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domingo, 6 de noviembre de 2016

Libro sobre el gobierno de Allende y el Poder Popular, por Franck Gaudichaud

Chile. Sobre el gobierno de Allende y el Poder Popular: el libro de Franck Gaudichaud

“Aspiramos a que el régimen de la memoria no se viva como áspera condena”
Miguel Mazzeo

“Es raro leer un libro llevado con tanta convicción en el esfuerzo de dar la palabra a las y los de abajo”
Michäel Löwy

Andrés Figueroa Cornejo

Franck Gaudichaud es un francés con medio corazón en Chile. De hecho, su compañera y su único hijo, Darío, nacieron en el país del fin del mundo. Master en Historia, Doctor en Ciencias Políticas y militante político y social, es autor de ‘Poder popular y Cordones Industriales’ (Ed. LOM), ‘Operación Cóndor. Terrorismo de Estado en el Cono Sur’, ‘Las fisuras del neoliberalismo chileno. Trabajo, crisis de la democracia tutelada y conflicto de clases’ (Ed. Tiempo Robado y Ed. Quimantú), entre otras publicaciones.

Su tesis doctoral para las y los lectores de habla española de ‘Chile 1970-1973. Mil días que estremecieron al mundo. Poder popular, cordones industriales y socialismo durante el gobierno de Salvador Allende’, publicada en el país andino por Ediciones LOM, fue lanzada en la Sala Domeyko de la Casa Central de la Universidad de Chile el pasado 2 de noviembre ‘a tablero vuelto’.

La creatividad popular

Franck Gaudichaud indicó que “el punto de partida del libro fue volver a una historia sobre la cual existe un océano biográfico, pero donde, paradójicamente, queda mucho por investigar. Cuando comencé, lo que más me llamó la atención fue que hay un actor central del proceso muy poco investigado: el movimiento obrero. Hay mucho sobre los partidos políticos, sobre el gobierno, sobre la intervención imperialista, etc. ¿Pero dónde estaban los que hicieron el proceso, los trabajadores, los sindicatos, los territorios y poblaciones? ¿Qué pasaba en las fábricas, en la base? Queda mucho por estudiar sobre lo que ocurrió en las regiones. Yo creo que es uno de ‘los tesoros perdidos de la Revolución Chilena’, estos es, hay que recuperar toda la riqueza de ese período que fue fiesta y drama, pero también fue mucha creatividad popular.”

Durante el lanzamiento, Gaudichaud proyectó explicativamente una serie de fotografías que ilustran los mil días del gobierno de la Unidad Popular, en especial, desde abajo, desde los trabajadores y el pueblo.

“Compañero”

En la presentación, la traductora al español del texto originalmente en francés, Claudia Marchant (co-editora de Tiempo Robado Editoras), señaló que “a través de la traducción de la tesis doctoral de Franck tuve la oportunidad de conocer y entender mejor un texto de mi padre, el filósofo chileno Patricio Marchant, y la importancia y fuerza que le asignó a la palabra ‘compañero’. La fuerza de la dignidad de un momento histórico en el país, vivido por personas comunes y corrientes que no dudan en decir que los años de la Unidad Popular (1970-1973) fueron los más felices, los más plenos, los más importantes. A pesar de las dificultades, de las peleas, del trabajo duro y de la derrota posterior, de la dictadura y de nuestra actual pos-dictadura. 

Patricio Marchant escribía en 1989, ‘el régimen de Salvador Allende pudo tener los orígenes sociales, históricos, económicos que se quieran. Pudo tener, y los tuvo, todos los errores que se quieran. Pero para quienes lo vivimos a través de la música de la palabra ‘compañero’, constituyó la única experiencia ético-política de nuestra vida. Esa es la absoluta superioridad moral, ese ser distinto, de otra especie, sobre los que nada supieron de la palabra compañero. Mérito evidentemente no de nosotros, no de nuestra individualidad o de nuestro ser persona. Mérito de esa palabra, de esa música. Música-palabra que no fue inventada por alguien. Música-palabra que dice cuáles eran las fuerzas de ese proceso histórico y nos señalaba sólo eso: la posibilidad de un corresponder a ese proceso. Compañero. Porque una cosa es Salvador Allende, otra esa música ‘Compañero Presidente’, ese fundamento de la grandeza de Salvador Allende. Atenuándose, las desigualdades persistían entre nosotros. Iguales éramos, sin embargo, al saludarnos como ‘compañero, compañeros’. Ese sueño, poco tiempo realidad, convirtió a Chile en un país digno de respeto.’”

