanidad consume. Por eso, deben ser oídos e incluidos en cualquier solución que sea tomada por el poder público, por las empresas, y por la sociedad, pues se trata de la supervivencia de todos.

Dada la superpoblación humana, cada pedazo de suelo debe ser aprovechado pero dentro del alcance y de los límites de su ecosistema; se deben utilizar o reciclar lo más posible todos los residuos orgánicos, economizar al máximo la energía, desarrollando las energías alternativas, favorecer la agricultura familiar, las cooperativas medianas y pequeñas. Y finalmente, ir hacia una democracia alimentaria en la cual productores y consumidores tomarán conciencia de las respectivas responsabilidades, con conocimiento e información acerca de la situación real de sostenibilidad del planeta, consumiendo de forma diferente, solidaria, frugal y sin desperdicios.

Tomando en cuenta tales datos, Agrimonde propone una doble revolución verde en el siguiente sentido: acepta prolongar la primera revolución verde con sus contradicciones ecológicas, pero simultáneamente propone una segunda revolución verde. Ésta implica que los consumidores incorporen hábitos cotidianos diferentes de los actuales, más conscientes de los impactos ambientales y abiertos a la solidaridad internacional para que el alimento sea de hecho un derecho accesible a todos.

Siendo optimistas, podemos decir que esta última propuesta es razonablemente sostenible. Se está organizando, de manera embrionaria en todas las partes del mundo, a través de la agricultura orgánica familiar, de pequeñas y medianas empresas, de la agricultura ecológica, de las ecovillas y otras formas más respetuosas con la naturaleza. Es viable y tal vez tenga que ser el camino obligatorio para la humanidad futura.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Va a ser muy caro comer


Artículo que lleva a la reflexión: ¿qué mundo queremos?

Por Antonio Peredo Leigue (Bolivia)

“El elevado costo de la comida llegó para quedarse. El mundo quizá deba acostumbrarse a alimentos caros, aseguró el Fondo Monetario Internacional (FMI)”. Esto lo estamos viviendo en todas partes y no necesitamos que nos lo repitan. Pero el FMI no echa puntada sin hilo, ¿saben cuáles son las causas, según el conocido organismo? Los ingresos que están mejorando en los países empobrecidos. El análisis que hace el FMI es impresionante por su grosería; dice: “La tendencia alcista puede deberse sobre todo a que los consumidores en los países en desarrollo se están enriqueciendo y cambiando su dieta: recurren más a alimentos de alto contenido proteínico”.

Lo que está reclamando el organismo internacional es que, los países pobres, deben seguir siendo pobres y mal alimentados. De ese modo, los cereales, los lácteos, la carne y los aceites volverán a tener los precios anteriores, para que, en los países enriquecidos, coman bien pagando menos. De hecho, han comenzado a echarnos la culpa de la crisis que está viviendo el mundo, por el derroche en aquellos países del primer mundo.

No hay una sola mención a las razones por las que, en ese mundo de ensueños, no se cultiva comida. Es que, como todos sabemos, gran parte del maíz, ahora de la caña de azúcar y plantas oleaginosas, se usan para producir biocombustibles, en un fallido intento por bajar los altos precios de los hidrocarburos. Según los datos que se conocen, alrededor del 15% de la producción mundial de maíz se dedica a destilar etanol, que se mezcla con gasolina para los motorizados. Ya sabremos, en poco tiempo más, cuánto de girasol, colza, almendra, soya y caña de azúcar se siembra con el mismo propósito. ¡Por supuesto que, así, se reduce la oferta de alimentos!

Seguramente, siguen diciendo los analistas del FMI, las revueltas que están ocurriendo en el norte de África y el Medio Oriente comenzaron como protestas por estas alzas. ¡Pues claro que sí! Pero el FMI habla con absoluta serenidad, como si nada tuviese que ver con las manipulaciones de los países enriquecidos, para cargar la crisis mundial sobre las espaldas de los pueblos árabes y sobre las nuestras también.

