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martes, 23 de febrero de 2016

Cristianos y mapucistas


El MAPU desde su origen contó con una vertiente cristiana en creciente proceso de izquierdización. Era la época inmediata a la celebración del Concilio Vaticano II (iniciado por Juan XXIII y concluido por Paulo VI[1]) y de las conferencias episcopales de Santo Domingo y Medellín (1968), también era el tiempo en que actuaba la experiencia de los curas-obreros, cuyos orígenes estaban en sectores del clero francés y belga, entre otros. Una parte considerable de la Iglesia en Chile asumía que era necesario superar el “escándalo” de la separación entre el mundo trabajador (con sus prácticas sindicalistas y anticapitalistas) y los fieles cristianos, con buenas intenciones pero desconfiados frente a ese mundo popular que contaba con líderes que se declaraban agnósticos o, más generalmente, ateos.

Fueron muchos los jóvenes formados en la Iglesia con ciertos valores de solidaridad ante la pobreza, la injusticia social y económica, que se hicieron democratacristianos por no encontrar otra alternativa política acorde a sus creencias. Muchos de ellos se desencantaron ante la ineficiencia de la democracia Cristiana en el gobierno, que prometió una revolución en libertad, cuando fueron viendo que no hubo cambios ni libertad, no hubo esa revolución sin sangre, pero sí el gobierno vertió "sangre sin revolución", como dijera Fidel Castro denunciando las masacres ocurridas en el tiempo de Eduardo Frei Montalva.

Asimismo hubo jóvenes líderes democratacristianos (con o sin formación católica) que fueron encontrando que el marxismo, como método científico de interpretación de la realidad, no era incompatible con el plano de las creencias espirituales. El más paradigmático fue Rodrigo Ambrosio Brieva, pero no fue el único.

Y hubo una experiencia límite, “escándalo para griegos y judíos” de la década de los 60, que eran los cristianos aburguesados y los marxistas ateos, que no podían entender que se pusiese ser a la vez cristiano y de izquierda revolucionaria: se trató de la irrupción y del sacrificio de un cura colombiano, de sólida formación intelectual laica y teológica, que dejó el aula y la sotana para unirse a la guerrilla. Se trataba de Camilo Torres Restrepo.


Después de su muerte, el 15 de febrero de 1966, la izquierda en Chile destacó a través de sus medios de prensa el compromiso revolucionario de Camilo Torres. Por supuesto, un ejemplo subversivo, ya que Camilo no colgó la sotana para hacerse candidato a algún puesto estatal. Y no le hubiera ido muy mal, ya que sus padres “provenían de acomodadas familias de la burguesía liberal”[2].

Camilo Torres no siguió una carrera política burguesa porque como sociólogo se dio cuenta que la sociedad colombiana ha estado dominada por fracciones de las clases opresoras, en competencia entre sí, pero que eran astillas del mismo palo. En un país como Colombia, el sistema electoral está hecho como un traje a la medida de los patrones. El ejemplo de dos curas franceses lo llevó incluso a romper su noviazgo y a ingresar al Seminario. Ordenado en 1954, fue a Bélgica, estuvo en contacto con la Democracia Cristiana, que no le interesó mayormente.

El Frente Nacional creado en 1958 fue la unión táctica de liberales y conservadores para recuperar el poder sin problemas y repartírselo (1958-1974). La coyuntura inspira a Camilo Torres para la formación de un frente revolucionario que luche por los cambios al margen de las elecciones ganadas siempre por fracciones de la burguesía en el poder.

De regreso, en 1960 fundó la primera facultad de Sociología de América Latina (hoy departamento) de la Universidad Nacional. Fundó el Frente Unido del Pueblo; un movimiento de oposición a la coalición de los partidos Liberal y Conservador de visión abstencionista. Luego de disolverlo, se unió a la guerrilla del ELN.
Daniel Viglietti escribió en su honor en 1967 "Cruz de Luz", que fue popularizada por Víctor Jara. Desde entonces, su nombre se hizo bastante conocido.

Muchos escuchamos o leímos frases de Camilo:
«El deber de todo cristiano es ser revolucionario, y el deber de todo revolucionario es hacer la revolución»
«Los marxistas luchan por la nueva sociedad, y nosotros, los cristianos, deberíamos estar luchando a su lado»
«Que no nos pongamos a discutir si el alma es mortal o es inmortal, sino pensemos que el hambre si es mortal y derrotemos el hambre para tener la capacidad y la posibilidad después de discutir la mortalidad o la inmortalidad del alma»
"Sabemos que el hambre es mortal. Y si lo sabemos, ¿tiene sentido perder el tiempo discutiendo si es inmortal el alma?”

El 11 de agosto de 1968, sacerdotes y laicos chilenos ocuparon la Catedral de Santiago, en protesta por el poco compromiso de la Jerarquía con la causa social, por la presencia del Papa Paulo VI en la Conferencia de Medellín, Colombia. El lienzo de la toma decía "Por Una Iglesia Junto al Pueblo y su Lucha". La Iglesia Joven la constituían sacerdotes (sancionados por el Cardenal Silva Henríquez con la suspensión de sus facultades) y por jóvenes de las pobladores Joao Goulart, Malaquías Concha y algunas de Barrancas. Se contó entre los ocupantes con un estudiante líder, Leonardo Jeffs (fallecido en 2015) y con un antiguo líder sindical de origen, formación y convicción cristiana, Clotario Blest Riffo. Futuros mapucistas serían Patricio Hevia Rivas, médico, y Miguel Ángel Solar, quien en 1967 lideró la toma de la casa central de la U. Católica. El hecho se enmarcó en las tomas universitarias y en las jornadas subversivas del Mayo Francés, en 1968.