“Una memoria para las luchas del presente”

Marchant manifestó que “Es ese país digno de respeto el que Franck nos ofrece hoy. En su trabajo vemos con hechos concretos cómo desde abajo se vivió ese proceso. Repasa los momentos más importantes de la movilización popular, sin por ello dejar de ver sus errores, titubeos y sus dificultades. Sin dejar de lado tampoco, la interacción con la revolución desde arriba, impulsada por las medidas de Salvador Allende y los partidos políticos de la Unidad Popular. Nos relata con bastante detalle, especialmente los cordones industriales de Cerrillos-Maipú, de Vicuña Mackenna, sin dejar de mencionar a las demás coordinaciones en provincia, en Arica, Valparaíso, Concepción, Osorno, Punta Arenas, entre otras. La lucha de los pobladores y del campamento Nueva La Habana, la Asamblea de Concepción en julio de 1972, la Toma de Constitución en febrero de 1973. Las posiciones de los diferentes actores políticos y sociales; los mecanismos de participación desde arriba y desde abajo; los periódicos que salieron a la luz en esos días; la expresión de la lucha cultural e ideológica en curso. Levanta cuadros y lista territorios y su expresión de poder popular; identifica fábricas y dirigentes involucrados, dejando la cancha abierta para todos aquellos que quieran seguir investigando este período. Pero no se trata de episodios aislados, algunos de los cuales han sido tratados con profundidad en otros textos y quedan debidamente referenciados aquí. Sino que el panorama, el paisaje que se dibuja, nos permite tener una visión de conjunto de lo que estaba pasando en los diferentes frentes y lugares. Aunque, sin dudas, como el mismo autor lo ha reconocido, hay territorios menos indagados, entre los que podemos mencionar el campo chileno, las comunidades mapuche y no mapuche asentadas en la pre-cordillera y cordillera, que también tuvieron momentos excepcionales de desarrollo de poder popular, como lo fue el complejo maderero y forestal Panguipulli. Tampoco deja de lado a la oposición y su organización, sus dirigentes y articulaciones. El paro de octubre de 1972 es un momento álgido del texto, así como la forma en que el gobierno y el pueblo movilizado van procesando la embestida patronal. Tampoco se trata de levantar un cuadro heroico de un proceso excepcional. La idea no es construir una memoria y una historia petrificada y despolitizada. Se trata de una memoria para las luchas del presente. No como legado para las nuevas generaciones o no solamente para ello, sino que para hoy, para las y los movilizados de nuestro presente.”

La traductora del texto agregó que “Me imagino que Franck comparte las expresiones de Miguel Mazzeo (historiador, académico y militante político-social argentino) que trabaja el tema del poder popular hoy. Mazzeo escribe que ‘no se trata de que nuestro abordaje esté condicionada por las políticas de la memoria y no por las necesidades inherentes al proyecto emancipador en Nuestra América. Aspiramos a que el régimen de la memoria no se viva como áspera condena. Cuando el pasado es el único lugar del encuentro, o el lugar privilegiado para la realización de nuestros sueños, el presente puede ser el lugar de la pasividad, el fatalismo, la ambigüedad, las querellas superficiales y la mera retórica. Las políticas de la memoria, cuando no promueven síntesis políticas y balances prácticos, cuando opacan el presente y el futuro, pueden terminar como un recurso de las clases dominantes, como un procedimiento destinado a conjurar la praxis emancipadora actual, porque de esta manera instalan en la sociedad la idea de que ese pasado nunca será futuro’.”

Los intersticios de la academia, ventanas abiertas al fragor de las calles

Claudia Marchant comentó que “También podemos destacar las palabras Michäel Löwy en el prólogo del texto de Franck en su edición francesa: ‘es raro leer un libro llevado con tanta convicción en el esfuerzo de dar la palabra a las y los de abajo, en ruptura con las lecturas tradicionales, esencialmente institucionalistas, de la trágica, pero apasionante experiencia chilena. Un trabajo que no esconde su enfoque, su método: analizar los hechos desde el punto de vista de la lucha de clases. Tampoco esconde su empatía crítica con la causa de los vencidos del golpe de Estado militar. Lo trabajadores, los oprimidos y los explotados. Y en particular en este libro, del poderoso movimiento obrero chileno’.

Franck retoma el desafío que tan claramente Luis Martín Cabrera expresa en un texto que Proyección Editores lanzó hace pocos días y que ha copado nuestras últimas conversaciones: ‘Insurgencias invisibles’. Dice Luis Martín que ‘los profesores deberíamos salir de nuestras guaridas académicas, al menos de vez en cuando, a trabajar en las comunidades. No para dictar conferencias o para apropiarnos de sus conocimientos y encerrarlos en nuestros papeles. Si no que para intercambiar conocimientos, para socializar nuestros privilegios e insertarlos en una lógica de tiempo y espacios robados. Pensar en los intersticios de la academia, ventanas abiertas al fragor de las calles’.”

