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domingo, 6 de julio de 2014

LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN, ¿UNA ANCIANA MORIBUNDA?

Este artículo nos invita a la reflexión.
Creo que para nosotr«s no se trata de establecer si el Presidente del CELAM miente, sino de diagnosticar (desde el mundo popular) si hay factores que hacen que la Teología de la Liberación esté en crisis. Que digamos qué signos de vitalidad presenta la TL, qué situaciones se han vivido en los últimos 20 ó 30 años que nos demuestren que esta línea de pensamiento-acción está en crecimiento, como toda fuerza viva.
Es cierto que hay una crisis de visibilidad en la Iglesia popular. En nuestro país, sólo conocemos de ella a través de algunos rituales de memoria: Via Crucis en Viernes Santo, Misa de Joan Alsina y unas pocas conmemoraciones más; algunas publicaciones virtuales como esta misma.
Es cierto que ha disminuido el número de agentes pastorales en ejercicio pleno, que comparten la TL como forma inspiradora de fe y vida. ¿Hay suficiente relevo frente al retiro o la pascua de nuestr«s antigu«s conductor«s? Pero ello es consecuencia de la crisis de vocaciones que es transversal a toda la Iglesia.
Frente al auge del evangelismo (financiado por el imperialismo), ¿qué ofrece la Iglesia Popular?
Cuando hay situaciones escandalosas (como el maltrato y pésima remuneración de la Fundación Hogar de Cristo frente a sus trabajador«s, obligad«s a deponer su huelga), ¿qué queda como conclusión?
Es comprensible que se produzca la laicización de l«s activistas cristian«s. Es más, es conveniente que ést«s entreguen sus fuerzas en otros ambientes, como la política popular, el activismo social, ambiental, su identidad con sus territorios y pueblos de origen. Pero sin abandonar el campo de la fe revolucionaria.
También hay que destacar que para no poc«s de nosotr«s, esta fe es la que sostiene el quehacer en un mundo tan adverso. Que hay una forma de hacer política con espiritualidad, donde no todo es conveniencia personal, no todo puede ser “políticamente correcto”, porque hay una ética y unos valores que nos obligan en conciencia.
Si Aguiar cree necesario haya una "teología de la liberación con una base bíblico espiritual", ello no es incorrecto en el fondo, pero esta corriente siempre ha existido en la TL. No se crea que ésta no está inspirada en el Evangelio, comúnmente citado por esta teología. Pero también es correcto que esta línea puede y debe ser acentuada, en respaldo de la acción y del pensamiento.

Por último, el declarar muerta a una institución transformadora parece ser una táctica comunicacional para hacernos creer que es así, para crear un hecho. Así han tratado de hacer con nuestro Movimiento (Ver: 45 años del MAPU. Akí estamosCONMEMORAMOS 45º ANIVERSARIO DEL MAPU).

No busquen entre los muertos al que está vivo.


Queridas y estimados Compañer@s
Un saludo Fraterno 
Les envío interesante artículo sobre la Teología de la Liberación, que puede servir para la reflexión personal y/o comunitaria. 
Fraternalmente. 
Isolemio Alejandro Toledo 
Forestal + I.C. 

LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN, ¿UNA ANCIANA MORIBUNDA?
JUAN JOSÉ TAMAYO

“Efectivamente, las figuras relevantes de la Teología de la Liberación (TL) son personas ancianas y, como tal, como la expresión de lo que fue, está muy está anciana, si no es que ya está muerta... Hoy en día no está más el tema de la teología de la liberación, que había sido planteada con una base sociológica que no cuadraba con la base teológica”.  

   No, no son afirmaciones estas de sectores lefebvristas, neoconservadores o integristas, ni de la Congregación para la Doctrina de la Fe, tan propensa a desacreditar las tendencias teológicas que no coinciden con la teología romana. Han sido pronunciadas por monseñor Carlos Aguiar Retes, todopoderoso presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), y difundidas por la Agencia Católica de Información ZENIT. Las ha hecho en un momento tan significativo como el encuentro del CELAM con el papa Francisco, cuando el Vaticano está dando muestras de acercamiento a dicha teología.

   Ante las críticas recibidas por tamaño desprecio hacia la TL, el propio arzobispo Aguiar ha querido matizarlas en unas declaraciones a Noticelam, pero, a mi juicio, se ha puesto más en evidencia su rechazo hacia dicha teología. Recuerda la existencia de una corriente basada “en el análisis marxista que llevó a una ideologización del mensaje evangélico” y cree necesario re-direccionarla a través del desarrollo de “una teología de la liberación con una base bíblico espiritual”. 

   ¿Qué revelan las primeras afirmaciones tan irrespetuosas en boca de un dignatario tan cualificado como mal encarado de la Iglesia católica, que se arroga la representación de varios cientos de millones de católicos del continente y las segundas declaraciones tan desenfocadas sobre la teología de la liberación: ignorancia, manipulación o, más sencillo todavía, confundir el deseo con la realidad? Fuere una cosa, otra, la tercera o las tres a la vez, me gustaría informar, siquiera someramente, al presidente del CELAM del estado actual de la Teología de la Liberación (TL), que hoy está muy lejos de la ancianidad y mucho más todavía de la muerte.

