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POR LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS Y LOS TRABAJADORES

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No + AFP, No + migajas, renacionalización del cobre y del agua, educación gratuita, estatal y de calidad:

A ORGANIZAR UN GRAN PARO GENERAL


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EL MAPU SALUDA AL MPT
EN SU QUINTO ANIVERSARIO 5 de abril 2009-2014

UNIR LAS LUCHAS PARA QUE LOS PUEBLOS Y LOS TRABAJADORES MANDEN

viernes, 29 de noviembre de 2013

ESPECIAL ELECCIONES 2013 - ANÁLISIS, COMENTARIOS

Especial elecciones 2013
La crisis de representatividad del sistema de partidos políticos se expresó nuevamente en que de las más de trece millones y medio de personas habilitadas para votar, sólo lo hizo apenas alrededor de un 50 %.

Bachelet S.A. gana primera licitación para administrar capitalismo en Chile

 


ANDRÉS FIGUEROA
Sólo sufragó la mitad de los habilitados para hacerlo; habrá balotaje el próximo 15 de diciembre y los estudiantes secundarios se tomaron comando de Bachelet.
Las elecciones presidenciales y legislativas del 17 de noviembre en Chile, predecibles y sin misterio, sólo fueron interrumpidas por los jóvenes agrupados en la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (Aces) que se tomaron el comando de Michelle Bachelet en Santiago y afirmaron que “El movimiento estudiantil en su conjunto tiene la claridad de que mas allá de los resultados de las elecciones que hoy se desarrollan, el próximo año y los que vienen, serán de lucha y de organización (…) Hoy la antigua Concertación se disfraza de Nueva Mayoría, ha tomado nuestras demandas llevándolas a un programa que sabemos no cumplirán, deformándolas y convirtiéndolas en propuestas para la clase empresarial y alejándolas de su origen: el movimiento social (…)Trabajaremos incansablemente por la articulación transversal de las luchas de hoy y las del mañana. Salga quien salga electo, seguiremos consecuentes y firmes con el movimiento social”.
La candidata de la concesionaria administrativa del Ejecutivo, ex Concertación, denominada ahora Nueva Mayoría, Michelle Bachelet, obtuvo  45,5 % de los sufragios emitidos. Segunda preferencia tuvo la candidata de la derecha tradicional Evelyn Matthei con 24,9 %. Es decir, el triunfo de Bachelet tendrá que ser refrendado mediante un balotaje en un mes más.
Lo que se proyecta es que los sufragios emitidos para los candidatos Marco Ominami (11%) y Alfredo Sfeir (2,5 %) –además de los que pudieran provenir de fracciones electores de Mauricio Israel (0,6 %), y Tomás Jocelyn-Holt (0,2 %)- se desplazarán a favor de Bachelet en la segunda vuelta.
Por su lado, una gran parte de las preferencias para Franco Parisi, 11,1 % (derecha tradicional, también), marcharían hacia Evelyn Matthei, pese a que el derechista Parisi manifestó que él no votará por ella el próximo diciembre. Es decir, las disputas entre las formas partidarias de la vieja derecha ultraliberal también explican la votación de Bachelet.
Por su parte, Marcel Claude (Partido Humanista + independientes) sacó 3 %, y la candidata anticapitalista del Partido Igualdad, Roxana Miranda, un 1,3 %. La candidatura de Roxana –que prácticamente se realizó sin recursos, sólo a pulso e imaginación- fue desoída en su llamado a primarias con el candidato del Partido Humanista para participar con un solo nombre en las presidenciales. Sin embargo, ese comando se negó. Los desafíos para el pueblo que acompañó a Roxana son la intensificación de la lucha social, la ampliación social de sus fuerzas, la formación política y una organización sustantivamente superior.
La crisis de representatividad del sistema de partidos políticos se expresó nuevamente en que de las más de trece millones y medio de personas habilitadas para votar, sólo lo hizo    . Es decir, apenas alrededor de un 50 %.
La candidatura de Bachelet fue apoyada abiertamente por los intereses corporativos y geopolíticos del imperialismo norteamericano, la inmensa mayoría del empresariado y las cadenas periodísticas, sin contrapeso alguno, debido a su supuesto potencial para dotar de mayor gobernabilidad y continuidad del capitalismo ultra que regenta Chile desde hace casi 40 años.
Sobre los intereses y la fuerza popular
Claro que todavía falta. Claro que la dictadura cívico-militar significó una ofensiva histórica contra los trabajadores y los pueblos de Chile. Por supuesto que el Pentágono y sus subordinados nativos debían detener a cualquier precio una posible revolución en el último territorio que cuelga en el mapa del norte mandarín. Claro que entonces el establecimiento de tiranías castrenses se extendía como petróleo en América Latina como reacción al terror imperialista de la eventual recreación de experiencias inspiradas en la Cuba del joven Fidel y Guevara. Por supuesto que en Chile, con un gobierno -resultado de combates antiguos y contexto coyuntural- que tomaba medidas para caminar hacia la creación de las condiciones materiales y culturales  en vistas al socialismo, la minoría en el poder dejó caer –horrorizada y echando mano a un golpe de Estado bien financiado, como cuestan las inversiones más rendidoras- la venganza de clase prometida y el espanto ejemplar para doblegar a un pueblo autoconciente y desarmado.
Naturalmente, con la memoria fresca y gatillada por la crisis de la deuda a inicios de los 80’, se reanimó y repolitizó ese mismo pueblo mancillado. Y ante el peligro, esta vez de los reflejos victoriosos de la Nicaragua insurrecta, se apresuró el pacto interburgués entre los viejos políticos golpistas y la embajada norteamericana para inaugurar una democracia de baja intensidad, vacunada contra asalariados y empobrecidos  por fuerza y por ley. El crimen ya estaba consumado y en las mejores condiciones posibles para los dueños de todo.
Con la Unión Soviética en estado terminal y desde hacía casi dos décadas experimentando en Chile la nueva fase del capitalismo, hoy hegemónica, entre 1988 y 1990, se transitó en el país andino a lo que hasta ahora mismo es la versión dominante del orden mundial. Esto es, un capitalismo sólo imaginado por el liberalismo más delirante. Un Chile y sistema mundo donde todas las relaciones sociales se han vuelto mercancías; la concentración capitalista con aval estatal; las formas más originales de súper explotación del trabajo asalariado; la manga ancha para vaciar los recursos naturales a precio de feria y a costa de humanidad; y el imperialismo financiero funcionando como holding monopólico para que desde su panel de controles se digiten las condiciones de la producción, la distribución, el intercambio y el consumo.
Y, cómo no, la proliferación de leyes antiterroristas dedicadas a todos quienes levanten cabeza. La represión preventiva y por sospecha, la cultura de la alienación cada vez más sofisticada, el conformismo y la fatalidad. Y como cáscara brillante a punta de preservantes autorizados, una democracia antipopular y más limitada incluso que la jubilada república representativa. El reino de la deuda y la especulación. El voto cada tanto como parodia de participación, tal cual la educación como ilusoria palanca de movilidad social.
La administración planetaria de la desigualdad, la industria de las armas, el narcotráfico y la prostitución; la competencia a muerte entre fracciones del capital; el empeoramiento absoluto y relativo de la vida de la inmensa mayoría terrícola. La extinción del Estado de bienestar, la naturalización de la miseria, la dependencia actualizada de las economías periféricas.
La contradicción estructural de la apropiación privada del valor y el excedente colectivamente producido. La rebeldía de los territorios sociales todavía insuficientes para modificar radicalmente la vida.  Nuestras faltas como resistencia organizada o mal organizada o nada organizadas. El enemigo principal saboteándonos la voluntad, la experiencia acumulada, la persistencia necesaria. La convicción de que las contradicciones internas del capitalismo no lo derrumban por sí solas. La juventud rebelde buscando a tientas, con rostro de mujer, de indígena, de migrante, de ambientalista bravo, de creyente emputecido, de trabajador y de estudiante  pobre. El orden de las cosas y las cosas bien ordenadas de los numerados de arriba.
Pero hasta el palco mejor cementado cede cuando se inquieta la galería sin butacas de los plebeyos.
Por Andrés Figueroa Cornejo
El Ciudadano