Mito, realidad y los trabajadores organizados por abajo

Mario Olivares (dirigente sindical, ex militante de los cordones industriales) dijo en la presentación de la obra que “soy un hombre viejo, soy un sobreviviente de esa experiencia. En esa época trabajé en una de esas industrias más o menos emblemáticas de lo que fue el cordón Vicuña Mackenna de Santiago. Entonces yo era dirigente sindical y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). A mis 66 años, sigo siendo un dirigente sindical activo de los trabajadores de la Viña San Pedro, la segunda vitivinícola de exportación del país que hace parte de la CCU, cuyo propietario es el grupo económico Luksic. 

Sobre el libro de Franck, me parece interesante cómo recoge la información. Toma referencias de otros autores que han escrito sobre el proceso de la Unidad Popular y de los cordones industriales. Pero lo que me parece más interesante aún, es que Franck conversa con muchos compañeros como yo, que fueron obreros al interior de las fábricas. Entonces, al leer el libro, uno se da cuenta que el análisis que tenía la conducción de los partidos de izquierda de la época respecto de lo que nosotros estábamos sintiendo abajo, no encaja bien. Allí uno se percata de que existían muchas situaciones que tenían más que ver con mitos que con la realidad. No hay ninguna duda de que el ascenso del gobierno de Allende en Chile provenía del aumento de las luchas populares que venían de muchos años atrás. Pero lo más importante es que cuando adviene la Unidad Popular, más allá de su programa político, creó la expectativa en la clase trabajadora organizada de que era posible iniciar un proceso de transformaciones radicales, de justicia y de igualdad, que apuntaba a la construcción del socialismo. Los dirigentes sindicales por primera vez, comenzaron a tomar confianza en ellos mismos y se empoderaron de su capacidad como trabajadores. Entonces había sectores que criticaban de ‘ultraizquierdistas’ a muchos trabajadores que con su conducta estarían prácticamente ‘poniendo en peligro’ el programa de Allende, en el marco de cómo se avanzaba. En este sentido, mientras se fue agudizando la lucha de clases en la sociedad chilena, naturalmente hubo sectores de la izquierda que radicalizamos nuestras posiciones, incluso más allá de las propias direcciones de esos partidos. Como teníamos a las fuerzas de la reacción, de la burguesía en contra de todo el proceso, nosotros, los trabajadores organizados por abajo, nos impusimos la tarea de crear nuestras propias formas para defendernos de esos embates. Eran formas alternativas bastante básicas. Como era muy fuerte el mercado negro, frente a Cristalerías Chile empezamos a realizar una distribución directa de los productos de las tantas fábricas e industrias de la zona. De las que habían sido estatizadas, como de las que fueron tomadas por los trabajadores. Los trabajadores le habíamos exigido al gobierno de Allende que esas empresas fueran intervenidas y pasaran al control obrero, donde nosotros empezamos a administrar la empresa, por supuesto con un interventor nominado por el gobierno.

Cuando se vino el paro de los camioneros que intentó paralizar completamente al país, nosotros, para evitar que ellos lograran su objetivo, requisamos microbuses en la calle con el fin de llevar y traer a los trabajadores para que las fábricas no dejaran de producir. Claro que estas iniciativas no fueron absolutamente espontáneas. Había direcciones y expresiones de distintos sectores, del Partido Socialista, del MIR, que daban orientaciones de cómo la clase trabajadora debía pasar a la ofensiva. 

Cuando yo llegué a la fábrica de muebles a trabajar, además de la explotación brutal, de los bajos salarios, de las ‘ventas negras’ para evitar impuestos, la producción de muebles estaba destinada a los sectores más pudientes y no a los trabajadores. Muchos de mis compañeros vivían en campamentos, en zonas marginales. Entonces cuando nos tomamos la empresa decidimos producir una línea de muebles económicos, dignos, decentes, para los propios trabajadores de la fábrica. También hicimos alrededor de 10 mil linchacos (barra doble de madera) para que se defendieran los compañeros de las fábricas intervenidas y tomadas.