En 1969 se formó en Chile el Movimiento Camilo Torres, formado por cristianos y laicos. Posteriormente sus militantes ingresarían al PS, MIR y MAPU, especialmente en éste[3].

Tras la matanza de Puerto Montt del 9 y 10 de marzo de 1969, y después de una tortuosa convención de la Democracia Cristiana, cerrada el 3 de mayo, se apartaron de ésta la mayoría de la Juventud (JDC), numerosos líderes sindicales campesinos y urbanos, dos senadores y un diputado, otro exdiputado, quienes el 18 de mayo dieron por constituido el MAPU.

Este movimiento nació de la unión de cristianos (casi todos católicos) comprometidos con las luchas populares, y de algunos cuadros de formación marxista, todos los cuales no encontraron contradicción en esa opción. El materialismo histórico no era considerado por el MAPU un conjunto de dogmas sino un instrumento de análisis de la realidad. Un elemento inspirador de esta opción y forma de pensar y actuar, acaso pionera en nuestra América, fueron las ideas de Camilo Torres.

Rodrigo Ambrosio provenía de los jóvenes formados en colegios católicos “de curas”, y por ende “de pago”. Pero no se desarrolló como un “beato”, sino como creyente con conciencia crítica. Becado para estudiar sociología en Lovaina, volvió de Europa convencido que el camino de liberación de los pueblos y de práctica de las utopías cristianas o ateas, era distinto al que estaban tomando los gobernantes democratacristianos; solo eran posibles, compatibilizando la praxis de los cristianos comprometidos con el cambio social, con la praxis de los partidos y movimientos populares, manejando  los instrumentos de análisis marxistas y dejando los temas de la fe, la búsqueda de verdades últimas, las especulaciones filosóficas y teológicas, para otro tiempo o para otro plano de la existencia personal.
Rodrigo bautizó a su primer hijo como José Camilo. José, por su padre y su abuelo, este último era un jornalero andaluz emigrado a Chile hacia 1910. Camilo, por el cura guerrillero en primer lugar, cuya admiración compartía con la que tuvo por Camilo Cienfuegos. Los dos Camilos y Rodrigo forman una pléyade de revolucionarios cuyas vidas terrenas quedaron truncadas pero que han encontrado la trascendencia en ser fuentes de luz para el quehacer de quienes queramos hacer hoy una revolución.

Fueron muchos los cuadros obreros y a la vez católicos que vieron en integrar el MAPU la mejor forma de expresar y practicar sus ideas revolucionarias, su compromiso con el prójimo y una fe vivificadora. Por eso, muchos sacerdotes, religiosos de ambos sexos y laicos militantes del Movimiento Obrero de Acción Católica MOAC y de la Juventud Obrera Católica JOC, se cuentan entre los fundadores de este nuevo destacamento popular y otros siguieron ingresando, aun después de que el MAPU asumiese el marxismo como instrumento de interpretación de la historia.

En noviembre de 1970 tuvo lugar el Primer Congreso del MAPU. La mayoría estuvo de acuerdo en seguir una línea en que el Movimiento asumía los intereses del proletariado y se constituía como nuevo destacamento de éste, adoptando el materialismo histórico como método e instrumento de análisis de la historia. Algunos cuadros cristianos no estuvieron por completo de acuerdo y más tarde formarían la Izquierda Cristiana.

Los sacerdotes y religiosos/as mapucistas, junto a otros independientes, inspirados en la teología de la liberación, constituyeron primero el llamado Grupo de los 80, para apoyar el proceso de cambios conducido por el Gobierno de Salvador Allende y los partidos de la Unidad Popular. Este Grupo el 1 de septiembre de 1971 pasó a denominarse Cristianos por el Socialismo[4]. Su líder fue el sacerdote jesuita Gonzalo Arroyo, militante del MAPU. Estos cristianos consecuentes fueron duramente atacados por la derecha, por la Democracia Cristiana (cada vez más derechizada, especialmente tras la renuncia de los que fundarían la IC), por la ultraderecha como Fiducia y Patria y Libertad, que se arrogaban la calidad de verdaderos católicos, ante el “peligro marxista”. La Jerarquía Católica, el propio Cardenal Raúl Silva Henríquez, no comprendió plenamente el sentido de esta opción y fueron siendo sancionados al interior de la Iglesia. En ciertas materias, acaso los Cristianos por el Socialismo no desarrollaron suficientemente su discurso de cambio y dejaron flancos débiles, utilizados por la derecha reaccionaria y por la Jerarquía para condenar su labor.

