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sábado, 12 de julio de 2014

ESTUDIANTES Y PROFESORES DE LA U. CATÓLICA ASESINADOS O DESAPARECIDOS POR PINOCHET

LIBRO RECUERDA A ESTUDIANTES Y PROFESORES DE LA U. CATÓLICA ASESINADOS O DESAPARECIDOS POR PINOCHET

Una treintena de estudiantes, graduados y profesores jóvenes de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), que la dictadura de Pinochet (1973-1990) asesinó o hizo desaparecer por sus ideas políticas, fueron rescatados del olvido 37 años después en el libro Una luz sobre la sombra: detenidos desaparecidos y asesinados de la Pontificia Universidad Católica de Chile, editado por el Colectivo Memoria PUC, integrado por una quincena de ex estudiantes sobrevivientes de la peor tragedia del siglo 20 en los celebrados 200 años de historia política de esta nación gobernada de nuevo por las mismas fuerzas que derrocaron a Salvador Allende e instalaron la dictadura.

Una luz sobre la sombra... será presentado el miércoles 6 de octubre, a las 19 horas, en el aula magna del campus San Joaquín de la UC por el académico Gabriel Salazar, Premio Nacional de Historia y ex profesor de esa casa de estudios; Joaquín Walker, actual presidente de la Federación de Estudiantes de esa casa de estudios (Feuc); y Fernando Castillo Velasco, de 90, rector de la PUC en los años 60/70. El texto de 180 páginas refleja una investigación del equipo editor y de la periodista y escritora Nancy Guzmán, con prólogo del historiador Salazar y diseño gráfico y portada de José Bórquez. El libro tiene un rasgo atípico en el negocio editorial contemporáneo: en vez de invocar la propiedad intelectual y prohibir/amenazar, autoriza su reproducción por cualquier medio con la única condición de citar la fuente.

Entre las víctimas se encuentran talentosos jóvenes, como las (os) periodistas Diana Arón y Eduardo Jara, la incipiente cinematografista Carmen Bueno y su pareja documentalista Jorge Hernán Müller Silva -cámara de La batalla de Chile--, el estudiante de ingeniería Allan Bruce, el profesor de inglés Alejandro Ávalos, el pedagogo y ex sacerdote Omar Venturelli y otras vidas truncadas. El ex fiscal del ejército Alfonso Podlech, abogado y terrateniente anticomunista que envío a la muerte a Venturelli y a decenas de personas en la Araucanía-Temuco, hoy se encuentra preso en Italia desde 2006, juzgado por un tribunal que investiga el asesinato de éste y otros ciudadanos de origen italiano ultimados en Chile, Argentina y Uruguay. 

Cinco víctimas --Ismael Chávez, María Teresa Eltit, Ángel Guerrero, Samuel Lazo y Ernesto Ríos-- estudiaban en el Departamento Universitario Obrero Campesino (DUOC), que nació en 1968, con la Reforma Universitaria y el primer rector laico de la PUC, Castillo Velasco, para dar educación gratuita a hijos de obreros y campesinos, tal como otros programas de las universidades de Chile, Técnica del Estado y Federico Santa María dirigidos a trabajadores y alumnos pobres que recibían formación en carreras técnicas de alto nivel. Al año de fundarse, el DUOC tenía 475 alumnos y siguió creciendo, pero hoy la educación debe pagarse.



Entre las víctimas figuran también Eugenio Ruiz Tagle-Orrego, ingeniero civil y militante del Mapu, pariente del ex presidente y actual senador demócrata cristiano Eduardo Frei R-T, quien perdió las elecciones ante Sebastián Piñera. Sus ideas políticas condujeron a todas las víctimas de la Católica a militar o simpatizar con los diferentes partidos y movimientos que caracterizaron la diversidad política de la época que marcaron la presidencia de Salvador Allende (1970-1973) y el ascenso de las luchas sociales en Chile en la década del 60.

Según el orden alfabético de sus apellidos, el libro rinde tributo a la memoria de Diana Frida Arón Svigilsky, Alejandro Ávalos Davidson, Jenny del Carmen Barra Rosales, Leopoldo Raúl Benítez Herrera, Patricio Biedma Schadewaldet, Alan Roberto Bruce Catalán, Carmen Cecilia Bueno Cifuentes, Mauricio Jean Carrasco Valdivia, María Teresa Eltit Contreras, Ismael Darío Chávez Lobos, Ángel Gabriel Guerrero Carrillo, Ignacio Orlando González Espinoza, Luis Enrique González González, José Eduardo Jara Aravena, Juan Alberto Leiva Vargas, José Patricio del Carmen León Gálvez, Samuel del Tránsito Lazo Maldonado, Enrique López Olmedo, Víctor Eduardo Oliva Troncoso, Jaime Ignacio Ossa Galdámez, Ernesto Igor Ríos Céspedes, Alicia Viviana Ríos Crocco, Juan Carlos Rodríguez Araya, Eugenio Ruiz Tagle Orrego, Enrique Antonio Saavedra González, Jilberto Patricio Urbina Chamorro, Omar Roberto Venturelli Leonelli y Héctor Patricio Vergara Doxrud.




De las víctimas, 5 pertenecieron al Mapu, 2 al PC, 1 al partido Socialista, 18 al MIR y 3 no registran militancia, como Ernesto Ríos, de 18 años, muerto en 1986 de un balazo en el cráneo disparado desde un helicóptero durante una protesta popular. También hay tres extranjeros, como el sociólogo Enrique López Olmedo nacido en España y el arquitecto Patricio Biedma, nacido en Buenos Aires, quien terminó sus estudios en la Católica y se quedó a vivir y trabajar en Chile, tras huir de la dictadura argentina de Juan Carlos Onganía. Su asesinato secreto, al igual que la desaparición de otras 118 personas, fue enmascarado por la Operación Colombo del Plan Cóndor, con el montaje periodístico sobre un falso enfrentamiento "en las pampas argentinas" en que murieron 119 supuestos refugiados que huían de Chile. Esta colosal mentira fabricada por los diarios de las cadenas El Mercurio, La Tercera y otros grandes medios, con la complicidad de ciertos periodistas de la época, también es conocida como el caso de "Los 119" .