Entre la guerra por la producción y la toma del poder

Mario Olivares, con honesta memoria, informó que “En medio de todo se encontraba la agudización de la lucha de clases y la opinión de sectores de izquierda que querían detener la irrupción de los trabajadores más radicalizados. Nos decían que ‘no querían una guerra civil’, que la única guerra era ‘por la producción’. Nosotros pensábamos en la toma del poder. De esa manera, se formó una dirección político-sindical en el cordón Vicuña Mackenna con las empresas más emblemáticas, salvo las textiles que estaban controladas principalmente por los compañeros del Partido Comunista (PCCh). Y en esa dirección político-sindical nos rotábamos. ¿Qué quiero decir? Que no existía una democracia plena, no era que los trabajadores de base a los que uno representaba elegían a la dirección directamente. Era más bien un acuerdo entre los partidos políticos que teníamos cierta hegemonía en la dirección. Sin embargo, a través de esta instancia, se hablaba de hacer un poder paralelo al poder burgués para intentar dar un salto adelante. Ahora bien, según mi experiencia, yo creo que confundíamos los sueños políticos con la realidad. Se hicieron algunas experiencias que tímidamente tuvieron esa expresión. Por eso el libro de Franck manifiesta lo que yo viví y logra matizar distintas miradas de lo que fue el proceso de una manera coherente e inteligente y sin descalificaciones. Al fin, yo pienso que los sueños no han muerto y sigo peleando.”


martes, 4 de enero de 2011

Rodrigo Ambrosio y la caracterización de clases sociales en Chile


1941-2011
En saludo al 70º aniversario del nacimiento de Rodrigo Ambrosio Brieva.

Carlos Ruiz

En distintos foros y congresos, hemos ido escuchando que en el Chile de hoy “hay muy pocos trabajadores”, “ya no hay obreros”. Parece absurdo, irreal, y es que lo es. Significa no saber quien es trabajador/a y quien no lo es.

También se debate a favor y en contra del papel protagónico de los “trabajadores” o de “la clase obrera”, liderando las transformaciones revolucionarias que nos han de llevar a crear una nueva sociedad, una nueva cultura.

¿Es que ya no se trabaja en Chile? ¿Vivimos como en una reducción norteamericana, de un subsidio estatal para que nos vayamos muriendo de tedio? ¿A dónde se van esos millones de personas que salen a las 6 de la mañana de la casa y no vuelven hasta las 21 horas? ¿A tirar migas de pan a las palomas, y quién paga ese pan que no va a la sopa?

Hay quienes sostienen que los movimientos sociales más dinámicos no son los trabajadores. Es cierto que ha habido movilizaciones de estudiantes, de pueblos originarios (especialmente mapuche y ahora también, rapa nui), de defensores del ambiente, y que han sido más masivas que las convocadas por las organizaciones tradicionales de los trabajadores. Pero la comparación lleva a esas conclusiones, porque el movimiento sindical se ha movido muy poco, y los mapuche un poco más. Pero no se trata de movilizaciones que puedan provocar grandes cambios. Es que el grueso de la clase proletaria no ha entrado en la pelea.

Si se emiten planteamientos tan absurdos como los que estamos escuchando, es porque se ha conceptualizado mal el término “trabajador”.

Hace 40 años, Rodrigo Ambrosio (junto a l*s verdader*s mapucistas, si bien revueltos en 1970 con algunos Judas del capital), nos enseñaba que incluso la palabra trabajadores no conceptualizaba correctamente lo que queríamos decir y ya desde entonces, los mapucistas empezamos a hablar del proletariado. Y entonces, había sectores diferentes del proletariado, a partir de su origen en la producción: un proletariado de los mineros, nacido en el norte al calor de la pampa, de los cachuchos y de la palabra de Recabarren, de ahí nació el POS y se hizo PC; otro proletariado industrial incipiente, que dio origen al PS desde los 30. Y un proletariado producto del neocapitalismo desarrollista de los 60, de donde salió el MAPU. Así, destacamentos proletarios, todos necesarios y que debían unirse, no fusionarse aun. En los nuevos sectores proletarios hay “campesinos” convertidos en obreros agrícolas, trabajador*s temporer*s del campo y la ciudad, oficinistas, intelectuales dependientes de un patrón, el "proletariado de cuello y corbata"(1). Junto a esta clase, existen otros sectores y clases explotadas, que son aliados estratégicos del proletariado.

El MAPU tras su Primer Congreso (noviembre de 1970, inmediato al triunfo de la Unidad Popular y en los días previos a la asunción del gobierno de Salvador Allende), y bajo la conducción de su Secretario General, Rodrigo Ambrosio, definió que la contradicción central de clases sociales, era entre la minoría del país, que eran los burgueses, y la mayoría, que éramos los proletarios, y que éstos podían aliarse con otros sectores explotados. Los documentos emanados de la Comisión Política y los escritos del compañero Ambrosio, nos aclaraban que se debía desterrar de nuestro vocabulario, categorías como “pobres” y “ricos”, y el concepto tan manoseado de la “clase media”, para usar un lenguaje acorde al instrumento de análisis de la realidad que el MAPU había aprobado, y que era el materialismo histórico, no dogmático y no excluyente. Desde entonces, tenemos claro que se puede hablar de trabajadores, clase obrera, pero hay que precisar cada concepto, y que el término real que designa al explotado/a por una empresa capitalista, es proletario.

