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sábado, 25 de enero de 2014

VENEZUELA: Guerra entre dueños de periódicos por el control de la importación del papel para prensa

Lo que no dicen El Mercurio y la prensa vendida al capital mundial, está aquí.

Dueños de los periódicos apoyados por la SIP y el Departamento de Estado (EEUU), pretenden acallar a los medios regionales y locales que no concuerden con las líneas editoriales contra el Gobierno.

El presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, comentó este martes que existen 13.700 bobinas de papel prensa que están en el puerto de La Guaira, estado Vargas, que no han sido retiradas, lo que rebate la matriz de opinión que han generado medios privados sobre la supuesta escasez de este material para la impresión de periódicos.

 “Yo quiero aclarar esto: sólo en el puerto de La Guaira hay 13.700 bobinas de papel que no han retirado. ¿Quién está comprando eso?, ¿quién lo trajo?, ¿por qué no lo han retirado del puerto?”, preguntó el diputado del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) durante la sesión de la Asamblea Nacional, el martes 21 de enero.

Añadió que esta cantidad solo está en el Puerto de La Guaira, por lo cual consideró se deben revisar los demás puertos del país para constatar si también hay material de este tipo.
“Habría que revisar el puerto de Guanta, Maracaibo, Puerto Cabello y todos los de Venezuela, porque allí pudiera estar parte de la trama que están tratando de montar”, expresó.

Cabello destacó que el Ejecutivo Nacional no caerá en el “chantaje” que tratan de montar los medios de oposición, al tratar de generar una matriz de opinión sobre la supuesta escasez del papel periódico.

“Aquí nosotros no le comemos chantaje de nadie. No nos calamos chantaje de titulares y editoriales, cuando sabemos que de ese cuento tenemos historias largas”, manifestó.

Solicitó a la Comisión de Poder Popular y Medios investigar esta situación y espera la participación de los diputados de oposición en estas discusiones, así como de los dueños de las empresas mediáticas nacionales y regionales.

“Ojalá vengan los dueños de los medios a decir la verdad y ojalá vengan los dueños de los pequeños medios del interior del país, para que vean cómo están pagando el papel que ellos usan”, enfatizó Cabello.

Días pasados, la diputada y vicepresidente de la Comisión de Medios de Comunicación y Poder Popular, Tania Díaz, comentó que tanto el Ministerio de Industria como la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) han autorizado las liquidaciones en divisas a los medios impresos para importar el papel prensa.

Preso político chileno en Perú


22 DE ENERO DE 2014
Jaime Castillo Petruzzi ha enfrentado duras condiciones penitenciarias

El chileno juzgado por traición a la patria y terrorismo en Perú que lleva 20 años en la cárcel