Otro caso terrorífico sesgó la vida del joven boliviano Enrique Saavedra, 18, quien jamás mostró ningún interés por la política. Sólo viajó a Chile para formarse como ingeniero comercial en la Católica, que ya había adquirido prestigio internacional como una suerte de sucursal de las teorías neoliberales que impartía la escuela de economía de la universidad de Chicago. Alcanzó a aprobar el primer semestre en 1973 y con su primo Ramiro Carlos González enfrentaban la aventura de vivir solos en un hotel céntrico de la capital chilena. Cuatro días después del golpe salieron a caminar por las calles, a curiosear y comprar alimentos tras el prolongado toque de queda implantado el día del golpe, 11 de septiembre de 1973. Jamás regresaron al hotel, nunca más se supo de ellos. No aparecieron sus cadáveres, ni hubo causa judicial. Nada. Pasaron al olvido como si nunca hubieran existido.

La única explicación de esta desaparición es la fobia racista contra todos los extranjeros estandarizada por los militares como pilar ideológico del golpe contra Allende "para defender a la patria amenazada por el comunismo internacional". Las fantasías castrenses pregonaban el mito de un ejército secreto de 10.000 checoslovacos, húngaros, cubanos, etc., y toda clase de "comunistas" empeñados en dominar el país. Cualquier latinoamericano sospechoso de "tropical" o que hablara de manera distinta al chileno se convirtió tras el golpe en un peligroso "comunista cubano", aunque fuera brasilero o centroamericano, y si era negro, peor.

Por lo demás, desde la expansión territorial chilena con la guerra de 1879, los bolivianos siempre han padecido la xenofobia racista propagada por la clase propietaria bicentenaria, que hoy se vuelca masivamente en el odio casi generalizado contra los trabajadores inmigrantes peruanos y de cualquier otro origen que llegan a un Chile supuestamente próspero en busca de mejores horizontes.

Empatía PUC-dictadura
La UC, que también se llama Pontificia porque pertenece al Vaticano, fue un importante soporte ideológico y teórico de los militares. La universidad jamás mostró interés en rescatar la memoria de estas víctimas de la casa de estudios, en contradicción con el innegable esfuerzo de 17 años de la jerarquía católica por "dar voz a quienes no la tienen" defendiendo los derechos humanos de las víctimas de la dictadura (1973-1990) a través de la Vicaría de la Solidaridad. La facultad de economía de la PUC importó en los ‘60 las nuevas teorías político-económicas acuñadas por Milton Friedman en la Universidad de Chicago, que del debate académico pasaron a implantarse por la fuerza en Chile sobre un pueblo incapaz de defenderse a causa de la feroz represión castrense, en el primer experimento neoliberal de la historia contemporánea en todo el planeta. 

Muchos académicos de la facultad de economía de la PUC se convirtieron en millonarios, ministros y altos cuadros del aparato económico-financiero del estado, que bajo la dictadura militar privatizó todas las empresas públicas, incluida la línea aérea LAN, que al cabo de los años terminó en manos de Sebastián Piñera. El mayor aporte teórico de esos ingenieros comerciales fue un pesado texto fundamentalista de teoría económica apodado "El Ladrillo", que se convirtió en el catecismo neoliberal de la dictadura.



En el ámbito jurídico, el académico de derecha Jaime Guzmán, ideólogo del régimen militar, muy cercano a Pinochet y profesor de derecho de la Católica, fue uno de los forjadores de la constitución impuesta por la dictadura en 1980, después de gobernar 7 años sin ninguna carta fundamental. Esta constitución sigue vigente en Chile con el maquillaje de varias modificaciones que más bien legitimaron y eternizan una carta que satisface los intereses de la clase política actual. Algunos profesores, como el abogado y ex senador UDI Carlos Bombal, incluso ayudaron a la DINA a capturar y torturar a sus colegas y alumnos de ideología izquierdista. 

"Son conocidos los casos del abogado Carlos Bombal, que ayudó a la DINA en la detención de Alejandro Ávalos Davidson, [de] Andrés Terrisse, quien habría participado en interrogatorios a detenidos de la Universidad Católica , y el de la enfermera egresada de esta casa de estudios María Eliana Bolumburú Taboada, que fue conocida en la DINA como la ‘Reina del Pentotal' por ser quien lo inyectaba a los detenidos antes de ser subidos al helicóptero que los lanzaba al mar", cita un párrafo del libro (pág. 24).

Manto de silencio
"Durante más de 37 años de silencio oficial se apoderó de la memoria de quienes dejaron sus vidas por un Chile mejor; ellos eran estudiantes, académicos y trabajadores de la Pontificia UC ", anunció el periodista Carlos Antonio Vergara, en una conferencia de prensa convocada para promover la presentación del libro. "Se rompe un silencio de 37 años sobre una treintena de personas que luchó por la justicia social y los cambios legítimos, pero fueron víctimas de una represión brutal", dijo el historiador Gabriel Salazar. "Esto no sólo es un recuerdo, también es un mensaje al futuro", añadió el académico, "para que la gente de la misma generación y nuevos dirigentes sepan que también antes hubo movilización de los estudiantes por sus ideales".

