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domingo, 15 de marzo de 2015
CRISIS SISTÉMICA: ¿Qué nos enseña 2014?
por Iñaki Gil de San Vicente - 20/01/2015 - La Haine
Lo visto nos remite a una crisis sistémica sin parangón con las anteriores crisis capitalistas. Las crisis sistémicas estallan al confluir sinérgicamente diversas sub-crisis
1. El estudio crítico de la historia ofrece lecciones que no debemos despreciar. Si bien hay que dejar transcurrir un tiempo para que la historia pueda desplegarse ante nosotros con toda su pedagogía, lo cierto es que en determinados contextos largos sí podemos analizar el pasado inmediato, como es el caso de 2014, un año que se inserta dentro de la larga crisis desatada definitivamente en 2007 pero hunde muchas de sus raíces en decenios anteriores. Más aún, preguntarnos por lo que nos enseña 2014, a pesar de ser ayer, es tanto más importante cuanto que sentimos en nuestras propias carnes cómo se agudizan las contradicciones extremas del capitalismo segundo a segundo. Despreciar la historia, como se la desprecia incluso en entornos próximos, sólo nos acerca a la derrota.
2. Analizaremos sólo seis acontecimientos recientes para explicar qué está sucediendo. Empezando por el presente más inmediato, retrocederemos en el tiempo y bucearemos en las contradicciones del imperialismo y en el caos geopolítico que se ha intensificado desde el verano de 2014. El primero son los atentados, choques armados y detenciones de islamistas acaecidas recientemente en Europa; el segundo es la caída de los precios del crudo; el tercero es Ucrania; el cuarto son Venezuela y Cuba; el quinto es el Ébola; el sexto es el dólar; y el séptimo y último, es el estancamiento capitalista mundial. Como se aprecia, recurrimos sólo a algunas de las muchas expresiones directas e inmediatas, visibles a simple vista, de problemas estructurales y de largo alcance.
3. Comprender el atentado contra la revista Charlie Hebdo, así como los acontecimientos posteriores en el Estado francés, Bélgica y Alemania, nos exige preguntarnos sobre el papel subterráneo que han podido jugar los servicios secretos a tenor de algunas informaciones con visos de realidad. Pero este papel nos lleva al problema del odio antioccidental de sectores musulmanes provocado por las atrocidades previas del colonialismo e imperialismo capitalista: sin estas sistemáticas agresiones y sin la planificada creación imperialista de un fundamentalismo islámico ultrarreaccionario para luchar contra el socialismo y contra la URSS en esos países, sin todo ello ahora el llamado «terrorismo islámico» apenas existiría, siendo por tanto una creación del imperialismo occidental. Pero esto no es todo.
4. La progresía se limita a criticar superficialmente esta realidad no profundizando en cuatro cuestiones necesarias: una, no basta con constatar que apenas ha habido intentos de revoluciones burguesas en la cultura islámica, sino que, fundamentalmente, no se puede combatir el opio religioso en general y su misoginia y homofobia con la soez, zafia y burda sátira precapitalista, filo racista y prooccidental de muchos de los «chistes» de la revista Charlie Hebdo; otra, que hay que conocer las fuertes contradicciones internas en las religiones, también en el Islám y en el Corán, para poder realizar una lucha filosófica atea, ética e histórica sabia, perseverante y efectiva a largo plazo; además, que es necesario leer los valientes y coherentes posicionamientos marxistas anteriores cuyos autores hoy serían encarcelados directamente por «apología del terrorismo»; y último, que sin una masiva y sistemática lucha internacionalista y antiimperialista en la que los colectivos emigrantes tengan una participación decisiva, es imposible contrarrestar la creciente campaña neofascista y racista.
5. Las movilizaciones activadas por el euroimperialismo han sido bajo la bandera de la «democracia» occidental, que no tanto del racismo neofascista, precisamente para reforzar una legitimación internacional diferente a la que podría obtener con el neofascismo racista e islamófobo. La extrema derecha neofascista está y crece, y es mantenida como reserva estratégica por el euroimperialismo para cuando vengan momentos más duros de la crisis, pero ahora mismo y de cara a medio plazo en el panorama internacional le es más efectiva la legitimidad «democrática», la de los «derechos humanos» inherentes a la «civilización occidental», como reclamo para atraerse la colaboración de algunas burguesías del mal llamado «tercer mundo» en un contexto de creciente competitividad por el crudo, materias primas estratégicas y enclaves militares.
6. Por ahora, interna y externamente la legitimidad «democrática» es más rentable que la neofascista, aunque en la práctica cada una cumple su función. De hecho, la primera, la «democrática» le permite ocultar muy bien los recortes de la democracia real que se vienen imponiendo desde hace tiempo, y que se incrementarán con la excusa de los atentados islamistas: aumentará el control cotidiano, la invisibilidad de la represión se hará más perceptible y se reducirán derechos cotidianos tenidos como básicos hasta ahora, retroceso justificado con la mentira de que hay que equilibrar la «seguridad» con la «libertad». Serán las clases trabajadoras y sus franjas más explotadas, las migrantes, las más golpeadas por estas agresiones que se harán estructurales y permanentes.
7. Precisamente es esta masiva campaña institucional a favor del occidentalismo la que nos enlaza con la segunda cuestión que debemos tocar, la caída del precio del crudo. Según la propaganda oficial no habría conexión alguna, en la realidad mundial y europea esta conexión es directa. Los procesos sociales son complejos y responden a varias causas interrelacionadas a diversos niveles de importancia. La razón básica del descenso de los precios del crudo es la mezcla de crisis económica de muchos Estados en medio de un estancamiento del capitalismo mundial que se acerca a una nueva recesión. La competencia interimperialista y las dinámicas contra el dólar inciden en la crisis general, así como otros factores que iremos viendo. EEUU intenta recuperar parte de su independencia energética y de su poder mediante el fracking y otros métodos, lo que a su vez propicia la respuesta de Arabia Saudí y otros productores de la OPEP que aumentan su producción de crudo reduciendo su precio, pero no sólo en respuesta a EEUU sino también como preparación de posibles alianzas futuras con otros países.
8. Simultáneamente, las contradicciones secundarias entre las muy reaccionarias familias saudíes y otros poderes petroleros y EEUU desaparecen cuando se trata de asfixiar a Rusia, a Venezuela y a otros competidores en el mercado de crudo, así como demostrar a la UE que debe obedecerles. La caída del crudo no está reactivando la economía mundial, pero sí está reforzando, por ahora, la hegemonía de las potencias más reaccionarias, y obligando al resto a ir a la zaga excepto, como veremos, al bloque «euroasiático». En la UE hay contradicciones secundarias entre dos líneas: la que mira al TTIP yanqui como un ejemplo de la alternativa de futuro, y la que mira al mercado euroasiático, pero en lo decisivo saben que dependen de la OTAN, por esto se pliegan fervientemente a las exigencias de EEUU.
9. Desde su origen, el capitalismo funciona interrelacionando sus diversos componentes políticos, militares, culturales… pero bajo las presiones directrices en última instancia de la necesidad ciega e implacable del máximo beneficio. Los altibajos del precio del crudo vienen forzados por necesidades políticas y militares que evolucionan con cierta autonomía siempre controlada más o menos de cerca, o directamente durante las crisis, por la economía. Ahora, el descenso del crudo se explica por esa interacción de fuerzas sujetas a las exigencias económicas agudizadas por el caos geopolítico mundial, agudizado desde 2014, precisamente cuando la OTAN aumentaba sus presiones expansionistas en Ucrania, que era una de las agresiones que bullían en ese verano, siendo las otras más importantes las masacres en Siria y a Palestina, y el «caos local» provocado por el llamado Estado Islámico en la zona, además de otras decenas de guerras y conflictos armados.
10. Ucrania ha sido siempre un objetivo para potencias europeas occidentales, sobre todo desde la revolución bolchevique de 1917, por su ubicación geoestratégica y producción cerealística. Desde 1945 la OTAN ha intentado provocar guerras reaccionarias en Ucrania y en todo el Este, y desde mediados de la década del 2000 ha multiplicado esos esfuerzos en la zona con las llamadas «revoluciones naranjas».
Amparándose en la corrupción burocrática y mediante adaptaciones tácticas de la doctrina contrainsurgente de cuarta generación, ha movilizado desde el pacifismo hasta el fascismo, pasando por la ecología y la religión, para tomar en poder en Ucrania e integrarla en la estructura militar de la OTAN, imponiendo un gobierno títere de la derecha más neoliberal y parafascista. La antropología imperialista ha usado el complejo mosaico de culturas, lenguas y tradiciones religiosas del área para sus proyectos de imponer el austericidio neoliberal exigido por la UE aceptado y aplicado por el podrido gobierno de Ucrania.
11. La expansión militarista de la OTAN hacia Eurasia responde a tres grandes razones: una, nueva ofensiva de liquidación de Rusia, después del fracaso de la primera iniciada en 1991; otra, acercar con ello las bases militares de la OTAN a China Popular y el extenso norte de las cordilleras del Hindú Kush, Pamir, Karakórum e Himalaya; y última, crear la pinza norte de la tenaza que asegure el orden explotador y saqueador de la vital Caucasia, siendo Turquía la pinza sur de la tenaza imperialista. Controlada y expoliada Caucasia, el imperialismo cercaría aún más a Irán y acortaría las distancias al norte de Afganistán y Pakistán, fronteras de India y China Popular. Sin hacer una traslación mecánica del Gran Juego entre Rusia y Gran Bretaña en el siglo XIX por el control de esta área explosiva, sí podemos ver cómo el imperialismo actual incluye a Ucrania en una basta estrategia de expropiación de recursos imprescindibles cada día más escasos.
