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domingo, 18 de enero de 2015

Pensando el Poder Popular

ELEMENTOS PARA LA
 REFLEXIÓN Y 
EDUCACIÓN POLÍTICA 
Y POPULAR

Pensando el poder popular

Más que una memoria en blanco y negro, el poder popular constituye la experiencia de ser constructores de nuestro propio destino a través del ejercicio de la democracia directa y la autonomía. Centrado en el territorio inmediato, el poder popular constituye espacios de anticipación social y política e implica asumir el potencial liberador de la propia fuerza. Un ejercicio para ensanchar el sentido común y el horizonte de lo posible.
EL CIUDADANO
Poder popular
Para muchos hoy el concepto de poder popular se presenta como una consigna trasnochada en una época de gerenciamientos, verticalización del mando en las organizaciones y la cultura de los CEO, tan promovidas por los medios del modelo neoliberal.
Pero la experiencia en Chile, sobre todo durante la Unidad Popular, y en Argentina a partir de 2001, dan cuenta que es posible pensar en formas de organización horizontales y en las que las decisiones sean tomadas por los dueños de su trabajo. Esta es una de las perspectivas que abre el libroReflexiones sobre el poder popular de Tiempo robado editoras, que reúne once artículos de diferentes autores en torno al poder popular.
La publicación que fue editada en 2007 por la editora argentina El Colectivo, fue ampliada a 11 artículos sobre el poder popular en Chile y Argentina. Si en Chile la memoria del poder popular está anclada a la experiencia de la Unidad Popular, en el país trasandino su máxima expresión se dio a fines de los años 1990 con las resistencias al neoliberalismo, cuyas políticas fueron iniciadas por el presidente Carlos Menem, que tienen su metáfora en el “que se vayan todos” y la salida de miles de argentinos a las calles para ensayar variadas formas de reorganización popular.
También en el libro se comenta que en Chile, con mayor fuerza desde el 2011, también se han venido levantando diversas formas de articulación y movilización. Por ello Tiempo robado editoras aspira a que las organizaciones y colectivos movilizados en el presente encuentren en estos textos, herramientas para su propia reflexión, debate y proyección. “El poder popular constituye espacios de anticipación social y política e implica asumir el potencial liberador de la propia fuerza”- comentan Miguel Mazzeo y Fernando Stratta, investigadores de los procesos de poder popular en Argentina.

UNA MEMORIA DEL PODER POPULAR PARA TRANSFORMAR EL ORDEN SOCIAL
En el prólogo de la publicación el investigador chileno Cristóbal Bize Vivanco se refiere a la vigencia y necesidad de las memorias del poder popular. El psicólogo e historiador comenta que el ejercicio de la memoria “no se trata de un ejercicio de denuncia de los horrores del terrorismo de Estado, o de los intersticios perversos a través de los que llegó a implantarse el modelo; sino de una búsqueda encaminada a rebasar los márgenes así impuestos y a volver fecundas sus fisuras, en vistas de las alternativas para imaginar otro Chile posible”.
reflexiones poder popular
Para el autor está en juego “permitir a las nuevas generaciones de chilenos reaperturar nuestra propia historicidad”.
Bize, quien desarrolló su análisis a partir de la experiencia de los trabajadores de la madera en Neltume, plantea comenzar a comprender la construcción del poder popular desde la noción de territorialidad. O sea, considerar los centros de la Reforma Agraria (CERA), las poblaciones y las fábricas, espacios inmediatos de control popular. “Todo indica que, en primer término, fue la vivencia concreta de control territorial; la vivencia subjetiva que miles de trabajadores (…) desarrollaron en esos espacios del habitar, lo que inscribió la sustantiva diferencia respecto de cualquier otro período histórico”. Se trató de la experiencia de ser “constructores de nuestro propio destino” a través del ejercicio de la democracia directa y la autonomía (11).

El autor destaca que la estabilidad del modelo surgido tras la dictadura hizo la ecuación de establecer una verdad para la ‘democracia protegida’ de los años 1990, la que se cimentó en la desvinculación simbólica de las luchas emancipatorias desarrolladas antes del golpe de Pinochet, lo que definió los “límites aceptables de la memoria” en las violaciones a los derechos humanos, dejando de lado sus procesos de poder obrero y campesino anteriores.
Por eso para Bize es clave el significante ‘poder popular’, ya que “opera como soporte o vehículo de un vector que tiende a reconstituir los nexos entre el presente y las experiencias previas al episodio traumático que representa el golpe de estado” (13). El rescate de dicha memoria de autoorganización popular, inédita en su época, permitiría según Bize, “instalar en el presente perfilamientos contra hegemónicos capaces de infundir, creciente y masivamente, un sentimiento de historicidad; de generar las condiciones para una disputa al nivel del sentido común que tienda a dar cabida, nuevamente, a las posibilidades de transformación del Orden social” (14). O sea, se trata de aprender de las experiencias de poder popular para “ensanchar el sentido común”.

SOCIALISMO ≠ POPULISMO
En la Introducción, los investigadores argentinos Miguel Mazzeo y Fernando Stratta proporcionan un marco conceptual para diferenciar el populismo del poder popular. Para ellos populismo y socialismo son modos antagónicos de construcción de las demandas globales. Son antagónicos en el modo de inscribir las demandas, siendo el populismo compatible con el clientelismo y el paternalismo.

En un primer momento consideran indispensable articular lo político con lo social, develando la politicidad de los conflictos, incluyendo los cotidianos (19). Esto sería una marca que diferenciaría los procesos de poder popular del populismo, que definen como una aventura vertical de poder que no crea capital social. Así, la participación popular es clave.

En el socialismo “el poder popular tiene que asumir la necesidad de ampliar la conciencia gubernamental del pueblo” (23). Si bien implica establecer una relación con el Estado y resolver el problema del poder estatal, dicha experiencia requiere “el desarrollo de formas de mando. Pero un mando horizontal, democratizado, heterárquico” (24).

Mazzeo y Stratta comentan que para el socialismo ‘pueblo’ “es la fórmula que articula pluralidades subalternas; el hilván de luchas, construcciones y resistencias de los de abajo; el nombre de un sujeto revolucionario autoconstituido en la lucha de clases” (20). Así, para ellos el socialismo es algo horizontal y cuando se le invoca desde una tarima se lo pervierte.

El poder popular constituye espacios de anticipación social y política e implica asumir el potencial liberador de la propia fuerza (23). Así desde los cordones industriales que dieron sostén a la unidad popular en el territorio mismo durante el paro de octubre de 1972 en Chile hasta las fábricas recuperadas por sus trabajadores en Argentina, como Ex Zanon en Neuquén o la fábrica Brukman o el Hotel Bauen en Buenos Aires, dan cuenta de un proceso en que los actores políticos, los trabajadores, parten en un punto que los lleva a un proceso de transformación dados por su propia fuerza.