"Pretendemos dejar una huella, después que se tendió un manto oscuro y nadie dijo nada", afirmó el ex estudiante Luis Aguilar, uno de los promotores del libro, hoy ingeniero civil. Relató que en 1993 se instaló una placa recordatoria en la cafetería de la escuela de sociología, pero al parecer el grabado resultó molesto porque desapareció de manera misteriosa, nadie sabe cuándo, por qué, ni quién la retiró. En 2007 hubo una misa y eso fue todo... "Esta es la primera vez que se reivindica seriamente la memoria de nuestros compañeros, que junto a nosotros protagonizaron la reforma universitaria de 1967" , dijo el ex estudiante Sergio Requena Rueda, hoy ingeniero civil residente en Inglaterra. 

" La Universidad Católica se abre con este reconocimiento y rescate del olvido de nuestros compañeros del pasado que están en nuestro recuerdo con afecto y cariño", dijo Joaquín Walker, presidente de la Feuc, en la conferencia de prensa realizada en la sede de la casa central. El apoyo de la federación estudiantil resultó clave para lograr que la presentación de Una luz sobre la sombra se realice en un recinto de la propia PUC. 

"¡El Mercurio miente!"
El movimiento estudiantil, que en 1967 se tomó la casa central de la PUC para impulsar la reforma universitaria antes que el "mayo francés de 1968" , concitó la ira de los conservadores de la época y en respuesta a los ataques de la gran prensa instaló en el frontis del histórico edificio principal un memorable lienzo gigante con la frase "¡El Mercurio miente!", que conserva plena vigencia casi 40 años después. 

La reforma universitaria, impulsada por jóvenes católicos, en su mayoría demócrata cristianos que terminaron rompiendo con su partido original, cuando Castillo Velasco era el rector de la PUC, dio origen en 1968 al Movimiento 11 de Agosto, que fue el primer embrión del futuro partido izquierdista Mapu (Movimiento de Acción Popular Unitaria), que a pesar de su origen cristiano se declaró marxista y apoyó decididamente al gobierno de Salvador Allende (1970-1973). Cinco de las víctimas rescatadas por el libro pertenecieron al Mapu.

Una vez instalada la "democracia negociada" que sustituyó a la dictadura, parte del Mapu se incorporó al partido Por la Democracia (PPD), en tanto el grueso se fundió con el PS, pero conservó cierta identidad como fracción influyente en la conducción de ese partido durante los 20 años de gobiernos post Pinochet, pero abrazando la ideología socialdemócrata neoliberal adoptada por la mayoría de los partidos "socialistas" del mundo. El Mapu fue la primera cuna política de destacados ministros, jefes políticos, legisladores y altos funcionarios de dos décadas de gobiernos de la coalición Concertación de Partidos por la Democracia.

"Yo fui miembro del consejo superior de la universidad, elegido dos veces por los estudiantes", recordó el ingeniero Marcelo Duhalde, quien hoy reside en París y viajó a la presentación del libro, al igual que Héctor Vásquez, otro ingeniero, ex estudiante de la Católica y hoy residente en Francia, también del equipo productor del libro. La reforma universitaria, que después la dictadura hizo polvo, conquistó una representación estudiantil de 20% en el consejo universitario, que observó 75% para los docentes y 5% para los trabajadores no académicos, recordó Duhalde.

La PUC ha sido históricamente la cuna formadora de la gran mayoría de la clase política de las dos facciones de la derecha conservadora que hoy gobiernan Chile con Sebastián Piñera, la alianza UDI y RN. Casi todos los ministros y altos funcionarios del actual gobierno se formaron en las aulas de la PUC y después cursaron los clásicos postgrados en las universidades más emblemáticas del capitalismo estadounidense, Harvard, Yale, Chicago y otras. Hoy la PUC compite con nuevas y numerosas universidades privadas creadas en Chile para formar en el dogma neoliberal a los futuros cuadros del capitalismo salvaje, en un país donde también se paga la educación superior impartida por las escasas "universidades públicas" que sobreviven con un magro presupuesto fiscal.



Fuente: JusticiaSi,CorrupcionNo

Fondo Documental Eugenio Ruiz-Tagle Orrego (Flacso)

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Latinoamérica

Rescate histórico de Publicaciones Clandestinas

Portar uno de estos periódicos podía significar la detención, la tortura o hasta un pasaje a la muerte. Hacerlos o imprimirlos era un desafío mayor. Son miles de números diferentes de El Rebelde, El Siglo, Unidad Antifascista, en los que se puede rastrear el pensamiento de las catacumbas. Desde mañana, estarán disponibles en Internet. 

Por J.O.J.

