A pesar de la gente como usted nuestro pueblo se ha vuelto más sabio y reflexivo.
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jueves, 8 de septiembre de 2011
Carta a Arturo Martínez
Santiago, 9 de septiembre de 2011
Sr. Arturo Martínez Molina
Central Unitaria de Trabajadores
PRESENTE
La Red de Profesores de
Filosofía de Chile, REPROFICH, asociación que agrupa a 130 profesores
secundarios de filosofía de todo el país, le expresa su más profundo repudio y desagrado por los dichos referidos a los
docentes de filosofía. Sus términos falsos, injuriosos, burdos y torpes son
una demostración grosera de falta de juicio y comprensión de la realidad, que
lo inhabilita para seguir ejerciendo la conducción de la CUT. Es indignante que
un supuesto representante de los trabajadores ocupe espacios mediáticos para
enlodar el trabajo serio y comprometido que miles de profesores de filosofía
realizan en todo el país. La gravedad de la situación es mayor si consideramos
que como trabajadores de la educación adscritos al Colegio de Profesores,
pertenecemos a uno de los gremios más relevantes “asociados” a la CUT. ¿No le
parece suficiente que la Concertación haya
reducido la filosofía en el ámbito escolar para que además sus palabras desinformen
y confundan más a la opinión pública?
¿Qué pretende con sus
palabras? ¿Sus dichos sólo son fruto de la ignorancia y el prejuicio? ¿A
quien sirve y a quien pertenece Arturo Martínez?
Sus mal hilvanadas expresiones
no sólo nos hieren como docentes, sus dichos también son ofensivas para todos
los profesores y estudiantes que defienden la Educación Pública, así como a sus
padres, apoderados y a toda persona que posee racionalidad y conciencia digna.
Los Profesores de Filosofía y todos los
educadores, hemos dado testimonio de que antes del cuidado de nuestros
intereses particulares, hemos dedicado nuestras vidas a la formación de los
espíritus de la niñez y de la juventud, cuyo fruto, entre otros muchos, se
visualiza en el actual movimiento estudiantil.
En medio de los peligros, injusticias y tratos humillantes que hemos
padecido, más que actuar con bajeza e indignidad, preferimos vivir sin privilegios, pero también
sin arrastrarnos frente a quienes detentan el poder de turno para recibir sus
migajas. La agresión que hemos recibido
de parte de un dirigente sindical es de
quien menos la merecemos ni habríamos esperado. No obstante, Ud. llevará
consigo la iniquidad y la infamia a que la verdad lo condena.
En el momento crucial
que vive el país, es válido recordarle que el progresivo desarrollo de la
cultura democrática nacional se extendió
gracias a la acción educativa de los profesores. Ud. no debe olvidar que el magisterio de
Chile se constituyó en un baluarte en la lucha por el término de la dictadura
militar, período en que el poder imperante se ensañó con nuestro gremio y
destruyó la Educación Pública. La cuna de la resistencia cultural y de la
defensa de los derechos humanos fue el trabajo silencioso y paciente del
magisterio, alrededor del cual se fue rearticulando el tejido social,
comprendiendo en ello al sindicalismo.
La
descalificación proveniente de sus palabras son inusuales e impropias de un
dirigente sindical, heredero de la indiscutible calidad intelectual y autoridad
moral de Luis Emilio Recabarren, Clotario
Blest y Tucapel Jiménez.
Ante
la opinión pública y ante la justicia, Ud. tiene la obligación de responder por
sus dichos calumniosos. La liviandad de sus acusaciones transparentan una
estructura mental propia del fascismo y nos lleva a rememorar al pensador español
Miguel de Unamuno quien, dirigiéndose a los fascistas invasores de la Universidad
de Salamanca, les dijo: “Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Porque para convencer, se requiere razón y fe
en la lucha”.
Si
sus palabras solo provienen de falta de formación u olvido, le conviene tener
en cuenta que las “porquerías” enseñadas por Voltaire, Rousseau y Montesquieu,
permitieron que los pueblos fuesen haciéndose libres de las crueles monarquías.