En Argentina, tras la crisis económica de 2001, más de 350 empresas fueron tomadas para ser gestionadas por sus trabajadores, ya sea bajo la forma de control obrero o cooperativas. Llamadas fábricas sin patrones, toman decisiones en asambleas, tienen iguales salarios y sobrevivieron gracias a la solidaridad de vecinos, organizaciones sociales y legislaciones de bien común.
Otros artículos incluidos en el libro son: Poder popular y socialismo desde abajo de Omar Acha; Poder popular, Estado y revolución de Guillermo M. Caviasca; El poder popular por Rubén Dri; Gramsci en la América Latina actual: hegemonía, contrahegemonía y poder popular, escrito por Daniel Campione; Más acá del Estado, en el Estado y contra el Estado. Apuntes para la definición del poder popular, de Esteban Rodríguez; Actualidad de la revolución y poder popular por Aldo Casas; La izquierda autónoma en el laberinto: apuntes sobre el poder popular en Argentina, hecho por Mariano Pacheco y Esteban Rodríguez; Hacia una política prefigurativa. Algunos recorridos e hipótesis en torno a la construcción del poder popular, de Hernán Ouviña; Elogio de la imprudencia. Sujeto, identidad y poder popular, de Federico Polleri; y ¿Universidad +iva o universidad masiva? Construcción de poder popular en la universidad, escrito por los estudiantes organizados en el FPDS.

Mauricio Becerra R.
@kalidoscop
El Ciudadano


Peter Winn, historiador: “Los cordones industriales fueron un salto cuántico para los trabajadores”

11 September, 2009 - EL CIUDADANO


El historiador norteamericano que hizo uno de los relatos más vívidos de la Unidad Popular conversó con El Ciudadano sobre la experiencia de los cordones industriales, cuya gestión obrera superó a la administración patronal del Chile de los ’60. Su puesta a prueba en el paro de octubre de 1972 le permitió al gobierno de la UP mantener la producción y distribución de mercaderías a lo largo del país junto con empoderar a los dueños de su trabajo. 

Sentarse cerca de un par de gringos que andaban haciendo turismo político a principios de los ’70, le imprimió un giro al trabajo de Peter Winn. El historiador venía de Lima e iba  rumbo a Montevideo a culminar una tesis sobre la influencia británica durante el siglo XIX, pero cuando lo invitaron a acompañar a los turistas a visitar una extraña experiencia: fábricas tomadas por sus trabajadores, se vio frente a una historia con protagonistas de carne y hueso.
La visita a la fábrica de algodón Yarur, tomada por sus trabajadores en abril de 1972, lo impresionó de tal forma que decidió hacer la historia de dicho proceso recurriendo a las voces de sus protagonistas. Sin darse cuenta comenzó uno de los relatos más vívidos de aquella época que dio cuenta de las tensiones de la Vía Chilena al Socialismo entre los protagonistas obreros, la revolución desde abajo, y el proyecto político de los dirigentes de la UP, la revolución desde arriba.
Hoy el libro ‘Tejedores de la revolución. Los trabajadores de Yarur y la vía chilena al socialismo’ (LOM Ediciones), es reconocido por historiadores como Alfredo Jocelyn Holt o Gabriel Salazar como uno de los mejores registros de la historia chilena.
Winn es profesor de Historia y director de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Tufts, Boston. Ha enseñado en las universidades de Yale, Princeton y de Chile. También es autor de ‘Inglaterra y la tierra púrpurea: a la búsqueda del imperio económico (1806-1880) y es editor de la revista International Labor and Working Class History (ILWCH).


¿Por qué su interés por la historia oral?



– Como la mayoría de las cosas en mi vida es por pura casualidad. Yo iba rumbo a Uruguay, donde investigaba sobre un tema, pero en un viaje entre Lima y Santiago, me encontré con unos norteamericanos que estaba haciendo turismo político en Chile y visitaban a grupos activistas. Me dijeron que iban a ir al otro día a una fábrica tomada por los trabajadores y si acaso podía acompañarlos. Así llegué a la fábrica Yarur en 1972.

¿Qué te llamó la atención de dicha experiencia?



– Cuando fui con los norteamericanos me dieron ganas de quedarme unas horas más luego de que ellos se fueron. Recuerdo que pasé casi un día entero en la fábrica. Me quedé conversando con trabajadores jóvenes, viejos, militantes, interventores y opuestos a dicho proceso hablando de dicha experiencia. Salí convencido de que esa historia era la que había que hacer.

En tu obra haces la distinción entre la revolución desde arriba y la revolución desde abajo. ¿Por qué escogiste esta última?
– Porque todo el mundo en Chile hablaba de la revolución proletaria, pero nadie estaba hablando con los trabajadores, sino que el análisis era por arriba, visitando a los políticos y los dirigentes de la Unidad Popular. Los trabajadores sabían muy bien su experiencia, podían contarlo con gran elocuencia, pero lo más probables es que no llegaran a escribirla. Entonces cómo se puede concebir estas narrativas, estas experiencias desde abajo, la única forma de hacerla posible era con la historia oral.
¿Cómo partió tu primer contacto con los trabajadores de la que ya era Ex-Yarur?



– Cuando propuse hacer la historia de la experiencia de la Ex Yarur, tuve que pasar por la aprobación de los dirigentes, los interventores del gobierno y por la asamblea de los trabajadores. Les presenté mi propósito y les expliqué qué es lo que quería hacer, para conseguir su aprobación y colaboración. Les gustó la idea, así que me permitieron hacer mi trabajo.

ALLENDE: UN VIEJO POLÍTICO
Cuando en tu libro te refieres a Salvador Allende, dices que era un político viejo para una nueva política…



– Allende fue un hombre que estuvo durante toda su vida ligado a las instituciones tradicionales del poder político. Desde que fue ministro de Pedro Aguirre Cerda tuvo una trayectoria perfecta como político chileno: fue diputado, senador, presidente del Senado y cuando tiene más de 60 años se hizo cargo del proceso de la Unidad Popular, que se desbordó en lo que yo llamo la ‘revolución desde abajo’. A eso llamé la nueva política al servicio de un viejo político. No por nada siempre Allende confió en las instituciones al ser por más de 30 años parte de dichas instituciones.