En octubre pasado el ex miembro del MIR y del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, cumplió un nuevo año tras las rejas, convirtiéndose en el último preso político chileno en el país vecino. Su caso, que fue revisado por la CIDH a fines de los 90, tuvo que ser anulado y en un nuevo juicio fue condenado por terrorismo de Estado, por lo que su sentencia fue cambiada de cadena perpetua a 23 años de presidio. Hoy, espera junto a su familia que un tratado firmado entre ambas naciones le permita terminar el último tiempo de su condena en Chile.
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Un fallo en su contra por traición a la patria en un país ajeno, un problema crónico en la rodilla debido a una golpiza y una huelga de hambre que lo dejó en los huesos, son algunos de los dolores que el chileno Jaime Castillo Petruzzi ha acumulado en los 20 años que lleva preso en cárceles de Alta Seguridad en Perú.
También encontró el amor: una joven peruana que –visitando a su padre en la cárcel– se enamoró del leído Jaime, con el que comenzó una relación que dura hasta hoy. Ya tienen tres hijos.
La historia de Jaime Castillo Petruzzi es intensa. A los 17 años de edad y un año después del Golpe Militar, abordaba un avión rumbo a Francia acompañado de su padre, Jaime Homero Castillo, huyendo de engrosar las listas de muertos y desaparecidos de Pinochet. Poco antes, un compañero de colegio, que al igual que Jaime militaba en el MIR, había sido asesinado en manos de la dictadura. Según recuerda su padre, se salvó “de milagro” y sólo porque su polola era hija de un coronel de Carabineros, que lo ayudó, y luego se reunió con ella en París.
Esa fue una de las muchas partidas que Jaime padre vio de su hijo, que el 80 volvió clandestino a Chile y se instaló en la zona de Neltume, al este de Valdivia, junto a un grupo guerrillero del MIR, que luego fue interceptado y aniquilado. “Jaime logró escapar, se asiló en la embajada francesa y estuvo 14 años exiliado”, relata su padre, que enseña fotos del mayor de sus tres niños, el rebelde, que él define como un “Quijote”.
A juicio de una fuente ligada al mundo diplomático, “es una falta flagrante al debido proceso. ¿Cómo es posible entender que un ciudadano chileno sea condenado por traición a la patria peruana? Jurídicamente no tiene explicación. Además enfrentó un tribunal sin rostro montado por Fujimori”. Castillo es trasladado a la cárcel de Yanamayo, ubicada a 4 mil metros de altura en Puno, donde permaneció siete años bajo un régimen extremo, “donde no tenía más que tres visitas al año, y ni siquiera podía leer”, explica su abogado Jorge Acuña.
En medio de sus años fuera de Chile, formó una familia y estudió Historia y Ciencias Políticas. Según relata Jaime padre, fue compañero de Alan García, el mismo presidente peruano que años después impulsaría un decreto que sería vital en el destino de Castillo. También, asegura, trabajó como asesor político para el actual presidente Daniel Ortega en Nicaragua. Y tuvo una cercana relación con la periodista Pamela Jiles, que lo describía como “el príncipe encantado” en una columna que escribió hace unos años.