Chile: Al final la historia sigue igual


El guión escrito por los dueños del país estaba definido y esta elección no fue la excepción, aunque muchos se esperanzaron con cambios de verdad. Hacía mucho que estaba definida la próxima presidenta que, por una parte asegura a los dueños de todo seguirlo siendo sin ninguna molestia, y por otra ofrecerá pildoritas tranquilizantes al descontento social para asegurar la reproducción del modelo de injusticias, sin cambiar absolutamente nada. Bachelet fue elegida por quienes realmente son los que deciden las cosas, quienes deciden el presente y el futuro de este país, su territorio y su pueblo. Porque a esta hora vale la pena ser claros, en definitiva Bachelet no ofreció nada concreto y por lo tanto nada hará por cambiar y ni siquiera corregir las desigualdades.

Durante su gobierno no se pondrá fin a las AFP, no se asegurará la gratuidad de la educación, tampoco se hará una reforma tributaria de verdad, no se renacionalizará el cobre ni ningún otro recurso natural, no se pondrá fin a la explotación irracional del medio ambiente ni se corregirán en definitiva las grandes desigualdades. Durante su segundo gobierno se seguiran regalando las tremendas pero finitas riquezas de este vilipendiado país, al capital foráneo y nacional, multimillonarias lucas para pocas manos.
Así lo aseguró uno de los arquitectos del modelo, José Piñera, con Bachelet no se arriesga nada, todo sigue igual. Y aunque Francisco Vidal diga que este gobierno será el más transformador desde el gobierno de Allende (sin duda más transformadora fue la dictadura militar), sabemos que nada de eso pasará, muchos cuadros se pintaran de nuevos colores para tapar las bases de esta sociedad que permanecerán inamovibles. Si se modifica en algo la constitución, veremos como serán modificaciones cosméticas, al igual que Lagos, Bachelet la volverá a legitimar con su rúbrica. Y no se trata de ser pesimistas o estar contra todo, se trata de ver bajo el agua, se trata de aprender de los años vividos, se trata de entender que las promesas de campaña no son más que eso y solamente eso, palabras que se las lleva el viento, lugares comunes que abundan en la boca de los candidatos como en la peor de las novelas. Es verdad, frente a estos resultados nos sentimos algo solos, son millones los que han validado este sistema y respaldan la continuidad, o bien creen en los cantos de sirena que auguran cambios que una vez más, no vendrán. Un 56 % del electorado participó de estos comicios y quienes tenían más carteles una vez más han ganado en un país desinformado.
Pero también es cierto que la necesidad de cambio es sentida por muchos,  por los excluidos y por los integrados a la esclavitud del siglo XXI. Son ellos, somos nosotros los que estamos llamados a seguir trabajando más duro en todos los espacios, trabajar por cambiar todo lo que se tiene que cambiar y trabajar muy duro por la unidad que tanto cuesta gestar. Aquel es sin lugar a dudas el mayor desafío y el más difícil, el imprescindible, antes que sea demasiado tarde y este país se hunda definitivamente, precipicio hacia donde caminamos velozmente hace ya 40 años, hacia donde hoy dimos un nuevo gran paso.
El Ciudadano


Elecciones en Chile: La vida de los territorios gran ausente en la discusión política

15 de noviembre de 2013
Diversas organizaciones sociales, poblaciones y territoriales en diversos puntos de Chile vienen resistiendo ante nuevas arremetidas de empresas con sus proyectos industriales de energía, extracción y monocultivos, exigiendo el respeto a sus derechos y al medio ambiente. Los temas planteados están hace rato en la agenda pública, sin embargo ha existido una descarada omisión por parte de las candidaturas.


Imagen: Nevados de Sollipulli (Curarrehue – Melipeuco), amenazado con prospecciones mineras y cuyas aguas están siendo intervenidas para proyectos hidroeléctricos.
Fuente: Mapuexpress 
En la región de la Araucanía, a modo de ejemplo, los consejeros provinciales prácticamente no se pronunciaron sobre las graves amenazas que existen en las cuencas hídricas, los diversos caudales, las montañas, los bosques, las economías locales, las poblaciones territoriales en zonas como Melipeuco, Curarrehue, Curacautín y Lonquimay, a modo de ejemplo.
Desde diversos frentes se han extendido mensajes de solidaridad y compromiso para poner fin al abuso, atropello y usurpación que ciertos sectores políticos y empresariales vienen haciendo en desmedro de las soberanías territoriales, de los bienes comunes – colectivos y de la vida rural la que sigue progresivamente desapareciendo.
Cabe mencionar que representaciones de Curarrehue y Melipeuco, como también desde Temuco, han señalado categóricamente a los empresarios que solo fomentan el lucro a costa de la depredación y a ciertos sectores políticos inescrupulosos, que no es concebible continuar en este senda de despojos de los derechos de agua, cuencas, de destrucción de montañas, bosque nativo y que se hace fundamental que se priorice los derechos al desarrollo de las poblaciones de acuerdo a los intereses y necesidades colectivos basados en actividades respetuosas entre personas y la naturaleza y que toda iniciativa en ese sentido es bienvenida.
Se contempla que proyectos de inversión de industrias hidroeléctricas, de pisciculturas salmoneras, de geotermias, de mineras y expansión de monocultivos forestales, no contribuyen ni benefician al desarrollo sustentable de ninguna región y que se hace fundamental la revitalización y el levantamiento de otras formas de desarrollo que potencie la vida rural, campesina y comunitaria.
El duopolio político en Chile y sus satélites, que en presidenciables son: Matthei, Bachelet, Israel, Jocelin-Holt  y Parisi, solo ha tenido omisiones y acciones de complicidad ante el actual modelo reinante que sacrifica los territorios; Y la disidencia, aquella reflejada en posturas como Enriquez – Ominami, Claude, Rosana Miranda y Sfer, han tenido posturas tibias.
 