¿Qué puedes decir de su trascendencia histórica? 
– Cuando entrevisté a Allende le pregunté por lo que decían en la oposición de que era ambicioso. Allende me dijo que sí, que se trataba de una ambición histórica. Su horizonte era en una sociedad con una democracia consolidada llegar al socialismo sin perder el sentido democrático.

EL PARO DE OCTUBRE



También sostienes que el paro de octubre de 1972 fue la hora de la puesta a prueba de los cordones industriales.
-La unidad de los cordones industriales que habían proliferado desde 1971 fue determinante para detener la ofensiva de la derecha contra el gobierno de Allende. Que se hayan juntado trabajadores de distintos oficios y fábricas significó una organización que pudo mantener la producción del país y rearticular la boicoteada red de distribución. También fue un salto cuántico en la organización, conciencia y movilización de los trabajadores.

Pese a que los trabajadores arrastraban una pesada memoria de represión patronal…
– La memoria influyó mucho con toda la carga de historias y derrotas. No se nace de un día para otro.

¿Cuál fue el rol del Gobierno frente a este proceso?
– Desde el gobierno y las instituciones, incluso la CUT, hubo un gran intento de frenar dicho paro, pero no fue suficiente. Entonces en ese contexto se apeló a la producción desde abajo, a la gente de las fábricas y los cordones industriales. A mi juicio ese fue el momento culmine de los cordones. La gente trabajaba, descargaba alimentos, se preocupaba de mantener el abastecimiento del país. La revolución desde abajo y de arriba lograron empatar a la derecha en el paro de octubre. Esa fuerza que tiró hacia el mismo lado fue fuerte.

¿Cuáles fueron las condiciones de posibilidad que hacen posible dicho nivel de organización obrera?



– Si bien tiene que ver con que había un gobierno de izquierda en La Moneda, esa condición no fue la suficiente. Mi lectura es que se necesitaban las dos cosas en sintonía.

CORDONES INDUSTRIALES
¿Cuál fue a tu juicio el rol de la CUT frente a los cordones industriales?



– La CUT, como institución y políticamente, debiera haber servido como puente entre la revolución desde abajo y la revolución desde arriba, pero los dirigentes de dicha central sindical veían los cordones industriales con algo de antagonismo y alarma. Los cordones así suponían una amenaza a la hegemonía de la CUT, al representar un proyecto de participación no partidario, sino de clase. Si hasta los trabajadores militantes de la DC para el paro de octubre desobedecieron a sus dirigentes y se unieron al trabajo de sus pares, constituyendo así una alianza de clase antes que política. La CUT y los cordones fueron  aliados y rivales a la vez. Había tensión entre los cordones y la CUT, la que es un ejemplo emblemático de la tensión entre la revolución desde abajo y desde arriba. Hubo coordinación y esfuerzos juntos, pero no dejó de haber tensión en el proceso.

¿La emergencia de los cordones qué significó desde una perspectiva histórica?



– En la historia sindical chilena los cordones fueron un intento de trascender los límites impuestos por el Código Laboral que dice que las organizaciones están ligadas a un solo territorio o un rubro determinado. Un cordón juntó a fábricas de distintos rubros y las hizo relacionarse en una misma organización.
¿Y en términos de gestión?
– El control por parte de los trabajadores fue una perspectiva muy moderna en Ex Yarur, la que sucedió a un empresariado chileno manejado entre redes familiares y con lazos fuertes en lo político. El control obrero le dio racionalidad industrial a la fábrica de Ex-Yarur. El dinamismo de dicha experiencia abarcó desde arreglos de los sistemas de ventilación, mejores beneficios para sus trabajadores, regalías y en la calidad del trabajo, incentivos a sus hijos; como en las experiencias subjetivas de empoderamiento.
¿Hubo democracia participativa al interior de las fábricas?
– Sin duda. No era del gusto de todos, pero hubo mucha participación, pese a que fue un aprendizaje en el camino porque no había modelos. Como experimento, la Ex-Yarur fue bastante exitoso, no así todas las fábricas.
¿Qué diferencias vislumbra con la situación actual de las fábricas gestionadas por sus trabajadores que hoy operan en Argentina?
– En Argentina dichas fábricas son producto de la crisis económica y el abandono por parte de sus patrones. Acá en Chile fue una toma de las fábricas por parte de sus trabajadores. En el sentido de la producción se parecen, aunque en Chile hubo cogestión junto a los interventores del gobierno. En Argentina ese apoyo del gobierno no se da.

Mauricio Becerra R.
El Ciudadano

sábado, 17 de enero de 2015

Homenaje a Ernesto Zúñiga Vergara


 Los restos de Ernesto Zúñiga Vergara, ex marino constitucionalista, militante del MIR, asesinado por los agentes de la dictadura, fueron trasladados al Memorial de los Ejecutados y Detenidos Desaparecidos, del Cementerio General de Santiago.
Realizada una emotiva ceremonia, con presencia e intervención de compañer*s de su organización, de ex prisioneros políticos, militares democráticos y militantes de otras orgánicas.
Ernesto fue uno de los marinos que se manifestaron leales al gobierno constitucional del Presidente Salvador Allende, sufriendo la represión de los traidores a la Patria, que se alzaron contra la voluntad popular y las leyes del país. Honor y gloria a marinos y soldados democráticos, a Ernesto, al MIR y a las y los caídos en la resistencia y por un Chile mejor en una sociedad sin clases.
Recogemos sus banderas.

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Sábado 17 de enero de 2015: En el MEMORIAL DEL DETENIDO DESAPARECIDO Y DEL EJECUTADO POLÍTICO
Un 16 de enero de 1982, el ex marino Ernesto Zúñiga Vergara, de 29 años es cercado por agentes de la dictadura, resultando herido y luego asesinado. Ernesto conocido por muchos como “mexicano” y Manuel, era uno de los marinos constitucionalistas que denunciaron los planes sediciosos de la oficialidad, y luego del golpe se integró a las Milicias de Resistencia, ejerciendo el legitimo derecho a rebelión política y armada contra de una tiranía…. (Fuente: http://unidadmpt.wordpress.com)
Fotos: Agencia Chile Nuevo
















Información:

Ernesto ZUÑIGA VERGARA


El 16 de enero de 1982, según antecedentes recogidos por la Comisión, en calle Teniente Cruz con José Joaquín Pérez, en Pudahuel, Ernesto ZUÑIGA VERGARA, de 29 años, militante del MIR, al percatarse de la presencia de efectivos de la CNI, se dio a la fuga, produciéndose posteriormente un enfrentamiento con los agentes que lo perseguían, a consecuencia de lo cual fue herido de muerte.
La Comisión ha llegado a la convicción de que Ernesto ZUÑIGA es una víctima de la violencia política.
(Informe Rettig)  