Fuente: La Nacion, Santiago, Chile, Domingo 8 de junio de 2003

El tamaño de las 15 fotografías es de 4 centímetros de ancho por 5 de alto. No hay ningún rostro. Es el texto completo en hojas de oficio del acta de la reunión de la Unidad Popular (UP), del 14 al 17 de octubre de 1975, en Londres. Asistieron Volodia Teitelboim y Rodrigo Rojas, por el PC; Adonis Sepúlveda, por el PS; Anselmo Sule y Benjamín Teplisky, por el PR; Bosco Parra por la IC; Oscar Guillermo Garretón, por el Mapu, y Jaime Gazmuri con José Miguel Insulza por el Mapu-OC.
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En los medios autorizados en Chile no hay información de esta "cumbre" de los más acérrimos opositores -enemigos, al uso oficial de entonces-. Alguien trajo el microfilme o las fotografías. Y los militantes del gobierno derrocado en septiembre de 1973 pudieron informarse.
El documento, que se leyó con el corazón con miedo y con lupa -por partida doble-, es uno entre los miles de boletines periódicos o resoluciones partidarias que -con sus diferentes formatos y calidades- sirvieron para que la política sobreviviera en la clandestinidad.
Desde mañana, como parte del Fondo Documental Eugenio Ruiz -Tagle Orrego, estará al alcance de todos en el sitio de Internet de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). El Fondo fue creado a instancias del cientista político Augusto Varas, quien aportó muchos de los poco más de dos mil documentos iniciales. El financiamiento es de la Fundación Ford.
Francisco Rojas, director de Flacso, argumenta que cada uno de los textos es valioso en sí mismo y como parte de las diferentes fases de la oposición a Pinochet. "Son invaluables para preguntarnos y aprender por qué los pensamos o qué pensamos en ese momento. Por qué con una información muy fragmentaria pensamos y se tomaron las decisiones que se tomaron, que tuvieron consecuencias personales y para el país".
Para contribuir a esto, hasta ahora se ha reunido la colección completa de El Rebelde en la Clandestinidad, del MIR; Unidad y Lucha, del PS; Principios, del PC; la casi totalidad de los boletines de la Agencia Informativa de la Resistencia (AIR), A La Moneda, del Mapu, y cientos de panfletos y boletines inorgánicos.
También están los primeras declaraciones partidarias post golpe; instructivos para la vida clandestina; las conclusiones de plenos y congresos en la ilegalidad-o en el exilio-, y cartas entre dirigentes. Destacan los esfuerzos para recrear la UP entre 1974 y 1979; el intercambio de análisis sobre cómo caracterizar a la dictadura de Pinochet (la mítica discusión entre "bonapartistas" y "gorilistas"). Además, se puede seguir con minuciosidad la renovación del socialismo y su fragmentación. O sea, el sigiloso pensamiento de la vocación de izquierda mientras la vida pendía de un hilo.
La historiadora Carolina Torrejón, coordinadora del Fondo Documental, ha encabezado el proceso de clasificación de los documentos. Dice que sólo con esta tarea ya es posible afirmar que a fines de 1975 las diversas izquierdas "valorizan la democracia más allá de los apellidos con que se le motejaba a fines de los ‘60, o cómo a partir de 1979 las palabras ‘consenso’ y ‘convergencia’ orientan la discusión".
"Hay instructivos de clandestinidad -cuenta Torrejón- que muestran cierta candidez para enfrentar la represión. El 10 de marzo de 1975, en una carta a la dirección del Mapu-OC, Andrés Pascal Allende, líder del MIR, firmó sobre su nombre completo y anotó entre paréntesis ‘desde ahora Cristóbal"..
La historiadora agrega una dimensión al debate actual sobre las violaciones de los derechos humanos: 
"Al recorrer estos papeles e imágenes estamos ante los militantes de agrupaciones de izquierda no en su calidad de víctimas, no bajo el horror y la muerte, sino ante sus vidas, sus logros y luchas. Esto pensaban, de esta manera explicaban el mundo".

Unidad y Lucha.

Uno de los redactores jefe de Unidad y Lucha (1974-1984), del PS, refresca su labor en la clandestinidad. Se trabajaba en un proceso de tres fases compartimentadas: recolección de información y redacción; impresión y distribución.
Los tres primeros números fueron redactados por Carlos Lorca, ex diputado y ex secretario general de las Juventudes Socialistas, detenido en junio de 1975 por la DINA y visto con vida por última vez al mes siguiente en Villa Grimaldi. Tenía 30 años de edad.
En marzo de 1974, cuando salió el primer ejemplar, Lorca -siquiatra de profesión-, hizo una caracterización de los primeros seis meses de la dictadura, que sentó las bases de la discusión sobre el tipo de régimen y cómo enfrentarlo.
Uno de los colaboradores del último número que Lorca dirigió fue nombrado encargado de comunicaciones del PS y reclutó a quienes tomaron su relevo; entre ellos, al nuevo redactor jefe.
Este recuerda que los agentes represivos interceptaron la distribución de una edición y apresaron a todos los encargados, con su sola excepción. Le salvó el hecho que los demás no sabían su real identidad. Durante seis meses estuvo "congelado" de sus afanes clandestinos, pero en ejercicio de su vida pública.
Para esta fase, se disponía de una red de periodistas que trabajaban en todos los medios autorizados, principalmente en El Mercurio, La Tercera, Las Ultimas Noticias, TVN, Canal 13 y Canal 11 -actual Chilevisión-, y las radios.
Estos relataban a cada uno de los tres integrantes de la célula de redacción las noticias que no se publicaban en sus medios. El redactor de Unidad y Lucha participaba, a su vez, en un encuentro con sus pares del PC y del Mapu, para optimizar la difusión y hacer más efectiva y menos riesgosas las etapas que faltaban.
Para la redacción se disponía de un periodista, un diagramador (en este caso un arquitecto), el impresor y el enlace con la dirección del partido. A diferencia de otras publicaciones, primó más un criterio periodístico que de control ideológico.
Listo el material, era enviado o recogido -dependiendo del nivel de riesgo- por el responsable de la impresión, cuyo único medio era un mimeógrafo. El tiraje -cerca de mil ejemplares- dependía de cómo estaba la mano represiva.
La fase final, de distribución local y para el exilio, estaba a cargo exclusivo de militantes, con métodos tan ingeniosos como el de un dueño de una distribuidora de huevos, que en medio de las cajas de los pedidos a domicilio incluía los boletines para continuar la cadena.
Pero uno de los actos de mayor audacia era dejarlo a nombre de algún periodista en los medios autorizados, para marcar presencia. "Muchas veces me tocó recibir mi propio trabajo clandestino de manos de uno de mis jefes para que viese si había algo de interés. En mi faceta pública podía leerlo sin correr peligro. Paradójico y emocionante".
Unidad y Lucha –evalúa su responsable- pudo dar cuenta desde una óptica socialista de los grandes cambios que introdujo la dictadura, especialmente en el campo económico, para que se tomaran decisiones con información lo más fidedigna posible. Por ejemplo, en el caso de la aplicación del Plan Cauas -la entrada en gloria y majestad de los "Chicago Boys"-, cuando las demás publicaciones clandestinas daban cuenta que de el régimen tenía más detractores que seguidores y que sería de corta vida, Unidad y Lucha apostó por su persistencia.

Unidad Antifascista.