En 1971, después del Primer Congreso del MAPU, se comenzaron a formar en el movimiento, brigadas de agitación y propaganda, similares a la Ramona Parra del PC y a la Elmo Catalán, del PS. Uno de los nombres propuestos, fue el de Camilo Torres. No hubo pleno consenso sobre el nombre y el activismo era tal, que la adopción de nombre para estas brigadas se postergó por un tiempo. En agosto de 1971 el MAPU sufrió su primer quiebre, al retirarse los cuadros que no simpatizaban mayormente con las posiciones de acercamiento al marxismo. Revisando hoy los documentos escritos por uno y otro lado, los que no querían ver al MAPU al lado de los partidos proletarios tradicionales, el PC y el PS, con su carga de autoritarismo y burocratismo, no dejaban de tener bastante razón para temer de la actitud de los aliados marxistas. La mayoría de la militancia no hizo de la opción entre el MAPU y la IC un asunto de fe religiosa y mantuvieron la confianza en la dirección del Movimiento, que por los mismos días se inscribió legalmente como Partido y continuó creciendo. La práctica, los hechos concretos, siempre moverán la historia, y en esa práctica, los militantes de ambos partidos (que nunca llegaron a llamarse PAPU ni PIC) actuaron juntos en muchas acciones, constituyendo un polo radicalizado y en favor del poder popular al interior de la Unidad Popular. El caso es que la IC decidió rápidamente poner el nombre de Camilo Torres a sus brigadas de propaganda, y se mantiene hasta hoy.

Chonchol explicó así la decisión de abandonar el MAPU: “El proceso de construcción del socialismo en Chile obliga a la unidad del pueblo y políticamente a nosotros nos consta que, si bien los partidos marxistas son un sector muy determinante del pueblo y de la clase trabajadora, no son todo el pueblo y no son toda la clase trabajadora. Hay muchos sectores populares que no han ido y no van a ir a los partidos marxistas, por distintas razones, culturales, filosóficas e ideológicas, pero que son elementos fundamentales en la unidad del pueblo y en la construcción del socialismo. Y como el proceso del socialismo tienen que hacerlo los sectores marxistas, los sectores cristianos y otros sectores que no son ni marxistas ni cristianos, creíamos que era necesario en Chile -y cuando entramos al MAPU pensamos que ése era su destino- la construcción de un instrumento político capaz de atraer a los sectores populares de inspiración cristiana”[5].

La mayoría de los cristianos revolucionarios que militaron en el MAPU, continuaron su quehacer como laicos o como sacerdotes, tanto después de la división de 1971 que dio origen a la IC, como a la división de 1973, entre MAPU y MOC. No es que los “más cristianos” optasen por tal o cual fracción, sino que se repartieron por otras motivaciones. No fue un asunto de estar o no por vías más violentas o más pacíficas, de acuerdo a las creencias religiosas. Ejemplo de ello es que Michael (Miguel) Woodward, cura obrero ingresado al MAPU, continuó en este Partido hasta su muerte, lo que significó que ideológicamente había asumido con consecuencia las opciones de su Partido, por radicalizadas que pareciesen a ojos de los reformistas y de la Jerarquía.

Durante la dictadura militar la participación de cristianos en las distintas formas de resistencia fue esencial para la supervivencia de personas y organizaciones. La Iglesia Católica cumplió una labor fundamental en favor de los derechos humanos. Para muchas organizaciones, la Iglesia fue un lugar de refugio yo sólo coyunturalmente, ya que gran parte de quienes actuaron “al alero” de la Iglesia, eran participantes de alguna comunidad de base, de algún equipo parroquial, organización no gubernamental (ONG) o de otra estructura de la Iglesia. En este período podemos mencionar que el P. Alfonso Baeza Donoso jugó un rol clave en los derechos humanos y sindicales. Asimismo, numerosos párrocos que colaboraron dando cabida a organizaciones en resistencia; funcionarios/as de la Vicaría de la Solidaridad y de otras Vicarías en Santiago y en otras diócesis. Algunos debieron actuar poniéndose en contra a las autoridades eclesiásticas, pero lo asumieron por consecuencia a su propia consciencia. Por ejemplo, contra la criminal actitud del fascista Emilio Tagle Covarrubias, quien siempre se opuso al clero mínimamente progresista de su diócesis, y con despótica brutalidad contra el clero de izquierdas; alejó del sacerdocio al P. Miguel Woodward en 1973, despojándolo de cualquier apoyo futuro, y cuando desapareció el P. Antonio Llidó, se negó a desplegar cualquier influencia para liberarlo, pese a saber que estaba preso.

En los años 1973 a 1990 fueron numerosos las y los jóvenes laicos, novicios/as y religiosos/as que fueron asumiendo un compromiso social y político a partir de su participación en la Iglesia, así como las y los militantes que siguieron la acción popular en clandestinidad, al amparo de comunidades, congregaciones y parroquias. Este accionar involucró tanto a militantes del MAPU-OC (o PMOC) como del MAPU. De este último, hubo una importante cantidad de jóvenes laicos que formaron parte del Movimiento Juvenil Lautaro y del MAPU escindido en 1983, conocido como MAPU-Lautaro. En 1985 las jerarquías del MAPU-Garretón y PMOC se unieron solo para disolverse unidas e integrar los partidos del “socialismo renovado” que han dado fuerza masiva al proyecto neoliberal iniciado por la dictadura. Sin embargo, sectores del MAPU y PMOC se negaron a disolverse, los primeros actuaron hasta las elecciones de 1993 y el PMOC se mantiene organizado, dependiente de la Concertación o Nueva Mayoría. Desde noviembre de 2007, militantes de las distintas orgánicas se han dado a la tarea de reconstruir el MAPU con los fundamentos originales, adecuados a las nuevas condiciones del país del siglo XXI[6].