   La TL, nacida en América Latina a finales de la década de los sesenta del siglo pasado –apenas ha cumplido 45 años- es una de las corrientes más creativas del pensamiento cristiano nacidas en el Sur, lejos de los centros de poder político, económico y religioso, con señas de identidad y estatuto teológico propios. No es, por tanto, una sucursal de la teología elaborada en el Norte. Todo lo contrario: ha quebrado el norte-centrismo teológico, sea el moderno o el postmoderno, el europeo o el norteamericano. 

   Viene siendo objeto de sospecha desde sus orígenes, y muy especialmente durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto II. Ha recibido acusaciones de lo más gruesas e indemostrables como defender la violencia, ser una sucursal del marxismo, introducir la lucha de clases en la Iglesia, politizar partidistamente el cristianismo... Muchos de sus cultivadores han sido condenados, destituidos de sus cátedras y sus libros sometidos a una férrea censura. La más grave de las condenas -comparable a la del Syllabus del papa Pío IX contra el modernismo-, fue la llevada a cabo por la Instrucción sobre algunos aspectos de la Teología de la Liberación, de 1984, redactada por el cardenal Ratzinger cuando era presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe y ratificada por Juan Pablo II.

   Mas, a pesar de la persecución de que ha sido objeto, la TL no se ha rendido a la ortodoxia vaticana, ni ha renunciado a sus primeras intuiciones ni al principio-liberación, pero tampoco se ha quedado en la foto fija de sus orígenes, ya que no es una teología perenne, inmune a los cambios, ni de la razón pura, sino una teología de la razón práctica, histórica, in fieri, que se reformula y reconstruye en los nuevos procesos de liberación.

   Lo mismo que la TL en sus orígenes intentó responder a los desafíos sociales, económicos, religiosos, espirituales, culturales del continente latinoamericano, hoy sigue haciéndolo y se elabora a partir de los nuevos sujetos que están emergiendo y protagonizan los cambios estructurales en la sociedad y en las religiones: las mujeres doble o triplemente oprimidas por las dictadura del patriarcado, del capitalismo y del colonialismo en alianza, la Tierra, sometida a la depredación del sistema de desarrollo científico-técnico y económico voraz, el campesinado sin tierra, los pueblos indígenas y las comunidades afroamericanas, humilladas durante siglo de dominación imperial, las colectividades, cada vez más numerosas, excluidas por mor de la globalización neoliberal, las religiones otrora destruidas por el cristianismo imperial, las identidades estigmatizadas y perseguidas.

   Son todas ellas alteridades negadas que conforman los diferentes rostros de la pobreza y la marginación, a quienes la TL reconoce como sujetos activos, consciente de que se están empoderando y, desde su empoderamiento, contribuyen a la superación del racismo, el sexismo, el clasismo, la homofobia, así lideran la lucha contra los etno-cidios, geno-cidios y bio-cidios causados por el paradigma de desarrollo de la modernidad occidental.

   De aquí han surgido nuevas tendencias teológicas de la liberación, todas ellas contra-hegemónicas: teología feminista, indígena, afrodescendiente, campesina, ecológica, queer, teología del pluralismo religioso, de la diversidad sexual. Todo un mosaico de teologías y sabidurías que conforman el plural panorama de la TL, que no es una anciana moribunda, sino que sigue viva y activa intentando responder a los nuevos desafíos del continente latinoamericano.

   Hoy está presente en todo el Sur, pero también en los ámbitos de marginación del Norte y se ha hecho visible en el Foro Social Mundial, donde ha creado su propio espacio religioso alter-globalizador, el Foro Mundial de Teología y Liberación, que cuestiona las creencias crédulas, revoluciona las conciencias de los creyentes y no creyentes y pretende transformar sus prácticas alienantes en emancipatorias desde la convicción de que “Otra teología es posible” ¡y necesaria! en plena sintonía con la consigna de los Foros Sociales “Otra epistemología es posible!” y con las epistemologías del Sur que se están desarrollando en las diferentes disciplinas y saberes.

   Si monseñor Aguiar Retes quiere enterrar la teología de la liberación, debe saber que lo hará con una realidad viva, y eso es un delito mayor y más grave que el de considerarla anciana o muerta. ¡Qué lejos está el actual presidente del CELAM de los obispos que dijeron adiós al paradigma de la Iglesia conquistadora, colonial y desarrollista de la conquista e iniciaron el paradigma de la Iglesia de la liberación en la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Medellín en 1968! Estos pusieron las bases de la Iglesia de los pobres, que el papa Francisco quiere recuperar. Con sus declaraciones, monseñor Retes lo que hace es dinamitar dichas bases.

Juan José Tamayo es director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones “Ignacio Ellacuría” de la Universidad Carlos III. Sus libros más recientes son: La teología de la liberación en el nuevo escenario político y religioso (Tirant lo Blanch, 2010); Otra teología es posible. Pluralismo religioso, interculturalidad y feminismo (Barcelona, 2011); Invitación a la utopía. Ensayo histórico para tiempos de crisis (Trotta, Madrid, 2012); Cincuenta intelectuales para una conciencia crítica (Fragmenta, Barcelona, 2013).

    La pobreza, la exclusión y la desigualdad debilitan el funcionamiento democrático de la sociedad.

SI TU y YO NO LE HACEMOS LÍOS A LOS ABUSADORES... ¿¡ ENTONCES QUIEN ?!


Jesús fue ayer en el templo y ahora : "UN INDIGNADO"

Se nos va gente muy entrañable y necesaria. Pero esta es una carrera de relevos y ahora les toca a otr«s

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