Las categorías de ricos y pobres, según Ambrosio y la Comisión Política del MAPU, corresponden a un lenguaje que oculta el carácter de la explotación que ejercen unas clases contra otras. El uso del término “los pobres” corresponde más a la ideología cristiana que al método científico de interpretación de la economía política. El concepto de “clase media” y su variante “capas medias”, es un mito, “son en verdad nociones inventadas por la burguesía, que sólo sirve para confundir al proletariado haciéndolo creen que hay un ‘puente’, una manera de pasar de una clase a otra. El MAPU debe luchar por destruir estos mitos, y utilizar un lenguaje con contenido real”(2).

La diferencia entre burgueses y proletarios es que los primeros pueden comprar medios de producción y fuerza de trabajo, y los proletarios no pueden comprarlos, “viéndose obligado a vender su energía humana, su fuerza de trabajo, a cambio de un salario con el cual poder comprar alimentos, ropa y demás medios de consumo que necesita. Esa es la diferencia esencial y no el que unos sean más ricos y otros más pobres”(3). Sigue el documento, explicando que “hay capitalistas con mucho dinero y otros que apenas pueden mantener una pequeña empresa... Dentro del proletariado hay también trabajadores que ganan altos sueldos y otros que apenas tienen para comer, hay quienes son empleados y quienes son obreros; pero todos tienen de común el que no poseen nada que se use para la producción, no son dueños de cosas con las cuales producir y, por tanto, tienen que vender su potencialidad de trabajo a los capitalistas, que les pagan por ello”(4). Concluye el apartado, definiéndose que “por ser la única clase social que no dispone de ningún medio de producción, el proletariado es la única que no tiene ningún interés particular en mantener la propiedad privada sobre esos medios, y por eso es la única clase que puede dirigir una revolución capaz de abolir toda propiedad privada sobre los medios de producción, y por lo tanto, toda diferencia de clases, o sea, lo que se llama una revolución socialista o proletaria. Esto no impide, claro, que sectores de otras clases puedan aliarse con el proletariado en esta lucha; pero como es el proletariado el que dirige, y como el enemigo es el núcleo más sólido de la burguesía, puede decirse que la lucha consiste, en términos generales, en una lucha del proletariado contra la burguesía, una lucha que persigue la abolición de las clases sociales, la abolición del hecho de que algunos pocos puedan apropiarse de los medios de producción que debieran ser de todos, o sea, la construcción de una sociedad en que estos medios son propiedad común de todos los que trabajen, es decir, una sociedad sin clases”(5).

Situar a estudiantes (hij*s de trabajador*s), indígenas, temporer*s, poblador*s, comerciantes ambulantes, feriantes, "coler*s"(6), etc., como no trabajadores, no puede aceptarse, si nos ponemos agudos para el análisis.

Ha habido muchos cambios en 40 años, pero no ha habido un análisis que arroje luz sobre las posiciones más o menos "correctas" que debemos seguir hoy.

La pobreza dura, la desigualdad, siguen peor, según las estadísticas. Todo encubierto por la ideología, por los medios de comunicación, por la farándula, la Cuarta en reemplazo del Reader's Digest. Nuestra lucha está más vigente que nunca, pero no se conocen bien las estructuras de clase de la sociedad chilena actual, salvo estadísticas que confirman el predominio numérico de l*s explotad*s.

En estricto rigor, deberíamos hablar del proletariado, categoría científica, y no solo de trabajadores (Piñera también trabaja, a su manera, y las FFAA y los sapos igual). Estamos de acuerdo con que "la clase obrera" ha cambiado mucho y no puede reducirse al obrero industrial, minero o agrícola.

Un estudio verdaderamente acucioso (y que no podemos acabar por ahora) nos debe demostrar que hoy la producción supone que parte de proceso es llevado a cabo por temporer*s, por trabajador*s extern*s, de jornada parcial, y por un ejército de promotor*s, vendedor*s, etc., que forman parte de la cadena productiva hasta llegar al consumidor. De acuerdo a esta hipótesis, hasta el vendedor ambulante de helados, es obrero de la fábrica de helados, al que se ha despojado de su identidad proletaria, de su sindicalización, del techo de la fábrica, de los derechos laborales. El sistema presenta a este sujeto como dueño de un supuesto "capital" (a veces de 20 lucas) que día a día cambia por helados para la venta, haciendo de un explotado, un "capitalista".