Francisco de Miranda, Simón Rodríguez, maestros formadores de Bolívar, San
Martín y O'Higgins, entre otros, lucharon para que Ud. no naciese esclavo. Recuerde
que las “porquerías” que le metieron en la cabeza en el Seminario de
Santiago a un joven llamado Clotario Blest lo llevaron a estudiar
Filosofía y en su madurez a crear la
Central Única de Trabajadores. Sin el accionar de Don Clotario, es dudoso que
existiese la organización de los trabajadores de la que Ud. profita hace tanto tiempo.
De un dirigente
sindical esperamos el cumplimiento de su trabajo; velar por el respeto y el
cuidado de los trabajadores. Corresponde que en vez de proferir dichos insultantes,
el Presidente de la CUT defendiera, por ejemplo, a nuestra colega María Elena
Melgarejo Valencia, Profesora de filosofía de Viña del Mar, que hace años
sufre acoso laboral de la Dirección de su colegio y recientemente fue detenida
por carabineros, recibiendo tratos vejatorios y humillantes mientras estuvo
injustamente encarcelada.
Sr. Martínez nunca
olvide que los Profesores de Filosofía aportamos en el desarrollo de la
reflexión, el diálogo razonado y con fundamentos, la conducta responsable basada
en valores universales, de modo que abogamos siempre por la convivencia entre
los seres humanos. Nunca olvide que la educación constituye el alma de un
pueblo y que la filosofía es el alma de la educación.
A pesar de la gente como usted nuestro pueblo se ha vuelto más sabio y reflexivo.
El ciudadano se ha reencontrado en el diálogo popular, revalorando la
ética y la dignidad.
¡Hoy en día TODOS somos filósofos! Sócrates escuchándolo a usted diría:
“Se irritan conmigo y dicen que un
Profesor de Filosofía es malvado y corrompe a los jóvenes. Cuando alguien
le pregunta qué hace y qué enseña no pueden decir nada, pues lo ignoran;
pero, para no dar la impresión de que están confusos, dicen lo que es
usual contra todos los que filosofan: «a los cabros les llenan la cabeza de
porquerías, y les enseñan que la manera de resolver las cosas es a peñascazos».
Os han llenado los oídos calumniándome violentamente”
Tenemos
presente que su condición de presidente de la CUT es de facto, ya que para ser
candidato a diputado debió renunciar, fue reemplazado y tras su derrota no
volvió a ser legítimamente repuesto en el cargo. ¿Qué dice la OIT al respecto? Sus
forzadas disculpas no son suficientes. Volvemos a señalar que al carecer de la
estatura moral para ostentar la presidencia de la CUT, dada su falta de
representatividad y en vista de la grosera ofensa infringida a sus socios del
magisterio, usted debe renunciar a su
cargo.
Mientras se desarrolla campaña de
firmas, suscriben integrantes del
Consejo Coordinador de la REPROFICH:
·
Augusto Astudillo Canobra
·
Omar Díaz Moreno
·
Miguel Jara Vera
·
Hervi Lara Bravo
·
María Elena Melgarejo Valencia
·
Silvia Pérez Araya
·
Carlos Ruiz Rodríguez
·
Merardo Sepúlveda Villablanca
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martes, 19 de julio de 2011
Con Mariategui en el pensamiento y la acción
En homenaje a José Carlos Mariátegui, nacido en Moquegua, Perú, el 16 de julio de 1894. A las izquierdas en nuestra América - Abya Yala les sigue haciendo falta el reencuentro con MARIATEGUI, con el pensamiento y acción de las NACIONES ORIGINARIAS, con las luchas de TUPAC AMARU, MICAELA BASTIDAS, BARTOLINA SISA, CON LEMPIRA, CON LAUTARO
Por una lucha INTERCULTURAL contra el ENEMIGO ANCESTRAL: el GRAN CAPITAL.
No somos un pueblo en lucha: somos decenas de PUEBLOS que son NACIONES.
Diversidad en la identidad, Unidad en la lucha.
Volver a Mariategui. El AMAUTA de la creación heroica.
Sobre el re-pensar y
re-constituir el país de Chile, desde una base plurinacional.
Sigue con buena salud la
concepción uni-nacional del país. Hay una izquierda que se reconoce
radicalizada y anticapitalista, es decir que pretende transformar desde la raíz
la sociedad y poner fin a este cruel paréntesis en la historia humana que ha
sido el modo de producción capitalista (y la formación social u ordenamiento de
la sociedad que esa economía produce en los planos ideológico, cultural,
político, filosófico). Pero pese a esa postura radical y la intención de cambio
revolucionario, probada con valor, con arrojo consecuente, en el plano de
pensar un país constituido por naciones varias, esa izquierda ha sido poco
audaz y ha seguido (seguramente por inercia y no por voluntad conservadora o
retrógrada), creyendo que somos una sola nación, como la España de Franco, una,
grande y libre.