Atentado de Paris: mucha hipocresía y tres hipótesis

Punto y seguido

Nazanín Armanian


Fuente: http://blogs.publico.es/puntoyseguido/2307/atentado-de-paris-mucha-hipocresia-y-tres-hipotesis/

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En vano esperábamos que la Corte Penal Internacional abriese un expediente contra los dirigentes de EEUU y sus cómplices después del informe del Senado sobre las torturas de la CIA. Por supuesto que la “excepcionalidad de EEUU” y por ende de la OTAN – la de tener el monopolio de cometer atrocidades, presumir del terrorismo de Estado y presumir de “democracia”, descarta que el castigo colectivo a millones de iraquíes y afganos (lanzándoles durante más de dos décadas, no pequeñas granadas y cuatro balas, sino toneladas de bombas) algún día sea juzgado.
La misma impunidad que ha llevado a Hillary Clinton a admitir que ha sido su país “occidental- cristiano” – el representante de la civilización judeo-cristiana” -, el que reclutó, armó y entrenó a miles de delincuentes, lumpen proletariado y extremistas de unos 40 países creando la organización de Muyahedines afganos (luego con otros alias: Al Qaeda, Rebeldes iraquíes-libios-sirios, Estado Islámico, Khorasan, etc.), autores de asesinatos en masa . Nunca hubo ni un solo cartel que pusiera “yo soy iraquí, afgano y paquistaní”, ni un minuto de silencio en memoria de sus víctimas. Tampoco han sido rehabilitados los difamados “por divulgar teorías conspirativas”.
Muchos de los que hoy, tras el vil atentado contra Charlie Hebdo, se desgarran las vestiduras por la “Libertad de Expresión”, se callaron cuando los soldados de EEUU mataron al cámara José Couso en Irak, o bombardearon las estaciones de la TV pública en Bagdad, Belgrado y Trípoli; ni tampoco protestaron por el despido del dibujante Maurice Sinet en 2008 de esta misma revista por haber comentado la relación interesada del hijo de Sarkozy, sin estudios ni oficio, con una mujer empresaria judía. Fue acusado de antisemitismo al conectar el ascenso social con la influencia del lobby judío. Mucha “libertad de expresión” pero algo o alguien encubre las noticas sobre, por ejemplo, las decapitaciones y latigazos en Arabia Saudí –amigo del alma de Occidente y el principal valedor del terrorismo sunnita, según H. Clinton–, con reportajes sobre sus osadas conductoras o los millones que gasta el país en la cosmética. ¿Alguien ha oído el nombre de Raif Baddawi? 
Detrás del atentado
1. La versión oficial, llena de agujeros, ha dado lugar a que incluso personalidades como Paul Craig Roberts, ex subsecretario del Tesoro de EEUU, atribuyeran la autoría del sangriento asalto al DGSE, los servicios de inteligencia franceses. La sospecha  está justificada  no sólo por el timo y mentiras de las recientes guerras , sino también porque los gobernantes han perdido su credibilidad por falsear realidades de forma tan burda e insultante como que en España, por ejemplo, se diga que millones de niños que viven con menos de dos euros al día sufren de sobrepeso, que no de hambre, o si la padecen es porque sus madres no saben o no quieren cocinar.
2. Las petromonarquías del Golfo Pérsico, cuyos intereses chocan con la agenda de sus aliados occidentales, titubean sobre si acabar con el Gobierno de Bashar al Asad, aliado de Irán y de Rusia (a los que están ahogando al bajar el precio del petróleo). Están invirtiendo miles de millones de dólares financiando el terror para cambiar el equilibrio de fuerzas en la región en su favor, y puede que así hayan pretendido acelerar la invasión de la OTAN a la región. Sería una guerra no religiosa: por los pozos y rutas de gas y de petróleo.
3. Que estos terroristas “solo y llanamente” eran como el noruego Anders Breivik, que mató a 77 chavales de un partido socialdemócrata. Ambos representan una ideología totalitaria uniformadora que no soporta ver la pluralidad ni en el pensamiento y discurso, ni en el color de piel, ni siquiera en la vestimenta, con la ardua necesidad de crear un mundo de espejos donde pueda ver en los demás su propia proyección. El fundamentalismo religioso, que avanza sin parar por Oriente Próximo, es la versión sureña del totalitarismo norteño, y está unido estrechamente con él: comparten no sólo el mundo de los símbolo y representaciones sino también la esfera de lo tangible, la de la financiación y la que mueve sus hilos. ¡Si se pide la expulsión de los yihadistas franceses de Francia, se debe pedir también la expulsión de los neonazis noruegos de Noruega!
*Este tipo de actos no son “de venganza por las invasiones imperialistas” que han destrozado la vida de al menos 100 millones de personas (y se dice pronto) en siete países en los últimos años. El asesinato de occidentales atribuido a la “omnipresente superorganización de Al Qaeda” no sólo está muy lejos de guardar proporción con la matanza cometida por la OTAN, sino que extrañamente el 99,9% de las bombas que coloca Al Qaeda han tenido como objetivos a los civiles musulmanes en bodas, mezquitas o escuelas. Durante la última masacre israelí, el Estado Islámico en vez de ayudar a los palestinos se dedicó a venderle a Israel, vía los Hermanos Musulmanes turcos, el petróleo que robaba de Irak.
Unas preguntas y algunas dudas
Sorprende que la poderosa Al Qaeda haya tardado tres años en matar a los caricaturistas de Mahoma. ¿Por qué no ha mencionado en su nota explicativa el papel actual de Francia en el desastre y drama que sufre el oriente “musulmán”?
*El fundamentalismo es ciego, no tonto. Si los “cerebros” de Al Qaeda son capaces de desafiar a la OTAN, aun estando su jefe en el fondo de algún mar, ¿no han pensado que el 7-E puede tener la misma consecuencia que el 11-S: nuevo asalto de la Alianza a la región, y la masacre de sus gentes, a cambio de, encima, más Guantánamos.
A ver, diseccionemos la noticia oficial sobre el atentado: “varios musulmanes franceses de origen inmigrante han matado a 12 empleados de una revista de humor de izquierdistas, y a clientes de una tienda judía en París”:
a. Insinúan que la barbarie está en los genes y en la religión “tercermundista” de estos bárbaros, a pesar de haber nacido y vivido en la tierra de las “luces”. ¿O es que los 5 millones de nacidos musulmanes están dedicándose en Francia a matar y asaltar a otros 60 millones de compatriotas? Las ideas teocéntricas –versión fina del racismo–, no sólo impulsan los fascismos, sino que son alimentadas por visiones pseudo-científicas que recurren a la información alojada en los ADN para explicar la conducta humana, con el objetivo de desacreditar el enfoque marxista de apuntar como determinantes los factores “de entorno”, y por ende para conservar el sistema.
b. ¿Por qué en vez de atacar a la sede de la ultraderecha —enemiga férrea de los inmigrantes y de los musulmanes—, se asaltó a una revista izquierdista, siendo la izquierda la única fuerza que defiende a las minorías étnico-religiosas? ¿Divide y vencerás?
