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viernes, 26 de agosto de 2011

CIA: Documentos desclasificados sobre Chile - Intervenciones terroristas en América Latina

Documentos desclasificados sobre Chile

(traducción electrónica, contiene errores de sintaxis)

16.000 documentos secretos desclasificados EE.UU. CIA obligada a liberar a cientos de registros de las operaciones encubiertas.  Archivo de Seguridad Nacional pide Apertura;  Avanza la Desclasificación

Registros de la dictadura de Pinochet en Chile, y el papel de Washington en el derrocamiento violento del gobierno de Allende y el advenimiento del régimen militar al poder. La puesta en libertad, Con un total de más de 50000 páginas del Departamento de Estado, CIA, la Casa Blanca, el Departamento de Justicia y de Defensa de los registros, representa el cuarto y último "tramo" de la Administración Clinton especial de Chile Desclasificación de proyectos.

La controvertida desclasificación incluye 700 documentos que la CIA la Dirección de Operaciones se ha negado a liberar los registros de las operaciones encubiertas de EE.UU. entre 1968 y 1975 para desestabilizar al gobierno democráticamente elegido de Salvador Allende y, después del violento golpe de 1973, para reforzar el régimen militar de Augusto Pinochet. El lanzamiento final, previsto inicialmente para el 14 de septiembre, se retrasó dos meses, mientras la Casa Blanca presionó a la CIA a ceder estos documentos. Otros 800 archivos de inteligencia de la CIA fueron también desclasificados.

El Archivo de Seguridad Nacional de Clinton acreditan la seguridad nacional del personal, en particular William Leary quien coordinó la desclasificación de proyectos, así como funcionarios del Departamento de Estado con un fuerte compromiso con la utilización de documentos desclasificados de EE.UU. para promover la causa de los derechos humanos en el extranjero y el público de América del Derecho a la información en casa.

La versión incluye docenas de archivos sobre el número de septiembre 1976 de asesinato del ex embajador chileno Orlando Letelier y su asociado americano, Ronni Karpen Moffitt que había sido retenido previamente por el Departamento de Justicia como posible prueba en el curso de la investigación del papel personal del general Pinochet en el más famoso acto de terrorismo internacional nunca cometido en Washington DC. Archivos de Inteligencia que podría implicar directamente a Pinochet permanecen clasificados. La mayoría de los 16000 documentos que proceden de los archivos del Departamento de Estado, correspondientes a los años 1970 a 1990.

Entre los principales documentos desclasificados que arrojan considerable luz sobre la historia de la participación de EE.UU. en Chile, y la represión del régimen de Pinochet son las siguientes:

Detallada acta de la "Comisión 40" de las reuniones de alto nivel presidido por el grupo interinstitucional asesor de seguridad nacional Henry Kissinger, que supervisó los esfuerzos de EE.UU. para socavar la elección y gobierno del líder socialista Salvador Allende. En estas reuniones se ponen de manifiesto las estrategias de "acción drástica" planificadas para la "conmoción" de los chilenos en la adopción de medidas para bloquear Allende.


Los archivos de Consejo de Seguridad Nacional y las reuniones del gabinete presidido por Richard Nixon la grabación de su administración el compromiso de "hacer todo lo posible para traer abajo Allende", después de los esfuerzos encubiertos para fomentar un golpe para impedir su toma de posesión  (Docenas de otros Registros especiales de la Casa Blanca, la CIA y el NSC, utilizados por Frank Iglesia,  de los informes de las comisiones de Chile en 1975, han sido desclasificados por primera vez).



Memorandos y cables de la CIA en el asesinato del general chileno René Schneider, incluyendo una muy censurado examen de la susceptibilidad del organismo ante las acusaciones de implicación en su asesinato por los golpistas de octubre de 1970.

. Un informe de inteligencia CIA, de fecha septiembre de 1972, Augusto Pinochet en la creencia de que Allende debe ser forzado del cargo.

Fuertemente censurados Agencia de Seguridad Nacional intercepta conversaciones y de la información sobre el golpe del 11 de septiembre de 1973.

los esfuerzos del Gobierno para evitar presionar sobre las atrocidades del régimen de Pinochet en materia de derechos humanos.