Nombraremos a algunos laicos y consagrados vinculados al MAPU:

Michael Roy Woodward Iriberry. N. en Valparaíso en 1930. Se recibió de ingeniero civil pero abrazó el sacerdocio. Ordenado en 1961. Cura obrero tornero, profesor del CESCLA (Centro de Estudios y Capacitación Laboral), de la Universidad Católica de Valparaíso. En 1969 renunció a la Parroquia de Peñablanca y se incorporó al ejercicio religioso público: Construyó una casita en la Población Progreso, en el Cerro Los Placeres de Valparaíso, donde encabezó una comunidad religiosa. Fue parte del movimiento Cristianos por el Socialismo y simpatizó con el gobierno de Salvador Allende. Ingresó al MAPU y fue dirigente local de las Juntas de Abastecimiento y Precios (JAP) que dirigía el general Alberto Bachelet. Luego, entró en conflicto con la autoridad eclesiástica de Valparaíso, el obispo Emilio Tagle Covarrubias, por lo que fue apartado de las prácticas sacerdotales. Fue detenido por miembros de la Inteligencia Naval, aproximadamente el 16 de septiembre de 1973, en su casa de la Población Progreso. Asesinado por marinos el 22 de septiembre de 1973[1]. Hemos publicado datos de su vida y muerte en diferentes publicaciones[2].

Rufino Córdova Croxatto. Participante en la parroquia del Perpetuo Socorro, del Cerro Cordillera de Valparaíso, donde en marzo de 1965 conoció a su futura esposa, María Inés Farías. Ambos solidarizaban entonces con los damnificados del terremoto de marzo de ese año. Presidente de la comunidad cristiana parroquial, colaborador del párroco Luis Anselmo Duarte. Participante de un cursillo de cristiandad. Coordinó la Pastoral Juvenil de la diócesis de Valparaíso. Trabajador de la Empresa Portuaria de Chile, EMPORCHI. Entró al MAPU en 1971, pasó al MOC en 1973, fue administrador en Iquique, preso para el Golpe y llevado a Pisagua, donde fue asesinado el 10 de octubre de 1973.

Oscar Gómez Farías. Nació en San Antonio en 1942. Participó en la Parroquia de Cartagena, dirigió el coro polifónico de dicha ciudad, cultivó el folklore. En 1963 entró a trabajar a Obras Sanitarias de Cartagena. Ingresó al PDC y en 1969 al MAPU, donde permaneció luego de la división de marzo de 1973. Preso el día del golpe. Asesinado el 14 de septiembre de 1973.

Reinaldo Jeldres Riveros. Nacido en Chillán, educado en el Colegio San Buenaventura, católico practicante, fundador del MAPU en 1969. Trabajó en SEMA CORFO, donde fue detenido el 19 de septiembre de 1973. Permanece desaparecido.

Juan Alberto Leiva Vargas. Nació en Chile Chico en 1940. Funcionario del Instituto de Educación Rural, profesor en Melipilla, estudiante de Filosofía en la UC, Secretario Local del MAPU en Paine. Cristiano comprometido, amigo de los obispos Sergio Contreras, Carlos González Cruchaga y Carlos Oviedo. Pasó del PDC al MAPU en 1973. Detenido en su casa en Paine el 14 de septiembre de 1973, desaparecido.

Juan Bosco Maino Canales. Nació en Santiago en 1949. Estudió en el Colegio Saint George y en el Seminario Menor. Estudiante de Ingeniería de Ejecución en Mecánica en la UTE. Ingresó al MAPU. Trabajó en la clandestinidad, desapareció el 26 de mayo de 1976[3].

Sergio Adrián Maureira Lillo. Nació por 1927. Obrero agrícola, dirigente sindical en Isla de Maipo, dirigente deportivo. De origen católico, todos los años cumplía una manda de portar a la imagen de la Virgen de las Mercedes, en su fiesta del 24 de septiembre o del domingo más cercano[4]. Fue detenido el 7 de octubre de 1973, junto a cuatro de sus hijos: Sergio Miguel, Segundo Armando, José Manuel y Rodolfo Antonio Maureira Muñoz. Asesinados y enterrados clandestinamente en los hornos de cal de Lonquén. Fue una denuncia anónima ante autoridades del Arzobispado de Santiago, lo que permitió que se conociera el lugar donde ellos y otros 11 detenidos fueron sepultados. Con este caso quedó probada la verdad de que la dictadura hacía desaparecer a detenidos y negaba que éstos hubiesen estado presos.


Héctor Patricio Vergara Doxrud. Nació en 1942. Estudió Ingeniería Civil en la U. Católica. Participó en una comunidad cristiana, la cual desarrollaba su trabajo en las poblaciones. Trabajó en CORFO, ingresó al MAPU por 1970. Después del golpe, elaboraba un periódico clandestino junto con Luis Durán Rivas. Detenidos el 17 de septiembre de 1974, desaparecieron desde Villa Grimaldi entre el 24 y 26 de septiembre de 1974.