c. ¿Por qué los terroristas llevaban kalashnikov en vez de FAMA, el fusil de asalto francés? ¿Para que nadie sospeche que las armas que Francia envía a los terroristas en Siria pueden volver para matar a los franceses?
d. El factor “supermercado judío” ha sido la guinda: semanas antes, la Asamblea Nacional francesa pidió al Gobierno reconocer el Estado palestino. Israel ha sido el principal beneficiario de la “guerra contra el terrorismo islámico”.
e. El humor y la sátira también forman parte la literatura del oriente “musulmán”, a pesar de la imagen de estreñidos que se les da en Occidente. El sexo y la religión han sido los dos temas recurrentes –justamente por ser tabús–, en la fina poesía persa, con grandes autores como Omar Jayán, el exquisito Hafez Saadi, o el rey de los poetas obscenos Obeyd Zakani. La bufa y los bufones aparecen cuando el sistema impide la crítica constructiva: “Un día en que el monarca subía por la escalera del palacio su bufón le tocó el trasero. La furia del soberano por tal atrevimiento fue tal que le mandó matar. “¡Clemencia señor! –pidió el bufón–, yo pensaba que era la reina”. Así de “intocables” eran y son los mandatarios, en Persia, en Washington, París o Madrid.
*El “renacimiento” en el  Oriente musulmán, donde lo mágico y la ilusión se fusionan con la razón, tiene sus rasgos aunque no detectables para ojos poco entrenados: allí, nada es como parece y, al contrario que en Occidente, lo nuevo se disfraza de viejo, para engañar a los mil demonios; unos están alojados en sus imaginarios y otros muchos andan sueltos.
Yihadistas “propios”
La profunda crisis multidimensional del capitalismo, que no tuvo reparo en desmantelar el escaparate del Estado de bienestar nada más desaparecer la Unión Soviética, y la ausencia de una izquierda poderosa capaz de organizar a los trabajadores en torno a un programa viable y generador de entusiasmo, ha llevado a la desesperación a miles de excluidos sociales sin perspectiva: si no se convierten en “emprendedores” es que “no valen para nada” como decía una jefa de empresarios españoles, y por ende no tendrán derecho de acceso a alimentos, vivienda, y sanidad. La crisis económica, sin embargo, les deja una puerta abierta: ir a la guerra, en las filas de la OTAN o en la del yihadismo. Cobrarán entre 250 a 1000 euros mensuales, además de lo que arranquen a otros con el fusil en el hombro.
Parece increíble, pero es Europa quien exporta yihadistas al Sur y no al revés. Allí habrá mucho curro: Turquía y EEUU acaban de llegar a un acuerdo para entrenar y equipar a 15.000 mercenarios, durante tres años, para conquistar Siria y algo más. Recibirán, si sobreviven, parte del beneficio del gran negocio de armas-seguridad, petróleo y droga que hay detrás de este tinglado.
Cierto que algunos chavales parten hacia Siria desde la confusión: Si Qatar y Arabia financian el terrorismo sunita, que es algo malo, ¿cómo los ídolos deportivos lucen los nombres de estos países en sus camisetas? ¿Por qué los wahabitas disponen no de un piso franco, sino de decenas de edificios oficiales y son dueños de los medios de comunicación e incluso de las deudas de los estados europeos? ¡Manda dinero!
Que vuelvan a sus países si no aceptan nuestros valores occidentales”, se oye a menudo. Lo cierto es que los 8 millones de afganos, o los 6 millones de iraquíes refugiados víctimas de parte de esos “valores”, no sólo no han recibido ninguna indemnización, sino que en vez de ser acogidos en los países de la OTAN  (responsables de su drama, de la destrucción de sus casas, de sus negocios, escuelas y  universidades) están esparcidos por los países vecinos que tampoco los quieren. ¿En qué escalón de esos “valores” se coloca el envío de miles de mercenarios “sin papeles” y armados hasta los dientes, para adueñarse de países enteros en el Sur?
No es islamofobia, es xenofobia
Tras el atentado, se está advirtiendo sobre el peligro de islamofobia; algunos para proteger al sector más vulnerable de la sociedad que son los inmigrantes  y otros, desde el rechazo a la presencia política de la Iglesia, han encontrado en el apoyo al Islam (que no hay que identificarlo con los inmigrantes musulmanes) un contrapeso, ignorando que las élites religiosas suelen unirse ante el enemigo laico, ateo, y su lucha por mayores cuotas del poder es ajena a los intereses de los “desheredados”. A la “religión”, al igual que la “nación”, no le interesan las brechas entre los ricos y los pobres, entre los géneros ni entre los grupos étnico-religiosos.
Cierto, el odio hacia el Islam es para los fanáticos como el antisemitismo para la ultraderecha israelí: el agua bendita, la razón de su ser. Pero igual de peligroso es subrayar la afiliación religiosa de los inmigrantes, y tratarles como “comunidad musulmana”.
Además de ser un atentado contra la intimidad y los datos personales de los ciudadanos, conlleva otras implicaciones en estos tiempos de crisis:
*Separa la población “nacional” de la “intrusa” por su fe, y luego divide a los propios “intrusos” por su credo.
*Oculta el problema común de todos los inmigrantes, que es su estatus legal y real de inferiores.
*Echa a perder todo el intento de las fuerzas progresistas de los países musulmanes para que la religión se separe del poder político.
* Obama y Hollande dicen la verdad al firmar que no luchan contra el Islam. Tienen magníficas relaciones con los representantes de esta fe. Son conscientes de que en las sociedades laicas las guerras religiosas no tienen cabida y la islamofobia no producirá conversiones hacia otros credos, sino el rechazo al trabajador inmigrante de Oriente Próximo, aunque no sea practicante. Pasan así el trabajo sucio de negar la igualdad de derechos, a la sociedad, manteniendo el control sobre ella.
¿Y ahora qué?                                      
François Hollande, que estaba viviendo los momentos de más baja popularidad de su presidencia, respira. La “nación” se ha unido contra el enemigo de fuera, que encima se ha infiltrado dentro.
Su fracaso en Mali y en Siria, los escándalos de corrupción, la desobediencia de sus ministros y las tensiones sociales han sido las causas de que perdiera las elecciones municipales. Con el mega plan de Obama para una larga guerra en Oriente Próximo, pretende ocupar el lugar de EEUU, firmar contratos de armas y echar fuera los balones de la crisis interna: como Napoleón, el Rey Sol. El portaaviones De Gaulleestá listo para partir hacia el golfo Pérsico.
“Trabajadores de todo el mundo uníos “, es la única salida a esta locura y amenaza global. No son suficientes los debates pequeño-burgueses de sofá sobre “¿cuántos ángeles se pueden sentar sobre la punta de una aguja, camarada?