FBI y la DINA registros que muestran que EE.UU. había obtenido la inteligencia chilena dirección de Frank Teruggi ciudadano de los EE.UU., quien, al igual que Charles Horman, fue detenido por Pinochet después del golpe militar en su domicilio, llevado al estadio nacional, y ejecutados.



DINA solicitudes de apoyo en materia de organización y capacitación de la CIA.

CIA reuniones informativas con el Departamento de Estado sobre la Operación Cóndor y el asesinato planificado en el extranjero.


Documentos que, por primera vez, el General Pinochet enlace a un par de agentes de inteligencia chilenos más tarde vinculado al asesinato de Orlando Letelier y Ronni Moffitt en Washington, DC





Los informes de la CIA y otros organismos de Manuel Contreras, sus reuniones con funcionarios de EE.UU., y sus esfuerzos de EE.UU. para obstaculizar las investigaciones sobre el asesinato de Orlando Letelier y Ronni Moffitt.








"Con estos documentos la historia de los EE.UU. en Chile y el papel de la dictadura de Pinochet puede ser reescrito", dijo Kornbluh, quien dirige el Archivo del Proyecto de Documentación de Chile. Sin embargo, señaló que muchos registros de la CIA sigue siendo en gran medida ocultada".  Censores de la CIA siguen dictando lo que los chilenos y los estadounidenses por igual pueden saber acerca de esta vergonzosa historia.

funcionarios del Archivo Nacional de Seguridad se comprometieron a lograr todos los medios legales a la CIA a revelar plenamente todavía la documentación clasificada.


The National Security Archive The George Washington University Gelman Library, Suite 701 2130 H Street, N.W. Washington, D.C. 20037