12. Frente a esta estrategia económico-militar y político-cultural de largo alcance, los «valores democráticos» de la UE sólo sirven de opiáceo y de mentira propagandística para justificar atrocidades inhumanas, como ya sucede en el presente y ha sucedido en el pasado inmediato con la reaccionaria tesis de la «guerra humanitaria».
Exactamente esto es lo que sucede ahora mismo con la nueva táctica de «guerra económica» que el imperialismo aplica contra Venezuela desde 2014, y que tuvo en la violencia fascista de comienzos de ese año una prueba fallida: a partir de esa derrota la burguesía venezolana pasó abiertamente a la «guerra económica» de boicoteo sistemático en la distribución de bienes de primera necesidad, en la compra programada y masiva de bienes para revenderlos en Colombia, de su acaparamiento en grandes almacenes para subir su precio y crear malestar, de acuerdos con líneas aéreas internacionales para encarecer los precios, etc. Si a esto le unimos la gran caída de ingresos y divisas en dólares por el desplome del precio del crudo, viendo esto, vemos que el panorama es duro.
13. El imperialismo ha aprendido de su «guerra económica» contra el gobierno de Allende en Chile de 1972-73 que se expresó en las huelgas de las empresas de transporte para desabastecer las tiendas de los bienes básicos provocando la ira reaccionaria de las masas no concienciadas. El imperialismo también ha aprendido de los sucesivos fracasos de sus tácticas reaccionarias anteriores, especialmente de la 2002, y tras la derrota de la violencia fascista de inicios de 2014. Una táctica de toda «guerra económica» está siendo hoy aplicada masivamente contra el pueblo griego: la fuga de capitales, unida a la pedagogía del miedo y de la amenaza aplicada diariamente para condicionar el resultado de las próximas elecciones: recuérdese lo mismo sobre el referéndum escocés y la consulta catalana del pasado 9 de noviembre. Venezuela está sufriendo lo más fuerte, desarrollado y actualizado de la estrategia clásica de «guerra económica» que incide sobre una economía en retroceso con una inflación incontrolada.
14. Cuba superó con mucho sacrificio y dignidad la larga lista de restricciones, prohibiciones y castigos que EEUU añadía a su permanente «guerra económica» desde 1960 hasta ahora mismo ha sido minimizada como «bloqueo norteamericano». Verdadera «guerra económica» reforzada por ataques armados, químicos y biológicos, terroristas en suma. Ha sido esta victoriosa resistencia heroica la que en parte explica las negociaciones actuales sobre cómo acabar con el llamado «bloqueo». Pero la victoria ha sido costosa y agotadora, sobre todo desde finales de la década de 1980 hasta hace pocos años, tan agotadora que sectores de la población se han debilitado en su conciencia social, no en su conciencia nacional cubana.
15. EEUU conoce esta situación e intenta incidir en ella mediante el caramelo envenenado de la «nueva riqueza», reabriendo un clásico debate en el marxismo sobre el efecto deshumanizador y aburguesador inherente al fetichismo de la mercancía, que es lo que busca el capitalismo yanqui: destruir la conciencia nacional de clase del pueblo cubano mediante la cultura del dólar yanqui, dando aire a la desprestigiada y aislada oposición cubana. La muerte próxima de Fidel Castro y el cambio generacional inevitable serán utilizados para propagar la ideología capitalista occidental intentando contener el ascenso de China en Cuba con sus convenios económicos y culturales, y acabar con la memoria popular cubana sobre las ayudas rusas que se ha fortalecido de nuevo con el gesto de Putin de anular prácticamente la vieja deuda cubana a la extinta URSS.
16. Pero además la Administración Obama busca crear nuevos negocios yanquis para fortalecer una economía que va debilitándose en la escala mundial; busca recuperar votos latinos y sudamericanos para su decadente partido demócrata; busca desviar las críticas a su política imperialista, «humanizándola» a la vez que refuerza así su «prestigio democrático» en la creciente economía del Caribe que mira más a los BRICS que a EEUU. No estamos, por tanto, ante un arrepentimiento de Obama por su sangriento imperialismo, sino de oportunismo táctico tomado al final de su vida política, que le viene muy bien para redituarse en medio de las conversaciones de paz entre el gobierno y las FARC-EO en Colombia, que, si fructifican como todo lo indica, puede que abran un período de recuperación económica que EEUU no quiere perderse.
17. De igual modo, la «ayuda humanitaria» estadounidense a la erradicación del Ébola sólo responde, por un lado, a las urgencias de su farmaindustria para recuperar su prestigio en un momento en el que se agudiza la pugna entre la reivindicación de soberanía sanitaria de los pueblos y la presión creciente por la privatización de la salud; y por otro lado, responde también a su urgencia por establecer bases militares disfrazadas de hospitales –como lo hicieron los servicios secretos de Alemania Federal durante la presencia soviética en Afganistán– en las zonas explotables del continente para contrarrestar la influencia china en aumento y competir con la europea ya establecida. África, continente rico empobrecido por el capitalismo, sufre la voracidad omnívora del capital, que necesita de su «puño de acero», la OTAN, para proteger sus negocios.
18. Debemos saber que las grandes corporaciones farmacéuticas son una de las industrias más rentables del capitalismo, estrechamente relacionadas con la biotecnología, la química y la guerra, así como el tráfico ilegal de miembros humanos de modo, así que se ha extendido el término de «farmacia» para dar cuenta de las zonas obscuras de esta poderosa industria que a la vez en un arma imperialista. En el caso del Ébola la «farmafia» opera en estrecha colaboración con sectores de la OMS, también conocida como «OTAN médica», para multiplicar sus beneficios mediante el negocio de las vacunas de necesidad urgente, como está sucediendo, por ejemplo, con la vacuna contra la Hepatitis C, o la lucha contra el VIH, la malaria, etcétera.
19. Uno de los minerales estratégicos más buscados por el imperialismo en África es el oro, metal básico para entender el papel del dinero en el capitalismo, especialmente durante las crisis estructurales. Ahora mismo aumenta el valor y el precio del oro no sólo porque el dólar está debilitándose al son del retroceso relativo yanqui, sino porque también las potencias subimperialistas y emergentes del BRIC y otras, están haciendo grandes compras de oro como reserva estratégica. China Popular destaca en este esfuerzo. Las razones del acaparamiento del oro son varias destacando que es una de las pocas garantía de la independencia económica de los grandes Estados en caso de una debacle financiera, o del desplome súbito del dólar y otras monedas de referencia. También el que es la garantía para superar relativamente bien la crisis subsiguiente a la llamada «derrota del dólar» y el establecimiento de otras monedas en un nuevo contexto.
20. China Popular y el resto de BRICS así como Alemania, Japón, etcétera y los propios EEUU buscan desesperadamente acumular más y más oro para que cuando ese momento llegue el desastre financiero no sea absoluto para ellos, aunque sí para el resto de la humanidad. No se puede decir que esta crisis llegará de manera ineluctable y que será un cataclismo financiero sino que hay que decir que se está exacerbando el choque entre el imperialismo occidental liderado por EEUU y las llamadas «potencias emergentes» en esta cuestión y en otras igualmente decisivas para el futuro humano. El resultado dependerá de la evolución de la lucha entre el imperialismo y esas potencias que le disputan su dominio y buscan alianzas con los Estados y pueblos empobrecidos.
21. La segunda mitad de 2014 ha sido la del avance del yuan chino como el contrincante del dólar amparado por una fuerza en ascenso que son los acuerdos estratégicos entre China Popular y Rusia en aspectos claves como energía y materias estratégicas, cooperación científico-militar, cooperación financiera y monetaria, cooperación diplomática internacional para frenar a EEUU y la UE. De inmediato, Japón ha respondido con un rearme intenso desconocido desde 1945.
Alemania no se queda a la zaga militarizando su política interna y externa. La «yuanización» de la economía avanza enfrentándose al dólar con el apoyo los pactos euroasiáticos y los acuerdos preferenciales con muchos Estados y pueblos que, por fin, creen que pueden distanciarse de EEUU. Dentro de esta dinámica, crece la tendencia a sustituir el petrodólar por otras monedas, incluso por «monedas virtuales», electrónicas, reguladas por convenios.
22. La supremacía yanqui se mantiene más que todo sobre una «fábrica» especial que produce dólares y armas. Una buena parte del funcionamiento de esta «fábrica» depende de los petrodólares, de que el dólar es la moneda de compra-venta del crudo, y también de que es la principal moneda de referencia mundial; además, y por ello mismo, es la moneda básica que soporta al capital ficticio gigantesco y a la impagable deuda mundial y norteamericana en concreto. Esa «fábrica» es la que produce las armas imperialistas, por ahora invencibles en una guerra convencional pero no es guerras irregulares, populares, guerrilleras y multifocales.