Gerardo Whelan (Detroit, 19 de junio de 1927- Santiago de Chile, 31 de octubre de 2003). Sacerdote de la Congregación de Santa Cruz, director del Colegio Saint George[5]. Simpatizante MAPU. Formador de numerosos estudiantes de su colegio, que asumieron compromiso social en el tiempo de la Unidad Popular o que fueron opositores a la dictadura. Protegió a perseguidos.
Alfonso Baeza Donoso (Santiago, 1 de marzo de 1931 - Santiago, 5 de diciembre de 2013). Fue ordenado sacerdote en junio de 1960, a los 29 años. Fue uno de los fundadores de los Cristianos para el Socialismo. Militó en el MAPU. Entre 1965 y 1978 fue asesor eclesiástico del Movimiento Obrero de Acción Católica (MOAC).Fue el primer vicario de la Pastoral Obrera de Santiago, desde 1977 y hasta el 2000, labor en la cual destacó por su lucha a favor de los derechos humanos. También fue director de Caritas Santiago y se desempeñaba como administrador parroquial en la comunidad Sagrado Corazón de Jesús de Estación Central, hasta su muerte[6].
“El padre Baeza falleció hace poco, el 5 de diciembre de 2013 y al día siguiente una joven pobladora escupió al Presidente Piñera por haberse hecho presente en el velorio. Según ella, el curita evitaba encontrarse con el mandatario. Alfonso Baeza era ingeniero civil de la Universidad Católica y sacerdote desde 1960. Participó en el Movimiento Obrero de Acción Católica y trabajó el Comité Pro Paz, en la Vicaría de la Solidaridad y en la Vicaría de la Pastoral Obrera. Se fue a vivir a la población José María Caro para “estar cercano a las vivencias de los obreros y pobladores, de sus condiciones de trabajo, de sus dificultades y anhelos” y rechazó la posibilidad de ser Obispo para poder seguir trabajando en con el mundo obrero. Fue uno de los más comprometidos religiosos en la lucha contra la dictadura y su perpetuación; incluso en 2009, viajó a Brasil para visitar a Mauricio Hernández Norambuena, el comandante Ramiro, a quien le regaló el nuevo testamento”[7].

Guido Lebret Guillois. Nació en Francia el 9 de junio de 1926. Fue ordenado presbítero el 3 de julio de 1949 y fue sacerdote Eudista de la Congregación de Jesús y María. Llegó a la Diócesis de Talca en 1952. Comenzó haciendo clases de francés en el Seminario San Pelayo, actual Colegio Integrado Poniente y CFT San Agustín. En 1958 creó la Fundación El Despertar, una de sus más grandes obras ya que junto a seminaristas y laicos ayudaba a niñas prostituidas. En 1966 fue párroco de Cumpeo. En 1967 ejerció como Vicario Cooperador de la Parroquia Santa Teresita de Talca. En 1969-70 ingresó al MAPU. En 1970 fue Vicario Ecónomo de la Parroquia San Luis. El MAPU intentó llevarlo como candidato a diputado por Talca para las elecciones de 1973, lo que no fue posible por no tener la nacionalidad chilena. Además, no tuvo autorización del Obispo Carlos González. En 1976 fue nacionalizado chileno. En 1980, Vicario Cooperador de la Parroquia de Molina. En 1982 fue Vicario Cooperador de Pelarco. En 2000 fue nombrado nuevamente Vicario de la Parroquia Santa Teresita de Talca. En julio de 1999 cumplió 50 años de vida sacerdotal. Todo su ministerio lo dedicó al trabajo con los más pobres y desvalidos. Falleció trágicamente en julio de 2000. A la fecha se dedicaba a la Fundación El Despertar protegiendo a niñas de escasos recursos con posible riesgo social. También colaboraba arduamente con la Pastoral del Enfermo, llevando diariamente la comunión al Hospital Regional de Talca[8]. El P. Guido escribió un testimonio en una página sobre Etienne Pesle, otro sacerdote francés que participaba como militante PS y funcionario de una organización:
“Pourquoi l’ont-ils tué et pourquoi ai-je, moi, échappé par hasard, ou par miracle ? Son crime et le mien fut de militer, lui dans le Parti Socialiste et moi dans le Mapu, deux partis de l’Unité Populaire qui appuyaient le gouvernement d’Allende, au lieu de tout faire pour distribuer l’économie pour en rendre responsable le gouvernement et tout liquider dans un bain de sang. Son crime a été, dans l’Institut d’Education Populaire de former un grand nombre de militants ouvriers chrétiens qui ont été l’élite de la classe ouvrière de Talca. Guy Lebret Guillois”[9].
¿Por qué los mataron y por qué yo escapé,  por casualidad o milagro? Su crimen y el mío fue militar, él en el Partido Socialista y yo en el Mapu, dos partidos de la Unidad Popular que apoyaron el gobierno de Allende, en lugar de hacer todo lo necesario para distribuir la economía para hacer responsable al gobierno y liquidarlo todo en un baño de sangre. Su crimen fue, en el Instituto de Educación Popular capacitar a un gran número de trabajadores militantes cristianos que eran la élite de la clase obrera de Talca. Guido Lebret Guillois”.

Domingo del Álamo Martín. Nació en Santo Domingo de Silos, Burgos, España. Misionero en Chile, párroco del Señor de Renca de 1973 a 1983.  Párroco de Emanuel, Conchalí (hoy Recoleta), 1983-1985. Gran colaborador de la izquierda durante la dictadura. Falleció en Buenos Aires en agosto de 1985. “hombre valeroso que se la jugaba por el pueblo y con el pueblo, es difícil contar aquí cada uno de sus actos, pero su lucha consecuente a sido ejemplo incluso para quienes lo mandaron al exilio en algún momento, cura español que falleció por los años 80, pero que Renca y Conchalí jamás podrá olvidar”[10].

Jorge Cambias. Sacerdote norteamericano de la Congregación de Maryknoll. Miembro del Movimiento Sebastián Acevedo Contra la Tortura. Fue uno de los responsables del Centro de Reflexión Pastoral CRP, en la zona norte de Santiago. Posteriormente dejó el hábito y vivió como laico, siempre comprometido con la opción por el mundo popular.