La autora:

Nazanín Armanian

Dejé la mitad de mi vida en mis tierras persas, y cuando aterricé en esta península de acogida, entrañable plataforma de reclamo de pan y paz para todos, me puse a ejercer el desconcertante oficio de exiliado: conocer, aprender, admirar, transmitir, revelar y denunciar, estos últimos aprovechando las clases de la Universidad, los medios de comunicación y una docena de libros como 'Robaiyat de Omar Jayyam' (DVD ediciones, 2004), 'Kurdistán, el país inexistente' (Flor del viento, 2005), 'Irak, Afganistán e Irán, 40 respuestas al conflicto de Oriente Próximo' (Lengua de Trapo, 2007) y 'El Islam sin velo' (Bronce, 2009).

ENLACE RELACIONADO:

http://mapuenlalucha.blogspot.com/2015/01/especial-atentado-en-paris.html

martes, 13 de enero de 2015

Aaron Swartz: el joven que murió tratando de liberar el conocimiento académico del mundo

Fuente: El Ciudadano
El pasado 11 de enero de 2013 fue encontrado muerto en su departamento en Brooklyn, Nueva York, el joven Aaron Swartz, de 26 años, a quien no dudamos en considerar el primer mártir de la lucha por el Conocimiento Libre. Se dice que se quitó la vida ante las presiones del juicio al que estaba siendo sometido: si se le hallaba culpable en las trece acusaciones en su contra, estaría preso por hasta 50 años.
¿Cuál era el abominable crimen cometido por Swartz? ¿Homicidio? No. En Estados Unidos, una persona podría recibir apenas 10 años de cárcel si tiene un buen abogado. Seis años si es homicidio involuntario. ¿Robo de bancos? Veinte años. ¿Contaminar a otros con HIV intencionalmente? 10 años. ¿Vender esclavos? 20 años. ¿Amenazar al Presidente? Cinco años. ¿Ayudar a Al Qaeda a hacer una bomba atómica? 20 años. [1]
Swartz desarrolló un script (programa informático) que le permitió descargar 4,6 millones de documentos académicos y científicos, reseñas y publicaciones del sitio web Journal Storage(JSTOR), un sistema de archivo en línea de publicaciones académicas y universitarias al que se accede por suscripción. A Swartz no sólo se le acusa por descargar los contenidos, sino que temían que él intentara compartirlos en Internet de forma gratuita.
Sí: para el Imperialismo, una persona que descargara 4,6 millones de documentos científicos de las bases de datos de las universidades y planeara compartirlas en Internet, es más peligroso que un asesino o un ladrón de bancos. Hay que destacar, por cierto, que muchos de estos documentos estaban ya en el dominio público por tener más de 60 años de fallecido su autor; algunos datan del siglo XVIII.
Swartz es un desconocido para la revolución bolivariana. Pero era un luchador que buscaba que todo ese conocimiento que hacen académicos e investigadores, que queda represado en los muros de las grandes universidades o quedan restringidos en “papers” de revistas de investigación académica, pueda estar disponible para que millones de científicos y emprendedores de todo el mundo puedan poner la ciencia y la tecnología al servicio de los pueblos y no de las grandes transnacionales.
El muy joven Swartz con Lawrence Lessig
Él fue co-creador de algunos de los estándares de Internet que más usamos, como RSS; y parte del equipo que creó Reddit y otros portales web. Lawrence Lessig, el creador de Creative Commons, y Tim Berners-Lee, considerado el creador de Internet, eran sus amigos personales desde que tenía 14 años.
Swartz también fue autor del Manifiesto para la Guerrilla del Acceso Abierto, un documento que publicó en 2008, que muestra cuáles eran sus ideales:
¿Obligar a que académicos paguen dinero para leer el trabajo de sus colegas? ¿Digitalizar bibliotecas enteras pero solo permitir que la gente en Google las pueda leer? ¿Proveer artículos científicos a aquellos en las élites universitarias del primer mundo, pero no a niños en el sur del planeta? Es indignante e inaceptable. “Estoy de acuerdo”, muchos dicen, “pero ¿qué podemos hacer?” (…)
Necesitamos tomar la información, donde quiera que esté almacenada, hacer copias y compartirlas con el mundo. Necesitamos tomar cosas que ya no tienen derechos de autor y agregarlas al archivo. Necesitamos comprar bases de datos secretas y publicarlas en la web. Necesitamos descargar publicaciones científicas y subirlas a redes de intercambio de archivos. Necesitamos combatir en la Guerrilla del Acceso Abierto.
Con suficientes de nosotros, alrededor del mundo, no solo enviaremos un mensaje firme en contra de la privatización del conocimiento. Haremos que sea una cosa del pasado. (Fin de la cita)
El fiscal encargado del caso indicó que tenían que ser ejemplarizantes con él, para disuadir a cualquier otra persona de intentar hacer lo mismo. De allí que se le acusó de trece cargos y, si era hallado culpable, hubiera podido ser condenado a 50 años de prisión y hasta 4 millones de dólares en multas.
Demasiado arriesgó Swartz, quien en ese momento estaba becado en Harvard y, de haber seguido el estilo de vida de cualquier otro joven privilegiado de su edad, hoy sería un brillante ejecutivo que ganaría cientos de miles de dólares al año en una gran corporación capitalista. Pero escogió otro camino y el sistema político, económico y judicial estadounidense quería destruir su vida por unas “peligrosas descargas” de las cuales él ni siquiera se estaba beneficiando económicamente.
En julio de 2011 el Servicio Secreto estadounidense y el FBI lo arrestaron. Tuvo que pagar 100 mil dólares en fianzas y, en 2013, iba a comenzar el juicio. Pero a pesar de eso, Swartz se involucró fuertemente en la política: fue un activo luchador contra las leyes que querían limitar Internet en Estados Unidos, como la Ley SOPA y la Ley PIPA, y su lucha tuvo un papel decisivo para que no se aprobaran. Frecuentemente fue entrevistado en el canal Russia Today (RT) donde daba sus visiones sobre el mundo y por qué estas leyes, de haberse aprobado, hubieran destruido el sueño de una Internet libre y para todos.
Swartz fue hallado muerto en su apartamento en Brooklyn el 11 de enero de 2013. Murió 7 semanas antes que otro luchador por el conocimiento libre: el gran Hugo Chávez. Se dice que Swartz se suicidó por las presiones del juicio… pero si ustedes ven el documental sobre su vida, “The Internet’s Own Boy” (está en YouTube), tal vez concluyan que eso no es muy probable.
Swartz y Venezuela