23. Por tanto, si el dólar se debilita como moneda de referencia, de cambio y de reserva, más temprano que tarde de debilitará su ejército. Con un dólar y un ejército debilitados, el dominio imperialista empezará a desplomarse y la lucha de clases mundial y en el interior de EEUU y del imperialismo occidental empezará a girar más rápidamente a la izquierda, o a un reformismo si las potencias subimperialistas, las burguesías BRICS, controlan esas luchas frenando su avance a la izquierda mediante una mezcla de reformas, promesas irrealizables y represiones. Estas burguesías «ascendentes», ahora mismo en crisis, odian más al socialismo que a EEUU-UE.
24. Lo visto nos remite a una crisis sistémica sin parangón con las anteriores crisis capitalistas. Las crisis sistémicas estallan al confluir sinérgicamente diversas sub-crisis parciales en una única cualitativamente superior a la suma de las sub-crisis. La base última, subterránea, sólo perceptible tras un buceo riguroso en las contradicciones básicas del sistema, esta base es la lenta caída tendencial de la tasa media de ganancia. Es una caída tendencial que por ello mismo puede retrasarse, detenerse durante un tiempo y hasta revertirse mediante la aplicación por el Estado burgués de contramedidas que la ralentizan: por tanto, llega un momento que la evolución y el desenlace de la crisis sistémica depende de la lucha política de clases entre el capital y el trabajo.
25. Las burguesías más poderosas se enriquecen aún más con las crisis a costa del empobrecimiento masivo y del cierre de los negocios no rentables. Japón este en recesión; la UE en una recesión con signos deflacionarios; EEUU en un crecimiento débil que oculta un retroceso relativo; los BRICS con fuertes desaceleraciones que indican serias debilidades estructurales, etcétera. En la segunda mitad de 2014 los informes de las instituciones burguesas señalan que el estancamiento económico mundial será largo, y la OIT añade más datos al respecto. Pues aunque es así, no por ello la gran burguesía deja de enriquecerse a costa de la humanidad trabajadora.
26. En 2014, según Oxfam International el 1% más rico del planeta disponía en 2009 del 44% de la riqueza mundial, llegando al 48% en 2014, estimándose que superará el 50% en 2016. En 2014, «cada adulto de este 1% disponía de una media de 2,7 millones de dólares, En 2014, los miembros de esta élite internacional poseían de media 2,7 millones de dólares por adulto. El resto de la quinta parte más rica de la población (20 %) posee el 46 % del patrimonio mundial, mientras el 80 % de la población mundial se reparte tan sólo el 5,5 % restante». Esta asesina minoría hará lo imposible no sólo para mantener su gigantesca propiedad privada, sino para aumentarla aún más.
27. 2014 confirma tres dinámicas: una, las fuerzas productivas son tan grandes que no existe suficiente capacidad de consumo de modo que la burguesía dedica los capitales excedentarios a la ingeniería financiera, al capital ficticio y a la especulación suicida, y así el globo financiero equivale ya a veinte veces el PIB mundial, siendo obviamente impagable. Dos, ha sido el año más caluroso desde que se tienen registros fiables, lo que es estremecedor; y además ha confirmado todas las investigaciones sobre el progresivo agotamiento de los recursos vitales y de la capacidad de carga del planeta. Y tres, es el año en el que se más crece la militarización represiva a la vez que aumentan los conflictos violentos, las luchas y movilizaciones de signos opuestos, acelerándose la dinámica de transformación de la crisis socioeconómica en contexto de caos geopolítico.
28. 2014 muestra el peligroso error que cometen quienes con total ligereza creen que no son necesarios debates periódicos sobre los cambios en el contexto y en la coyuntura mundial. Estos colectivos elaboran sus líneas políticas limitándose a reflexionar sobre las partes más externas y conocidas de una realidad compleja, contradictoria y cambiante. Desde esa superficialidad, elaboran programas electorales y parlamentarios que desconocen las feroces e irracionales fuerzas profundas que, al ser ignoradas, determinan el futuro de los pueblos según las necesidades imperialista.
29. Un ejemplo es el debate sobre la supuesta «deuda legítima» que debería pagar al capital financiero transnacional un pueblo oprimido tras realizarse una supuesta «auditoría neutral» que designaría cual es la llamada «deuda ilegítima» que el pueblo explotado no debe pagar.
Podemos citar tantos ejemplos como problemas acuciantes existen: soberanía alimentaria y sanitaria, servicios públicos y sociales, conocimiento libre y no mercantilizado, propiedad colectiva y bienes comunes, comercio justo y economía social no mercantilizada, trabajar todos para trabajar menos, recuperación de empresas y autogestión popular, democracia directa y poder de base, etcétera.
30. Además de otras discusiones imprescindibles sobre estas y otras necesidades urgentes –¿qué democracia es posible en semejante contexto?, por ejemplo–, el debate sobre el caos mundial es decisivo para marcar las grandes líneas tendenciales que determinan a todos ellos. Sin estas reflexiones seguiremos caminando a ciegas agarrados a ciegos.
EUSKAL HERRIA 20-1-2015
Texto completo en: http://www.lahaine.org/ique- nos-ensena-2014
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sábado, 17 de enero de 2015
Atentado de Paris: mucha hipocresía y tres hipótesis
Punto y seguido
Nazanín Armanian
Fuente: http://blogs.publico.es/puntoyseguido/2307/atentado-de-paris-mucha-hipocresia-y-tres-hipotesis/
En vano esperábamos que la Corte Penal Internacional abriese un expediente contra los dirigentes de EEUU y sus cómplices después del informe del Senado sobre las torturas de la CIA. Por supuesto que la “excepcionalidad de EEUU” y por ende de la OTAN – la de tener el monopolio de cometer atrocidades, presumir del terrorismo de Estado y presumir de “democracia”, descarta que el castigo colectivo a millones de iraquíes y afganos (lanzándoles durante más de dos décadas, no pequeñas granadas y cuatro balas, sino toneladas de bombas) algún día sea juzgado.
La misma impunidad que ha llevado a Hillary Clinton a admitir que ha sido su país “occidental- cristiano” – el representante de la civilización judeo-cristiana” -, el que reclutó, armó y entrenó a miles de delincuentes, lumpen proletariado y extremistas de unos 40 países creando la organización de Muyahedines afganos (luego con otros alias: Al Qaeda, Rebeldes iraquíes-libios-sirios, Estado Islámico, Khorasan, etc.), autores de asesinatos en masa . Nunca hubo ni un solo cartel que pusiera “yo soy iraquí, afgano y paquistaní”, ni un minuto de silencio en memoria de sus víctimas. Tampoco han sido rehabilitados los difamados “por divulgar teorías conspirativas”.
Muchos de los que hoy, tras el vil atentado contra Charlie Hebdo, se desgarran las vestiduras por la “Libertad de Expresión”, se callaron cuando los soldados de EEUU mataron al cámara José Couso en Irak, o bombardearon las estaciones de la TV pública en Bagdad, Belgrado y Trípoli; ni tampoco protestaron por el despido del dibujante Maurice Sinet en 2008 de esta misma revista por haber comentado la relación interesada del hijo de Sarkozy, sin estudios ni oficio, con una mujer empresaria judía. Fue acusado de antisemitismo al conectar el ascenso social con la influencia del lobby judío. Mucha “libertad de expresión” pero algo o alguien encubre las noticas sobre, por ejemplo, las decapitaciones y latigazos en Arabia Saudí –amigo del alma de Occidente y el principal valedor del terrorismo sunnita, según H. Clinton–, con reportajes sobre sus osadas conductoras o los millones que gasta el país en la cosmética. ¿Alguien ha oído el nombre de Raif Baddawi?
Detrás del atentado
1. La versión oficial, llena de agujeros, ha dado lugar a que incluso personalidades como Paul Craig Roberts, ex subsecretario del Tesoro de EEUU, atribuyeran la autoría del sangriento asalto al DGSE, los servicios de inteligencia franceses. La sospecha está justificada no sólo por el timo y mentiras de las recientes guerras , sino también porque los gobernantes han perdido su credibilidad por falsear realidades de forma tan burda e insultante como que en España, por ejemplo, se diga que millones de niños que viven con menos de dos euros al día sufren de sobrepeso, que no de hambre, o si la padecen es porque sus madres no saben o no quieren cocinar.
2. Las petromonarquías del Golfo Pérsico, cuyos intereses chocan con la agenda de sus aliados occidentales, titubean sobre si acabar con el Gobierno de Bashar al Asad, aliado de Irán y de Rusia (a los que están ahogando al bajar el precio del petróleo). Están invirtiendo miles de millones de dólares financiando el terror para cambiar el equilibrio de fuerzas en la región en su favor, y puede que así hayan pretendido acelerar la invasión de la OTAN a la región. Sería una guerra no religiosa: por los pozos y rutas de gas y de petróleo.
3. Que estos terroristas “solo y llanamente” eran como el noruego Anders Breivik, que mató a 77 chavales de un partido socialdemócrata. Ambos representan una ideología totalitaria uniformadora que no soporta ver la pluralidad ni en el pensamiento y discurso, ni en el color de piel, ni siquiera en la vestimenta, con la ardua necesidad de crear un mundo de espejos donde pueda ver en los demás su propia proyección. El fundamentalismo religioso, que avanza sin parar por Oriente Próximo, es la versión sureña del totalitarismo norteño, y está unido estrechamente con él: comparten no sólo el mundo de los símbolo y representaciones sino también la esfera de lo tangible, la de la financiación y la que mueve sus hilos. ¡Si se pide la expulsión de los yihadistas franceses de Francia, se debe pedir también la expulsión de los neonazis noruegos de Noruega!