José Gutiérrez, de la diócesis de Valparaíso. “El gran Padre Pepo, torturado durante la dictadura, perdió el oido derecho con los golpes recibidos durante su encarcelamiento, Párroco durante 12 años de la Iglesia La Matriz, un defensor de los desvalidos y discriminados, fundó el comedor para indigentes el “421” que funciona hasta el día de hoy. Un hombre Santo que como todos los maestros es humilde al máximo y su vida es un pan partido, Hoy con 85 años se encuentra enfermo y desgastado en su físico, pero sigue teniendo el mismo Amor por los pobres y necesitados. digno de destacar”[11]. “luchador incansable por los pobres y oprimidos en Valparaíso y Viña, amigo entrañable de Miguel Woodward. Fue apresado y torturado en la Esmeralda, párroco de la Iglesia de La Matriz en Valparaíso, dedicando su vida a los pobres, prostitutas, alcohólicos, transexuales y todo el submundo de los alrededores del Puerto en Valparaíso”[12].


Jaime Contreras Páez. Nació en Valparaíso. Profesor de Filosofía. Fue uno de los compañeros y amigos de Miguel Woodward, y militante MAPU desde 1969 hasta la desactivación del Partido hacia 1989. Mantuvo la convicción de que era posible y necesario hacer compatible el compromiso por los cambios sociales, desde la vertiente cristiana y la práctica revolucionaria usando el marxismo como instrumento. En el presente siglo fue uno de los organizadores del grupo de “Amigos de Woodward” que han mantenido la memoria del cura obrero y que han luchado por que se sepa la verdad sobre su asesinato y se condene a los culpables. En 2009 se reintegró al proceso de reconstrucción del MAPU en Valparaíso. Como académico aportó a la comprensión del diálogo marxista-cristiano. Fue muy querido entre sus alumnos. Comprometido en el apoyo a la causa mapuche, se sumó a la huelga de hambre de los presos políticos de este pueblo, en agosto de 2010, lo que deterioró su dolencia cardíaca. Falleció en Viña del Mar, haciendo clases en la U. de Valparaíso, el 6 de diciembre de 2010[13].

No quisimos nombrar a otros mapucistas, laicos o de vida consagrada, por discreción o respeto a su estado o a su opción. Hay demasiados estigmas circulando en torno a la condición de militar o haber militado en el MAPU, o en cualquiera de las orgánicas derivadas del mismo tronco.

Desde luego, la opción de practicar el cristianismo y la acción revolucionaria fue seguida por gente que se ubicaba en prácticamente todas las organizaciones políticas. El Partido Comunista nunca hizo un dogma del ateísmo, antes bien, especialmente antes del Concilio Vaticano II, practicó un acercamiento a comunidades protestantes con compromiso social, especialmente con metodistas de la región del carbón y de otras localidades. Estaría de más señalar que el cristianismo revolucionario fue la opción de vida central para las y los militantes de la Izquierda Cristiana. En la misma senda, hubo cristianos miristas, que hicieron compatible su fe con la opción política asumida por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Y fueron consecuentes hasta dar la vida, como lo atestiguan los sacerdotes Joan Alsina y Antonio Llidó. Hay que mencionar especialmente a Rafael Maroto, quien hizo su apostolado en parroquias populares, comenzando por la histórica población La Legua y con toda valentía después del golpe de 1973 asumió la vocería del MIR en dictadura. Además se pueden nombrar religiosas/os militantes o cercanos al MIR, entre los que ya partieron, la hermana Blanca Rengifo. También fueron inspirados por ese gran movimiento de fe que incluyó a curas obreros, sacerdotes y religiosos militantes de izquierda, y personalidades como la de Camilo Torres.


[4] Esta fiesta religiosa es descrita en el libro Historia de Isla de Maipo, de Guillermo Inostroza Rojas.Los datos fueron copiados en Wikipedia.https://es.wikipedia.org/wiki/Fiesta_de_la_virgen_de_la_Merced
[6] Datos en: http://cambio21.cl/cambio21/site/artic/20131206/pags/20131206112732.html y http://www.mensaje.cl/cultura/modesta-valenta-biografa-del-padre-alfonso-baeza Por supuesto, se oculta la militancia del Padre Baeza en el MAPU, en los años 70 y 80.