Uno de los máximos responsables de las publicaciones clandestinas del Partido Comunista, a partir del golpe hasta mediados de los ‘80 -cuando debió exiliarse-, dice que la evolución de sus boletines da cuenta de la profundidad del desmantelamiento de las estructuras realizada por los militares. Recuerda: "Todas las medidas de resguardo de los medios técnicos previstas antes del 11 quedaron superadas".
El primer esfuerzo del PC en este ámbito fue concretar una red confiable de información propia y de las demás colectividades proscritas. "Cada uno sabía su rol específico, pero nada del de los demás. Por esto, de los primeros informes prácticamente no hay testimonio. En muchos casos se trataba de hojas mecanografiadas que buscaban elevar la moral partidaria, incluso con poemas –por cierto sin mucho valor literario- que dieron cuenta que se había al menos sobrevivido".
El paso siguiente, relata uno de los coordinadores de Liberación, órgano de las JJ.CC., fue reforzar el sentido de unidad y continuidad partidaria con la denuncia de los crímenes de la dictadura. "Pero teníamos que resolver problemas prácticos: cómo comprar la cantidad de papel y tinta suficientes sin levantar sospechas de nadie. La redacción se hacía en casa de simpatizantes o personas de buena voluntad que no levantaran sospechas".
Liberación circuló desde fines de 1973 hasta 1974, cuando la delación todavía campeaba. "Nos propusimos -continúa- desenmascarar las ‘fugas’ y ‘enfrentamientos’ con que se justificaron los asesinatos. Para eso se detallaban al máximo las circunstancias de cada hecho. Recuerdo especialmente el asesinato de cinco jóvenes en lo que ahora es la comuna de Cerro Navia, que fue anunciado por el régimen como un enfrentamiento. Hay una hermosa canción de Quilapayún inspirada en esta masacre".
La reunión de sus redactores comunistas no solía ser en torno a una mesa sino en largas caminatas por Santiago o, por ejemplo, en un colectivo, cuyo conductor era militante de la Izquierda Cristiana.
Reconstruida la estructura orgánica partidaria, se comenzó a editar Unidad Antifascista, cuyo título daba cuenta del objetivo comunista de aunar a todos los que estaban en contra de la dictadura, aunque hubiesen sido opositores de la UP. Al igual que en Unidad y Lucha, se contó con la ayuda de muchos profesionales que pudieron seguir trabajando en los medios, autorizados por las Fuerzas Armadas.
Unidad Antifascista se esforzó en mantener una periodicidad lo más rigurosa posible, que se complementaba con los programas radiales del exilio como Escucha Chile, de Radio Moscú. En algunos casos su tiraje llegó a los 2 mil 500 ejemplare, también mimeografiados, y se remarcó un mensaje de identificación con los padres de la Patria, para dar cuenta de la magnitud de lo que enfrentaba. Por ser un órgano oficial, su contenido tuvo supervisión política.
A fines de 1979, la dirección del PC decidió reeditar El Siglo, lo que conllevó un enorme desafío en la calidad de los contenidos y en los medios de reproducción. Uno de los trabajos más riesgosos, recuerda el editor de Unidad Antifascista fue recuperar el logotipo histórico e imprimir en papel de diario.

Cómo acceder a los textos.
El Fondo Documental Eugenio Ruiz-Tagle es un archivo especializado en la historia política chilena desde 1964 hasta 1989. Tiene todos los documentos en facsímiles digitales Se puede acceder a ellos y a su catálogo en el sitio de Internet http://www.flacso.cl.
Esta constituido por textos prácticamente inexistentes en archivos públicos. Recibe donaciones o pide que se facilite su registro digital.

Quién fue Eugenio Ruiz-Tagle.
Eugenio Ruiz-Tagle Orrego (casado, una hija), era militante del Mapu-OC. El 19 de octubre de 1973 fue ejecutado junto a otras 14 personas por integrantes de la Caravana de la Muerte, liderada por el general Sergio Arellano Stark.
Ruiz-Tagle tenía 26 años de edad y era gerente de la Industria Nacional de Cemento (Inacesa) en Antofagasta. Se presentó por su voluntad ante los jefes militares el 12 de septiembre de 1973. Estuvo preso en la base de Cerro Moreno y en la cárcel local, donde fue torturado.
Mientras estudió ingeniería, destacó por su liderazgo.
"Como dirigente buscó hablar del país desde la universidad, de las ideas fundamentales que recorrían a Chile: la justicia y la equidad", recuerda el director de Flacso, Francisco Rojas.




 

domingo, 6 de julio de 2014

LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN, ¿UNA ANCIANA MORIBUNDA?

Este artículo nos invita a la reflexión.
Creo que para nosotr«s no se trata de establecer si el Presidente del CELAM miente, sino de diagnosticar (desde el mundo popular) si hay factores que hacen que la Teología de la Liberación esté en crisis. Que digamos qué signos de vitalidad presenta la TL, qué situaciones se han vivido en los últimos 20 ó 30 años que nos demuestren que esta línea de pensamiento-acción está en crecimiento, como toda fuerza viva.
Es cierto que hay una crisis de visibilidad en la Iglesia popular. En nuestro país, sólo conocemos de ella a través de algunos rituales de memoria: Via Crucis en Viernes Santo, Misa de Joan Alsina y unas pocas conmemoraciones más; algunas publicaciones virtuales como esta misma.
Es cierto que ha disminuido el número de agentes pastorales en ejercicio pleno, que comparten la TL como forma inspiradora de fe y vida. ¿Hay suficiente relevo frente al retiro o la pascua de nuestr«s antigu«s conductor«s? Pero ello es consecuencia de la crisis de vocaciones que es transversal a toda la Iglesia.
Frente al auge del evangelismo (financiado por el imperialismo), ¿qué ofrece la Iglesia Popular?
Cuando hay situaciones escandalosas (como el maltrato y pésima remuneración de la Fundación Hogar de Cristo frente a sus trabajador«s, obligad«s a deponer su huelga), ¿qué queda como conclusión?
Es comprensible que se produzca la laicización de l«s activistas cristian«s. Es más, es conveniente que ést«s entreguen sus fuerzas en otros ambientes, como la política popular, el activismo social, ambiental, su identidad con sus territorios y pueblos de origen. Pero sin abandonar el campo de la fe revolucionaria.
También hay que destacar que para no poc«s de nosotr«s, esta fe es la que sostiene el quehacer en un mundo tan adverso. Que hay una forma de hacer política con espiritualidad, donde no todo es conveniencia personal, no todo puede ser “políticamente correcto”, porque hay una ética y unos valores que nos obligan en conciencia.
Si Aguiar cree necesario haya una "teología de la liberación con una base bíblico espiritual", ello no es incorrecto en el fondo, pero esta corriente siempre ha existido en la TL. No se crea que ésta no está inspirada en el Evangelio, comúnmente citado por esta teología. Pero también es correcto que esta línea puede y debe ser acentuada, en respaldo de la acción y del pensamiento.