*Este tipo de actos no son “de venganza por las invasiones imperialistas” que han destrozado la vida de al menos 100 millones de personas (y se dice pronto) en siete países en los últimos años. El asesinato de occidentales atribuido a la “omnipresente superorganización de Al Qaeda” no sólo está muy lejos de guardar proporción con la matanza cometida por la OTAN, sino que extrañamente el 99,9% de las bombas que coloca Al Qaeda han tenido como objetivos a los civiles musulmanes en bodas, mezquitas o escuelas. Durante la última masacre israelí, el Estado Islámico en vez de ayudar a los palestinos se dedicó a venderle a Israel, vía los Hermanos Musulmanes turcos, el petróleo que robaba de Irak.
Unas preguntas y algunas dudas
Sorprende que la poderosa Al Qaeda haya tardado tres años en matar a los caricaturistas de Mahoma. ¿Por qué no ha mencionado en su nota explicativa el papel actual de Francia en el desastre y drama que sufre el oriente “musulmán”?
*El fundamentalismo es ciego, no tonto. Si los “cerebros” de Al Qaeda son capaces de desafiar a la OTAN, aun estando su jefe en el fondo de algún mar, ¿no han pensado que el 7-E puede tener la misma consecuencia que el 11-S: nuevo asalto de la Alianza a la región, y la masacre de sus gentes, a cambio de, encima, más Guantánamos.
A ver, diseccionemos la noticia oficial sobre el atentado: “varios musulmanes franceses de origen inmigrante han matado a 12 empleados de una revista de humor de izquierdistas, y a clientes de una tienda judía en París”:
a. Insinúan que la barbarie está en los genes y en la religión “tercermundista” de estos bárbaros, a pesar de haber nacido y vivido en la tierra de las “luces”. ¿O es que los 5 millones de nacidos musulmanes están dedicándose en Francia a matar y asaltar a otros 60 millones de compatriotas? Las ideas teocéntricas –versión fina del racismo–, no sólo impulsan los fascismos, sino que son alimentadas por visiones pseudo-científicas que recurren a la información alojada en los ADN para explicar la conducta humana, con el objetivo de desacreditar el enfoque marxista de apuntar como determinantes los factores “de entorno”, y por ende para conservar el sistema.
b. ¿Por qué en vez de atacar a la sede de la ultraderecha —enemiga férrea de los inmigrantes y de los musulmanes—, se asaltó a una revista izquierdista, siendo la izquierda la única fuerza que defiende a las minorías étnico-religiosas? ¿Divide y vencerás?
c. ¿Por qué los terroristas llevaban kalashnikov en vez de FAMA, el fusil de asalto francés? ¿Para que nadie sospeche que las armas que Francia envía a los terroristas en Siria pueden volver para matar a los franceses?
d. El factor “supermercado judío” ha sido la guinda: semanas antes, la Asamblea Nacional francesa pidió al Gobierno reconocer el Estado palestino. Israel ha sido el principal beneficiario de la “guerra contra el terrorismo islámico”.
e. El humor y la sátira también forman parte la literatura del oriente “musulmán”, a pesar de la imagen de estreñidos que se les da en Occidente. El sexo y la religión han sido los dos temas recurrentes –justamente por ser tabús–, en la fina poesía persa, con grandes autores como Omar Jayán, el exquisito Hafez Saadi, o el rey de los poetas obscenos Obeyd Zakani. La bufa y los bufones aparecen cuando el sistema impide la crítica constructiva: “Un día en que el monarca subía por la escalera del palacio su bufón le tocó el trasero. La furia del soberano por tal atrevimiento fue tal que le mandó matar. “¡Clemencia señor! –pidió el bufón–, yo pensaba que era la reina”. Así de “intocables” eran y son los mandatarios, en Persia, en Washington, París o Madrid.
*El “renacimiento” en el Oriente musulmán, donde lo mágico y la ilusión se fusionan con la razón, tiene sus rasgos aunque no detectables para ojos poco entrenados: allí, nada es como parece y, al contrario que en Occidente, lo nuevo se disfraza de viejo, para engañar a los mil demonios; unos están alojados en sus imaginarios y otros muchos andan sueltos.
Yihadistas “propios”
La profunda crisis multidimensional del capitalismo, que no tuvo reparo en desmantelar el escaparate del Estado de bienestar nada más desaparecer la Unión Soviética, y la ausencia de una izquierda poderosa capaz de organizar a los trabajadores en torno a un programa viable y generador de entusiasmo, ha llevado a la desesperación a miles de excluidos sociales sin perspectiva: si no se convierten en “emprendedores” es que “no valen para nada” como decía una jefa de empresarios españoles, y por ende no tendrán derecho de acceso a alimentos, vivienda, y sanidad. La crisis económica, sin embargo, les deja una puerta abierta: ir a la guerra, en las filas de la OTAN o en la del yihadismo. Cobrarán entre 250 a 1000 euros mensuales, además de lo que arranquen a otros con el fusil en el hombro.
Parece increíble, pero es Europa quien exporta yihadistas al Sur y no al revés. Allí habrá mucho curro: Turquía y EEUU acaban de llegar a un acuerdo para entrenar y equipar a 15.000 mercenarios, durante tres años, para conquistar Siria y algo más. Recibirán, si sobreviven, parte del beneficio del gran negocio de armas-seguridad, petróleo y droga que hay detrás de este tinglado.
Cierto que algunos chavales parten hacia Siria desde la confusión: Si Qatar y Arabia financian el terrorismo sunita, que es algo malo, ¿cómo los ídolos deportivos lucen los nombres de estos países en sus camisetas? ¿Por qué los wahabitas disponen no de un piso franco, sino de decenas de edificios oficiales y son dueños de los medios de comunicación e incluso de las deudas de los estados europeos? ¡Manda dinero!
“Que vuelvan a sus países si no aceptan nuestros valores occidentales”, se oye a menudo. Lo cierto es que los 8 millones de afganos, o los 6 millones de iraquíes refugiados víctimas de parte de esos “valores”, no sólo no han recibido ninguna indemnización, sino que en vez de ser acogidos en los países de la OTAN (responsables de su drama, de la destrucción de sus casas, de sus negocios, escuelas y universidades) están esparcidos por los países vecinos que tampoco los quieren. ¿En qué escalón de esos “valores” se coloca el envío de miles de mercenarios “sin papeles” y armados hasta los dientes, para adueñarse de países enteros en el Sur?
No es islamofobia, es xenofobia
Tras el atentado, se está advirtiendo sobre el peligro de islamofobia; algunos para proteger al sector más vulnerable de la sociedad que son los inmigrantes y otros, desde el rechazo a la presencia política de la Iglesia, han encontrado en el apoyo al Islam (que no hay que identificarlo con los inmigrantes musulmanes) un contrapeso, ignorando que las élites religiosas suelen unirse ante el enemigo laico, ateo, y su lucha por mayores cuotas del poder es ajena a los intereses de los “desheredados”. A la “religión”, al igual que la “nación”, no le interesan las brechas entre los ricos y los pobres, entre los géneros ni entre los grupos étnico-religiosos.
Cierto, el odio hacia el Islam es para los fanáticos como el antisemitismo para la ultraderecha israelí: el agua bendita, la razón de su ser. Pero igual de peligroso es subrayar la afiliación religiosa de los inmigrantes, y tratarles como “comunidad musulmana”.
Además de ser un atentado contra la intimidad y los datos personales de los ciudadanos, conlleva otras implicaciones en estos tiempos de crisis:
*Separa la población “nacional” de la “intrusa” por su fe, y luego divide a los propios “intrusos” por su credo.
*Oculta el problema común de todos los inmigrantes, que es su estatus legal y real de inferiores.
*Echa a perder todo el intento de las fuerzas progresistas de los países musulmanes para que la religión se separe del poder político.
* Obama y Hollande dicen la verdad al firmar que no luchan contra el Islam. Tienen magníficas relaciones con los representantes de esta fe. Son conscientes de que en las sociedades laicas las guerras religiosas no tienen cabida y la islamofobia no producirá conversiones hacia otros credos, sino el rechazo al trabajador inmigrante de Oriente Próximo, aunque no sea practicante. Pasan así el trabajo sucio de negar la igualdad de derechos, a la sociedad, manteniendo el control sobre ella.
¿Y ahora qué?
François Hollande, que estaba viviendo los momentos de más baja popularidad de su presidencia, respira. La “nación” se ha unido contra el enemigo de fuera, que encima se ha infiltrado dentro.
Su fracaso en Mali y en Siria, los escándalos de corrupción, la desobediencia de sus ministros y las tensiones sociales han sido las causas de que perdiera las elecciones municipales. Con el mega plan de Obama para una larga guerra en Oriente Próximo, pretende ocupar el lugar de EEUU, firmar contratos de armas y echar fuera los balones de la crisis interna: como Napoleón, el Rey Sol. El portaaviones De Gaulleestá listo para partir hacia el golfo Pérsico.
“Trabajadores de todo el mundo uníos “, es la única salida a esta locura y amenaza global. No son suficientes los debates pequeño-burgueses de sofá sobre “¿cuántos ángeles se pueden sentar sobre la punta de una aguja, camarada?