La CIA y el terrorismo de Estado en América Latina


El 26 de julio de 1947 Harry Truman, presidente de los Estados Unidos, firmó el Acta de Seguridad Nacional que dio vida a la Agencia Central de Inteligencia (CIA). La CIA empezó a funcionar el 20 de septiembre de ese mismo año y desde entonces ha estado involucrada en operaciones encubiertas para desestabilizar gobiernos y asesinar dirigentes en países que han pretendido llevar a cabo transformaciones en favor de sus pueblos y en contra de los intereses norteamericanos.
1954-1996
La CIA organiza y financia un golpe de Estado en Guatemala para derrocar al presidente Jacobo Arbenz. Arbenz había nacionalizado las tierras ociosas de la United Fruit pagando por ellas lo que la empresa norteamericana había declarado que valían en sus libros de contabilidad. La violencia provocada desde entonces por los sucesivos gobiernos militares dejó un saldo de 160 mil muertos y 40 mil desaparecidos.
1959-????
Tras el triunfo de la Revolución cubana, el presidente Dwight Eisenhower autoriza operaciones encubiertas con el fin de asesinar al entonces primer ministro Fidel Castro. En 1961 la CIA organiza y financia un desembarco mercenario en Cuba para derrocar al gobierno. La invasión termina en un rotundo fracaso en menos de 72 horas y el presidente John Kennedy asume la responsabilidad total. Desde entonces, la política terrorista y el bloqueo económico aplicados por el gobierno norteamericano han causado cientos de muertos y pérdidas por más de 40 mil millones de dólares a la economía cubana.
1963-1965
La CIA lleva a cabo una campaña propagandística en contra del presidente dominicano Juan Bosch que culmina con un golpe de Estado. Bosch había anunciado una serie de reformas que beneficiaban a los trabajadores del país. Tras un alzamiento de militares constitucionalistas que pedían el retorno de Bosch, los Estados Unidos intervienen al frente de una fuerza «multinacional» y terminan imponiendo un nuevo presidente.
1964
La CIA lleva adelante una millonaria campaña propagandística en contra de João Goulart, presidente del Brasil, que culmina con un golpe de Estado. Goulart, quien mantuvo una política exterior independiente de Washington, había iniciado una serie de reformas que limitaban las ganancias de las empresas transnacionales y nacionalizó una subsidiaria de la ITT.
1967
La CIA participan en el entrenamiento y las operaciones del ejército boliviano en contra del ELN. El agente Félix Rodríguez es el encargado de transmitir la orden, llegada desde La Paz, de asesinar a Ernesto Che Guevara.
1971
La CIA prepara un atentado para asesinar a Fidel Castro, primer ministro de Cuba, durante su visita a Chile.
1970-1973
A raíz del triunfo de Salvador Allende en las elecciones chilenas, el presidente Richard Nixon destina 10 millones de dólares para desestabilizar al nuevo gobierno. La CIA organiza y financia un golpe de Estado que instala en el poder a Augusto Pinochet y deja un saldo de más de 3,000 muertos y desaparecidos. Allende había iniciado un proceso de nacionalización de industrias estratégicas que afectaban a los intereses de empresas norteamericanas como la International Telephone and Telegraph Corporation.
1976
Los agentes de la CIA Orlando Bosch y Luis Posada Carriles organizan un atentado que provoca la explosión, en pleno vuelo, de un avión cubano en Barbados. En el atentado mueren 73 personas.
1979-1990
Al triunfo de la Revolución Popular Sandinista en Nicaragua, el presidente norteamericano James Carter autoriza operaciones de la CIA en apoyo de la oposición. Durante el gobierno de Ronald Reagan se destinan cientos de millones de dólares a la creación de un ejército mercenario que, desde la vecina Honduras, se dedica a sabotear los esfuerzos nicaragüenses por construir una sociedad democrática y plural. La guerra cuesta al país 60 mil muertos y 2 mil desaparecidos, además de 17 mil millones de dólares en pérdidas que los norteamericanos se niegan a pagar a pesar del fallo de la Corte Internacional de Justicia en 1986. Finalmente la oposición llega al poder en 1990 después de un proceso electoral marcado por el intervencionismo de los Estados Unidos.
1980-1992
La CIA desempeña un papel fundamental en la concepción y organización de las agencias de seguridad de las que emanaron los grupos paramilitares de El Salvador. Durante la guerra civil salvadoreña, los Estados Unidos apoyan a los sucesivos gobiernos militares con más de 5 mil millones de dólares. La guerra dejó un saldo de 75 mil muertos y 8 mil desaparecidos.
1983
Tropas norteamericanas invaden Granada poco después de que un golpe de Estado terminara con el régimen de Maurice Bishop. Según el presidente Ronald Reagan, Granada, una isla de 340 km² y 110 mil habitantes representaba una amenaza militar para los Estados Unidos. Reagan había mostrado su preocupación por un aeropuerto que trabajadores cubanos estaban construyendo para desarrollar el turismo. Luego de la invasión, los Estados Unidos anuncian su decisión de concluir el aeropuerto… para desarrollar el turismo.
1986
Es derribado en Nicaragua un avión DC-3 que apertrechaba a la contrarrevolución. El piloto, Eugene Hasenfus, revela que los vuelos son dirigidos por la CIA y proceden de bases en El Salvador y Honduras.
1989
Los Estados Unidos invaden Panamá con el pretexto de capturar a Manuel Antonio Noriega, un ex agente de la CIA acusado de tráfico de drogas. El gobierno norteamericano tenía conocimiento, al menos desde 1972, de las actividades ilícitas de Noriega, pero lo mantuvo en su nómina mientras le fue útil. La invasión dejó un saldo de siete mil muertos y desaparecidos, así como pérdidas millonarias.
1997
El agente de la CIA Luis Posada Carriles organiza una serie de atentados explosivos en contra de hoteles cubanos con saldo de un muerto y numerosos heridos. En los atentados participan mercenarios salvadoreños.

martes, 22 de marzo de 2011

Las ONG, nuevo brazo de la diplomacia estadounidense


Aunque el artículo fue escrito en 2005, cuando fueron de actualidad los sucesos de Georgia y Ucrania, la presencia de la CIA a través de las ONGs es una realidad presente. Sin duda la trenza CIA-ONGs está tras los derrocamientos de los regímenes de Túnez y Egipto, busca sublevar a la población contra Gaddafi en Libia, y ha hecho intentos golpìstas en Venezuela y Bolivia.
Otra forma de intervenir, agregamos, es la de montar liderazgos falsamente “progresistas” en países con gobiernos derechistas, con el fin de que si todo cambia, todo quede igual.