Por último, el declarar muerta a una institución transformadora parece ser una táctica comunicacional para hacernos creer que es así, para crear un hecho. Así han tratado de hacer con nuestro Movimiento (Ver: 45 años del MAPU. Akí estamos -  CONMEMORAMOS 45º ANIVERSARIO DEL MAPU).

No busquen entre los muertos al que está vivo.


Queridas y estimados Compañer@s
Un saludo Fraterno 
Les envío interesante artículo sobre la Teología de la Liberación, que puede servir para la reflexión personal y/o comunitaria. 
Fraternalmente. 
Isolemio Alejandro Toledo 
Forestal + I.C. 

LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN, ¿UNA ANCIANA MORIBUNDA?
JUAN JOSÉ TAMAYO

“Efectivamente, las figuras relevantes de la Teología de la Liberación (TL) son personas ancianas y, como tal, como la expresión de lo que fue, está muy está anciana, si no es que ya está muerta... Hoy en día no está más el tema de la teología de la liberación, que había sido planteada con una base sociológica que no cuadraba con la base teológica”.  

   No, no son afirmaciones estas de sectores lefebvristas, neoconservadores o integristas, ni de la Congregación para la Doctrina de la Fe, tan propensa a desacreditar las tendencias teológicas que no coinciden con la teología romana. Han sido pronunciadas por monseñor Carlos Aguiar Retes, todopoderoso presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), y difundidas por la Agencia Católica de Información ZENIT. Las ha hecho en un momento tan significativo como el encuentro del CELAM con el papa Francisco, cuando el Vaticano está dando muestras de acercamiento a dicha teología.

   Ante las críticas recibidas por tamaño desprecio hacia la TL, el propio arzobispo Aguiar ha querido matizarlas en unas declaraciones a Noticelam, pero, a mi juicio, se ha puesto más en evidencia su rechazo hacia dicha teología. Recuerda la existencia de una corriente basada “en el análisis marxista que llevó a una ideologización del mensaje evangélico” y cree necesario re-direccionarla a través del desarrollo de “una teología de la liberación con una base bíblico espiritual”. 

   ¿Qué revelan las primeras afirmaciones tan irrespetuosas en boca de un dignatario tan cualificado como mal encarado de la Iglesia católica, que se arroga la representación de varios cientos de millones de católicos del continente y las segundas declaraciones tan desenfocadas sobre la teología de la liberación: ignorancia, manipulación o, más sencillo todavía, confundir el deseo con la realidad? Fuere una cosa, otra, la tercera o las tres a la vez, me gustaría informar, siquiera someramente, al presidente del CELAM del estado actual de la Teología de la Liberación (TL), que hoy está muy lejos de la ancianidad y mucho más todavía de la muerte.

   La TL, nacida en América Latina a finales de la década de los sesenta del siglo pasado –apenas ha cumplido 45 años- es una de las corrientes más creativas del pensamiento cristiano nacidas en el Sur, lejos de los centros de poder político, económico y religioso, con señas de identidad y estatuto teológico propios. No es, por tanto, una sucursal de la teología elaborada en el Norte. Todo lo contrario: ha quebrado el norte-centrismo teológico, sea el moderno o el postmoderno, el europeo o el norteamericano. 

   Viene siendo objeto de sospecha desde sus orígenes, y muy especialmente durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto II. Ha recibido acusaciones de lo más gruesas e indemostrables como defender la violencia, ser una sucursal del marxismo, introducir la lucha de clases en la Iglesia, politizar partidistamente el cristianismo... Muchos de sus cultivadores han sido condenados, destituidos de sus cátedras y sus libros sometidos a una férrea censura. La más grave de las condenas -comparable a la del Syllabus del papa Pío IX contra el modernismo-, fue la llevada a cabo por la Instrucción sobre algunos aspectos de la Teología de la Liberación, de 1984, redactada por el cardenal Ratzinger cuando era presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe y ratificada por Juan Pablo II.

   Mas, a pesar de la persecución de que ha sido objeto, la TL no se ha rendido a la ortodoxia vaticana, ni ha renunciado a sus primeras intuiciones ni al principio-liberación, pero tampoco se ha quedado en la foto fija de sus orígenes, ya que no es una teología perenne, inmune a los cambios, ni de la razón pura, sino una teología de la razón práctica, histórica, in fieri, que se reformula y reconstruye en los nuevos procesos de liberación.