La autora:
Nazanín Armanian
Dejé la mitad de mi vida en mis tierras persas, y cuando aterricé en esta península de acogida, entrañable plataforma de reclamo de pan y paz para todos, me puse a ejercer el desconcertante oficio de exiliado: conocer, aprender, admirar, transmitir, revelar y denunciar, estos últimos aprovechando las clases de la Universidad, los medios de comunicación y una docena de libros como 'Robaiyat de Omar Jayyam' (DVD ediciones, 2004), 'Kurdistán, el país inexistente' (Flor del viento, 2005), 'Irak, Afganistán e Irán, 40 respuestas al conflicto de Oriente Próximo' (Lengua de Trapo, 2007) y 'El Islam sin velo' (Bronce, 2009).
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domingo, 11 de enero de 2015
ESPECIAL: ATENTADO EN PARIS
Atentado
Charlie-Hebdo
Nuevo Partido Anticapitalista (NPA, Francia): UNA LOCURA BÁRBARA Y REACCIONARIA. TODOS A LA PLAZA
DE LA REPÚBLICA
Jueves
8 de enero de 2015, por Redacción Web
COMUNICADO DEL NPA
El ataque a la sede del
diario Charlie Hebdo provoca la indignación y la rabia ante una violencia tan
indiscriminada y mortal contra los periodistas, los trabajadores. Su objetivo
es sembrar el terror, contra la libertad de expresión, la libertad de prensa y
en nombre de prejuicios reaccionarios y oscurantistas.
A menudo hemos tenido la
ocasión de participar, debatir y tratar de polemizar con los dibujantes y
periodistas de Charlie Hebdo, y con quienes también hemos compartido luchas
comunes. El NPA muestra su solidaridad con los familiares y cercanos de la
víctimas, periodistas y trabajadores del diario Charlie Hebdo.
Pero no estaremos en
ninguna “unidad nacional” con aquellos aprendices de brujo que juegan con el
racismo, avivan el odio contra los musulmanes, los extranjeros, o se sirven de
este caso para establecer unas nuevas leyes liberticidas. Tienen una gran
responsabilidad en el clima xenófobo y venenoso que hoy conocemos. Unos y otros
son enemigos de la democracia, de la libertad, son enemigos de las y los
trabajadores, de las clases populares, enemigos de un mundo de solidaridad.
El NPA llama a
manifestar su solidaridad con Charlie Hebdo a las 17h en la Plaza de la
República de París.
Traducción de Tomás Martínez
para Izquierda Anticapitalista
Lo más peligroso es la islamofobia
Viernes
9 de enero de 2015, por Redacción Web
El atentado fascista en
París contra la redacción del semanario Charlie Hebdo, que ha arrebatado la
vida a 12 personas, entre ellas a los cuatro dibujantes Charb, Cabú, Wolinsky y
Tignous, deja una doble o triple sensación de horror, pues está agravada por
una especie de eco amargo y sucio y por una sombra de amenaza inminente y
general. Está sin duda el horror de la matanza misma por parte de unos asesinos
que, con independencia de sus móviles ideológicos, se han situado a sí mismos
al margen de toda ética común y por eso mismo fuera de todo marco religioso, en
su sentido más estricto y preciso.
Pero está también el
horror de que sus víctimas se dedicaran a escribir y a dibujar. No es que uno
no pueda hacer daño escribiendo y dibujando -enseguida hablaremos de esto-; es
que escribir y dibujar son tareas que una larga tradición histórica compartida
sitúa en el extremo opuesto de la violencia; si se trata además de la sátira y
el humor, nadie nos parece más protegido que el que nos hace reír. En términos
humanos, siempre es más grave matar a un bufón que a un rey porque el bufón
dice lo que todos queremos oír -aunque sea improcedente o incluso hiperbólico-
mientras que los reyes sólo hablan de sí mismos y de su poder. El que mata a un
bufón, al que hemos encomendado el decir libre y general, mata a la humanidad
misma. También por eso los asesinos de París son fascistas. Sólo los fascistas
matan bufones. Sólo los fascistas creen que hay objetos no hilarantes o no
ridiculizables. Sólo los fascistas matan para imponer seriedad.
Pero hay un tercer
elemento de horror que tiene que ver menos con el acto que con sus
consecuencias. Ahora mismo -lo confieso- es el que más miedo me da. Y es
urgente advertir de lo que nos jugamos. Lo urgente no es impedir un crimen que
ya no podemos impedir; ni tampoco condenar asqueados a los asesinos. Eso es
normal y decente, pero no urgente. Tampoco, claro, espumajear contra el islam.
Al contrario. Lo verdaderamente urgente es alertar contra la islamofobia,
precisamente para evitar lo que los asesinos quieren -y están ya consiguiendo-
provocar: la identificación ontológica entre el islam y el fascismo criminal.
La gran eficacia de la violencia extrema tiene que ver con el hecho de que
borra el pasado, el cual no puede ser evocado sin justificar de alguna manera
el crimen; tiene que ver con el hecho de que la violencia es actualidad pura, y
la actualidad pura está siempre preñada del peor futuro imaginable. Los
asesinos de París sabían muy bien en qué contexto estaban perpetrando su infamia
y qué efectos iban a producir.
El problema del fascismo
y de su violencia actualizadora es que se trata siempre de una respuesta. El
fascismo está siempre respondiendo; todo fascismo se alimenta de su
legitimación reactiva en un marco social e ideológico en el que todo es
respuesta y todo es, por tanto, fascismo. El contexto europeo (pensemos en la
Alemania anti-islámica de estos días) es la de un fascismo rampante. En Francia
concretamente este fascismo blanco y laico tiene algunos valedores intelectuales
de mucho prestigio que, a la sombra del Frente Nacional de Le Pen, llevan
calentando el ambiente desde púlpitos privilegiados a partir del presupuesto,
enunciado con falso empirismo y autoridad mediática, de que el islam mismo es
un peligro para Francia. Pensemos, por ejemplo, en la última novela del gran
escritor Houellebecq, Sumisión (traducción literal del término árabe “islam”),
en la que un partido islamista gana al Frente Nacional las elecciones de 2021 e
impone la “charia” en la patria de Las Luces. O pensemos en el gran éxito de
las obras del ultraderechista Renaud Camus y del periodista político del diario
Le Figaro Eric Zemour. El primero es autor de Le grand remplacement, donde se
sostiene la tesis de que el pueblo francés está siendo “reemplazado” por otro,
en este caso -obviamente- compuesto de musulmanes extraños a la historia de
Francia. El segundo, por su parte, ha escrito El suicidio francés, un gran
éxito de ventas que rehabilita al general Petain y describe la decadencia del
Estado-Nación, amenazado por la traición de las élites y por la inmigración.
Hace unos días en Le Monde el escritor Edwy Plenel se refería a estas obras
como depositarias de una “ideología asesina” que “está preparando Francia y
Europa para una guerra”: una guerra civil- dice- “de Francia y Europa contra
ellas mismas, contra una parte de sus pueblos, contra esos hombres, esas
mujeres, esos niños que viven y trabajan aquí y que, a través de las armas del
prejuicio y la ignorancia, han sido previamente construidos como extranjeros en
razón de su nacimiento, su apariencia o sus creencias”.
Este es el fascismo que
estaba ya presente en Francia y que ahora “reacciona” -puro presente- frente a
la “reacción” -pura actualidad asesina- de los islamistas fascistas de París.
Da mucho miedo pensar que a las 7 de la tarde, mientras escribo estas líneas,
el trending topic mundial en twitter, tras el tranquilizador y emocionante “yo
soy Charlie”, es el terrorífico “matar a todos los musulmanes”. La islamofobia
tiene tanto fundamento empírico -ni más ni menos- que el islamismo yihadista;
los dos, en efecto, son fascismos reactivos que se activan recíprocamente,
incapaces de hacer esas distinciones que caracterizan la ética, la civilización
y el derecho: entre niños y adultos, entre civiles y militares, entre bufones y
reyes, entre individuos y comunidades. “Matad a todos los infieles” es
contestado y precedido por “matad a todos los musulmanes”. Pero hay una
diferencia. Mientras que se exige a todos los musulmanes del mundo que condenen
la atrocidad de París y todos los dirigentes políticos y religiosos del mundo
musulmán condenan sin excepción lo ocurrido, el “matad a todos los musulmanes”
es justificado de algún modo por intelectuales y políticos que legitiman con su
autoridad institucional y mediática la criminalización de cinco millones de
franceses musulmanes (y de millones más en toda Europa). Esa es la diferencia
-lo sabemos históricamente- entre el totalitarismo y el delirio marginal: que
el totalitarismo es delirio naturalizado, institucionalizado, compartido al
mismo tiempo por la sociedad y por el poder. Si recordamos además que la mayor
parte de las víctimas del fascismo yihadista en el mundo son también musulmanas
-y no occidentales- deberíamos quizás medir mejor nuestro sentido de la
responsabilidad y de la solidaridad. Pinzados entre dos fascismos reactivos,
los perdedores son los de siempre: los inmigrantes, los izquierdistas, los
bufones, las poblaciones de los países colonizados. Una de las víctimas de los
islamistas, por cierto, era policía, se llamaba Ahmed Mrabet y era musulmán.