Debemos reconocer que hasta hace
unos 20 años, la mayoría del activo político creía estar en UNA nación en la
cual habitaba un pueblo, el pueblo chileno. Por eso, el discurso del pueblo era
consecuente con ese nivel de conciencia. Pero el pueblo mapuche se reconstituyó
una vez más, y también los aymara, rapa nui y todos los pueblos que enfrentaron
la dictadura en los 70 y 80, y que sobrevivieron a la muerte política a que los
condenó la Concertación, cuando sus personeros iniciaron la reconquista del
siglo XX, creando la CEPI y la CONADI, y aprobaron la ley Indígena 19.253,
proceso que debemos llamar La Corrupción de la Araucanía. Sin embargo, los más
consecuentes no tragaron el anzuelo y siguieron desarrollando un rico proceso
de revolución cultural, tomando tierras y descolonizando mentes. En la
coyuntura continental del 92, los sectores consecuentes levantaron un proyecto
autonomista y plantearon un Chile pluricultural; luego se recreó el concepto de
nación, estableciéndose que cada pueblo originario es también una nación. Vino
el censo del 92, y resultó que el 10% del país se reconocía e identificaba con
uno de los pueblos que el estado reconocía como “etnias”. Vinieron batallas por
recuperar tierras, por ir más allá de las limitaciones de la ley y de las
trabas de los gobiernos concertacionistas; vinieron los idiomas (no dialectos
ni meras lenguas) originarios, las banderas, la nueva literatura, los mártires
mapuche del siglo 21. A estas alturas, no podemos sino re-conocer que en las
fronteras del estado chileno, cohabitan varias naciones diferentes, con
intereses diversos y a la vez muchos de ellos comunes. Y no solo comunes a la
población originaria, sino comunes con los del llamado pueblo chileno, pueblo
que nació mestizo y oprimido por el mismo tirano común, que es el sistema de
predominio del capital por sobre todo lo demás.
Pidamos a los varones del país
que les recordemos que la historia no solo la hace El Hombre, sino el hombre y
la mujer; muchos ya van asumiendo este lenguaje. En idioma mapuche, gente se
dice Che, no se usa ese genérico Hombre con que los europeos escribieron su
historia y sus derivados como lo Humano, el Humanismo, etc., términos de los
que es harto difícil desprendernos. Hombre es wentru, mujer es domo. Pero el
sujeto humano no es el Wentru, como sería en castellano.
Vayamos más allá y pidámosle a
hombres y mujeres de lengua castellana que asuman que aquí estamos varias
naciones. Ojalá no nos metan a todos y a todas en el saco de lo Nacional. La
España que vituperamos el 92, ha sido más revolucionaria que los “chilenos” y
“chilenas” del presente; la España que dejó atrás a Franco, no se constituye en
torno a la nación: la “bandera nacional” es la bandera de Franco, la de hoy es
la “bandera constitucional”, porque es la que establece la Carta Fundamental de
ese país. Cuando se hace una reunión a nivel país, no es una “reunión
nacional”, sino una reunión estatal. Aquí nos suena mal hablar de lo estatal,
porque lo relacionamos con el Estado y sus intereses; allá el Estado es el
territorio del país, varias naciones y comunidades autonómicas, “pegadas” entre
sí por un Estado. Cuando los anticapitalistas de España llaman a una
movilización de todo el país, nunca van a llamar a un “paro nacional”.
Aprendámosle.
En este país, ha sido difícil
sustraerse al idioma y a la idea interior del país uni-nacional. Por eso,
aunque los y las activistas interculturales queramos instalar un nuevo
lenguaje, nos encontramos con la inercia, con el “peso de la noche” del estado
republicano, liberal, racionalista. Siguen los compañeros/as llamando a sus
paros y protestas nacionales, como si fuera una sola la nación llamada a
alzarse. Siguen llamando al pueblo de Chile. Incluso, en un cartel se pide que
los ingresos del cobre se devuelvan a todos los chilenos: ¿y por qué no a los
likan antai, poseedores ancestrales de todo el territorio de Chuki, Kalama, “El
Salvador”? ¿Por qué no a los mapuche-pikunche, cuya soberanía abarcaba Kolla,
“El Teniente”? ¿No será lo correcto llamar por otro nombre al conjunto de
pueblos que se encuentran en el Estado chileno?