   Lo mismo que la TL en sus orígenes intentó responder a los desafíos sociales, económicos, religiosos, espirituales, culturales del continente latinoamericano, hoy sigue haciéndolo y se elabora a partir de los nuevos sujetos que están emergiendo y protagonizan los cambios estructurales en la sociedad y en las religiones: las mujeres doble o triplemente oprimidas por las dictadura del patriarcado, del capitalismo y del colonialismo en alianza, la Tierra, sometida a la depredación del sistema de desarrollo científico-técnico y económico voraz, el campesinado sin tierra, los pueblos indígenas y las comunidades afroamericanas, humilladas durante siglo de dominación imperial, las colectividades, cada vez más numerosas, excluidas por mor de la globalización neoliberal, las religiones otrora destruidas por el cristianismo imperial, las identidades estigmatizadas y perseguidas.

   Son todas ellas alteridades negadas que conforman los diferentes rostros de la pobreza y la marginación, a quienes la TL reconoce como sujetos activos, consciente de que se están empoderando y, desde su empoderamiento, contribuyen a la superación del racismo, el sexismo, el clasismo, la homofobia, así lideran la lucha contra los etno-cidios, geno-cidios y bio-cidios causados por el paradigma de desarrollo de la modernidad occidental.

   De aquí han surgido nuevas tendencias teológicas de la liberación, todas ellas contra-hegemónicas: teología feminista, indígena, afrodescendiente, campesina, ecológica, queer, teología del pluralismo religioso, de la diversidad sexual. Todo un mosaico de teologías y sabidurías que conforman el plural panorama de la TL, que no es una anciana moribunda, sino que sigue viva y activa intentando responder a los nuevos desafíos del continente latinoamericano.

   Hoy está presente en todo el Sur, pero también en los ámbitos de marginación del Norte y se ha hecho visible en el Foro Social Mundial, donde ha creado su propio espacio religioso alter-globalizador, el Foro Mundial de Teología y Liberación, que cuestiona las creencias crédulas, revoluciona las conciencias de los creyentes y no creyentes y pretende transformar sus prácticas alienantes en emancipatorias desde la convicción de que “Otra teología es posible” ¡y necesaria! en plena sintonía con la consigna de los Foros Sociales “Otra epistemología es posible!” y con las epistemologías del Sur que se están desarrollando en las diferentes disciplinas y saberes.

   Si monseñor Aguiar Retes quiere enterrar la teología de la liberación, debe saber que lo hará con una realidad viva, y eso es un delito mayor y más grave que el de considerarla anciana o muerta. ¡Qué lejos está el actual presidente del CELAM de los obispos que dijeron adiós al paradigma de la Iglesia conquistadora, colonial y desarrollista de la conquista e iniciaron el paradigma de la Iglesia de la liberación en la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Medellín en 1968! Estos pusieron las bases de la Iglesia de los pobres, que el papa Francisco quiere recuperar. Con sus declaraciones, monseñor Retes lo que hace es dinamitar dichas bases.

Juan José Tamayo es director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones “Ignacio Ellacuría” de la Universidad Carlos III. Sus libros más recientes son: La teología de la liberación en el nuevo escenario político y religioso (Tirant lo Blanch, 2010); Otra teología es posible. Pluralismo religioso, interculturalidad y feminismo (Barcelona, 2011); Invitación a la utopía. Ensayo histórico para tiempos de crisis (Trotta, Madrid, 2012); Cincuenta intelectuales para una conciencia crítica (Fragmenta, Barcelona, 2013).

    La pobreza, la exclusión y la desigualdad debilitan el funcionamiento democrático de la sociedad.

SI TU y YO NO LE HACEMOS LÍOS A LOS ABUSADORES... ¿¡ ENTONCES QUIEN ?!


Jesús fue ayer en el templo y ahora : "UN INDIGNADO"

Se nos va gente muy entrañable y necesaria. Pero esta es una carrera de relevos y ahora les toca a otr«s

Los cadáveres de 1973 siguen apareciendo: ellos son la evidencia del crimen y de una farsa: la asociación culpable de una falsa Justicia chilena

Los asesinados en dictadura siguen apareciendo y recuperan sus nombres: la colusión con el crimen de lesa humanidad es una vergüenza nacional. Pero quedan muchos desaparecidos y demasiados criminales de lesa humanidad sueltos y contentos.
Los nuevos hallazgos deben estimularnos a que en Chile se haga justicia y que no existan más "mecanismos legales" (como el creado en el gobierno del ex-presidente Lagos) para proteger a asesinos contra la humanidad.

José Venturelli

La noticia colocada en Google + por la antropóloga y activista de derechos humanos, Adriana Goñi, publicada en El Dínamo http://www.eldinamo.cl/2014/07/01/ddhh-identifican-osamentas-encontradas-en-antiguo-recinto-del-ejercito/ replantea una discusión que debe ser mantenida y renovada: los crímenes de lesa humanidad y la realidad chilena. Muestra la gravedad y problemas existentes para la construcción de nuestra Memoria Histórica.

Esto nos hace recordar lo que el sistema de la dictadura y los seudo-demócratas que han seguido en los gobiernos pretenden hacernos olvidar: los crímenes imprescriptibles de Chile, que pretenden aún esconder para mantener esta "exitosa experiencia económica-financiera" de marras que aplasta al país. Es decir, los crímenes de lesa humanidad, no se extinguen no se olvidan ni se legisla para declarar impunidad o esconder (¡¡como hizo el Presidente Ricardo Lagos al prohibir que la información de esos crímenes fuese proscrita por 50 años!!) Esta forma de colusión criminal se ha mantenido en los gobiernos que le han seguido.

Los criminales por asociación, en cuanto a impedir los juicios y pretender olvidarlos, son tan culpables como quienes cometieron esos crímenes. Lo que han hecho es un abuso de poder y una inmoralidad a la ética social.

Estos crímenes son la evidencia de la persistente ausencia, en Chile, de una democracia con visos de legitimidad. Quienes apoyan esos crímenes son asociados de esos delitos de lesa humanidad. Inmorales todos, y criminales por comisión al mantener una legalidad que usa la impunidad a sabiendas de que son crímenes -y que por eso los esconden.