Del yihadismo fascista
no espero sino fanatismo, violencia y muerte. Me repugna, pero me da menos
miedo que la reacción que precede -valga la paradoja einsteiniana- a sus
crímenes. El “matad a todos los musulmanes” está de algún modo justificado por
los intelectuales que “preparan la guerra civil europea” y por los propios
políticos que responden a los crímenes con discursos populistas religiosos
laicos. Cuando Hollande y Sarkozy hablan de “un atentado a los valores sagrados
de Francia” para referirse a la libertad de expresión, están razonando del
mismo modo que los asesinos de los redactores del Charlie Hebdo. No acepto que
un francés me diga que defender los valores de Francia implica necesariamente defender
la libertad de expresión. Por muy laica que se pretenda, esa lógica es siempre
religiosa. No hay que defender Francia; hay que defender la libertad de
expresión. Porque defender los valores de Francia es quizás defender la
revolución francesa, pero también Termidor; es defender la Comuna, pero también
los fusilamientos de Thiers; es defender a Zola, pero también al tribunal que
condenó a Dreyfus; es defender a Simone Weil y René Char, pero también el
colaboracionismo de Vichy; es defender a Sartre, pero también las torturas de
la OAS y el genocidio colonial; es defender mayo del 68, pero también los
bombardeos de Argel, Damasco, Indochina y más recientemente Libia y Mali. Es
defender ahora, frente al fascismo islamista, la igualdad ante la ley, la democracia,
la libertad de expresión, la tolerancia y la ética, pero también defender la
destrucción de todo eso en nombre de los valores de Francia. Da mucho miedo oír
hablar de “los valores de Francia”, “de la grandeza de Francia”, de ”la defensa
de Francia”. O defendemos la libertad de expresión o defendemos los valores de
Francia. Defender la libertad de expresión -y la igualdad, la fraternidad y la
libertad- es defender a la humanidad entera, viva donde viva y crea en el dios
que crea. La frase de “los valores de Francia” pronunciada por Le Pen,
Hollande, Sarkozy o Renaud Camus no se distingue en nada de la frase “los
valores del islam” pronunciada por Abu Bakr Al-Baghdadi. Son en realidad el
mismo discurso frente a frente, legitimado por su propia reacción asesina, que
bombardea inocentes en un lado y ametralla inocentes en el otro. Pierden los de
siempre, los que pierden cuando dos fascismos no dejan en medio ni el más
pequeño resquicio para el derecho, la ética y la democracia: los de abajo, los
de al lado, los pequeños, los sensatos. De eso sabemos mucho en Europa, cuyos
grandes “valores” produjeron el colonialismo, el nazismo, el estalinismo, el
sionismo y el bombardeo humanitario.
Mal empieza 2015. En
1953, “refugiado” en Francia, el gran escritor negro Richard Wright escribía
contra el fascismo que “temía que las instituciones democráticas y abiertas no
sean más que un intervalo sentimental que preceda al establecimiento de
regímenes incluso más bárbaros, absolutistas y pospolíticos”. Protegernos del
fascismo islamista es proteger nuestras instituciones abiertas y democráticas
-o lo que queda de ellas- del fascismo europeo. La islamofobia fascista, en
Europa y en las “colonias”, es la gran fábrica de islamistas fascistas y una y
otro son incompatibles con el derecho y la democracia, los únicos principios
-que no “valores”- que podrían aún salvarnos. Buena parte de nuestras élites
políticas e intelectuales están más bien interesadas en todo lo contrario.
Descansen en paz
nuestros alegres y valientes compañeros bufones del Charlie Hebdo. Y que nadie
en su nombre levante la mano contra un musulmán ni contra el derecho y la ética
comunes. Esa sí sería la verdadera victoria de los fascismos de los dos lados.
Wolinski ha muerto con los lápices en las manos
http://www.anticapitalistas.org/spip.php?article30210
Viernes
9 de enero de 2015, por Redacción Web
Pepe Gutiérrez
El atentado de París es
un desastre total por muchas razones. Obviamente, por las víctimas entre las
que se encontraba Georges Wolinski, cofundador y el veterano (Túnez, 1934) del
grupo Charlie Hebdo, sobre el que me gustaría registrar algunos detalles.
Wolinski es uno de los dibujantes más ácratas de la viñeta francesa, un
veterano del 68 que se hizo célebre con sus dibujos de enrâge, un autor
absolutamente irreverente que molestaba a todos los integrismo comenzando por
el del mercado. No fue en vano que Georges fue galardonado con el Premio
Internacional Gat Perich, un galardón que nos recuerda al Perich, seguramente
el mayor genio de la viñeta catalana y estatal sin cuyos trabajos no se puede
entender lo que fue el franquismo, lo que significó la Transición. Desde aquí
invito a todos y a todas que se den una vuelta sobre el apartado “Imágenes” que
se abre con el Google de los demonios. Wolinski se mofaba de todo empezando por
sí mismo, era un talento turbulento capaz del detalle y del trazo más incisivo,
alguien incontenible que había trabajado en la prensa de izquierdas y de
derechas siempre fiel a sí mismo.
Wolinski ya había
publicado decenas de albums, había ganado su prestigio y sus dineros, pero
siguió trabajando en su Charlie Hebdo a pesar de las amenazas que sabían no
eran baladronadas. Era un artista que trabajaba en un territorio minado, que
enriquecía cada día palabras mal utilizadas como libertad de expresión, por eso
decía que los señores hablan de libertad de expresión de diarios que no
expresan nada fuera de lo establecido.
En segundo lugar porque
por la extrema crueldad de sus métodos, por su carácter religioso-fascista,
desprestigia cualquier causa relacionada con el mundo árabe. Servirá de
combustible para el resurgimiento de tendencias fascistoides, tan presentes en
Francia con el FN (es ahí donde inciden muchas viñetas sobre el desastre),
extendiendo los sentimientos xenófobos como los que he escuchado tan
normalmente esta mañana en la panadería. Allí como en cualquier otro lugar
puede escuchar estas palabras: “Desde luego ya no me voy a mirar igual a mis
vecinos moros”, cuando me he adelantado para preguntarle porqué, su respuesta
ha sido: “Hombre, con lo que son capaces de hacer”.
Esta persona no era una
vulgar fanática, ha escuchado mis argumentos, razones que ignoraba como las
proclamadas por Guillermo Toledo pero que no he escuchado en los debates de la
Cuarta y la Sexta al mediodía, normalmente mucho más avanzados de lo que es
propio. Los primeros han evocado las palabras de Iñaki Gabilondo que han
insistido en el matiz, advirtiendo sobre la injusticia de la amalgama, pero no
ha dicho ni media palabra sobre el contexto que ha subrayado “”Willi”, como si
la guerra de Irak y de Afganistán y todo lo demás fuesen tan lejanas como las
“cruzadas” y no fruto de los intereses del Imperio y de sus aliados. Como sí en
un lugar u otro no existieran atentados iguales o peores casi cada día.
Entre una cosa y otra ha
cabido alguna reflexión seria, expresada por alguien que no habla como un
tertuliano y mucho menos como esos comisarios de La Razón, el ABC o El Mundo,
fijos en plantillas como fiscales a los que no puedes recusar. Se ha hablado
del “impasse” del mundo árabe, de las esperanzas abiertas con la (soñada)
“primavera árabe”, bloqueadas entre dos fuegos, entre los poderes establecidos
y el integrismo religioso al final del cual aparecen los movimientos de signo
fascista como el que ha preparado y actuado en París. Se trata –se dice citando
un escritor argelino- de una juventud sin pasado ni futuro que sueña con las
glorias de un Islam hecho a su medida, una medida que alimentó los Estados
Unidos para derrocar el régimen prosoviético de Afganistán. Una amiga
finlandesa que trabaja que ha trabajado como doctora en Afganistán cuando se lo
permiten, recuerdo aquel régimen como modélico, no tanto por sí mismo sino en
comparación con lo que4 vino después. Al igual que en el Vietnam, se trata de
destruir áreas geográficas para facilitar los planes del Imperio. Los que han
asesinado a 12 personas en París sirven ante todo a los planes del Imperio y a
proyectos como el Le Pen que también tiene su acomodo en esa asociación para la
delincuencia llamado PP. Les ayuda porque el pueblo llano que no puede pensar
por sí mismo, que no sabe contrastar los hechos con la historia, reacciona de
la peor manera posible. Seguro que entre los cinco millones de árabes franceses
o el millón de ellos españoles, han podido comprobar que desde ayer algunos
vecinos y vecinas les miran de otra manera, también lo habrán visto los niños
en las calles o en los colegios. La hegemonía casi absoluta del pensamiento
único está pensada para que la mayoría no vea ni relaciona los innombrables
desastres humanitarios que la codicia depredadora del capitalismo causa entre
los pueblos mayoritarios, en especial en el mundo árabe. Por lo mismo, la mejor
reacción que se me ocurre para “hacer algo” en contra de esta siniestra
tendencia de ocultar la barbarie imperial, la naturaleza destructiva y
arrogante del ultracapitalismo. Y por supuesto, a luchar contra toda
instrumentalización fascista del Corán. Para ello es muy importante que hombres
y mujeres de procedencia árabe jueguen el papel más destacado posible en todo
lo alternativa que se está moviendo después de varias décadas de cretinismo
conformista.