La CIA con rostro humano
Las ONG, nuevo brazo de la diplomacia estadounidense

Aunque los recientes (2005)  sucesos de Georgia y Ucrania fueron calificados de «revoluciones», la realidad es otra ya que su objetivo no era un cambio de sociedad sino, únicamente, provocar cambios de gobierno favorables a los aliados de Estados Unidos. Las protestas y los movimientos callejeros fueron organizados por ONGs financiadas y dirigidas, directa o indirectamente, por Washington conforme a un plan expuesto hace más de un año en un informe oficial de la USAID. En unos años, ciertas ONGs se han transformado en caballos de Troya del departamento de Acción de la CIA.

11 DE FEBRERO DE 2005
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 Acción secreta


La CIA à visage humain
Les ONG, nouveau bras de la diplomatie US
C’est à tort que les récents évènements de Géorgie et d’Ukraine ont été qualifiés de « révolutions » : ils ne visaient pas à changer des sociétés, mais uniquement à provoquer des alternances au profit d’alliés des États-Unis. La contestation et les mouvements de rue ont été encadrés par des ONG, directement ou indirectement financées et pilotées par Washington, selon un plan explicité il y a plus d’un an dans un rapport officiel de l’USAID. En quelques années, des ONG se sont muées en chevaux de Troie du département action de la CIA. http://www.voltairenet.org/article15885.html

مكتب الاستعلامات المركزية الأمريكية ذو الوجه الإنساني!
المنظمات غير الحكومية، الذراع الدبلوماسي الأمريكي
كان من الخطأ وصف الأحداث الأخيرة في جورجيا و أوكرانيا بالـ"ثورات": لأنها لم تكن تعتني بتغيير المجتمعات، لكنها كانت تعتني فقط بإثارة البدائل لصالح حلفاء الولايات المتحدة. الاعتراضات و حركات الشوارع، كانت مؤطرة من قـِبل منظمات غير حكومية، مموّلة مباشرة أو بشكل غير مباشر و مسيّرة أيضا من قبل واشنطن وفق مخطط جسدته قبل سنة الوكالة الأمريكية للتنمية الدولية(USAID ) في تقرير رسمي. في غضون سنوات قليلة ،صارت المنظمات غير الحكومية منسلخة كأحصنة طروادة من مكتب العمليات لمكتب الاستعلامات المركزية الأمريكية.  http://www.voltairenet.org/article90188.html 