Elecciones en Chile: Pueblo Mapuche llama a la unidad para continuar lucha por Autodeterminación y Defensa de la Vida

por Mapuexpress
Domingo, 17 de Noviembre de 2013 12:52



"Las elecciones no tienen mayor trascendencia ni significado, en el sentido de que quien gobierne estará gobernando un Estado que históricamente en su existencia ha hecho lo imposible por exterminar a nuestro Pueblo.”
Variada es la actividad y reflexión política del Pueblo Mapuche. Personas, familias, comunidades y organizaciones defienden los derechos ancestrales, fortalecen y desarrollan día a día la lucha por los territorios y los recursos naturales y reescriben la historia. Muchos potencian el trabajo espiritual y recuperan el conocimiento local para usarlo como guía de sus acciones. Frente a esto, compañías nacionales y multinacionales, apoyadas por la cuestionada institucionalidad del Estado chileno, continúan poniendo sus ojos en las regiones Mapuche que poseen valiosos recursos naturales. Este es el contexto en que se dan las elecciones en la Republica chilena, las que son miradas con aprensión por los Mapuche los que proponen seguir fortaleciendo la lucha por los derechos colectivos, además de avanzar hacia una asamblea constituyente y nueva constitución plurinacional.
Por: Patricio Melillanca y Roger Ancamilla