¿Yo no soy Charlie...?
lepcf
Traducido del francés para Rebelión por
Caty R.
|
Sería un una afrenta a las impertinencias que han sido asesinadas
acallar los debates que suscita la unidad nacional promovida al unísono por las
instituciones y los medios... ¿Una reacción a contracorriente?
Post del camarada Loch Lomond:
«Todos somos Charlie», proclama Libération.
Yo no.
No hice campaña a favor del Tratado de Maastricht. No soy Charlie.
Nunca he comparado al Partido Comunista con el Frente Nacional. No
soy Charlie.
Nunca he apoyado los bombardeos de la OTAN en Yugoslavia. No soy Charlie.
Nunca hice campaña por el SÍ en el referéndum de la Constitución
Europea en 2005. No soy Charlie.
Nunca he querido hundir a Denis Robert ni he defendido el caso
Clearstream. No soy Charlie.
Nunca he pensado que Cuba es una dictadura. No soy Charlie.
Nunca pensé que Chávez era un dictador. No soy Charlie.
Nunca aprobé el bombardeo de Libia. No soy Charlie.
Nunca me alegré del asesinato de Gadafi. No soy Charlie.
En 2006 estuve en contra del ataque de Israel a Líbano. No soy Charlie.
No tomo partido sistemáticamente por Israel contra los palestinos.
No soy Charlie.
No cierro los ojos al nazismo en Ucrania. No soy Charlie.
Opino que Femen es un movimiento procedente de la extrema derecha
ucraniana. No soy Charlie.
No creo que Rusia sea un país peligroso para la paz mundial. No
soy Charlie.
No creo que Rusia sea responsable de la situación en Ucrania al
contrario que la UE y la OTAN. No soy Charlie.
No llamé a la intervención en Siria. No soy Charlie.
Nunca he considerado héroes a los opositores sirios, siempre he
pensado que son fanáticos islamistas más o menos manipulados. No soy Charlie.
Los periodistas de Charlie, como los policías y el encargado
de mantenimiento muertos, obviamente son inocentes y sus asesinatos
injustificables, pero no inventemos héroes…
Rendir homenaje a las víctimas, por supuesto, pero no es alrededor
de Charlie y sus «valores» donde querría ver
reunirse al pueblo francés… y rechacemos esta unión nacional que enmascara la
intención real de los terroristas y las responsabilidades aplastantes de los
dirigentes franceses en el odio suscitado por nuestro país…
Comparto al cien por cien este texto. Acabo de responder así a
alguien que quería proponerme firmar una petición en favor de Charlie. El asesinato de varios periodistas
es un asunto muy grave. Pero yo no soy Charlie. No me gusta esa publicación a la que
no gustamos los comunistas y que muy a menudo desprecia a la gente corriente.
La prensa tiene grandes dificultades y la libertad de expresión está muy
cuestionada desde hace muchos años. Y desde ese punto de vista el grupo
Lagardère, así como otros mercaderes de armas, tiene una gran responsabilidad
en lo que ha pasado. Por lo tanto considero totalmente hipócrita que el grupo
Lagardère, que suministra armas a todos los regímenes reaccionarios del mundo
árabe, se ponga al frente de la campaña de la aparición de la revista. El CNR
tiene las cosas muy claras sobre la libertad de prensa, en particular contra la
prensa monopolista y sus grandes concentraciones. Exijamos el cumplimiento de
la ley y la vuelta a la ordenanza del 45.
Gilbert Rémond es militante del Partido Comunista Francés.
Reflexión sobre los
atentados en Francia
"Oh, merde"
Ayer no quise escribir ni una palabra sobre lo sucedido con Charlie Hebdo. Por un lado,
tardé mucho en interiorizarlo. Y por otro, cualquier cosa que no fuera silencio
me parecía oportunismo.
Hoy el dolor ha crecido, la interiorización avanza y me siento en
cierta forma obligado a hacer público este sentir. Por la particular
perspectiva en la que me ha situado la vida.
Durante casi la mayoría de mi vida adulta (aquella parte posterior
a la eterna resaca de la postadolescencia) viví en Francia. Llegué allí como
inmigrante pobre no cualificado para sufrir en primera persona la realidad más
descarnada de muy diferentes explotaciones. Tras casi un año de diferentes
trabajos mi situación económica mejoró lo suficiente como para empezar a
entregarme a un lujo que desde entonces me acompaña: cafés al sol, en la plaza,
leyendo la prensa del bar. Y así comenzó mi relación con Charlie Hebdo, y con Le canard enchainé, o Le monde diplo. Sobre todo los
dos primeros representaron algo importante en mi educación política. La
realidad me había mostrado ya su cara más fea. Y la universidad –mal que bien–
me había preparado para comprenderla. Pero esos diarios, esa forma satírica,
aguda, profundamente informada, ese periodismo de alta calidad, aportaron algo
que resultaría fundamental en mi posicionamiento político. Un algo difícil de
definir y que se sitúa en un espacio íntimo, vital para el paso a la acción,
vital para aceptar lo que nadie quiere aceptar: que sí, que eres un sujeto
explotado, que lo que estudiaste y leíste no son viejas teorías, que está ahí,
que te jode la vida, que no es culpa tuya, que te están puteando y que encima
te escupen a la cara. Y eso, tan importante para mi posicionamiento, me llegó
en parte a través de esa prensa, a través del distanciamiento y la posibilidad
de verdad que otorga la risa. Un poso que serviría como detonante para un
"que no, que te follen", íntimo, real y alegre, que a partir de
entonces yo me vería capaz de devolver a la estructura de un sistema injusto y
explotador.
Parecerá demasiado personal esto, pero creo sinceramente que no
estoy hablando de un fenómeno individual sino de una aportación que esa forma
de periodismo ha ido dejando en la población francesa. Una aportación
fundamental en la politización y el anclaje de voluntades de transformación y
resistencia, especialmente destacable entre los estratos de población menos
privilegiados.
Charb, Cabu, Oncle Bernard (Bernard Maris) pasaron así a formar
parte de la familia. Me acompañaron en miles de cafés. Me hablaron. Me
influyeron. E incluso discutí a menudo con ellos. Parte de lo que hacían no me
gustaba. Incluso la figura de Philippe Val (director de la publicación anterior
a Charb) llegaría a ser para mí motivo de numerosos sarpullidos intelectuales.
Tiempo después comenzaría accidentalmente mi andadura en la
edición de libros. Y entre los primeros títulos seleccionados para traducir en
lo que luego sería La Oveja Roja se encontraba el Antimanual de economía de Bernard Maris, que pronto
descartaría por lo que juzgaba excesos keynesianos. Años después trabajaría
encantado traduciendo las magníficas ilustraciones de Charb al Capitalismo en 10 lecciones, de
Michel Husson, que justo este verano me explicaba cuán fácil y grato había sido
el trabajo con el primero. Durante este tiempo participé también en la
organización de un Salón del Cómic Social impulsado por otro gran amigo francés,
Albert Drandov, que trabajó un par de años para Charlie Hebdo. Y que ahora se
encuentra en estado de shock absoluto. Conoce a buena parte de los fallecidos y
heridos. Gente que ha estado tanto tiempo en los rededores de mi vida. Gente a
la que han matado. Por hacer lo que hacían. Por hacer lo que hace Albert. Por
hacer lo que en parte también yo hago. Resulta difícil de interiorizar. Mi
amigo dice "aquí nos parece que intentaron matar 200 años de luchas por la
libertad de pensar y escribir. Matar a mis colegas, matar mi trabajo. Matarme a
mí también. Es como un 11 de septiembre intelectual".
De fondo traslucen cuestiones sociales profundas que a nadie le
está apeteciendo evocar. El individuo es una creación social. Y su odio
también. Tres tipos resultantes de un contexto social indefendible han
asesinado a más de una decena de personas que luchaban por cambiar ese mismo
contexto social.
Sí, el problema de la islamofobia es real en Francia. Al igual que
en otros sitios. El clasismo de muchas instituciones republicanas es en
ocasiones ultrajante y su langue
de bois hiere en lo más
profundo a quien sufre la explotación cotidiana. La historia colonial del país
y su papel geopolítico actual tampoco tienen nada de enaltecedor. No me caben
dudas sobre ello. Pero nada, absolutamente nada se acerca a esbozar la más
mínima justificación de lo sucedido.
Viene a mi mente otra viñeta, ésta mucho más antigua que las de
Charb y compañía. "El sueño de la razón produce monstruos", reza su
leyenda. Y los monstruos nos están devorando. Hacer llamados vacuos a la
libertad de expresión y retomar la langue
de bois republicana no
cambiará nada. Hay que mirar el fondo de ese pozo e intentar afrontar lo que
vemos con nuestras armas, con las armas que tan bien esgrime (esgrimía) la
gente de Charlie Hebdo.
Repito: el blablá de la sociedad civilizada frente a la barbarie
terrorista no servirá de nada, ni siquiera mitigará el dolor. Ni será digno de
quienes han sido asesinados. Las balas que ayer les arrebataron la vida
comenzaron su movimiento en las partes más oscuras de nuestro sistema:
clasista, explotador, ultrajante. La indignación no frenará su movimiento. Ni
ayudará a comprenderlo. La montaña de derivaciones sociales sobre la que se
articula esta matanza es extraordinariamente compleja. Y jamás bastará
quitárnosla de encima con un manotazo que apele a los supuestos valores de la
civilización o la República.