(CONTINUARÁ)

NOTAS:
(1) MAPU. El carácter de la revolución chilena. Comisión Política,  1ª ed, Santiago, 1971.
(2) El carácter... 3ª edición, agosto de 1972, pp. 58-59.
(3) Ibíd., 28.
(4) Ibíd., 28-29
(5) Ibíd., 30-31.
(6) Colero/a: comerciante semiambulante que se instala "a la cola" de las ferias libres, sin permiso municipal. Los feriantes establecidos suelen entrar en contradicción con  ellos, por efecto de la ideología dominante, siendo que unos y otros son aliados estratégicos en la lucha por el derecho al trabajo que está en peligro dado el desarrollo actual del capitalismo y la competencia que les presentan los grandes supermercados y el retail.


lunes, 25 de octubre de 2010

SOLIDARIDAD CON TRABAJADOR*S EN HUELGAS: PULSO SINDICAL DEL 16 AL 22 DE OCTUBRE DE 2010

Aporte de la CONFEDERACION GENERAL DE FEDERACIONES Y SINDICATOS informaciones.cgt@gmail.com
Por Manuel Ahumada Lillo.

He resuelto dedicar este Pulso para llamar la atención sobre el conflicto que afecta a los trabajadores de la empresa Transaraucarias, que prestaban servicios en la zona H y que en el mes de Julio de este año iniciaron movilizaciones por sus sueldos impagos del mes de Junio. No solo se les adeudaban las remuneraciones, también estaban afectados por el mecanismo de “declaración y no pago” en sus cuentas individuales de la AFP.


Desarrollaron infinidad de movilizaciones pidiendo algo básico. El pago de sus sueldos y de la deuda previsional. La empresa en cuestión perdió la licitación de la zona, espacio que fue entregado a otra empresa. O sea, el sistema que tiene claro como debe actuar si se incumple con el “servicio al usuario”, no dispone de medida alguna si es que el afectado es el trabajador.

Hasta ahora y después de muchos meses de lucha, lo claro es que hay un nuevo concesionario para la zona H, y que este incorporó solo a 260 de los 650 trabajadores de Transaraucaria. ¿En que condiciones se produjo el traspaso?, Se canceló a los trabajadores traspasados sus sueldos impagos y sus imposiciones?,

Lo que está claro es que al 22 de octubre, 7 trabajadores de la empresa “desaparecida” (¿y no habían resguardos, letras en garantía, nada que se pudiera ejecutar y pagar las deudas?, en donde está el rol del Estado en este sistema de transportes?) cumplieron 21 días de huelga de hambre y nadie parece darse por enterado.



The Clinic titula en la portada de su último número “FARMACIAS AHUMADA, LA HUELGA QUE LOS MEDIOS NO PESCAN”, pero no dice nada sobre esta movilización de los trabajadores del transporte y para ser justos, tampoco son muy aficionados a pescar las huelgas. Muchos son los que hablan sobre el rescate de los mineros y los pro y los contra del gobierno, pero nada hacen por esta huelga de hambre de los 7 choferes de Transaraucarias.

Las organizaciones del transporte - sindicatos, federaciones, agrupaciones, confederaciones – algo han dicho pero poco han hecho, para apoyar a sus compañeros en desgracia. Nosotros hemos pedido a una confederación que se supone los tiene entre sus asociados y no se han dignado siquiera responder el correo. Todos los que se la jugaron con correos, marchas, declaraciones, papelógrafos y otras iniciativas en apoyo a la huelga de hambre de los mapuches ¿PODRIAN UTILIZAR SU EXPERIENCIA Y COMPROMISO PARA APOYAR ESTA HUELGA DE HAMBRE?.

Por ahora les pedimos a todos los que puedan hacerlo, que les visiten en Vecinal Nº 2490, (por Avenida Departamental, 2 cuadras al poniente de la autopista) comuna PAC. Lo agradecerán huelguistas, familiares y trabajadores.

El directorio del Sindicato de Farmacias Ahumada, ha hecho llegar el siguiente documento:

Compañeros:
Nuestro Sindicato cumple hoy 18 días en Huelga, sin tener ninguna respuesta de parte de la empresa. Farmacias Ahumada, hoy les ha cerrado todas las puertas a los trabajadores para llegar a un acuerdo justo de las partes, es por eso, en nuestra última asamblea, se decidió seguir luchando, ya que lo que exigimos es lo justo y no bajaremos los brazos hasta el final.


Lamentablemente hoy nos vemos enfrentados a la escasez de recursos y es por eso nos acercamos a ustedes, con la finalidad de obtener algún tipo de aporte monetario o en especies que estén a vuestro alcance.


Es fundamental para nosotros como organización poder darles un aliento económico a nuestros asociados para poder seguir en la lucha, ya que el empresario apuesta a la baja de nuestra organización por la falta económica de nuestras familias.


Agradeceremos cooperar con nuestra causa ya que hoy nosotros nos vemos enfrentados al empresario que cada vez, se ve mas escudado y protegido por las autoridades y vemos que muestra lucha por la justicia social va creciendo ya que los derechos de los trabajadores se ven vulnerados cada día mas.