Santiago/Temuco, 15 de noviembre de 2013. (Mapuexpress.org)— Miles de Mapuches votarán en las elecciones presidenciales, parlamentarias y de Consejeros Regionales en Chile este domingo 17 de noviembre. Este proceso eleccionario se desarrolla en momentos en que una de las fuerzas políticas más constantes y que se ha expresado en diversos territorios contra el modelo económico extractivista neoliberal, de exclusión democrática y participativa y contra una clase política corrupta que impera en este país, han sido las comunidades y organizaciones Mapuche.
Además, las demandas indígenas sobrepasan con creces lo que son los movimientos sociales o políticos de los sectores progresistas chilenos. Aquí se trata de un Pueblo, con historia, lenguaje, territorios y espiritualidad, que se opone al permanente despojo y avasallamiento por parte de empresas nacionales y multinacionales de los territorios del sur y de una cuestionada clase política chilena que administra un modelo económico y político heredado de la dictadura militar. Aún más, el discurso Mapuche, tiene como parte de su ADN, la defensa de la naturaleza, la Ñuke Mapu, con lo cual las arengas ecologistas también aparecen disminuidas, especialmente en momentos en que los territorios del Pueblo Mapuche han continuado siendo codiciados debido a sus ricos y abundantes recursos naturales basados en agua dulce, ecosistemas marinos, bosques y minerales, entre otros.
Las elecciones chilenas se dan en un contexto en que a pesar de tener a varias personalidades indígenas que han trabajado activamente en las candidaturas presidenciales y han avalado o han mantenido silencio frente a la aplicación de la Ley Antiterrorista o interpretación de mala forma y violación del Convenio 169 de la OIT, estos funcionarios y agentes políticos, han tenido su contraparte en la gran mayoría de organizaciones y comunidades que avanzan en sus demandas por autodeterminación, plurinacionalismo y trabajo cotidiano en las comunidades para fortalecer y desarrollar la economía local, la cultura y la espiritualidad.
Asamblea Constituyente y Nueva Constitución Plurinacional
Algunos de los sectores que claramente se han pronunciado frente a estas elecciones han sido la Identidad Territorial Lafkenche, los mapuche de la costa, que en sus dos anteriores Congresos, donde han reunido a miles de personas, han señalado que es necesario una Asamblea Constituyente para elaborar una nueva constitución plurinacional.
Estas dos demandas también son levantadas por varios sectores del Pueblo Mapuche como el partido político Wallmapuwen, que frente a estas elecciones ha afirmado que “las coaliciones que representan el duopolio político, no contienen en sus respectivas agendas programáticas las aspiraciones ni propuestas de la ciudadanía y los pueblos, todas ellas expresadas en las grandes movilizaciones sociales del último tiempo”.
Tampoco consideran las demandas del movimiento mapuche autonomista en torno al verdadero reconocimiento de nuestros derechos políticos colectivos (autodeterminación, derechos territoriales, sociales, económicos, culturales y lingüísticos)”, afirma Wallmapuwen.
La voz de comunidades y organizaciones
Además de estas básicas demandas, en el Pueblo Mapuche existe una amplia diversidad de opiniones de comunidades y organizaciones frente a la política chilena. Aspectos fundamentales de la actual lucha Mapuche como la Autonomía, la libre determinación, la cosmovisión y la vida en las comunidades se han ido posicionando frente a las próximas elecciones presidenciales y, más ampliamente, frente al sistema electoral.
En esta amplia gama de posiciones, parece existir cierto escepticismo ante lo que es la política institucional y una tendencia a pensar en la construcción de procesos políticos propios, construidos desde los propios Mapuche, lo cual ya se desarrolla en varias localidades y continúa fortaleciéndose en acciones, reflexión y alianzas.
Cambios serán en base a unidad y organización
Frente a toda la discusión pre eleccionaria Pablo Marimán, historiador mapuche, llama a no esperanzarse demasiado con las elecciones. “Para empezar le diría a la gente que no se hagan ninguna expectativa, que no se está jugando nada en temas fundamentales porque esos temas tienen que ver con nuestros territorios y nuestras ideas, tienen que ver con las formas de vida”.
Marimán ha estado participando activamente en los procesos de exploración histórica y difusión de las demandas ancestrales del Pueblo Mapuche. Junto a otros investigadores escribió el libro “Escucha Winka”, que es una potente base argumentativa política, cultural, económica e histórica para enfrentar las discusiones con el Estado y la sociedad chilena. Respecto a la coyuntura eleccionaria critica la forma de abordar los temas Mapuche que tienen los programas políticos actuales, los cuales tratan sobre todo aspectos superficiales dejando de lado las cuestiones más profundas y fundamentales.
Refiriéndose a las propuestas de los candidatos aclaró que “la mayoría de ellas sigue reproduciendo una visión en la cual el tema lo abordan culturalmente, pero no se involucran mayormente en temas contingentes relacionados con aspectos jurídicos, políticos y territoriales de la reivindicación y la demanda Mapuche. No hablan de la autonomía no se refieren a la auto determinación, pero sí hablan de desarrollo y aspectos de cultura e identidad.”
Nada nuevo en las elecciones, pero no hay que aislarse de los movimientos sociales
Una visión similar existe dentro de las comunidades en conflicto, las cuales, desde sus territorios deben posicionarse ante una política chilena que desde siempre les ha sido adversa. Jorge Weke, representante del Parlamento de Koz-Koz, se refirió al tema de las elecciones de la siguiente manera: “primero decir que en las comunidades en conflicto no ha habido mucha intención de participar en estas elecciones, pero se nos obliga prácticamente a inscribirnos en los registros electorales y luego a hacer votaciones de manera libre. Nosotros estamos insatisfechos con la manera de hacer política de parte de aquellos que administran este país, particularmente con los gobiernos de turno”.
El parlamento de koz-koz es una organización ancestral de la zona norte de la FutaWilli Mapu, en lo que ahora es la zona cordillerana de Valdivia, y en la última década ha estado participando activamente en bloquear la imposición de centrales hidroeléctricas en esas comunas. Desde Panguipulli Weke afirma también que “el Pueblo Mapuche va más allá de un reconocimiento, avanza hasta el autogobierno, la libre determinación y no sólo la del Pueblo Mapuche, sino también para los pueblos en general porque no queremos que Chile sea una colonia del extranjero y el capitalismo”.
Weke agrega que en las comunidades Mapuche no hay ganas de participar y que el proceso de lucha Mapuche es largo y debe apuntar hacia la Autonomía sin aislarse de otros movimientos sociales.
Un día de elección no es nada, porque la lucha se hace día a día”
Desde Santiago, las organizaciones que más tiempo han estado como protagonistas también tienen visiones críticas frente a las elecciones chilenas. Patricia Lienlaf, representante de Meli Wixan Mapu, dice que “como organización creemos que las elecciones no tienen mayor trascendencia ni significado, en el sentido de que quien gobierne estará gobernando un Estado que históricamente en su existencia ha hecho lo imposible por exterminar a nuestro Pueblo.”
creemos que la vía electoral e institucional no va a dar a nosotros como Mapuche, no va a dar cabida a nuestras demandas que son aquellas que dicen relación con lograr la Autonomía y Autodeterminación”, agrega Lienlaf.
Meli Wixan Mapu es una de las organizaciones urbanas mapuche más antiguas de Santiago y ha mantenido un contacto permanente con las comunidades locales. Eso le da una visión amplia de lo que ocurre en una metrópoli como Santiago de Chile con más de 7 millones de habitantes y donde se encuentra el porcentaje mayor de personas que se reconocen como Mapuche.
Reflexionar sobre invasión militar y vejámenes elección tras elección
Una visión histórica para enfrentar las elecciones chilenas da el programa radial Wixage Anai que es el más antiguo y que por más de 20 años se sigue transmitiendo semana a semana desde Santiago. Por sus micrófonos ha pasado la historia de las últimas décadas de la lucha Mapuche, tanto urbana como de las comunidades locales. Durante muchos de estos años Javier Salazar Cuminao ha tenido la oportunidad de conversar con los protagonistas de estos hechos, donde tienen principal espacio los hablantes de Mapudungun y las chachay, papay y autoridades tradicionales y espirituales.
Desde Wixage Anai, Salazar Cuminao afirma que en estas elecciones los Mapuche tienen un espacio para reflexionar y recordar que “desde la invasión militar a Wallmapu y la consolidación de la Republica chilena, hemos tenido que soportar muchos vejámenes, gobiernos tras gobiernos, elecciones tras elecciones”.
El radialista agrega que además es “una oportunidad para mirarnos respetuosamente entre nosotros, valorar todos los avances que se han logrado a costa de muchos sacrificios, tras reivindicar territorios y derechos usurpados, con una dominación ideológica que aun transita entre las calificaciones de salvaje a terrorista, dirigidas a un pueblo que lucha por valores como la libertad, respeto a los pu gen: fuerzas de la naturaleza, una lucha en que la construcción colectiva es inherente a nuestra idiosincrasia”.
Fortalecer trabajo local y unión de comunidades y organizaciones
La aprensión evidente ante la política institucional y la vía electoral deja abierta el camino para otras formas de entender la lucha Mapuche, una lucha que más que intentar participar del Estado Chileno busca fortalecerse a sí misma, reconstruirse día a día en las comunidades y en el el fortalecimiento espiritual y cutlural para llegar a definirse más claramente y con perspectivas que apunten a los temas fundamentales que mueven a los Mapuche.
Con respecto a esto, el historiador Pablo Marimán comenta que “las posibilidades de que las cosas cambien están en nuestras propias capacidades de unidad y organización, de podernos establecer frente al poder chileno, que en parte se constituye a partir de las elecciones, pero que tiene otros sujetos que son los empresarios, verdaderos comenderos, que quien gane o no gane las elecciones seguirán igual. Por eso hay que buscar estrategias más a largo plazo. Yo creo que tiene que haber una perspectiva territorial, como te digo no se está jugando nada y por lo mismo yo ni siquiera voy a ir a votar.”
Sin duda que hay temas fundamentales que actualmente mueven al Pueblo Mapuche en su lucha por la Autodeterminación concepto que representa una cultura y una construcción propia que necesita la libertad de vivir en la propia tierra.
En ese sentido, Marimán señala que “la construcción de la Autonomía es un estado dentro de un contexto de autodeterminación. Por una parte tiene a un sujeto fundamental que es el propio pueblo que la demanda y exige, y ese somos nosotros, si nosotros no somos capaces de crear las condiciones e irnos fortaleciendo y capacitando en esta perspectiva, ninguna combinación electoral que resulte de parte de nuestros potenciales aliados o enemigos nos va a beneficiar. O sea, lo principal es que nosotros estemos en ese camino y tengamos la capacidad de organización y conciencia y de transformar la situación.”
Por su parte Jorge Weke, cree que los conceptos de Autonomía y Autodeterminación deben también preocuparse de cosas más concretas y no apuntar inmediatamente demasiado alto, por lo que ciertas vías políticas serían legítimas. “Debemos aprovechar los derechos del Pueblo Mapuche, no buscar un salto a largo plazo inmediatamente y desaprovechando herramientas que nos sirven mientras tanto las empresas siguen operando e invadiendo las comunidades. Esas miradas de autogobierno no sirven. Por eso usamos las herramientas políticas, por lo menos en nuestra zona no hemos logrado que se instale ningún proyecto de inversión de carácter capitalista o extractivista.”, dice Weke, refiriéndose a su forma de entender los conceptos de Autonomía y Autodeterminación.