Para algunos, este es “un problema de nerds gringos”: un asunto de poca importancia para los habitantes de un país que tiene problemas mucho más graves: rentismo, poca producción local, necesidad de importar productos masivamente en medio de una aguda caída de los precios del petróleo, nuestro principal producto de exportación. Además, sufrimos de contrabando, bachaqueo, escasez, colas, guarimbas, desestabilización, delincuencia e intentos de golpe de Estado. ¿A quién carrizo le importa lo que pase con unos nerds en Estados Unidos? ¿No tienen problemas más importantes de qué preocuparse?
Sin embargo, las personas que quieren producir, que quieren iniciar nuevos emprendimientos para reducir la dependencia de Venezuela a importaciones extranjeras, con frecuencia necesitan maquinarias y conocimientos. Y estos conocimientos frecuentemente están fuera de nuestro alcance.
En Venezuela tenemos decenas de universidades e institutos de investigación pagados por el Estado, como la Universidad Central de Venezuela (UCV), la Universidad Simón Bolívar (USB), la Universidad de Los Andes (ULA) y el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), que deberían estar generando el conocimiento para poder producir todos los alimentos, medicinas y productos de primera necesidad que requieren los venezolanos. El presupuesto de la UCV y del IVIC superan el de numerosas alcaldías y algunos estados venezolanos.
¿Qué ocurre con el conocimiento que ellos generan? Parte de la respuesta está en un completísimo documento hecho por el “Equipo de trabajo para la transformación científica nacional” y publicado en diciembre en Aporrea [2], que explica algunas cosas que ocurren dentro del IVIC y de las universidades públicas. Leemos allí:
La manera tradicional de medir la producción científica es a través de la publicación de documentos científicos, es decir, el paperEl éxito de un investigador se mide por el número de citaciones que tienen sus publicaciones, o por el número de publicaciones en revistas de alto impacto internacional, que gozan del reconocimiento y prestigio de la comunidad científica.
Así, en el IVIC uno de los principales métodos de evaluación a los investigadores es la publicación de papers en revistas de reconocido prestigio internacional, las horas de clase, la socialización del conocimiento en universidades y liceos, incluso la publicación de libros, poco peso o relevancia tienen al momento de evaluar al personal científico. A esto debemos añadir que tal método de evaluación no está reflejado ni en la actual Ley del IVIC, ni en su reglamento, ni en ningún documento público.
Sepa usted estimado lector, que una vez el documento científico se publica en una revista científica “de alto impacto y prestigio internacional”, pasa a ser propiedad de la revista, casi siempre es así. Entonces, si un estudiante universitario, cualquier persona de a pie o incluso el Presidente de la República desea acceder a algún producto científico del IVIC, tiene tres vías posibles de hacerlo, 1) pagar la subscripción a la revista internacional, 2) pagar el artículo directamente (todo en dólares y los montos varían dependiendo de la revista), y 3) escribir directamente al autor de la publicación vía internet, y pedir el favor de que le envíe el documento -previa justificación, por supuesto-.
Entonces la contradicción surge porque el ejecutivo nacional está invirtiendo cuantiosas sumas de dinero para impulsar la investigación en el IVIC, pero la forma como esta se mide es a través de las publicaciones científicas “en revistas de alto impacto y prestigio internacional” -que además están en inglés-. Publicar en revistas nacionales o de América Latina es un acto menor, que no goza de prestigio ni de reconocimiento. Ahora bien, la contradicción surge porque esta considerable inversión del ejecutivo es para desarrollar la investigación, teniendo como eje fundamental la resolución de problemas concretos y la socialización y democratización del conocimiento, mientras que los investigadores del IVIC utilizan el recurso público para producir conocimiento que termina, en buena medida, privatizado en manos de revistas internacionales, y a cambio, el investigador que publica en este tipo de revistas goza del reconocimiento de sus pares, y a mayor número de citaciones mayor capital científico y prestigio, aunque los estudiantes del país o la gente común interesada en una determinada materia ni se entere de que tal publicación existió, ¿No le parece a Usted, contradictoria esta situación? (Fin de la cita)
Efectivamente, los miles de millones de bolívares que el Estado venezolano invierte en universidades y centros de investigación para que generen conocimiento, muchas veces causa que ese conocimiento termine siendo propiedad de prestigiosas revistas científicas extranjeras, y no llega a las manos del pueblo venezolano, que es el que pagó esas investigaciones. JSTOR, el sitio de donde Aaron Swartz descargó 4,6 millones de papers, es una base de datos que agrupa a muchísimas de esas “journals”, así como papers de diferentes universidades del mundo.
Un científico o un profesor universitario que haya realizado una investigación para una universidad pública o un instituto de investigación como el IVIC, y desea publicarla comopaper en una prestigiosa revista científica extranjera -lo que le dará más prestigio y puntos para su ascenso- debe ceder los derechos de autor a dicha revista, aún cuando fue el Estado venezolano el que le patrocinó su investigación.
Ni JSTOR ni la gran mayoría de esas revistas científicas o “journals” suministran acceso gratuito a los documentos que ellas poseen. Hay que pagar una suscripción electrónica, o bien pagar por documento individual una buena cantidad de dólares (entre $15 y $60 dependiendo del sitio web). Lo que significa tener tarjeta de crédito y, en el caso venezolano, tener cupo electrónico en Cadivi/Cencoex, y ligar que los 300 dólares anuales sean suficientes [ver nota 1].
Aaron Swartz, desde los Estados Unidos, estaba muy consciente de esto. En una conferencia impartida a jóvenes del MIT, señaló que “por ser ustedes estudiantes de una gran universidad norteamericana, asumo que tienen acceso a una gran variedad de documentos académicos. Prácticamente cada universidad de EEUU paga estas tasas de licencias a organizaciones como JSTOR para tener acceso a documentos académicos que el resto del mundo no puede leer”.