Quienes mantienen la Ley de Justicia Militar y hacen oposición a que Chile tenga una Asamblea Constituyente son culpables, y no meramente equivocados o "no entienden". Los crímenes que sucedieron en Chile no fueron desconocidos ni han podido jamás ser justificados como actos de justicia o de "que mejor que nos olvidemos y reconstruyamos, sobre esos crímenes" un país democrático. La democracia no es el basurero del fascismo que debemos olvidar. Curiosamente, recién ahora, el Tribunal Constitucional (que no es un organismo democrático porque ha permitido, por diseño, que el modelo pinochetista persistiera) ha declarado que los crímenes contra civiles no pueden ser tomados y "juzgados" por las cortes militares. En realidad, la Justicia Militar no tiene lugar alguno en una sociedad democrática. Ni siquiera en estados de guerra... porque, sabemos, esos estados de guerra son manipulaciones del lenguaje que terminan justificando crímenes como los que sucedieron en chile y en otros lugares. Incluso en Argentina donde, sin embargo, se ha juzgado a los criminales contra la humanidad en forma consistente en la última década, cortando todo lazo con los actos de las dictaduras en sus violaciones de los derechos humanos. Los gobiernos post-dictadura, seudo-democráticos "made in Chile", mantienen su estado culposo en una forma que insulta la inteligencia y la ética social. El actual se niega a dar los pasos necesarios y, con ello, no se diferencia de los anteriores.

Que crímenes aún sean escondidos en los terrenos de las fuerzas armadas es porque fueron cometidos por ellos. Los que fueron lanzados, difícilmente pueden ser encontrados porque no resisten el paso del tiempo... Y en eso la Marina no puede pretender quedarse tranquila: fueron tan criminales como los otros y la justicia debe transformarse en verdadera justicia, que permita juzgar a los criminales de lesa humanidad y a buscar las formas de reparación a las familias y a impedir que esto suceda en el futuro.




Foto de la fosa clandestina de Pisagua donde se
encontró a parte de los detenidos desaparecidos
de Tarapacá.

El Estado chileno sigue faltando a lo que un Estado democrático debe hacer: no sólo no investiga, juzga y repara los crímenes legalmente, sino que los crímenes que la represión sigue llevando adelante también son cubiertos con el manto de una Constitución inmoral, apoyada por "asociados" en colusión y que hoy se niegan a llamar a una Asamblea Constituyente. La asociación de muchos miembros de la justicia, declarando que "sólo hicieron justicia en la medida de lo posible" ha sido, recientemente demostrada como cobardía y encubrimiento al crimen: El Juez Nelson Muñoz, quien fue el que descubrió la fosa del crimen en Pisagua falleció recientemente. Fue denostado y forzado a salir de su cargo (porque no aceptó coludirse con criminales y encubridores) 

Ver: para mejor recordar, no olvidar y pedir justicia en esos crímenes aún vivos en las memorias, algunos encontrados en la fosa de Pisagua pero otros todavía desaparecidos. Visité el lugar del crimen en Pisagua y tomé algunas fotos: "Frente al mar fue el crimen". Son parte de un artículo de Andrés Blanque: "CHILE - Pisagua o la memoria a tajo abierto" 
http://www.alterinfos.org/spip.php?article1447)

Información sobre el trabajo del Juez Nelson Muñoz: 
http://www.zofri.cl/monitoreoprensa/index.php/positivas/item/2578-aquejado-por-un-cancer-al-pancreas-fallecio-juez-que-encabezo-hallazgo-de-fosa-de-pisagua.html

http://www.eldinamo.cl/2014/06/11/un-juez-en-el-desierto-el-olvido-del-hombre-que-encontro-la-fosa-de-pisagua/

http://www.elsoldeiquique.cl/?p=41353

http://piensachile.com/2013/08/pisagua-el-falso-enfrentamiento-de-marin-y-millar-contra-soldado-pedro-prado/ 

http://www.memoriaviva.com/criminales/criminales_c/cheyre_juan_emilio.htm 

Este último artículo es sobre el General Emilio Cheire, quien llegó a ser "en democracia", General en Jefe del Ejército, pese a haber sido parte de los encubrimiento y ejecución de muchos crímenes de la caravana de la muerte. Hace poco fue desenmascarado en Televisión por su participación en el crimen de una pareja en La Serena que trató de mostrar como si él hubiese sido el "salvador" del hijo de la pareja asesinada y no parte del equipo que borraba evidencias de dichos crímenes-

Ver también: 
http://memoriaoralancestralautobiogrf.blogspot.ca/2013/08/superviviente-lejderman-hijo-de-pareja.html yhttp://www.cooperativa.cl/noticias/pais/dd-hh/lejderman-no-le-deseo-a-cheyre-ni-a-los-genocidas-lo-que-vivieron-mis-padres/2013-08-21/002754.html)

Este contiene un vídeo del Programa de TVN "El Informante" que confronta a Ernesto Lejderman, hijo de una pareja que fue asesinada por una patrulla militar en diciembre de 1973 en el Valle del Elqui, con el ex comandante en jefe del Ejército y (al tiempo del programa en TVN era el) actual director del consejo directivo del Servel, Juan Emilio Cheyre, quien lo entregó cuando era un bebé a un convento en La Serena. Dijo Lejderman: "Estoy aquí por dos personas, Bernardo (Lejderman, argentino) y María (Avalos, mexicana), que ya no están, que son mi papá y mi mamá".

De estas historias hay muchas más y todos los chilenos debemos abrirlas y permitir que se juzgue a los criminales de lesa humanidad y a las personas e instituciones que lo hicieron y aún protegen. Es decir, conseguir que el país tenga memoria histórica y pueda avanzar hacia una maduración democrática, basada en ética y justicia, las que aún son atropelladas.



DDHH: Identifican osamentas encontradas en antiguo recinto del Ejército