CRONOLOGÍA

1929. 3 de febrero. Nació en Bogotá. Camilo Torres Restrepo.
1947 Camilo ingresó al seminario de Bogotá.
1954. Camilo fue ordenado sacerdote.
1959. 25 de enero, Juan XXIII anuncia la convocatoria a un Concilio.
1960. Camilo fundó la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional.
1962. 11 de octubre. Se abre el Concilio Vaticano II.
1964. 4 de septiembre. El demócrata cristiano Eduardo Frei Montalva ganó las elecciones con el programa de “Revolución en Libertad”.
1965. 8 de diciembre. Cierre del Concilio Vaticano II.
1966. 15 de febrero. Camilo murió en acción en San Vicente de Chucurí, Santander, Colombia.
1966. 11 de marzo. Masacre de mineros en el mineral de cobre de El Salvador, Chile. Primera salida de militantes del PDC y JDC, forman el “Movimiento 11 de marzo”. Después se integrarían al MAPU.
1967. Agosto. Toma y huelga estudiantil de la Universidad Católica de Chile, en demanda de reforma universitaria.
1968. 11 de agosto. Toma de la Catedral de Santiago.
1968. Tomas y huelgas en Universidad de Chile  Universidad Técnica Federico Santa María, Universidad Técnica del Estado, y Universidad de Concepción. Como antecedente, el 25 de mayo de 1961 los estudiantes de la Universidad Técnica del Estado (UTE) habían ocupado todas las Sedes de esa universidad en un movimiento por la Reforma que daría frutos sólo en 1967, cuando se creó la primera Comisión de Reforma con participación de académicos y estudiantes. En Concepción, grupos de izquierda revolucionaria como el MIR y el MAPU, compelieron al gobierno de turno y al universitario a profundizar y definir ciertas demandas, específicamente la Democratización de los espacios universitarios[1].
1968. 26 de agosto al 8 de septiembre. Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Medellín, Colombia. Los documentos aprobados refuerzan el compromiso cristiano por la superación de las injusticias sociales[2].
1969. 9 y 10 de marzo. Masacre de pobladores en Puerto Montt. Se agudiza la crisis de la Democracia Cristiana.
1969. 1 al 3 de mayo, PDC. Comienzan las renuncias del sector “rebelde”. 18 de mayo, asamblea en que se fundó el MAPU. Primer Secretario General, Jacques Chonchol.
1969. 9 de octubre. Se funda la Unidad Popular, con el PC, PS, PR, PSD, MAPU y API.
1970. 27 de enero, la Unidad Popular proclama candidato único a Salvador Allende. 4 de septiembre, triunfo de Allende. 3 de noviembre, comienza el Gobierno Popular.
1971. 14 al 16 de abril. Se crea el Grupo de los 80. se constituye como “Cristianos para el Socialismo”. “Estos sacerdotes desmintieron la predicaba incompatibilidad entre marxismo y cristianismo y se propusieron destruir los prejuicios que la sostenían. Consideraban necesaria la movilización popular para enfrentar los sacrificios que entrañaba la superación del subdesarrollo y la construcción del socialismo y para vencer las resistencias de aquellos sectores sociales que perderían sus privilegios”[3].
1971. 24 de octubre, Asamblea Constituyente de la Izquierda Cristiana.
1973. 11 de septiembre, golpe cívico-militar. La dictadura duraría 16 años y medio.
1978. 6 de agosto, muerte de Paulo VI. El 26 de agosto de 1978 asume Juan Pablo I, con voluntad de introducir nuevos cambios, incluyendo una batida contra la corrupción de la Curia Romana. Muere extrañamente en la noche del 28 al 29 de septiembre, 33 días después de su elección. El 16 de octubre de 1978 asume Juan Pablo II, que era el favorito del Departamento de Estado Norteamericano durante el cónclave de agosto pasado. Se inició la involución de la Iglesia, que fue volviendo a las opciones previas al Concilio Vaticano II[4].
1979. Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Puebla. Se afirma en la praxis católica en América Latina, la opción preferencial por los pobres.
1983. 10 de junio. Deja el arzobispado el cardenal Raúl Silva Henríquez, que lo había gobernado desde 1961 y lo entregó a su sucesor, Francisco Fresno Larraín, con el cual comienza la involución de la Iglesia chilena.



ENLACES

Otros sacerdotes y ex-sacerdotes asesinados por la dictadura:

Etienne Pesle. N. en Francia, Ex sacerdote, militante del Partido Socialista. Miembro del Movimiento de Cristianos por el Socialismo. Trabajaba en INDAP. Detenido en Temuco el 19 de septiembre de 1973, desaparecido desde entonces[5].

Gerardo Poblete Fernández. 31 años, sacerdote salesiano, profesor de Filosofía del Colegio Don Bosco en Iquique. Muerto a golpes por Carabineros el 21 de octubre de 1973[6]. Su familia vive en la Villa Macul. Fue sepultado en el mausoleo salesiano del Cementerio Católico en Santiago[7].

Omar Venturelli Leonelli. N. el 1º de febrero de 1942. Ex Sacerdote, miembro de Cristianos por el Socialismo. Profesor del Departamento de Educación de la Universidad Católica Sede Temuco. Casado, una hija. Detenido el 25 de septiembre de 1973. Desapareció el 4 de octubre de 1973. Militante del MIR[8].

Artículos, comunicados y otras publicaciones:

MAPU. COMUNICADO. APOYO A SACERDOTES JOSÉ ALDUNATE, FELIPE BERRÍOS Y MARIANO PUGA. Santiago de Chile, 30 de diciembre de 2014.



Luis Rodrigo Pino Moyano. La religión que busca no ser opio. La relación cristianismo-marxismo en Chile, 1968-1975. tesis para optar al grado de Licenciado en Historia con mención en Estudios Culturales. UAHC, Escuela de Historia, Santiago, 2011.


Paloma Grunert. Los 10 curas rojos que Chile no debe olvidar. 20 de abril de 2014 http://noesnalaferia.cl/vida-social/los-10-curas-rojos-que-chile-no-debe-olvidar/

Andrés Brignardello Valdivia. La Iglesia Olvidada. La Teología de la Liberación en Valparaíso.