Vuestro aporte solidario lo pueden hacer a nuestra Cta. Nº 29568498, del BCI a nombre de Sindicato de empresa Farmacias Ahumada S.A. o en mercadería en nuestra Sede Sindical ubicada en San Antonio 486 oficina 112, Santiago Centro. Muchas gracias.



A ponerse con esta huelga. Que el movimiento no termine por que careció de solidaridad y apoyo.
Una trabajadora ha pedido destacar lo siguiente y lo hace porque le llama la atención la profunda ignorancia que existe sobre el tema:

Si la trabajadora ingresó a una empresa con contrato a plazo fijo y durante la vigencia del mismo queda embarazada estará protegida por el fuero maternal, mas allá de que el contrato tenga fecha de vencimiento. Si se le despide debe ir a la Inspección del trabajo respectiva denunciar el hecho y deberá ser reincorporada. La empresa puede iniciar un juicio por desafuero, por eso es muy importante tener presente 2 cosas: Que en la empresa esté registrado el domicilio particular donde vive la trabajadora, y que si es notificada de la demanda por desafuero se contacte con un abogado para responderla ya que cuenta con 15 días para este trámite.

Son solo 3 casos de los muchos acaecidos en la semana y con seguridad son desconocidos por muchos dirigentes y trabajadores. No solo por que los poderosos que monopolizan los medios de comunicación los ocultan, sino también porque somos victimas de nuestros propios silencios, nuestras propias carencias. Si aún quedan medios de comunicación que se dicen independientes, ¿como no son capaces de machacar con esto?. No digo que no hayan líneas escritas, no digo que estén ignorados totalmente, pero si digo que estos hechos son para titular gigante y con letras rojas.

Por eso, es momento de hacer el primer llamado para pensar en la construcción de un manifiesto que exponga nuestra opinión al Nuevo Trato del que habló Piñera. Basta de comisiones que a nada conducen, seamos capaces de establecer las prioridades y suscribamos un documento, que no solo llegue a las sordas autoridades sino que por sobre todo, pueda mostrar a los trabajadores que aún hay algunos que piensan en las urgencias, en eso que afecta todos los días la vida de los explotados.

Vamos tras esto todos los que criticamos al sindicalismo oficialista, pero que poco hacemos por mostrarnos distintos de ellos. No solo critiquemos la pasividad hagamos propuestas movilizadoras, juntémonos y vamos a fregarle la pita al sistema y sus defensores, e incluso a aquellos que hablan de cambiarlo pero conviven con él.

MANUEL AHUMADA LILLO

Presidente CGT - CHILE
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ENLACES RELACIONADOS (imperdibles):
http://unidadmpt.wordpress.com/2010/10/23/no-compre-en-farmacias-ahumada/

http://unidadmpt.wordpress.com/2010/10/23/avanzar-al-paro-nacional-anticapitalista-2011/

http://unidadmpt.wordpress.com/2010/10/22/la-crisis-de-las-isapres-o-los-seguros-privados-de-salud-en-chile/ La crisis de las Isapres en Chile, por Andrés Figueroa Cornejo.

lunes, 18 de octubre de 2010

CAMPAÑA DE RECOLECCIÓN DE FIRMAS POR LA SEGURIDAD LABORAL.¡NO MÁS MUERTES NI ACCIDENTES LABORALES!

COMANDO POR LOS DERECHOS SOCIALES Y POPULARES. SEPTIEMBRE 05 DE 2010.


PORQUE EN CADA ACCIÓN UNITARIA SE GENERA MOVIMIENTO POPULAR ANTICAPITALISTA.

Se ha constituido el COMANDO POR LOS DERECHOS SOCIALES Y POPULARES, cuyo objetivo es recoger demandas del mundo popular y sistematizar el descontento social y la necesidad de hacer valer los derechos de los pueblos.

Este comando, inspirado en la situación que han vivido y viven nuestros hermanos mineros (los felizmente rescatados y los que siguen sufriendo por su inseguridad) y el aumento de los accidentes laborales, ha levantado la CAMPAÑA DE RECOLECCIÓN DE FIRMAS POR LA SEGURIDAD LABORAL.

En la declaración invitando a iniciar la campaña, se nos manifiesta:

Ha llegado la famosa hora en que nos organicemos y seamos capaces de poner en práctica todos nuestros discursos, todos nuestros saberes, todas nuestras capacidades. Chile, sus Pueblos y sus Trabajadores, los Pobres, Cesantes, Mujeres, Niños, Jóvenes y Ancianos, lo necesitan, con imperiosa urgencia.