"LOS CAMBIOS NO ESTAN EN LA MONEDA, ESTAN EN LAS GRANDES ALAMEDAS".



El comunicado de la Aces dice que la toma del lugar de reuniones del grupo que respalda a la candidata a la presidencia, Michelle Bachelet, es "simbólica, muestra nuestra posición de resistencia, de descontento y compromiso con el  conjunto del movimiento social. No permitiremos que nuestras demandas sean traicionadas por quienes en el pasado nos reprimieron, persiguieron y desmantelaron nuestra organización".
En el escrito, el grupo también hace "una llamado es a fortalecer la organización popular, es a desplegar la organización estudiantil antagónica a este sistema y modelo, el llamado es a no confiar en nadie más, que en el pueblo organizado".
Hoy 17 de noviembre de 2013,  la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios, ACES-Chile, hace ocupación de las dependencias del comando de la Nueva Mayoría, esto como símbolo de lo que se viene este próximo periodo. El movimiento estudiantil en su conjunto tiene la claridad de que mas allá de los resultados de las elecciones que hoy se desarrollan, el próximo año y los que vienen, serán de lucha y de organización. No tenemos ni la menor duda de que la actual institucionalidad no dará el ancho para solucionar a los problemas que aquejan a nuestro pueblo.
Hoy la antigua Concertación se disfraza de Nueva Mayoría, ha tomado nuestras demandas llevándolas a un programa que sabemos no cumplirán, deformándolas y convirtiéndolas en propuestas para la clase empresarial y alejándolas de su origen: el movimiento social. Intenta cooptar nuestra lucha. Las instituciones políticas en Chile son ilegitimas desde la raíz, su naturaleza es excluyente y solo cumple el rol de asegurarle a los grupos económicos una estabilidad social a costa del trabajo y aspiraciones del conjunto del pueblo, esto se refleja en los índices de abstención y en las distinta formas de manifestar el descontento con la clase política y su institucionalidad.
Esta toma es simbólica, muestra nuestra posición de resistencia, de descontento y  compromiso con el  conjunto del movimiento social. No permitiremos que nuestras demandas sean traicionadas por quienes en el pasado nos reprimieron, persiguieron y desmantelaron nuestra organización.
El llamado es a fortalecer la organización popular, es a desplegar la organización estudiantil antagónica a este sistema y modelo, el llamado es a no confiar en nadie más, que en el pueblo organizado.
La Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios ACES-Chile, desde su fundación  mantiene intacto su espíritu, seremos nosotros y el pueblo en su totalidad los que llevemos las riendas de nuestro futuro, nos mantenemos firmes en nuestros principios y desde aquí anunciamos que lucharemos por profundizar y expandir la independencia de los movimientos sociales y sus demandas. Trabajaremos incansablemente por la articulación transversal de las luchas de hoy y las del mañana. Salga quien salga electo, seguiremos consecuentes y firmes con el movimiento social.
Con la cabeza en el debate, las manos en el trabajo, los pies en la calle y el la vista en la victoria.
Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios
ACES-Chile.


EL VOTO ELECTRÓNICO SIMBÓLICO PERJUDICA GRAVEMENTE LA CAUSA DEL VOTO CHILENO DESDE EL EXTERIOR

Quienes patrocinan las elecciones electrónicas simbólicas de este mes, dicen que hasta hoy sábado 16 de noviembre  llevan computados unos 5 mil votos y algo más. 

El año 2005 votaron 26 mil 912 ciudadanos chilenos residentes en el extranjero en una elección simbólica similar. 

La votación del 2005 equivalía a un 3.3% del estimado universo de ciudadanos chilenos en el exterior.

La cifra de 5 mil reportada hasta hoy después de 7 días de votaciones equivale a menos de un 1% del mismo universo de 2005.

En otros términos, con esta elección electrónica simbólica sólo se está perjudicando la causa del voto chileno desde el extranjero real y efectivo, que es lo que los ciudadanos en el exterior realmente queremos. Como consecuencia, quienes estamos seriamente comprometidos con esta causa, ahora tendremos que lidiar con un argumento más en contra: que somos una ínfima minoría. Este resultado era perfectamente previsible pues múltiples voces les dijeron a los organizadores que la gente no quería votar en falsas elecciones.
Si realmente quiere lograr que el Estado de Chile cumpla con la implementación de nuestro derecho constitucional, firme por el voto chileno desde el extranjero sin condiciones ni restricciones y súmese a los más de 3 mill ciudadanos que apoyan esta petición con nombres y apellidos:
www.change.org

Sólo los ciudadanos responsablemente identificados podremos lograr nuestro objetivo.
La carta a la Presidencia de la República en el sitio de firmas será debidamente adaptada en cuanto asuma quien resulte electo en el proceso eleccionario de este año y entregada en La Moneda con copia a todos los diputados y senadores del nuevo período parlamentario.
Para mayor información, puede agregarse al siguiente grupo de Facebook que cuenta con más de 1200 miembros:

https://www.facebook.com/groups/Por.el.voto.chileno.desde.el.extranjero/

Gracias,

Germán F. Westphal

P.S. Se ruega difundir. Es fácil! Simplemente cópielo y péguelo en su muro de Facebook. Compártalo por todos los medios que pueda: sus contactos de e-mail, los grupos de Facebook en que participa, blogs amigos, compañeros de trabajo o estudios, colegas, vecinos y familiares en el exterior y también en Chile pues es importante contar con apoyo desde dentro del país.


Estimados:

Les envío este artículo aparecido hoy en El Mostrador, del profesor y experto en derecho J.L. Ugarte, que con justa razón afirma, que el gobierno de Michelle Bachelet tendrá una mayoría más que suficiente para hacer la reforma laboral que desee, entre ellas restablecer el derecho de huelga como era en Chile hasta 1979, bajar la semana de trabajo a 40 hrs. (en Europa es de 35 hrs. e incluso menos), igual salario entre trabajadores de empresas contratistas y empresas mandantes, etc. Se podrá hacer lo que quiere porque sobran votos.
Michelle Bachelet tendrá mayoría de quórum calificado, a lo menos 61 diputados y 20 senadores, por lo cual podrá crear empresas del Estado en cualquier sector económico, estatizar el Transantiago como lo propuso en su tiempo E. Frei R-T, podrá también derogar o reformar el DL 3500 de las AFP, establecer la educación pública gratuita.
Pero si nos fiamos en el programa de MB, sabemos que eso no se va a hacer, y en consecuencia, antes de 2 años el PC no tendría otro camino que retirarse del gobierno, porque ya no existe ninguna justificación de buscar consenso con la derecha para aprobar las leyes.
El haber sacado tanto diputado y senadores, es finalmente una trampa para la Nueva mayoría, porque ya no le pueden echar la culpa a nadie para no hacer los cambios que el país necesita.
Ya falló la ley para reformar el binominal, porque no asistieron varios los diputados de la Concertación. Empezamos muy mal con los pocos cambios que se prometieron.
Cordialmente
Julián Alcayaga