La Nacion,29 de Mayo 2014
PAPA FRANCISCO RECIBE A TORTURADO Y FAMILIARES DE VÍCTIMAS DE PINOCHET

Hija del sacerdote ítalo-chileno Omar Venturelli entregó al pontífice una carta en la que pide que la Iglesia chilena ayude en la búsqueda de su cuerpo. Hermana de Juan Bosco Maino le entregó a Bergoglio un video de regalo con el funeral simbólico que le realizaron en Colonia Dignidad.
El Papa Francisco recibió a familiares de desaparecidos y víctimas de la represión de las dictaduras militares en América Latina, entre ellos algunos chilenos, en una audiencia celebrada en el Vaticano.
Jeremías Levinao, detenido y torturado en Temuco, además de Margarita Maino y María Paz Venturelli, hermana e hija de Juan Bosco Maino y el sacerdote ítalo-chileno Omar Venturelli, respectivamente, ambos desaparecidos y asesinados durante la dictadura de Augusto Pinochet, fueron recibidos por el pontífice.
En la oportunidad también estuvieron presentes Anna Milazzo Cecchi y Mena Narducci, detenidas y torturadas en Montevideo (Uruguay); Geneviéve Jeanningros, nieta de sor Leonié Duquet, asesinada en Argentina, y Cecilia Romero, sobrina del obispo Óscar Romero, asesinado en El Salvador.

LOS MENSAJES A FRANCISCO
Luego del encuentro, Levinao reveló que pidió al Papa que hiciese "algo por el pueblo mapuche, que necesita justicia".
A su vez, María Paz Venturelli contó que entregó al pontífice una carta en la que pide que los "representantes" eclesiásticos chilenos ayuden en la búsqueda del cuerpo de su padre.
"Me imagino que, como tantos, como muchos, todavía saben mucho que no contaron. Creo que es muy importante para la reconstrucción de la paz lograr la verdad y que cada uno de nosotros pueda vivir su duelo, construir su historia y dar dignidad a las víctimas. La Iglesia puede elegir quedarse mirando o dar este paso", aseveró.
Omar Venturelli, que había dejado los hábitos para casarse, se presentó voluntariamente en el regimiento "Tucapel" de Temuco el 25 de septiembre de 1973, tras enterarse por una emisora que era requerido por las autoridades castrenses. Fue trasladado posteriormente a la cárcel de Temuco, donde fue visto por otros presos hasta el 4 de octubre de ese mismo año, fecha en que se pierde su rastro. Era militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).
Por su parte, la hermana de Juan Bosco Maino, Margarita Maino, afirmó que se presentó ante Jorge Mario Bergoglio con "angustia" para que "lo que le dijera fuera muy certero y se empapara bien de ello".
"Le pedí verdad, justicia y paz. Me presenté tocando la foto de mi hermano y con un video de regalo que contiene la historia de la familia y del funeral de Juan en Colonia Dignidad", dijo sobre la actual Villa Baviera, utilizada como centro de detención por Pinochet.
Maino era egresado de Ingeniería de la Universidad Técnica del Estado y militante del Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU). Sus últimos pasos se pierden en el enclave de Paul Schäffer, donde había sido llevado desde Villa Grimaldi. En el reducto germano fue localizado el motor de la citroneta que conducía el día que fue detenido. 

OPERACIÓN CÓNDOR
Los casos de Juan Bosco Maino y Omar Venturelli se enmarcan en Operación Cóndor, el plan de Pinochet coordinado con otras dictaduras del cono sur para reprimir a la oposición política. La justicia italiana indaga la desaparición y muerte de 23 ciudadanos latinoamericanos de origen italiano en el marco de ese operativo.
En este proceso, que se encuentra actualmente en la fase de audiencia preliminar, están imputados 17 uruguayos, 12 chilenos, dos bolivianos y cuatro peruanos, todos ellos miembros de las juntas militares y servicios de seguridad de sus respectivos países entre los años 1973 y 1978, según consta en la demanda fiscal.
Por el caso de Venturelli, estuvo detenido 3 años en Italia el ex fiscal Alfonso Podlech, quien fue absuelto pese a que arriesgaba cadena perpetua por el caso y en 2011 retornó a Temuco.



[2] Las conclusiones se enfocan a la presencia de la Iglesia para transformar a América Latina a la luz del Concilio Vaticano II. La solicitud pastoral recae sobre tres áreas:
la primera, la promoción del hombre y de los pueblos hacia los valores de justicia, paz, educación y familia
la segunda, se enfocó a una necesidad de evangelización y maduración de la fe a través de la catequesis y
en tercer lugar, se tomó en cuenta los problemas que giran en torno a toda la comunidad para que sea más fuerte la unidad y la acción pastoral.
Trata de exhortar a los laicos a que adecuadamente se dediquen a las tareas de promoción humana. Sus fuentes son la Biblia y el Magisterio de la Iglesia, siendo algunos: Gaudium et spes, Populorum progressio, Pacem in terris, Gravissimum educationis, Lumen gentium, Sacrosantum concilium, entre muchas otras.
Esto forma parte de la Doctrina Social Cristiana y su tarea es anunciar el Evangelio y denunciar las injusticias, bajo el método de ver, juzgar y actuar. Ver: http://web.archive.org/web/http://www.documentodemedellin.com.ar
[4] Ver revista Ercilla de agosto de 1978.

[1] Paulo VI (Juan Bautista Montini, 1897 - 1978) Arzobispo de Milán desde 1954, fue conocido pronto como el «arzobispo de los pobres», por su amistad con los trabajadores de las fábricas a los que visitaba. Papa desde el el 21 de junio de 1963 hasta su muerte el 6 de agosto de 1978.
[5] Chile Hoy, nº 13. 8 de septiembre de 1972. p. 32. Cit. en: http://www.rebelion.org/docs/75701.pdf

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