Ejemplos al paso:
PROTESTA
NACIONAL 11 DE JULIO / 2011
En este país, no serviría que algunos chilenos se reúnan a hacer una nueva constitución, si ésta sigue negando la diversidad y los derechos inalienables de las naciones originarias. No servirá otra constitución para una sola nación; para eso, no estamos disponibles.
A ganar la batalla verbal por la interculturalidad, por el
pluralismo, por el internacionalismo.
Páginas que se inspiran en Mariategui:
www.nodo50.org/mariategui/ -
www.mariategui.blogspot.com/
www.mariategui.org
www.nodo50.org/mariategui/ -
www.mariategui.blogspot.com/
www.mariategui.org
Sucedió en el Perú - José Carlos Mariátegui - Bloque 1/5 - YouTube
www.youtube.com/watch?v=2oUc6TQgjj010 min - 4 Jun 2009 - Subido por sucedioenelperu
Programa de Sucedió en el Perú sobre la vida y obra del pensador peruano José Carlos Mariátegui, el peruano del siglo XX.►YouTube - MARIATEGUI
www.youtube.com/watch?v=baqpvyt-0yI10 min - 30 Ene 2008 - Subido por manuelacha1
Breve reseña de la vida y obra de Jose Carlos Mariategui.
domingo, 7 de marzo de 2010
Señor Villegas, la sociedad chilena está efectivamente enferma...pero de neoliberalismo!!!
Respuesta a artículo "La pistola al cuello" de Fernando Villegas
Por Manuel Ossa, investigador Plataforma Nexos y del Centro Ecuménico Diego de Medellín.
En un comentario en el diario La Tercera[1], Fernando Villegas hace uso de su excelente pluma castellana, y también de su arte de sofista, para confirmar, desde su propia interpretación, los miedos y prejuicios de sus admiradores sobre hechos que, en torno al terremoto, nos han conmovido a todos.
A estos hechos se los ha descrito - no sólo bajo la pluma de Villegas - como “saqueo”, “pillaje” y “vandalismo”, y se los ha calificado de “robo” y, consiguientemente, de “delito”.
No descartamos que haya habido delitos y robos propiamente dichos en las acciones ocurridas en varios supermercados de diversas ciudades y pueblos. En efecto, hemos visto en las pantallas de TV a muchachos llevándose lavadoras y otros electrodomésticos. Hemos sabido de la existencia de mercado negro de productos básicos, por lo que no descartamos que también se hubieran cometido delitos en la adquisición de estos bienes que se revendían a precios elevados.
Sin embargo, rechazamos, como método sesgado de análisis, el tomar la “parte por el todo”. Lo que en letras es una figura o tropo llamado metonimia y sirve para enfocar el aspecto más importante de una cosa o hecho, en manos de un analista social, como quiere serlo Villegas, se convierte en un instrumento tan poco fino y tan dañino como lo sería un mazo, en vez de la llave, para abrir una puerta, - en este caso, la puerta que diera acceso a la interpretación de una realidad compleja.
La situación era, para muchas madres y padres de familia – los mismos que podemos encontrar en el bus o en la oficina, como dice Villegas -, no sólo compleja, sino perpleja. ¿Qué hacer para darles pan y leche a los niños, ponerles pañales a las guaguas, en suma, para alimentar a la familia en momentos en que todavía la autoridad estaba evaluando la catástrofe? La Presidenta en ejercicio y el Presidente electo sobrevolaban en helicóptero las zonas siniestradas. Fuera de esos ruidos de motores representando al Estado, no se oían aún los de los aviones o camiones que podrían traer, como lo hicieron hacia Haití, las vituallas indispensables.
En efecto, cuando lo indispensable falta y no se prevé cuándo ni cómo se lo podría adquirir, entonces se está frente a un caso de “necesidad extrema”. Y éste es el que define la perplejidad en que se encontraban muchos padres y madres de familia: ¿qué hacer? ¿pedirle al vecino? ¿o sacar lo indispensable allí donde se encuentra almacenado? Pero, ¿no es esto robo?