 Nueva Mayoría y reforma laboral decente: están los votos

JOSÉ LUIS UGARTE
Profesor de Derecho Laboral Universidad Diego Portales

Al fin, hay un número suficiente.
Es que la elección deja una gran noticia para los trabajadores.
La Nueva Mayoría cuenta con el número de parlamentarios suficientes para efectuar la reforma laboral que, como dice su recién anunciado programa de gobierno, “fortalezca la negociación colectiva” y que dé cómo resultado que se “empareje la cancha”. ¿No habrá una metáfora más ingeniosa para los políticos chilenos?
Se podrá poner fin a la larga deuda que la antigua Concertación mantiene con los trabajadores desde el retorno a la democracia: poner fin al plan laboral de Pinochet y José Piñera.
En los primeros días de la democracia, la Concertación prometía –cito textual en el programa de Gobierno de Patricio Aylwin–: una profunda reforma a la institucionalidad laboral vigente “ya que no satisface estos requisitos de justicia, equidad y participación. Dicha institucionalidad ha puesto a los trabajadores en una situación de grave desprotección. Ha impedido la constitución de un sindicalismo fuerte y representativo, así como el desarrollo de una negociación colectiva equitativa para los actores laborales”.
Pasaron 20 años y el viento se llevó esa y otras promesas.
Pero la política en uno de sus eternos giros le permitirá a esas fuerzas políticas volver sobre sus pasos. En estos días el tiempo vuelve a dar una oportunidad a aquellos que ayer no lo hicieron, lo olvidaron o simplemente no quisieron.

Y como no hay tiempo que perder –ya que están los votos– y para que la Nueva Mayoría no vuelva a tropezar con la misma piedra –como diría esa vieja canción–, aquí un par de lecciones que nos dejan estos años de olvido.Primero, el modo. No es necesario crear ninguna comisión “urbi et orbi” para “consensuar” reformas en materia laboral. Como enseñó tristemente la comisión de “trabajo y equidad” –llamada comisión Meller– creada en el anterior gobierno de Bachelet –que vaya a saber por qué razones tenía más neoliberales que la cena anual de la Libertad y Desarrollo–, los sectores duros de la derecha defienden con una tozudez encomiable cada uno de los pilares del Plan Laboral.
Después de un año de trabajo esa comisión arrojó un resultado paupérrimo: unas pocas modificaciones de bagatelas de las que hoy nadie se acuerda.
¿Negociación colectiva? ¿Huelga? Nada de nada.
Es que el diálogo tiene un límite muy relevante en Chile: la defensa a ultranza que ciertos sectores empresariales hacen de las posiciones de ventajas que en su época les galvanizó la dictadura. Ahí, no hay razón que convenza ni persuada.
Segundo, el fondo.
¿Qué es fortalecer la negociación colectiva?
No lo dice el programa de la Nueva Mayoría. Pero sí dice que se ajustará la legislación laboral a las objeciones que la Organización Internacional del Trabajo le ha hecho a Chile durante décadas.
Entonces, todo es más obvio.
Por una parte, eliminar todas las restricciones injustificadas a la negociación colectiva que el Plan Laboral establece, ampliando las materias que pueden ser objeto de esa negociación y devolviendo ese derecho a los trabajadores con contratos temporales.
Por otro, avanzar en asegurar que los niveles de negociación colectiva sean los que los trabajadores decidan: en la empresa, sobre la empresa, por tipo de actividad o como mejor parezca a sus intereses colectivos.
Y sobre todo, devolver el derecho a huelga que con tanta impudicia fue arrebatado a los trabajadores por el Plan de José Piñera.
¿Cómo puede sostenerse que hay derecho a huelga si el empleador puede reemplazar a los trabajadores que ejercen ese derecho?
Simplemente absurdo.
En fin, hace poco en un descarnado fallo, la justicia laboral –escrito por una juez izquierdista, de seguro diría Matthei–, se describía con total crudeza el panorama de los trabajadores en Chile y de sus organizaciones sindicales.
Ante la destrucción en pocos meses del sindicato recién constituido por un grupo de trabajadores por parte de la empresa –que efectuó cada una de las conductas antisindicales del manual del explotador– y la nula capacidad de reacción de los trabajadores al carecer de las herramientas mínimas para “emparejar” la relación laboral –como huelga efectiva sin reemplazo–, el fallo sostenía: “El sindicato pequeño en un sistema como el chileno está destinado al fracaso. Con una negociación colectiva limitada y excesivamente reglamentada, con un derecho de huelga prácticamente inexistente, la oferta de participación democrática que se les hace a los trabajadores de un sindicato como el que ha sido desarticulado por la denunciada, y con excesiva facilidad, es un canto de sirenas” (T 20-2012 JLT La Serena).
Poco queda por agregar. Sólo que los votos ya están.