El derrocamiento del presidente georgiano Eduard Chevarnadze, en noviembre de 2003, y la ascensión al poder de Viktor Yuschenko en Ucrania, en diciembre de 2004, consagran, según la mayoría de los politólogos europeos, el triunfo de la sociedad civil democrática en los antiguos satélites soviéticos.
Al oír las loas de la llamada «prensa occidental», parece que no puede uno menos que alegrarse de la forma en que los pueblos sometidos por la antigua URSS toman hoy el destino en sus manos y se unen, es debido, al único bando justo, representado por -no hay más escoger- Occidente, Europa o la OTAN.
Todo ello, gracias al formidable trabajo de terreno y de movilización que hicieron numerosas organizaciones no gubernamentales o extranjeras para convencer a los georgianos, los ucranianos y, quizás mañana, a los bielorrusos, de que es importante hacer valer sus propios derechos.
La realidad es más compleja y seguramente mucho menos idílica. Parece en efecto que, conforme a la línea de las teorías del politólogo estadounidense Gene Sharp, desarrolladas en el seno de la Albert Einstein Institution [1], Estados Unidos elaboró desde el final de la guerra fría una nueva doctrina de golpes de estado soft mediante la utilización de técnicas no violentas.
Inspirándose en la eficacia de las luchas políticas que desarrolló en la India Mohandas K. Gandhi, Washington trata desde hace alrededor de diez años de derrocar los gobiernos que no le gustan mediante un dispositivo que le garantice el apoyo de la opinión pública internacional.
En el centro de la nueva doctrina, las organizaciones no gubernamentales, tan populares ante los medios de difusión, juegan un papel esencial. Como señala el periodista de Counterpunch Jacob Levich, «las organizaciones no gubernamentales -asociaciones teóricamente independientes y con la reputación de humanitarias, conocidas bajo de la denominación de ONG- están ya abiertamente incorporadas a la estrategia de conjunto de Washington para consolidar su supremacía global» [2].
El hecho de que la mayor parte de las ONG, sobre todo las más importantes, sean financiadas por fondos «privados-públicos» no es nuevo. Hace tiempo que las agencias gubernamentales de ayuda tienen como objetivo subvencionar, por lo menos parcialmente, organizaciones humanitarias especializadas en el desarrollo. Numerosas ONG aceptan igualmente fondos provenientes del Open Society Institute de George Soros aún cuando los lazos de este último con la diplomacia subterránea estadounidense son bien conocidos [3].
Sin embargo, durante muchos años el carácter dudoso de esos financiamientos -que ponen en tela de juicio la definición misma de lo que debe ser una organización no gubernamental- no tenían influencia real en la integridad con la estas realizaban sus actividades. La cantidad de ONG que apoya, por ejemplo, el Open Society Institut excluía la utilización de esa vía para establecer un control sobre los numerosos proyectos en marcha [4].
Sin embargo, las cosas cambiaron desde principios de los años 2000, y el cambio fue deliberado. En el pasado, Estados Unidos acostumbraba a financiar grupos políticos y guerrillas armadas, así como sindicatos[Ver: «¿AFL-CIO o AFL-CIA?», por Paul Labarique, Voltaire, 19 de enero de 2005; «1962-1979: La AFL-CIO y la contrainsurgencia sindical», Voltaire, 19 de enero de 2005.]]. A partir de la llegada de George W. Bush al poder, en enero de 2001, las ONG fueron integradas poco a poco al aparato estadounidense de ingerencia.