Para quienes hemos sido educados bajo el lema de la inviolabilidad de la propiedad privada, la figura del “delito” está clara. Sin embargo, un moralista tan conspicuo y ajeno a cualquier contagio ideológico de “izquierdas” como Tomás de Aquino (un
teólogo del siglo XII y “santo” de la Iglesia Católica) escribe repetidas veces, invocando la autoridad de San Ambrosio de Milán, un “Padre de la Iglesia” católica, que “en caso de extrema necesidad, todas las cosas son comunes”[2]. Claro, Tomás de Aquino tenía una pluma y una mente sin prejuicios, ni los de izquierdas, como decíamos, pero tampoco los de impío individualismo que se nos ha venido inculcando desde la época del primer mercantilismo mundial, pero sobre todo en nuestros días de implacable y globalizado neoliberalismo.
En la misma sección de la anterior cita, Tomás de Aquino escribe una frase que hoy le sería devuelta con el apelativo de “comunista” a quien quisiera repetirla. La repito, pues, aun exponiéndome a ese “peligro” (si lo fuera…): “Se puede hablar de riquezas injustas, es decir, de desigualdad a causa de la repartición desigual que hace que, estando uno en la indigencia, viva otro en la abundancia”[3].
Esa es la razón por la cual se produce de pronto una “necesidad extrema” que no podemos entender cabalmente, en toda su angustia visceral y epidérmica, quienes vivimos “en la abundancia”. Y en esa “necesidad extrema” se fundamenta no sólo el impulso, sino también el derecho a hacerse de aquellos bienes indispensables que han sido devueltos, por la naturaleza misma de las cosas, desde la propiedad privada a la propiedad común o comunitaria.
Villegas le da también con el mazo cuando busca las causas de que ésta, la chilena, sea una “sociedad enferma”, como él la diagnostica. Pues, según él, el “comburente” que le da persistencia a la “mezcla explosiva” de desigualdad, por un lado, y de “aspiraciones adquisitivas”, por otro, es nada menos que “la hegemonía ideológica de las doctrinas acerca de los derechos humanos”.
Interpretando la frase según su tenor gramatical estricto, parece que Villegas no pone en tela de juicio las doctrinas acerca de los derechos humanos, sino sólo la “hegemonía ideológica” con la que se las habría puesto en práctica, con supuestas consecuencias desastrosas para el cuidado del orden público. Hay, pues, aquí un juicio político sobre la aplicación judicial de las mismas. Según él, habría operado una “hegemonía ideológica”, es decir, algo así como una dictadura, que habría impuesto “lenidad y obsecuencia” en su aplicación práctica judicial y legal. Es una crítica grave que toca a la Judicatura chilena. Pero, más allá de ello, es un desconocimiento, a estas alturas mañoso, insultante y, esta vez sí que ideológico, de las muertes, desaparecimientos y de todo lo que sufrieron cientos y miles de ciudadanos durante la dictadura militar.
Villegas le da no sólo con el mazo, sino con la pistola, cuando llega a felicitar con el epíteto de “valiente” al carabinero que amenazó con su arma a un delincuente. Admitamos que éste sea un verdadero “delincuente”. Pero por algo en Chile se suprimió la pena de muerte… ¿Cuál habría sido el juicio si la pistola hubiera sido gatillada? ¿Se justificaría la muerte de un muchacho como castigo de un robo que se realiza en circunstancias en que otras personas están legítimamente haciendo uso de su derecho a la vida mediante la recuperación de bienes indispensables que, como lo hemos argumentado, por la situación misma de “necesidad extrema”, han sido devueltos como comunes?
Manuel Ossa Bezanilla
teólogo del siglo XII y “santo” de la Iglesia Católica) escribe repetidas veces, invocando la autoridad de San Ambrosio de Milán, un “Padre de la Iglesia” católica, que “en caso de extrema necesidad, todas las cosas son comunes”[2]. Claro, Tomás de Aquino tenía una pluma y una mente sin prejuicios, ni los de izquierdas, como decíamos, pero tampoco los de impío individualismo que se nos ha venido inculcando desde la época del primer mercantilismo mundial, pero sobre todo en nuestros días de implacable y globalizado neoliberalismo.