TRAICIÓN A UNA PATRIA AJENA

En febrero de 1989, Jaime Castillo, con su metro 88 y su dentadura perfecta, retornó al país, donde trabajó como anticuario. Siempre cercano a los movimientos de izquierda, viajaba periódicamente a Perú a visitar a la cárcel a su gran amigo Víctor Polay, fundador del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).
La versión familiar apunta a que Castillo Petruzzi trabajaba allá para que “el Movimiento Túpac Amaru se convirtiera en un movimiento político, parecido al M-19 de Colombia y se buscara una salida legal a Víctor Polay, condenado a cadena perpetua. Decían que Jaime era el cerebro de Túpac Amaru, pero no era así”.
La versión de los tribunales peruanos lo sindica como el principal jefe militar y el número tres en la conducción histórica del grupo, razón por la cual fue detenido en octubre de 1993, en Lima, junto a otros chilenos por sus vínculos con el MRTA. Un par de meses después, en enero del 94, fue juzgado sumariamente en tres horas por un tribunal militar sin rostro y sin derecho a defensa, que lo condenó a la misma suerte que Polay: cadena perpetua.
A juicio de una fuente ligada al mundo diplomático, “es una falta flagrante al debido proceso. ¿Cómo es posible entender que un ciudadano chileno sea condenado por traición a la patria peruana? Jurídicamente no tiene explicación. Además enfrentó un tribunal sin rostro montado por Fujimori”.
Castillo es trasladado a la cárcel de Yanamayo, ubicada a 4 mil metros de altura en Puno, donde permaneció siete años bajo un régimen extremo, “donde no tenía más que tres visitas al año, y ni siquiera podía leer”, explica su abogado Jorge Acuña.
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Jaime Castillo Petruzzi junto a dos de sus hermanos y su madre, María Petruzzi, que falleció hace 20 años. Según su esposo, el encarcelamiento de su hijo mayor “la mató. Le tocó muy duro”.
Tuvo que intervenir la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para que el escenario cambiara. En 1999, esta declaró la invalidez del proceso en que se juzgó a Jaime, junto a María Concepción Pincheira, Lautaro Mellado y Alejandro Astorga, “por ser incompatible con la Convención Americana sobre Derechos Humanos”, ordenando que se les garantizara un nuevo juicio, tras lo cual es trasladado a otro penal en Lima.
Entre quienes trabajaron en el caso se encontraban el hoy líder de Imaginacción, Enrique Correa, y los abogados Nelson Caucoto, Claudio Grossman y Jaime Castillo Velasco.
El nuevo juicio condenó a Castillo a 23 años de prisión por terrorismo contra el Estado y a una reparación civil de 250 mil nuevos soles con otros dos sentenciados chilenos.
Según explica el diputado Sergio Aguiló (IC), encargado de las gestiones humanitarias de este caso en representación de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara Baja, “hace poco los otros chilenos salieron en libertad. Entiendo que había otros dos involucrados. Pero Jaime no alcanzó a salir porque hasta el final del gobierno de Alan García estaba vigente un beneficio penitenciario que permitía que al cumplir tres cuartos de la condena podían salir con libertad condicional. Él no lo alcanzó a tomar porque, en el momento que iba a acceder, Alan García envió un proyecto de ley con suma urgencia al Parlamento y decretaron que delincuentes terroristas no debían tener derechos carcelarios”.
Hoy, Jaime Castillo es el último preso político chileno en Perú.
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Un cuadro hecho por su hijo mientras estaba en la cárcel de Yanamayo, en Puno, llena el living de la casa de Jaime Castillo padre.
El parlamentario señala que esta decisión no se habría tomado por su caso en particular, sino que porque “cada cierto tiempo en Perú reaparece alguna célula del verdadero agente terrorista, Sendero Luminoso, que hizo masacres espeluznantes, entonces la clase política se pone muy álgida y debió haber alguna de estas coyunturas. No se hace diferencia entre Movimiento Túpac Amaru y Sendero Luminoso, pese a que ellos (el MRTA) no cometían asesinatos masivos, pero en vista de la experiencia brutal que tuvieron en Perú no hay distinciones”.
En su opinión “no veo que hayan hecho diferencia especial contra él por ser chileno, sino que tienen la mano cargada contra todo lo relacionado con terrorismo”.
Su abogado señala que en Perú “delito terrorista es pertenecer a la organización Túpac Amaru. Jaime podría haber pintado una muralla contra Fujimori y ese solo hecho constituía un delito terrorista”.
Y agrega que Jaime “ha pasado periodos muy difíciles. Hace unos años, enfrentó un incidente muy serio, por la naturaleza política de su condena más su condición de chileno: la sección donde estaba fue atacada por los reos comunes, que alegaban que tenían condiciones privilegiadas. Fue objeto de una agresión severa, que lo dejó en silla de ruedas un tiempo. Tuvo que ser intervenido y hasta el día de hoy tiene secuelas. De ahí lo trasladaron a un nuevo penal, Ancón 1”.
En total Jaime ya lleva 20 años de condena cumplida y espera junto a su familia ser trasladado a Chile para aguardar la libertad en un penal nacional en octubre de 2016. Pero no hay garantías.

TRASLADO A CHILE

En septiembre de 2012 entró en vigencia el Tratado sobre Traslado de Personas Condenadas entre la República de Chile y la República de Perú.
Es a través de ese tratado que Castillo padre y su familia pretenden lograr que el hombre de 57 años termine su condena en un penal chileno. Pero hay que sortear una serie de obstáculos. El primero, lograr que un juez, que está revisando la situación, declare su insolvencia económica, porque “no  tiene ingresos, ni propiedades, ni trabajo”, explica Jorge Acuña. Lo que hace inviable que pague los 250 mil nuevos soles –unos 50 millones de pesos– que por sentencia debe cancelar antes de optar al traslado.
Según explica Aguiló, “resuelta la primera traba, este expediente pasa a sala de la Corte en Lima, para que esa Corte diga si es pertinente o no que pueda ser expatriado en virtud de este convenio. Puede decir por las mismas razones que sí o no. Solo depende de la voluntad política. No se ha llegado a intentar saltar esa barrera porque estamos en la primera. En caso de que acepte, esto pasa al Consejo de ministros del Presidente de la República que tiene que dar el último visto bueno”.
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Jaime Castillo Petruzzi junto al ex presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, para quien, según relata su padre, trabajó como asesor político.
Jorge Acuña detalla que, cuando Castillo hizo la presentación en 2012 para obtener este beneficio, “por alguna razón nunca llegó a la oficina donde debía llegar del ministerio de Justicia en Chile. Así que la presentamos directamente en la oficina de Santiago, de ahí se tramitó regularmente y de manera expedita”.
Y agrega que “me parece que las autoridades chilenas deberían tener un rol más activo para requerir que el tratado se cumpla. El Estado no puede tener posición neutral sino activa. En ese sentido el gobierno chileno podría jugar un rol más activo a pesar que el consulado chileno en Perú lo visita y lo ha asistido. Pero como política diplomática ha habido posición de cierta neutralidad, lo que no corresponde, Jaime es un ciudadano chileno”.