LA VOZ DE LOS QUE NO VOTARON. Por Héctor Vega
 

El gran vencedor de las elecciones presidencial, parlamentaria y consejeros regionales, ha sido la no participación de la ciudadanía en un acto que para muchos es un fraude; para otros es la indiferencia, o el hastío, o aún existe el “consumista aspiracional” defraudado por ofertas que nunca se cumplieron. Pero sobre todo es la conciencia de la ciudadanía sobre la gran inequidad que rige las relaciones sociales en Chile, y la impactante responsabilidad que tiene el conjunto de la clase política en una situación que se arrastra por décadas.
Contra todo pronóstico de una gran victoria en primera vuelta Bachelet deberá bregar en una segunda por los 18 puntos de 6 de los 7 candidatos de la izquierda que quedaron en el camino. De hecho con 4 puntos cumple con la tarea del 51%. Para Matthei, con su 25% la tarea es dura por no decir imposible. Once puntos la separan del 36% que obtuvieron sus parlamentarios. Si los obtiene le quedarían todavía 15 más por conquistar y aún bajo el supuesto que Bachelet fallara en la tarea por sus 4 puntos. Hasta ahí la calculadora.
Lo incomprensible para la clase política es que la ciudadanía, aquella que no fue a votar, es decir, 52% del electorado, independiente de la razón que la motivó, no está llana a comprar la oferta que las candidatas proponen. Veinte años de Concertación, duopolio exactamente, y 4 de Alianza es historial suficiente para entender lo que hay detrás de los programas.
Como si no existiera, ninguna candidatura menciona siquiera el recurso fundamental en base al cual vive y se reproduce la economía chilena: el cobre. Ninguna de las candidatas menciona su recuperación soberana para la República. La razón es clara: ¿Cómo enajenarse a los empresarios de las transnacionales principales donantes de ambas candidaturas?
¿Cómo creer las propuestas de las candidatas cuando Alianza y Concertación en casi 24 años de gestión se han negado sistemáticamente a abordar los privilegios irritantes que dividen irremediablemente la sociedad chilena? El mayor son las exenciones tributarias que alcanzan a más de 12 mil millones de dólares, donde el 75% proviene de ítems del Impuesto a la Renta; un 19% del IVA y un 6% del Impuesto específico a los combustibles. Agréguese a ello el FUT (Fondo de utilidades tributarias), que se mantuvo en todos los gobiernos de la Concertación, y por supuesto en el gobierno de la Alianza, que según estimaciones se eleva a US$ 138.257,3 millones, monto que no paga impuestos. Organizaciones internacionales como el FMI y la OCDE, a las cuales pertenece Chile, han notificado al gobierno que estas situaciones de privilegio debieran ser eliminadas del sistema económico financiero del Estado.
¿Cómo pedir mayor participación en las elecciones cuando existe conciencia de la inequidad social mantenida sistemáticamente por el Duopolio que hoy recorre Chile ofreciendo medidas salvadoras? En marzo de 2013 se dio a conocer un estudio de economistas de la Universidad de Chile, quienes basados en datos del Servicio de Impuestos Internos establecieron el escándalo de una distribución del ingreso personal total de más de 30% para el 1% más rico,17% para el 0,1% más rico y más de 10% para el 0,01% más rico en promedio durante el periodo 2004-2010. El estudio agrega que “la participación del 0,3% más rico (aproximadamente 23.000 contribuyentes sobre un total de 8,2 millones) es de un poco más del 6%. Por otra parte, el 81% más pobre de los contribuyentes, cuyo ingreso medio es de US 338 (poco menos de 160 mil pesos) por mes y que gana menos de US 1.096 (518 mil pesos) al mes, recibe sólo 34,4% del ingreso total. Es decir (…) se obtiene que el ingreso per cápita del 1% más rico es 40 veces mayor que el ingreso per cápita del 81% de la población.”
¿Cómo prometer mayor crecimiento cuando este favorece a los ricos? No es extraño que esta situación lesione bienes públicos elementales como educación, salud, vivienda, pensiones, el medio ambiente y el agua, que se han transformado en el negocio por excelencia de los grupos económicos. Esta realidad, basada en el poder de los que rehúsan encarnizadamente cambios al sistema tributario, muestra el negro futuro de cualquier propuesta democratizadora en el ejercicio de los bienes públicos señalados. En este contexto, la Constitución de 1980, y las reformas cosméticas introducidas en 2005, que consagran dichos bienes como garantías constitucionales, son en los hechos letra muerta.
Todo esto ha sido denunciado, en una u otra forma, por los movimientos sociales y por los 7 candidatos presidenciales que no accedieron a la segunda vuelta. Las candidatas del Duopolio han anunciado sueldos éticos, bonos, subsidios a jóvenes y mujeres vulnerables, nuevos puestos de trabajo, pensiones solidarias, rebajas de las contribuciones a la tercera edad, etcétera…En lo fundamental, nada nuevo ha surgido desde que la revolución de los pingüinos en 2006 instaló los grandes temas en la calle. Su movimiento fue traicionado. A la LOCE sucedió la LEGE, y el lucro en la educación continuó bajo formas soterradas pero no menos eficientes. Sin embargo, la presencia de los movimientos de estudiantes, frentes sindicales, pobladores, empleados, en la calle terminó dictando la agenda política del país. Sin embargo, la presencia de los movimientos de estudiantes, frentes sindicales, pobladores, empleados, en la calle terminó dictando la agenda política del país. Esta vez la contradicción entre el dicho y el hecho salió a la calle. Es discusión permanente, sacude la sociedad chilena, e impide en la raíz participar en el acto eleccionario en una verdadera huelga electoral.
Lo que se avecina en el corto plazo está claro: sea quien fuere la elegida no habrá período de gracia. Es más, la escasa convocatoria de ambas candidaturas y los quórum exigidos plantean una duda insoluble acerca de las reformas propuestas.
Asumiendo el envío de las reformas tributaria, educacional, cambio al nominal y nueva Constitución al parlamento por el próximo gobierno de la Nueva Mayoría (Concertación + PC) sólo la reforma tributaria cuenta para su aprobación: basta la simple mayoría: 51% de los parlamentarios elegidos.
La gratuidad de la educación necesita de los 4/7, esto es 69 diputados y 22 senadores. Deberá negociarse con la Alianza y los independientes. El cambio al binominal y la nueva Constitución deberán seguir el mismo camino: el primero exige de 3/5, esto es 72 diputados y 23 senadores y el segundo necesita de los 2/3, esto es 80 diputados y 25 senadores. Agreguemos que el cambio cosmético al binominal –eliminación del “guarismo 120”– fracasó el 20 de noviembre pasado por la inasistencia de diputados de la Concertación y Renovación Nacional a la sesión de la Cámara. Las intenciones quedan claras. La opinión pública registra.
La escasa representación del próximo gobierno de la República debe medirse según el total de los votos válidamente emitidos (6,5 millones) y su relación con el total de inscritos (13,5 millones). Según estos parámetros la participación de la ciudadanía en la elección fue de un 48,1%.  La votación de la Nueva Mayoría fue de 46,68%, por lo cual la representación relativa del gobierno de Bachelet, si se mantienen los parámetros de la primera vuelta será de sólo 22,5% (= 0,481 x 0,4668) –, 23% que puede ser menor aún si la no participación aumenta en la segunda vuelta.
El contenido de las propuestas que hoy se vocean en la calle fija una vara muy alta: transformar los movimientos sociales en fuerza política. Eso significa transformar la movilización en programas y proyectos. Sin embargo, hay mucho avanzado y pienso que sobre eso debe construirse en el futuro. Los ingleses inventaron una institucionalidad paralela. Lo llaman el gobierno en la sombra. Creo que es el momento de buscar en los mecanismos, la comunicación, las vocerías instaladas por los movimientos sociales una institucionalidad paralela a la actual obsoleta y deslegitimada.
La lista de acciones y proyectos presentados, y otras tantas veces ignorada, es larga y se agrega a la cadena de frustraciones que jalona el largo camino republicano. Mencionemos esas experiencias frustradas. Es el caso del estudiantado que desde hace 7 años a la fecha ha depositado sus propuestas en todas las instituciones del Estado y reuniones en las cuales ha participado; es el caso de los pobladores y deudores habitacionales por el derecho a la vivienda y a un trato justo; es el caso de los empleados fiscales, del profesorado, de los pensionados; es el caso del Comité por la defensa del cobre cuyas propuestas han sido depositadas en comisiones conjuntas del Senado y la Cámara de Diputados, es más, graves denuncias por violaciones a garantías constitucionales han sido depositadas ante el Tribunal Constitucional; es también el caso de los movimientos ecologistas y defensa del patrimonio nacional en contra del proyecto Hidroaysén; distinguidos juristas se han constituido en la Región de la Araucanía para defender legítimas aspiraciones del pueblo mapuche y la aplicación del decreto/resolución 169 de Naciones Unidas….. ¿Cómo desconocer el gran movimiento por una Asamblea Constituyente, transformado hoy en un Foro permanente de la ciudadanía?
No se puede construir la democracia con instituciones obsoletas y deslegitimadas. La voz de la ciudadanía que no votó porque entendió la futilidad del ejercicio dentro de un sistema que naufraga en sus inconsecuencias, debe ser sin más trámite la raíz de una nueva institucionalidad donde quepan los Pueblos Originarios, los trabajadores, los estudiantes, pobladores, la ciudadanía en su conjunto, como manifestación central de la soberanía de la Nación.
22/11/2013
 