La idea se fue imponiendo, primero en algunos think tanks [Centros de investigación, propaganda y divulgación de ideas, generalmente de carácter político] neoconservadores, luego en el seno de la United States Agency for International Developpment (USAID) [5].
Esta agencia gubernamental estadounidense, dependiente del Departamento de Estado, es el equivalente del ministerio francés de Cooperación. Fundada por John F. Kennedy en 1961, la USAID «apoya el crecimiento económico equitativo y a largo plazo y promueve la política exterior estadounidense apoyando: el crecimiento económico, la agricultura y el comercio, la salud, la democracia, la prevención de conflictos y la ayuda humanitaria».
Para ello, la USAID debe seguir directivas del Departamento de Estado y es financiada por fondos públicos. Su acción en el terreno consiste principalmente en redistribuir esos fondos en los países que Washington desea «ayudar», sobre todo a través de organizaciones no gubernamentales [6].
La llegada al poder de una administración belicista en enero de 2001 no podía dejar de tener consecuencias para un organismo tan ligado a la política exterior estadounidense. Sobre todo si se tiene en cuenta que el director de l’agencia, Andrew S. Natsios, está muy ligado al nuevo equipo de gobierno. Adepto del «conservadurismo compasivo», Natsios fue miembro del equipo que dirigió en 1980 la campaña electoral de George H. W. Bush, quien lo nombró después, en 1988, en el Buró de Ayuda para las Catástrofes en el Extranjero antes de que Natsios se sumara a la asociación caritativa cristiana WorldVision a partir de 1992 [7].
A la par de la Casa Blanca, la USAID modificó por tanto su relación con las ONG para integrarlas progresivamente al aparato de ingerencia articulado alrededor del conjunto NED/CIA. Eso es lo que revela la lectura de un informe publicado por la agencia en enero de 2003, documento en el que nadie reparó en pleno período de preparación de la guerra contra Irak. El informe detalla cómo desea el Departamento de Estado utilizar en lo adelante las organizaciones no gubernamentales.
Bajo el título Ayuda internacional en nombre del interés nacional: Promover la libertad, la seguridad y la oportunidad, el informe nos pone al tanto de las nuevas prioridades de la USAID. La agencia no concebirá ya sus programas con el fin único de aliviar la miseria humana sino que se dedicará más bien a «estimular reformas democráticas» [8].
Ese cambio de política es consecuencia de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional para Estados Unidos publicada por la Casa Blanca en septiembre 2002. La administración Bush afirma en esa estrategia que Estados Unidos necesita garantizar su propia seguridad instaurando regimenes democráticos en los países enemigos.
Esa es la posición que adoptó la USAID al planear que los regímenes «amigos» sean recompensados mediante la atribución de financiamiento para proyectos de desarrollo mientras que les países «hostiles» serán blanco de programas de «reformas» aplicadas por organizaciones no gubernamentales.
Estas últimas, consignan en efecto los autores, dependen cada vez más de sus fuentes de financiamiento y han perdido, por consiguiente, mucho de su independencia: «las ONG trabajaban antes a buena distancia de donantes gubernamentales, pero con el tiempo esa relación se ha hecho más íntima».
Dicho por lo claro, los gobiernos ejercen actualmente mayor control sobre los programas que financian, lo que abre la vía a su utilización como instrumento. Eso es ni más ni menos lo que propone la USAID. Casi sin disimulo, la agencia explica cómo utilizar las ONG para propiciar golpes de Estado: «Es posible aportar una ayuda a los reformadores que permitirán identificar a los ganadores y perdedores más importantes, desarrollar la construcción de coaliciones y de estrategias de movilización y elaborar campañas de relaciones públicas (...) Ese tipo de ayuda puede representar una inversión para el futuro, cuando un cambio político otorgue el verdadero poder a los reformadores» (página 51).
Eso fue precisamente lo que pasó en Georgia en noviembre 2003. Después de haber sido hasta entonces un aliado siempre fiel de Estados Unidos, el presidente Eduard Shervarnadze se vio súbitamente criticado por Washington en cuanto a su «gestión» democrática en el país, cuando emprendió un acercamiento con la Rusia de Vladimir Putin.
Era ese el objetivo de la visita de James Baker III a Georgia, durante el verano de 2003, ocasión en que el ex-secretario de Estado advirtió al presidente georgiano y lo invitó a garantizar la legalidad de las elecciones legislativas. Un discurso que permitió legitimar después la llegada de numerosas organizaciones no gubernamentales con el fin de controlar el escrutinio.
Paralelamente, Washington aplicó al pie de la letra las recomendaciones de la USAID emprendiendo urgentemente el adiestramiento de Mijail Saakachvili como sucesor pro estadounidense. Durante el verano, este jurista, miembro del colegio de abogados de New York y ex-miembro del gobierno georgiano, es invitado a un seminario en Belgrado «para aprender cómo hacer una «revolución de terciopelo» como la de los serbios. El señor Saakachvili recibió instrucciones detalladas que siguió al pie de la letra» [9].
El tal seminario estaba organizado por el Centro para la Resistencia no violenta de Belgrado, ONG subvencionada por el Open Society Institute de George Soros [10]]. 
Al mismo tiempo, el «filántropo» financia un movimiento de jóvenes opositores -algunos tienen apenas 15 años- para crear en Georgia condiciones con vistas a una sublevación popular. Bajo el nombre de Kmara (¡Basta!), la estructura de esa organización sigue el modelo del movimiento serbio Otpor que había desafiado a Milosevic en Belgrado en el 2000, también gracias a los fondos del Open Society de Soros. Numerosos cuadros de Otpor fueron enviados a Georgia para formar allí a los futuros cuadros de la «revolución no violenta».