martes, 21 de enero de 2014

Capitalismo = hambre ... ¿Sólo en África y comunidades aisladas?

La crisis alimentaria, generada por la especulación capitalista, amenaza con la desnutrición a 450 millones de niños en los próximos 15 años.
http://www.nodo50.org/ciencia_popular/

La crisis alimentaria amenazará la vida y el desarrollo de 450 millones de niños en todo el mundo durante los próximos 15 años, según expone el informe de Save the Children "Una vida sin hambre: cómo combatir la desnutrición infantil".
La organización de defensa de la infancia recuerda que cada hora 300 menores pierden la vida por desnutrición, que es causa subyacente de más de un tercio de las muertes infantiles en todo el mundo: 2,6 millones al año, de un total de 7,6 millones.
Denuncia que los avances en la reducción de la desnutrición han sido muy lentos en los últimos 20 años y que la combinación del cambio climático, la inestabilidad del precio de los alimentos, la inseguridad económica y los cambios demográficos los están ralentizando aún más.
Además, plantea que el hecho de que la desnutrición no se registre en los certificados de defunción contribuye a que no se combata de forma eficaz.
Save the Children explica que para los niños que sobreviven la desnutrición a largo plazo provoca daños devastadores e irreversibles.
La falta de alimentos nutritivos, sumado a las infecciones y enfermedades, provocan que sus cerebros no se desarrollen adecuadamente.

"Al menos 170 millones de niños y niñas en todo el mundo padecen un retraso en su crecimiento a causa de la desnutrición. Esto implica no sólo que su estatura sea menor que la media, sino también que pierdan cursos escolares y que rindan menos académicamente", indica.

Según la responsable de programas internacionales de Save the Children, Lucía Losoviz, "este año es clave para lograr que todos los niños reciban la nutrición que necesitan y poner fin a la crisis de desnutrición a nivel global".

Los suplementos nutricionales y el impulso de hábitos saludables, como el lavado de manos o la lactancia materna, podrían prevenir la muerte de casi dos millones de menores de cinco años y muchas enfermedades si llegase a la población infantil de los 36 países donde vive el 90 ciento de los niños con desnutrición, advierte la organización.

Etiopía

El informe incluye algunos testimonios para poner rostro a estas situaciones, como el de Maritu, una niña etíope de nueve años, que aparenta menos edad de la que tiene.

"Hoy he comido un pequeño trozo de injera -pan sin levadura que se sirve con una salsa básica- para desayunar. Lo hemos compartido entre cuatro personas. No comemos nada más. Una vez al año, en ocasiones especiales, es posible que coma huevos o carne. No hay suficientes alimentos, pero mis padres me dan lo que hay disponible. A veces me da hambre en la escuela", dice la niña, cuyo crecimiento se ha visto afectado por una dieta pobre en nutrientes. (Fuente: kaosenlared)