Cada día, el sistema de dominación capitalista, profundiza su Refundación Social. Ante esa escalada, no queda más que oponer la Refundación Social de carácter Socialista. ¿Pero cómo?

Avanzando desde lo más simple a lo complejo. El primer paso es la unidad de los que buscan la transformación profunda de este país, y el mundo. Uniendo voluntades, en objetivos precisos, no desconociendo nuestras diferencias en los análisis, pero concretando en aquello que nos solidariza, en aquellos puntos que nos convocan. Cada paso que demos, por diminuto que sea, nos hará avanzar a nuestros objetivos estratégicos.

Lo central, es salir a la calle, tomar contacto con los que sufren la explotación y sumarlos a la tarea titánica de remover las bases que impiden nuestro bien. La idea es construir una corriente, una expresión, una posición, que partiendo de lo inmediato, de lo urgente, vaya asumiendo un camino mayor.

LA CAMPAÑA, TIENE COMO OBJETIVOS, HACER CONCIENCIA ENTRE LOS TRABAJADORES Y TRABAJADORAS DE LA NECESIDAD DE LA SEGURIDAD LABORAL; ENTREGAR UNA CANTIDAD CONSIDERABLE DE FIRMAS EN EL MINISTERIO DEL TRABAJO Y PRESENTARLAS ANTE EL PARLAMENTO COMO UNA EXIGENCIA POPULAR.

SE NECESITA DE TODA LA FUERZA, DE TODAS LAS FUERZAS. CADA ORGANIZACIÓN PUEDE TRAER SU PROPAGANDA, SUS LIENZOS, PANCARTAS, VOLANTES, IDEAS Y CONSIGNAS. TODOS Y TODAS PUEDEN PARTICIPAR, CON O SIN ORGÁNICA. SE REQUIERE DE TODAS LAS VOLUNTADES PARA ECHAR A ANDAR.

El Comando en Santiago convoca, para este jueves 21 de octubre, desde las 18 a las 19 horas, en Santa Rosa con Alameda, a seguir la campaña de recolección de firmas para exigir seguridad laboral acorde a los derechos humanos de los trabajadores y trabajadoras. Esta será la sexta jornada de recolección de firmas.

Nuestro Movimiento adhiere al Comando y a esta Campaña, llamando a nuestros compañeros y compañeras a levantar comandos locales y regionales, que desarrollen iniciativas similares, de acuerdo a sus posibilidades de tiempo y lugar, con este objetivo de la seguridad laboral, así como con la proposición de organizar sus propias campañas de acuerdo a las necesidades de los sectores populares.

También llamamos a adherir a la campaña, tanto en Regiones como en Santiago, ya sea participando en los llamados centrales, como realizando las mismas tareas por medio de la correspondencia, contactos personales, correos electrónicos, etc.

Deseando éxito a la campaña general y todas las iniciativas locales, nos despedimos fraternalmente.

Coordinación de Colectivos MAPU


Instrucciones:

Firmar comandos locales y regionales por los derechos sociales y populares.

Imprimir, fotocopiar y difundir la presente hoja de firmas, en la cantidad que sea necesaria.

Encargar a los y las distribuidoras, que hagan campaña de firmas entre familiares, vecin*s y amig*s, en la calle y centros de trabajo y estudio.

Recoger las listas.

Las listas pueden ser presentadas por los comandos ante los seremis del Trabajo, o enviarlas a esta dirección: Rawson 196, Recoleta, Santiago, para ser presentadas ante el Ministerio del Trabajo.

Es muy importante recoger los datos que se solicitan, ya que la petición de la firma y el RUT, da cuenta de los fines serios de la campaña: no nos interesa inflar listas con datos falsos.

La dirección, correo o teléfono (datos optativos) nos permitirán seguir en contacto con los adherentes más interesados y dispuestos a continuar en campañas de este tipo.
CAMPAÑA DE RECOLECCIÓN DE FIRMAS PARA EXIGIR SEGURIDAD LABORAL ACORDE A LOS DERECHOS HUMANOS DE LOS TRABAJADORES Y TRABAJADORAS.
¡NO MÁS MUERTES NI ACCIDENTES LABORALES!


Por seguridad en las industrias, minas y campos, en mares, ríos y lagos.

Por una legislación que proteja la vida, la integridad física y psicológica y la dignidad de trabajadores y trabajadoras.

Para que los empresarios se hagan cargo de la seguridad laboral de sus trabajadores/as.

La campaña, tiene como objetivos, hacer conciencia entre los trabajadores y trabajadoras de la necesidad de la seguridad laboral; entregar las firmas en el Ministerio del Trabajo y presentarlas ante el Parlamento como una exigencia popular.

Imprimir listas con las siguientes columnas:
NOMBRE - RUT - TELEFONO Y/O CORREO - FIRMA