Logos de las organizaciones Otpor y Pora. Dos organizaciones juveniles controladas por los servicios secretos estadounidenses.
El factor desencadenante depende también de organizaciones no gubernamentales. Se trata de poner en tela de juicio la limpieza del proceso electoral durante las elecciones legislativas de noviembre de 2003. Durante estas, los movimientos progubernamentales alcanzan una victoria limitada, seguidas de cerca por la oposición que representan Mijail Saakachvili y Nina Bourdjanadze, la presidenta del parlamento.
Pero no son estos últimos quienes iniciarán las protestas sino un responsable estadounidense, Adam Ereli, vocero del Departamento de Estado. Habla de «fraudes masivos» y de «amplias manipulaciones del conteo de votos». Ereli basa sus argumentos en la diferencia existente entre las cifras que anuncia la comisión electoral georgiana, cerca de tres semanas después del escrutinio del 2 de noviembre, y las de «prestigiosas organizaciones independientes» [11].
En este aspecto, el papel de las ONG es también determinante. Los sondeos estuvieron, efectivamente, a cargo de dos organismos diferentes. El primero, la Fair Elections Society (ISFED), financiado por el British Council y, del lado estadounidense, por la USAID y la NED mediante el National Democratic Institute, la International Foundation for Election Systems (IFES) y el International Republican Institute [12].
El segundo sondeo fue realizado por una sociedad estadounidense especializada en análisis electoral, el Global Strategy Group, con la ayuda de la Open Society Georgia de George Soros, de la Eurasia Foundation (también financiada por la USAID y dirigida por un ex-responsable del Departamento de Estado, Charles William Maynes) y de la cadena de televisión «independiente» Rustavi 2, creada en 1994 gracias al financiamiento de George Soros [13].
Paralelamente, asociaciones georgianas de derechos humanos difunden, mediante su sitio en internet y a través de comunicados, informes alarmantes sobre la represión desatada contra la oposición y la omnipresencia de la corrupción. 
Estas afirmaciones, de las que se hacen eco constantemente los medios de difusión de Europa occidental, proceden en realidad de una fuente principal: la ONG Liberty Foundation, financiada por la USAID y que hasta mayo de 2003 había sido dirigida por... Mijail Saakachvili [14].
El dispositivo es tan poderoso que no hay posibilidad de fracaso. A finales de noviembre, Eduard Shevarnadze renuncia al poder. Lo reemplaza la presidenta del parlamento Nina Bourdjanadze, hasta la elección, en enero de 2004, de Mijail Saakachvili a la silla presidencial.
Este último no olvidará a la «sociedad civil» que lo llevó al poder. El presentador estrella de la cadena Rustavi 2, Nika Tabatadze, se convierte en segundo del ministro de Relaciones Exteriores antes de ser nombrado presidente de la cadena en octubre de 2004 [15].
El responsable del Open Society Institute en Georgia, Kakha Lomaia, es nombrado ministro de Educación del gobierno de Saakachvili. Otras personalidades pasan con él de la categoría de «miembros de organizaciones no gubernamentales» al rango de miembros del gobierno.
El mismo guión se repitió al parecer en Ucrania en noviembre y diciembre de 2004 [16]. Allí encontramos de nuevo un movimiento de oposición financiado por George Soros, un candidato de oposición muy favorable a la OTAN, sondeos «a boca de urna» realizados por varias ONG financiadas por la NED/CIA y favorables a la oposición, y una campaña de prensa violentamente rusófoba en el seno de la Unión Europea.
El parlamentario estadounidense Ron E. Paul va aún más lejos. Según él, una de las ONG más activas en Ucrania, el International Center for Policy Studies, es financiada por el gobierno estadounidense mediante la Poland-America-Ukraine Cooperation Initiative (PAUCI), organismo subvencionado por la USAID y administrado por la Freedom House [17].
El mismo Viktor Yushchenko es miembro del consejo administrativo de esta organización fundada por el Open Society Institute. Peor aún, el mismo parlamentario norteamericano Ron E. Paul denuncia una sociedad estadounidense de relaciones públicas, Development Associates Inc. que recibió 100 millones de dólares del gobierno norteamericano, esencialmente para garantizar la cobertura de la «revolución naranja» en Ucrania [18].
Una nueva forma de ingerencia está naciendo. Mediante la utilización de elementos de la «sociedad civil», tiene como método esencial el de sembrar la duda sobre los procesos electorales y organizar importantes campañas de propaganda para denigrar a los dirigentes que Washington decide eliminar.
Además de los dos recientes ejemplos, países como Venezuela, Zimbabwe y Bielorrusia son actualmente blancos de presiones similares, hasta ahora sin éxito. Un proyecto de organizaciones especializadas en la supervisión de elecciones, el European Network of Election Monitoring Organizations (ENEMO), nació en septiembre de 2001.
La enumeración de los asociados -entre otros, la OSCE, el National Democratic Institute y el Open Society Institute- es suficiente para tener una idea de los intereses que defienden. En ese dispositivo, el papel de catalizador corresponde a las ONG. Hace diez años se sospechaba ya que, bajo la cobertura de la acción humanitaria, muchas de ellas realizaban trabajo de inteligencia con vista a la preparación de intervenciones militares.
El mundo vive hoy al ritmo de la CNN. Lo que importa no es la realidad de una revolución o de un golpe de Estado sino la imagen que se da del hecho. Es por eso que ciertas organizaciones no gubernamentales están siendo llamadas hoy no solamente a informar sino a intervenir directamente en el seno de los
regímenes, como caballos de Troya.