Caros amigos,

BRASIL, comunidades Guaraní-Kaiowá

Venho por meio deste divulgar vídeo que relata um pouco da história dos primeiros contatso dos Guarani-Kaiowá com a nossa sociedade. Este vídeo é a primeira parte de uma série que será produzida pelo coletivo Alambique Cultural (para mais informações acessar: 
www.alambiquecultural.org), projeto novo, do qual faço parte.
O vídeo é resultado de entrevistas colhidas para meu trabalho de mestrado na Escola de Comunicação da UFRJ, que foi concluído em junho deste ano. 
Posteriormente postaremos outros vídeos que darão continuidade ao assunto.
A situação de miséria e expropriação dos Guarani e Kaiowá do Mato Grosso Sul tem se agravado muito nos últimos anos. A gravidade de tal situação tem levado muitas comunidades (que há muito lutam para ver garantidos os seus direitos) ao total cansaço e desesperança, a ponto de uma dessas comunidades, a Pyelito Kue/Mabaray, que vive em um acampamento precário às margens de uma rodovia do município de Iguatemi/MS, ter tomado uma trágica decisão: o sucídio coletivo de toda a comunidade (170 pessoas, entre adultos, jovens e crianças)!!!!!.
A tragédia anunciada pelo povo de Pyelito Kue é a triste consequência de outras tantas trágidas, traduzidas pelo genocídio e o etnocídio, que perturbam há décadas a paz dos Guarani-Kaiowá.
(para ler carta na íntegra, acessar:
Luciana 


Chile: depredación en el mar pone en riesgo grave la economía de pescadores y comsumidores.
Ley Longueira y proyectada Ley Monsanto = hambre


Click aquí: ZONA SECA de Rory Barrientos Lamas 




Trabajadores de minera en huelga

Minera Cerro Dominador (Antofagasta) se niega a mejorar condiciones de trabajadores

http://kaosenlared.net/media/k2/items/cache/21b556851500af18b4b999cf34fba5f1_XL.jpg 

por Eduardo Parraguéz / Federación Minera de Chile

Domingo, 19 de Enero de 2014 12:25


Trabajadores de planta Santa Margarita renunciaron a casi la totalidad de sus demandas, exigiendo sólo el pago de un bono de USD8.600 por término de conflicto, sin que la minera Cerro Dominador acceda a su petición.
Amparada por el gobierno, la familia Callejas Noemi continúa burlándose de los trabajadores actuando con total impunidad.
En una muestra más de la prepotencia y arrogancia que caracteriza a la familia Callejas Noemi, propietaria de la minera Cerro Dominador, en un punto muerto se encuentra la huelga legal de los trabajadores de la planta Santa Margarita.
Esto debido a la constante negativa de la minera de compartir sus millonarias ganancias con sus trabajadores.

Según Milton Vergara, presidente del sindicato Santa Margarita, “ya vamos a completar casi dos meses paralizados, sin que hasta ahora la empresa de muestras de buena voluntad y preocupación por sus trabajadores, que gracias a su esfuerzo son el sustento de su negocio”.
El dirigente explicó “al inicio de la negociación colectiva, se presentó un petitorio que consideraba 30 puntos, a los cuales paulatinamente hemos renunciado con la finalidad de solucionar el conflicto. Lamentablemente nos hemos encontrado con la tozudez de la empresa que se niega a mejorar nuestras condiciones laborales, a pesar de las ganancias obtenidas. En estos momentos, lo único que estamos exigiendo es el pago de un bono por término de conflicto de $4.500.000 millones de pesos, ante lo cual minera Cerro Dominador está ofreciendo un poco más de dos millones de pesos pagaderos en cuotas de aquí al 2015″.
Recordemos que los 44 trabajadores de Santa Margarita iniciaron la huelga legal el 10 de diciembre, debiendo recurrir a medidas de fuerza como la toma de la Catedral de Antofagasta, para lograr que el gobierno intercediera y logrará que se retomara la mesa de negociación con la empresa.

Milton Vergara, señaló que “el próximo martes nos reuniremos nuevamente con la empresa, para ver como buscamos una salida a este conflicto”.
Frente a este situación, Gustavo Tapia, presidente de la Federación Minera de Chile, dijo que “el accionar de la minera Cerro Dominador, es una muestra más de las regalías con las cuales cuenta el empresariado en nuestro país, que en todo momento se ve favorecido por las autoridades de turno, incluso no respetando la normativa legal vigente ni menos los derechos laborales”.