En la misma sección de la anterior cita, Tomás de Aquino escribe una frase que hoy le sería devuelta con el apelativo de “comunista” a quien quisiera repetirla. La repito, pues, aun exponiéndome a ese “peligro” (si lo fuera…): “Se puede hablar de riquezas injustas, es decir, de desigualdad a causa de la repartición desigual que hace que, estando uno en la indigencia, viva otro en la abundancia”[3].
Esa es la razón por la cual se produce de pronto una “necesidad extrema” que no podemos entender cabalmente, en toda su angustia visceral y epidérmica, quienes vivimos “en la abundancia”. Y en esa “necesidad extrema” se fundamenta no sólo el impulso, sino también el derecho a hacerse de aquellos bienes indispensables que han sido devueltos, por la naturaleza misma de las cosas, desde la propiedad privada a la propiedad común o comunitaria.
Villegas le da también con el mazo cuando busca las causas de que ésta, la chilena, sea una “sociedad enferma”, como él la diagnostica. Pues, según él, el “comburente” que le da persistencia a la “mezcla explosiva” de desigualdad, por un lado, y de “aspiraciones adquisitivas”, por otro, es nada menos que “la hegemonía ideológica de las doctrinas acerca de los derechos humanos”.
Interpretando la frase según su tenor gramatical estricto, parece que Villegas no pone en tela de juicio las doctrinas acerca de los derechos humanos, sino sólo la “hegemonía ideológica” con la que se las habría puesto en práctica, con supuestas consecuencias desastrosas para el cuidado del orden público. Hay, pues, aquí un juicio político sobre la aplicación judicial de las mismas. Según él, habría operado una “hegemonía ideológica”, es decir, algo así como una dictadura, que habría impuesto “lenidad y obsecuencia” en su aplicación práctica judicial y legal. Es una crítica grave que toca a la Judicatura chilena. Pero, más allá de ello, es un desconocimiento, a estas alturas mañoso, insultante y, esta vez sí que ideológico, de las muertes, desaparecimientos y de todo lo que sufrieron cientos y miles de ciudadanos durante la dictadura militar.
Villegas le da no sólo con el mazo, sino con la pistola, cuando llega a felicitar con el epíteto de “valiente” al carabinero que amenazó con su arma a un delincuente. Admitamos que éste sea un verdadero “delincuente”. Pero por algo en Chile se suprimió la pena de muerte… ¿Cuál habría sido el juicio si la pistola hubiera sido gatillada? ¿Se justificaría la muerte de un muchacho como castigo de un robo que se realiza en circunstancias en que otras personas están legítimamente haciendo uso de su derecho a la vida mediante la recuperación de bienes indispensables que, como lo hemos argumentado, por la situación misma de “necesidad extrema”, han sido devueltos como comunes?
Manuel Ossa Bezanilla
viernes, 5 de marzo de 2010
ÉTICA Y MORAL... UNA NECESARIA ACLARACIÓN.
¿Qué es ética y que es moral? ¿Son lo mismo o hay que hacer distinciones entre ellas? Hay mucha confusión acerca de esto.
Por Leonardo Boff
Tratemos de aclararlo. En el lenguaje corriente e incluso culto, ética y moral son sinónimos. Así decimos: \"aquí hay un problema ético\" o \"un problema moral\". Con eso emitimos un juicio de valor sobre alguna práctica personal o social, si buena, mala o dudosa.
Pero profundizando la cuestión, percibimos que ética y moral no son sinónimos. La ética es parte de la filosofía. Considera concepciones de fondo, principios y valores que orientan a personas y sociedades. Una persona es ética cuando se orienta por principios y convicciones. Decimos entonces que tiene carácter y buena índole. La moral forma parte de la vida concreta. Trata de la práctica real de las personas que se expresan por costumbres, hábitos y valores aceptados. Una persona es moral cuando obra conforme a las costumbres y valores establecidos que, eventualmente, pueden ser cuestionados por la ética. Una persona puede ser moral (sigue las costumbres) pero no necesariamente ética (obedece a principios).
Estas definiciones, aunque útiles, son abstractas porque no muestran el proceso, cómo surgen efectivamente la ética y la moral. Y aquí los griegos pueden ayudarnos.