Pero el FMI no se queda corto. Arremete también contra los precios de los hidrocarburos, añadiendo que los combustibles se utilizan en todo el proceso, desde la siembra hasta la distribución de alimentos. ¡Bajen los precios de los hidrocarburos, coman poco y paguen menos a sus trabajadores!, esa es la fórmula que no la dice pero resulta del análisis que hace el Fondo Monetario Internacional.

Durante mucho tiempo, los mensajes, consejos y hasta instrucciones de los organismos internacionales, fueron cumplidos estrictamente en nuestros países. En los últimos años la situación ha cambiado. Varios gobiernos de este continente han comenzado nuevas estrategias y están batallando contra las claras intenciones de hacernos pagar las consecuencias de esta crisis.

En Bolivia están pendientes las tareas para hacer frente a esta situación: alcanzar la soberanía alimentaria. Indudablemente que es una tarea de largo alcance, pero debemos poner en marcha una política que siente las bases para lograr ese objetivo en el curso de esta década.

Fuente: www.crisisofcivilization.com 
Esa política tiene que ver con la definición de los espacios en el territorio nacional. Tierras con mejores condiciones para los cultivos y, en esta categoría, qué tipo de cultivos en cuáles áreas. Tierras adecuadas para la ganadería vacuna, ovina, de camélidos y otras. Tierras, finalmente, resguardadas para desarrollar la forestación, todo lo cual es nuestra riqueza renovable. Se menciona entre 16 y 20 millones de hectáreas cultivables, de las que estarían produciendo sólo 2 a 4 millones. Se dice que hay más de 30 millones de hectáreas con vocación ganadera y se añade que otras 15 a 18 millones de hectáreas son forestales. Son algo más de 60 millones de hectáreas de tierras aptas para una explotación renovable; 60 millones que equivalen a 600 mil kilómetros cuadrados; seguramente que los 400 mil restantes corresponden a las altas montañas, los ríos, los lagos y pantanales. Pero nadie conoce, en realidad, las cifras exactas y precisamos tener ese conocimiento para desarrollar una política agropecuaria nacional.

Esa política, de principio, requiere la vertebración del país. Caminos, caminos y nuevos caminos. Carreteras pavimentadas de la red nacional y las redes departamentales, caminos de ripio y tierra entre los pueblos, caminos de avanzada en los territorios que ni siquiera conocemos y sólo hemos visto desde el aire.

Aunque, ciertamente, ya se ha comenzado a producir trigo, que es el cereal que nos exige el mayor esfuerzo de importación y tenemos que alcanzar alrededor de 350 mil hectáreas sembradas de trigo, para cubrir la demanda actual de este alimento. Pero, a la vez, debemos desarrollar la cultura de consumo de nuestros propios cereales: maíz, quinua, cañahua, amaranto. Podemos cubrir nuestras necesidades en menos tiempo si combinamos el consumo de todos estos cereales.

La producción de aceite comestible es otra tarea que debe encararse con decisión. La diversidad de aceites que podemos producir, incluso el de oliva, sustituirían otro alto costo de importación alimenticia.

En cuanto a la ganadería, debemos desarrollarla, poniendo atención a los problemas que se presentan en el oriente y el norte del país cuando, las crecidas de los ríos, inundan extensiones inmensas de esos territorios. El agua debe ser una riqueza que nos permita vivir bien y no ser un factor de empobrecimiento de esas tierras y de sus habitantes.

Por supuesto, como todos esperamos, una nueva ley de distribución de la tierra debe estar en la base de esta política que conduzca a la soberanía alimentaria.

El Fondo Monetario Internacional no sabe y no quiere saber de estas soluciones. Por eso, precisamente, esas son las soluciones que debemos asumir como reto de todos nosotros.


sábado, 19 de marzo de 2011

SALFATE: Obama y La Energía Nuclear para Chile

INDISPENSABLE Y URGENTE DIFUNDIR ESTE VIDEO Y CONVOCATORIAS:
DOMINGO 20, A LAS 16 H. EN PLAZA LOS HEROES (Alameda, Metro Los Héroes).
LUNES 21, A LAS 16 H., EN PARQUE ALMAGRO, Y A LAS 19 H. EN ALAMEDA CON AHUMADA
AUNQUE HAYA CERCO DE SEGURIDAD, ESTAREMOS MANIFESTÁNDONOS.