Ver otras informaciones internacionales: https://mail.google.com/mail/u/0/?ui=2&ik=f805af1bd3&view=lg&msg=143b0d0c76b25823

El funcionamiento y las funciones de las ONG


En este texto, creado a partir de otros, pretendemos exponer la forma de funcionamiento que tienen las ONG y las funciones para las que fueron creadas.
Es importante considerar el fenómeno de las ONG en un contexto amplio, las mismas se desenvuelven mayoritariamente en los países dependientes, aquellos que no cuentan con la capacidad de definir y aplicar sus propias estrategias para el desarrollo, la producción, que lleven al bienestar de sus habitantes de una forma que preserve la vida y no deprede los bienes naturales que tiene a su alcance.
En India, por ejemplo, la explosión de ONG que recibían fondos comenzó a finales de los 1980 y en los 1990. Coincidió con la apertura de los mercados de India al neo-liberalismo. En ese tiempo, el Estado indio, para obedecer los dictados de los ajustes estructurales, estuvo retirando fondos del desarrollo rural, la agricultura, la energía, el transporte y la salud pública. Como el Estado renunció a su rol tradicional, las ONG se movieron a trabajar en estas áreas. La diferencia, por supuesto, es que los fondos disponibles para ellas son una fracción minúscula del recorte actual en gasto público.
La mayoría de las grandes ONG que reciben fondos son financiadas y patrocinadas por agencias de ayuda y desarrollo, que a su vez reciben fondos de gobiernos de occidente, del Banco Mundial, del FMI, de la ONU y de algunas corporaciones multinacionales. Aunque puede que no sean lo mismo que estas agencias, son ciertamente parte de la misma formación política amorfa que promueve y supervisa el proyecto neo-liberal y que demanda el recorte drástico en los gastos del gobierno en primer lugar.
¿Por qué deberían dar fondos estas agencias a las ONG? ¿Podría ser el viejo entusiasmo misionero? ¿Sentimiento de culpa? Es un poco más que eso. Las ONG dan la impresión de que están llenando el vacío creado por un Estado ausente. Y lo están, pero en una forma materialmente inconsecuente. Su contribución concreta es calmar la furia política y distribuir como ayuda o benevolencia lo que la gente debería tener por derecho.
Alteran la psique pública. Transforman a la gente en víctimas dependientes y amellan el filo de la resistencia política. Las ONG forman una especie de amortiguador entre el sarkar (el gobierno) y el público. Entre el Imperio y sus súbditos. Se han vuelto los árbitros, los intérpretes, los facilitadores.
De fondo, las ONG son responsables ante quienes las financiaron, no ante el pueblo entre el que trabajan. Son lo que los botánicos llamarían una especie indicadora. Es casi como si mientras más grande la catástrofe causada por el neo-liberalismo, más grande el florecimiento de las ONG. Nada ilustra esto de forma más vívida que el fenómeno de los Estados Unidos que prepara la invasión de un país y que simultáneamente prepara a las ONG para ir y limpiar el desastre.
Para asegurar que sus fondos no sean puestos en peligro y que los gobiernos de los países donde trabajan las dejen funcionar, las ONG tienen que presentar su trabajo en un marco superficial más o menos desprovisto de un contexto político o histórico. En todo caso, de un contexto político o histórico inconveniente.
Los informes apolíticos (y por tanto, de hecho, extremadamente políticos) acerca de la necesidad de ayuda en los países pobres y zonas de guerra con el paso del tiempo hacen que la gente (oscura) de esos países (oscuros) se vean como víctimas patológicas. Otro indio desnutrido, otro etíope muerto de hambre, otro campo de refugiados afgano, otro sudanés mutilado… necesitados de la ayuda del hombre blanco. Inconscientemente refuerzan los estereotipos racistas y reafirman los logros, las comodidades y la compasión (el amor duro) de la civilización occidental. Son los misioneros seculares del mundo moderno.
Finalmente, en una escala más pequeña pero más insidiosa, los dineros disponibles para las ONG juegan el mismo rol en política alternativa que el capital especulativo que sale y entra de las economías de los países pobres. Comienza a imponer la agenda. Convierte confrontación en negociación. Despolitiza la resistencia. Interfiere con los movimientos populares que han sido tradicionalmente autosuficientes.
Las ONG tienen fondos que pueden darle empleo a personas locales que en otra situación pueden ser activistas en movimientos de resistencia, pero que ahora pueden sentir que están haciendo algo bueno inmediato, creativo (y que se ganan la vida mientras lo hacen). La auténtica resistencia política no ofrece esos atajos.