NOTAS:

[1] Ver: «La Albert Einstein Institution: no violencia según la CIA», por Thierry Meyssan, Voltaire, 10 de febrero de 2005.
[2] «When NGOs Attack : Implications of the Coup in Georgia», por Jacob Levich, Counterpunch, 6-7 de diciembre 2003.
[3] Ver: «George Soros, especulador y filántropo», Voltaire, 3 de febrero de 2004.
[4] No es menos cierto que el generoso donante dispone siempre de un importante medio de presión sobre la organización que financia: la posibilidad de no renovar su subvención. Un elemento muy real para las ONG aquí mencionadas, tanto más cuanto que el Open Society Institute ocupa actualmente una situación excepcional en el «mercado» de la filantropía, lo que hace que sea muy importante la posibilidad de conservar su aprobación.
[5] «La USAID y las redes terroristas de Bush» por Edgar Gonzales Ruiz, Voltaire, 15 de julio de 2004.
[6] Desde 2003, Estados Unidos emprendió un amplio proyecto de ayuda a los países en vías de desarrollo en el seno de una nueva agencia, la Millenium Challenge Corporation. Esta exige que los países beneficiados organicen la liberalización de sus economías y su apertura a los inversionistas extranjeros. Reclama además importantes reformas políticas muy similares a verdaderos cambios de regímenes. Ver «Millenium Challenge, colonialisme libéral», texto en francés, por Paul Labarique, Voltaire, 19 de febrero de 2004.
[7] «USAID Director Keeps an Eye on Long-Term Recovery», por Robin Wright, Washington Post, 6 de enero de 2005.
[8] Foreign Aid in the National Interest : Promoting Freedom, Security and Opportunity, USAID, enero de 2003.
[9] «’It looks disturbingly like a coup’», The Guardian, 25 de noviembre de 2003.
[10] «US-Supported OTPOR now Ignites Ukraine», Zaman, 27 de noviembre de 2004.
[11] «Washington dénonce l’élection en Géorgie et désavoue Chevardnadzé» (Washington denuncia la elección en Georgia y desaprueba a Chevardnadzé), por Christophe de Roquefeuil, AFP, 20 de noviembre de 2003.
[12] Ver el sitio de la USAID Georgia.
[13] Ver: «Médias audiovisuels: qui détient le 4ème pouvoir en Géorgie?», par Célia Chauffour, Regards sur l’Est, n°35, enero-marzo de 2004.
[14] «Georgia human-rights organization accused of meddling», Zviad Pochkhua, The World Paper, 1ero de mayo de 2003.
[15] «Géorgie: la chaîne TV Rustavi 2 aux mains de l’ex-numéro 2 du ministère des Affaires étrangères», por Célia Chauffour, Regards sur l’Est, n°35, 13 de octobre de 2004.
[16] Ver: «Ucrania: la calle contra el pueblo», Voltaire, 29 de novembre de 2004.
[18] «US Hypocrisy in Ukraine», Ron E. Paul Statements, 7 de diciembre de 2004.