Pasarán los días. Y puede que incluso lleguen a repetirse horrores
parecidos si seguimos mirando para otro lado, haciéndonos los inocentes. ¿Quién
será luego?, me iba a preguntar. ¿Quién de nosotros?, podría incluso añadir.
Pero ¿acaso no son nuestros los caídos cada día en los rincones más oscuros de
las ciudades? ¿O en los barrios más degradados? Caída, además, que no está exenta
de relación con el movimiento de las balas que ayer segó esas vidas. No es éste
el momento ni el lugar de desarrollar esos argumentos. Pero quede aquí esa
afirmación: la indignación altiva no servirá de nada.
Despertemos cuanto antes la razón. Y pongámosla a nuestro
servicio.
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el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su
libertad para publicarlo en otras fuentes.
Communiqué d'AL,du MOC, du NPA et du PCOF
Pour la liberté d'expression et contre l'union sacrée
Le
carnage perpétré au siège de Charlie Hebdo a suscité une vague d’indignation et
de colère parfaitement légitime que nous partageons. Nous condamnons sans réserve
ce massacre qui vise à semer la terreur et à réduire au silence des
journalistes qui défendaient la liberté d’expression. Nous condamnons avec la
même détermination la violence antisémite meurtrière qui s'est déchaînée contre
les client-es du supermarché casher de la porte de Vincennes.
Nos pensées vont tout d'abord aux proches
des victimes et nous leur exprimons tout notre soutien.
Tout laisse à penser que cette attaque est
l’œuvre de fascistes religieux qui rêvent d’imposer leurs illusions mortifères
à la société. Nous devons être très clairs en dénonçant sans réserve ce
fanatisme. Nous combattons tous les fascismes, qu’ils prospèrent sur fond de
nationalisme ou d’obscurantisme, et quels qu'en soient les guides ou les
prophètes.
Ils
veulent terroriser, provoquer délibérément l’horreur et la peur, créer une
situation de tension extrême. En celà ils sont parfaitement complices du FN et
de l'extrême droite.
Et
comme nous le redoutions, nous constatons dès à présent que cette tuerie sert
de prétexte pour alimenter les discours racistes et justifier des attaques
contre des lieux de culte musulmans. Nous entendons déjà les scribouillards
réactionnaires et les politiciens opportunistes reprendre en boucle la théorie
fumeuse du "choc des civilisations" et profiter de cet événement pour
renouveler leurs charges contre les immigré-es, les étranger-es, les
musulman-es.
Nous
ne sommes pas moins choqués de la récupération politique en particulier par le
gouvernement Hollande. L’appel à « l’unité nationale » n’est rien de moins
qu’une vaste opération de confusion visant à justifier :
les
interventions militaires de la France en Irak, au Mali, en Centrafrique. Le but
premier de ces interventions étaient de protéger les intérêts impérialistes des
entreprises françaises dans ces régions et les dictateurs en place, pas de
combattre le djihadisme, que la France n’a pas hésité à armer dans d’autres
situations
une
nouvelle offensive liberticide. Comme après le 11 septembre 2001, les
gouvernements en place vont sous couvert d’antiterrorisme imposer de nouveaux
dispositifs de fichages, qui ont montré depuis qu’ils étaient majoritairement
utilisés contre les militant-e-s politiques et syndicaux.
la
politique antisociale du gouvernement. En surfant sur le choc émotionnel qui
nous touche toutes et tous, Valls et Hollande entendent bien faire passer au
second plan leur politique austéritaire, en particulier le projet de loi
Macron, qui sera présenté à l’Assemblée nationale fin janvier et prévoie son
nouveau lot de remises en cause des moyens de défense des salarié-e-s
(prud’hommes, inspection du travail…), de facilitation des licenciements, de
banalisation et de baisse de la rémunération du travail de nuit et
du dimanche.
Plus
généralement, parmi les forces politiques qui s’indignent aujourd’hui, bon
nombre sont en grande partie responsables du climat délétère de par leur
stigmatisation des travailleurs-ses immigré-e-s et de leurs enfants, en
particulier lorsqu’ils sont supposés musulmans.
Cette
récupération est d’autant plus indigne que les journalistes de Charlie
Hebdo assassinés n’hésitaient pas à condamner les politiques des Hollande,
Sarkozy ou Le Pen. S’il avait fallu écouter le PS et l’UMP, le FN aurait dû
être invité à leur « marche républicaine » de dimanche. Qu’auraient pensé
de tout cela les journalistes assassinés?
Nous
regrettons la transformation de la manifestation
de dimanche prochain, initiée par les organisations antiracistes, en
une « marche républicaine » dont Valls se voudrait l’organisateur et où Sarkozy
défilera. Farouches opposants de « l’unité nationale
» pour les raisons décrites plus haut, nous ne participerons pas à cette
marche. Il est de toute première urgence que celles et ceux qui sont
révolté-e-s par cet attentat fasciste et refusent de défiler derrière Sarkozy
et Valls, qui veulent résister au racisme et combattre les discriminations, qui
s'opposent aux politiques sécuritaires et liberticides se regroupent et
reprennent l'offensive.
Paris,
le 10 janvier 2015
Signataires
: Alternative libertaire, Mouvement des Objecteurs de Croissance, Nouveau Parti
Anticapitaliste, Parti Communiste des Ouvriers de France
Après l'ignoble attentat contre
Charlie Hebdo
L'union nationale est un piège
L'union nationale est un piège
Unissons-nous pour la démocratie, la solidarité contre le racisme
L'attaque à l'arme lourde qui a fait 12
morts dans les locaux du journal Charlie Hebdo à Paris suscite dans tout le
pays l'émotion, l'indignation, la colère et la révolte. Cette attaque
terroriste est insupportable. L'exécution des salariés et des dessinateurs du
journal est un crime qui nous vise toutes et tous, un crime contre la
démocratie et la liberté d'expression. Notre solidarité est pleine et entière
avec les victimes de cette folie meurtrière.
Ceux qui ont commis ces crimes veulent
terroriser, provoquer délibérément l’horreur et la peur, créer une situation de
tension extrême, précipiter l’affrontement et la radicalisation. Le danger
est immense de voir le racisme et l’islamophobie déferler. D’ores et déjà les
actes contre les musulmanNEs (attaque contre des mosquées, agressions…)
se multiplient. Il est décisif d’y
opposer une condamnation et une résistance sans concession. Plus que
jamais nous devons combattre toutes stigmatisations, toutes discriminations. Il
faut aussi refuser toutes les mesures sécuritaires et liberticides.
Hollande appelle à l'union nationale, le
PS, l'UMP organisent dimanche des marches d'union nationale auxquelles le FN,
reçu par Hollande le 9 janvier, a demandé à être invité. Les uns et les autres
cherchent ainsi à masquer leur propre responsabilité dans la dégradation
sociale et politique, le climat délétère que nous connaissons aujourd'hui. Tout en
s'en défendant, ils cultivent un climat xénophobe et raciste, la peur de
l'étranger, la peur de l'autre, terreau de la haine. Ils veulent ainsi diviser
les classes populaires, les soumettre à leur politique, à leur ordre social qui
engendrent la barbarie qu'ils prétendent combattre. Le comble du cynisme
revient à Marine Le Pen qui a fait de la xénophobie, de la dénonciation des immigrés
et des étrangers son fonds de commerce.
Une
politique qui engendre le désespoir et la barbarie
Cette violence meurtrière et barbare ne vient pas de rien. Elle se
forme au cœur de la violence sociale et morale que connaît une large fraction
de la jeunesse des quartiers, la violence du racisme et de la xénophobie, des
discriminations, la violence du chômage et de l'exploitation. Cette violence
barbare est l'enfant monstrueux de la guerre sociale que mènent la
droite et la gauche au service de la finance. Et aussi des guerres contre
les peuples qui se sont enchaînées depuis la première guerre contre l'Irak, en
Afghanistan, en Libye, en Afrique, en Syrie. C’est aussi la guerre engagée
depuis des décennies contre le peuple palestinien. Des guerres qui ne visent
qu'à maintenir la domination des multinationales, leur droit à piller les
richesses alimentent ainsi les pires fondamentalismes réactionnaires.
Cette violence militaire barbare engendre une autre violence barbare. Il n'y a
pas de réponse à la décomposition sociale dont le crime contre Charlie
Hebdo est la dramatique expression sans combattre les politiques qui
l'engendrent.
Pour
la solidarité entre les travailleurs et les peuples
Notre solidarité avec Charlie Hebdo, avec les victimes de ce crime
terroriste odieux dont certaines ont été souvent partie prenante de nos
combats, c'est la lutte contre toutes les bêtises réactionnaires qui dressent
les hommes et les peuples les uns contre les autres, contre tous les préjugés
obscurantistes. La démocratie et la liberté d'expression ne se divisent
pas, pas plus que le respect des hommes, des peuples ou de la vie humaine.
C'est pourquoi, sur nos lieux de travail et d'études, sur
nos lieux d'habitation nous pouvons discuter, nous rassembler, manifester pour
construire la solidarité nécessaire pour faire vivre la démocratie et la
liberté, en toute indépendance des forces réactionnaires et du gouvernement.
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