Huelgas y más huelgas: el fin de fiesta de Sebastián Piñera

Publicado el 08 Noviembre 2013 Escrito por Rafael Luis Gumucio Rivas



Piñera va a terminar con apenas un 40% de apoyo y un 60% de rechazo y lo que si está claro es que no dejará ningún heredero ni heredera. Hasta ahora, no calibramos, en toda su trascendencia, lo que significa una crisis de representación, de credibilidad y de legitimidad, que sería el fin de un período histórico y un cambio de folio. Camilo Escalona, estableciendo un parangón con Mirabeau, podría decir que si no estuviera tan desprestigiado – a causa de sus malas prácticas y otras hierbas - hubiera salvado al Chile de castas, sin embargo, a pesar de ambos personajes, la crisis continúa y se radicaliza.
El gobierno de Piñera, a diferencia de los de la Concertación - que usando el engañoso pretexto de ser de centro-izquierda y de tener “mozos” en la CUT, logró detener las huelgas –, el actual Presidente, de marcado signo derechista, tuvo la oposición frontal del movimiento estudiantil, de las demandas regionales, de los ecologistas y de los trabajadores públicos y privados en general; es difícil encontrar un solo mes, durante los cuatro años de mandato, en que no se haya realizado una huelga, una marcha o una protesta, que el gobierno entendió que era contra él y no producto de una crisis de dominación oligárquica.
La centro-izquierda, a través de la historia en general y de Chile en particular, ha sido una combinación destinada a engañar a las organizaciones populares, sobre la base de una “verborrea progresista” y de una acción a favor del capital multinacional. Esta ha sido – y sigue siendo – el ethos de la Concertación – y pensar que aún hay tontos que creen que “la virgen de los pillines” va a cumplir su palabra-.

La calle, que estaba silenciada en el reino intocable de los personajes de la Concertación, ahora aparece con toda su fuerza. Desde 2011 en adelante, Chile es otro país: los actores fueron los líderes estudiantiles, los grandes dirigentes regionales – de Magallanes a Tocopilla -, los sindicatos de profesores y los movimientos ambientalistas. Los jefes de mafias políticas, los senadores y diputados, cada vez más inútiles, estaban agazapados tratando de apropiarse, políticamente, de los movimientos sociales - como lo hicieran en el plebiscito para el plebiscito de 1988 - y así cooptarlos y adormecerlos con el cuento “del lobo feroz”, y hoy la historia se repite con la candidata Bachelet, convirtiendo, por ejemplo, a Camila Vallejo y a Karol Cariola en diputadas, y a los comunistas en “mendocitas” de los democratacristianos – los rojos les tocan campanillas a los curitas.

Hoy, Valparaíso, gracias al desgobierno de la derecha, pasó a ser de “patrimonio de la humanidad” a un vertedero; el pobre “Pancho” huele a física mierda por doquier. Las municipalidades están “indignadas” y en pie de guerra en todo el país. Los hospitales, que ya eran un “chanchero” impresionante, para rematar el problema, los trabajadores también están en huelga y, para rematar el desolador cuadro que está a punto de dejar Piñera, se agrega el paro nacional de trabajadores públicos y privados de la CUT y de la ANEF.

En la posmodernidad, una huelga revolucionaria no conduce – como lo creían los anarquistas – a la destrucción del Estado, y la calle puede sólo ser el síntoma que conduzca a un diagnóstico de la grave enfermedad de la pseudo democracia de los “acuerdos”.

Rafael Luis Gumucio Rivas

07/11/2013

29 DE NOVIEMBRE DE 2013

Denuncian firmas falsas en inscripciones de Jocelyn-Holt y Parisi

"Ésa no es mi firma, jamás he firmado por un candidato y menos por ese señor", exclamó Purísima Menay.


Una veintena de personas que figuran en las listas de patrocinio de las candidaturas presidenciales independientes de Franco Parisi y Tomás Jocelyn-Holt denunciaron la falsificación de sus firmas.
Según un estudio elaborado por El Mercurio, un grupo de pobladores de Talagante que postularon al Fondo Solidario de Vivienda aparecieron en la lista de patrocinadores entregada al Servel por el ex parlamentario demócratacristiano y validada por la notaria María Gloria Acharán. Incluso, en el mismo orden de la base de datos que tiene el Gobierno.
“Ésa no es mi firma, jamás he firmado por un candidato y menos por ese señor. Es grave, es un delito, porque están inventando que uno firmó, con datos robados. Todos los nombres pertenecen al mismo comité de vivienda”, dijo Purísima Menay, dueña de casa entrevistada por el medio.
“Nunca he firmado por un candidato, no me gustan los políticos y no sé quién es esta persona que usted me dice”, señaló Pedro Ceballos, obrero de la construcción que también se vio afectado.
“Éste es un invento, esa no es mi firma. Por acá no ha pasado nadie pidiendo firmas ni yo he firmado tampoco”, indicó Olivia Donoso, también dueña de casa.
En tanto, Magaly Arenas es abogada y vive hace 17 años en Ñuñoa y aparece en la lista del ex DC con una dirección en Independencia, donde vive su abuela. “Jamás firmé nada en apoyo al ex candidato ni respecto de ningún otro. Es muy grave que la persona contratada para hacer el trabajo de recolectar firmas obtenga de manera fraudulenta esto y que yo aparezca apoyando a un candidato, porque nunca lo he hecho”, afirmó la profesional.
Por su parte, Ramón Miranda, vive en Ovalle y aparece firmando en la Región Metropolitana: “Me encuentro sorprendido, porque yo estoy radicado en otra ciudad y, por lo tanto, no voto. Jamás he firmado por él”.