Ellos parten de una experiencia de base, siempre válida, la de la morada entendida existencialmente como el conjunto de las relaciones entre el medio físico y las personas. Y llaman a la morada, \"ethos\" (con e larga en griego). Para que la morada sea morada, hay que organizar el espacio físico (cuartos, sala, cocina) y el espacio humano (relaciones de los moradores entre sí y con sus vecinos) según criterios, valores y principios para que todo fluya y esté como se desea. Eso da carácter a la casa y a las personas. Los griegos también llaman a esto \"ethos\". Nosotros diríamos ética y carácter ético de las personas.
Además, en la morada, los moradores tienen costumbres, maneras de organizar las comidas, los encuentros, modos de relacionarse, tensos y competitivos o armoniosos y cooperativos. A esto los griegos también lo llamaban \"ethos\" (con e corta). Nosotros diríamos moral y la postura moral de una persona.
Sucede que esas costumbres (moral) forman el carácter (ética) de las personas. Winnicot, continuando a Freud, estudió la importancia de las relaciones familiares para establecer el carácter de las personas. Éstas serán éticas (tendrán principios y valores) si han tenido una buena moral (relaciones armoniosas e inclusivas) en casa.
Los medievales no tenían las sutilezas de los griegos. Usaban la palabra moral (viene de mos/moris) tanto para las costumbres como para el carácter. Distinguían la moral teórica (filosofía moral), que estudia los principios y las actitudes que iluminan las prácticas, y la moral práctica, que analiza los actos a la luz de las actitudes y estudia la aplicación de los principios a la vida.
¿Cuáles son la ética y la moral vigentes hoy? Las del capitalismo. Su ética dice: bueno es lo que permite acumular más con menos inversión y en el menor tiempo posible. Su moral concreta reza: emplear la menor cantidad de gente posible, pagar menos salarios e impuestos y explotar mejor la naturaleza. Imaginemos cómo sería una casa y una sociedad (ethos) que tuviesen tales costumbres (moral/ethos) y produjesen caracteres (ethos/moral) igualmente conflictivos. ¿Sería todavía humana y benéfica para la vida? Aquí está la razón de la grave crisis actual.
Tratemos de aclararlo. En el lenguaje corriente e incluso culto, ética y moral son sinónimos. Así decimos: \"aquí hay un problema ético\" o \"un problema moral\". Con eso emitimos un juicio de valor sobre alguna práctica personal o social, si buena, mala o dudosa.
Pero profundizando la cuestión, percibimos que ética y moral no son sinónimos. La ética es parte de la filosofía. Considera concepciones de fondo, principios y valores que orientan a personas y sociedades. Una persona es ética cuando se orienta por principios y convicciones. Decimos entonces que tiene carácter y buena índole. La moral forma parte de la vida concreta. Trata de la práctica real de las personas que se expresan por costumbres, hábitos y valores aceptados. Una persona es moral cuando obra conforme a las costumbres y valores establecidos que, eventualmente, pueden ser cuestionados por la ética. Una persona puede ser moral (sigue las costumbres) pero no necesariamente ética (obedece a principios).
Estas definiciones, aunque útiles, son abstractas porque no muestran el proceso, cómo surgen efectivamente la ética y la moral. Y aquí los griegos pueden ayudarnos.
Ellos parten de una experiencia de base, siempre válida, la de la morada entendida existencialmente como el conjunto de las relaciones entre el medio físico y las personas. Y llaman a la morada, \"ethos\" (con e larga en griego). Para que la morada sea morada, hay que organizar el espacio físico (cuartos, sala, cocina) y el espacio humano (relaciones de los moradores entre sí y con sus vecinos) según criterios, valores y principios para que todo fluya y esté como se desea. Eso da carácter a la casa y a las personas. Los griegos también llaman a esto \"ethos\". Nosotros diríamos ética y carácter ético de las personas.
¿Cuáles son la ética y la moral vigentes hoy? Las del capitalismo. Su ética dice: bueno es lo que permite acumular más con menos inversión y en el menor tiempo posible. Su moral concreta reza: emplear la menor cantidad de gente posible, pagar menos salarios e impuestos y explotar mejor la naturaleza. Imaginemos cómo sería una casa y una sociedad (ethos) que tuviesen tales costumbres (moral/ethos) y produjesen caracteres (ethos/moral) igualmente conflictivos. ¿Sería todavía humana y benéfica para la vida? Aquí está la razón de la grave crisis actual.
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