Continuó Swartz: “Estas tarifas de licencias son tan grandes, que gente que está estudiando en otros países, como la India, no tienen ningún tipo de acceso a estos documentos. Se les ha bloqueado el acceso a todo nuestro legado científico. Muchos de estos artículos académicos datan del siglo de las luces (siglo XVIII, los años 1700). Cada vez que alguien ha escrito un artículo científico, éste fue escaneado, digitalizado y colocado en estas colecciones. Ese es un legado que ha llegado a nosotros por la historia de gente haciendo trabajos interesantes, la historia de los científicos. Es un legado que debe pertenecer a nosotros como iguales, como personas, pero por el contrario, fue bloqueado por un grupo de corporaciones con ánimos de lucro que luego intentan sacar la máxima ganancia de ello”.
El artículo de Aporrea antes mencionado coincide, y añade que nosotros no estamos bloqueados únicamente de los papers hechos en universidades estadounidenses o europeas, sino también de muchos papers hechos en nuestras propias universidades públicas venezolanas: “El problema radica en que tal publicación (los papers) se hace con dinero de los venezolanos y ni la gente de a pie, ni los estudiantes venezolanos que son la juventud llamada a asumir las futuras riendas del país, ni siquiera las universidades (a menos que tengan subscripción a las revistas) tienen acceso libre y directo a ese conocimiento. En pleno siglo XXI, esto es inadmisible en el contexto venezolano, mas aún en el de América Latina”.
Swartz, quien entonces tenía una beca en Harvard, decidió ir del dicho al hecho. Entró al Massachussets Institute of Technology (MIT) y dejó una laptop con un disco duro externo escondida en un cuarto de redes informáticas, para aprovechar su enorme velocidad de acceso. La laptop ejecutó el script que él había programado, y por algunos días estuvo descargando millones de documentos de JSTOR. Lamentablemente Swartz fue descubierto y apresado por el Servicio Secreto estadounidense, que tras los atentados del 11 de Septiembre y gracias a la Ley Patriota aprobada por George W. Bush, se involucraba en estos casos de “ciberterrorismo”.
“Para Aaron, la programación de computadores es magia. Puedes lograr cosas que una persona normal no podría si no es capaz de programar. Entonces, si tienes poderes mágicos, ¿los usarás para el bien, o para hacer montañas de dinero?”, se preguntaba Ben Swartz, hermano de Aaron, hablando sobre su vida en el famoso documental “The Internet’s Own Boy”, que recomiendo a todos ver [3].
Venezuela y el Conocimiento Libre
Hoy, en Venezuela, la Comisión de Ciencia y Tecnología del Parlamento venezolano, que cuenta con diputados como Betty Crocquer y el profesor universitario Guido Ochoa, están debatiendo proyectos de leyes como la del Acceso al Conocimiento Libre y la del IVIC, que siguen el mismo espíritu de Aaron Swartz: el libre acceso a los conocimientos científicos, en particular cuando se trata de investigaciones pagadas y financiadas por el Estado venezolano con el dinero de todos. Proyectos que cuentan con el apoyo de numerosos movimientos de software libre, conocimiento libre y cultura libre.
Desde el colectivo Conocimiento Libre para el Socialismo (Colibris), al cual pertenezco, les dimos nuestro apoyo y enviamos en noviembre un documento a dicha comisión para enriquecer su propuesta. Pedimos, básicamente:
  • Que el material creado por el Estado, o con fondos provenientes del Estado, sea considerado Conocimiento Libre o Cultura Libre y sea colocado en Internet para su libre acceso, consulta y descarga, utilizándose una licencia Creative Commons BY-NC-SA o equivalente.
  • Que la Ley de Acceso al Conocimiento Libre (u otra que se redacte en el futuro) se aplique no sólo con textos científicos y académicos, sino que abarque también material cultural, incluyendo libros, audios, videos, música, películas y fotografías que hayan sido generadas con fondos públicos, colocándose en Internet para su libre acceso y descarga utilizándose una licencia Creative Commons BY-NC-SA o equivalente.
  • Que la Ley de Libre Acceso al Conocimiento (u otra que se redacte en el futuro) refuerce a la Ley de Infogobierno en el tema de la preservación de los archivos digitales de  las páginas web de los medios de comunicación del Estado, y de que los archivos de estas y otras páginas del Estado sean declarados de interés de la Nación y sean adecuadamente preservados por la Biblioteca Nacional de Venezuela, el Archivo General de la Nación u otros entes de importancia.
  • Que se continúe la discusión para la creación de una nueva legislación de derechos de autor, propiedad intelectual y propiedad industrial adaptada a la Constitución Bolivariana y a la nueva sociedad socialista, igualitaria, de justicia social y pleno acceso al conocimiento y la cultura que construye la Revolución Bolivariana
Además, consideramos valiosísimos los aportes que el Frente para la Liberación Tecnológica y otros movimientos de tecnologías libres y conocimiento libre han hecho en favor de estos proyectos de leyes.
La discusión debe continuar, pero no es sencilla. Las leyes de derechos de autor, propiedad industrial, patentes y propiedad intelectual en Venezuela y el mundo con frecuencia han sido impulsadas y patrocinadas por grandes corporaciones para proteger sus intereses, mas no lo de los los autores, compositores, investigadores, músicos ni mucho menos los de los países en desarrollo. Hacer cambios de fondo implica muchas veces luchar contra intereses salvaguardados por la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (Ompi), la Organización Mundial de Comercio (OMC) y numerosas empresas y organizaciones. A veces, algunos autores, científicos y músicos, creyendo estar defendiendo sus derechos, terminan sin querer defendiendo los de estas grandes multinacionales; les pedimos reflexionar y sumarse a nuestra lucha.
Sin duda que no es una discusión fácil ni es una lucha en la que debamos estar solos, ni como movimientos sociales, ni como países. En algún momento habrá que abandonar la Ompi y la OMC, y crear nuevas organizaciones que defiendan los derechos de nuestros pueblos y no los de grandes corporaciones.
Pero la lucha de Aaron Swartz demuestra que millones de activistas alrededor del mundo están conscientes de la necesidad de esta lucha, que sólo necesitamos organizarnos, conocernos y actuar juntos, convenciendo a los gobiernos progresistas y revolucionarios de la necesidad de esta lucha.
¡Que viva Aaron Swartz!
Referencias
Nota 1: Hay que reconocer, sin embargo, que las controversias por el caso Swartz hicieron que JSTOR cambiara algunas de sus políticas: desde septiembre de 2011 permite el acceso gratuito a papers en dominio público, y desde 2012 también permite “leer” (más no imprimir o descargar) hasta tres papers quincenales de unas 1.200 journals a quienes se registren gratuitamente. JSTOR también retiró todos los cargos contra Swartz, pero la Fiscalía decidió abrir un caso por su cuenta y ensañarse con el joven debido a la “peligrosidad” de su actitud.