Debate: ¿qué hacer para ganar? Análisis a las movilizaciones

Afilando el arpón del poder popular

Enviado por Gavroche en Mié, 01/15/2014 - 23:44

Eduardo Pérez, M. Gómez y X. Oural

“El capitalista no tiene corazón, pero arponéale en el bolsillo y sangrará”. 
Bill Haywood (1869-1928), Industrial Workers of the World.


A menudo las y los militantes sociales nos preguntamos por qué las movilizaciones no tienen éxito. Desde luego, conocer la receta de la movilización es la pregunta del millón, que todo el mundo se hace alguna vez. Esta cuestión está íntimamente ligada a las estrategias y tácticas propias del movimiento que impulsa la movilización. Es decir, que tanto la estrategia de movilización y acción como la estrategia comunicativa tienen que ir de la mano, actuando como un conjunto que proyecta la idea que se pretende transmitir. Bajo este prisma, intentamos a continuación realizar algunas humildes aportaciones que esperamos que puedan incitar a la reflexión.
En los últimos años hemos vivido huelgas generales que han sacado a la calle a millones de personas, huelgas sectoriales que han paralizado ciudades, pueblos y comarcas, manifestaciones-monstruo en las capitales del país, acciones de todo tipo (expropiaciones de supermercado, okupaciones de edificios, de bancos, de tierras...). La reivindicación está por todas partes, no hay escuela, hospital o parque de bomberos sin su pancarta contra la destrucción de los derechos sociales. No hay semana sin convocatorias casi en cada pueblo y ciudad. Y sin embargo, ¿por qué vamos aparentemente de derrota en derrota?

Quizás la clave de los problemas que tenemos es precisamente que las reivindicaciones no se plantean de una forma cuantificable. Es decir, que al faltar un análisis profundo de los problemas, no se concluyen objetivos, no se llega muy lejos en nuestra lista de peticiones, quedándonos en posturas demasiado conservadoras tratando de mantener la situación tal como estaba. Por ello hay que ir a lo concreto, dejándonos de posturas abstractas como movilizarse “contra la represión”, “contra el capitalismo”, o como el lema de la última huelga general: “Quieren acabar con todo”. Las batallas son poco ganables en estos términos. Por otro lado, tratar de luchar para conservar unas prerrogativas que se pierden como “no a la privatización”, “no a la Reforma Laboral”, “no a la ley del aborto” es entrar en un terreno favorable al del sistema. Si se ganara, valdría de poco más allá que para volver a un pasado poco apetecible. Es lógico que la gente no emplee mucho tiempo en las luchas si el objetivo es sólo mantener una situación miserable. Falta una idea de sociedad nueva sobre la que pivotar el discurso, y en base a eso mantener luchas concretas ofensivas.

Al no tener objetivos revisables o “cuantificables”, seguimos con la inercia del pasado en las movilizaciones de la izquierda. Esta inercia hace que se caiga en prácticas como convocar a marchas forzadas por que “hay que hacer algo”, sin pararse a pensar qué se pretende conseguir y a quién hay que presionar para lograr estos objetivos. La lucha no es para limpiar la conciencia si no para conseguir resultados.

Hace años, el texto ‘Ad Nauseam’ [1] atacaba duramente algunos de nuestros rituales: “Las manifestaciones son actos de autoafirmación, de autocomplacencia estética y militante, y su única utilidad práctica es que la policía fiche y fotografíe a los asistentes. Eso y encontrarnos a los amigos para tomar luego unas cañas. Lo mismo puede decirse de la hermana pobre de la manifestación, la concentración, convocada cuando no se confía en reunir ni un mínimo de gente para no caer en el ridículo”. Quizá la crítica era excesiva, pero es patente que cuando se es incapaz de convocar una manifestación por prever que no se va a juntar un mínimo de gente, se convoca una concentración. Esto se viene repitiendo desde hace décadas de forma rutinaria. Actualmente hay un abuso de formas de movilización como la concentración o la manifestación. En contextos de bonanza capitalista este tipo de acciones aisladas difícilmente tienen algún efecto, pero en contextos de crisis como la actual, tienen todavía muchas menos posibilidades.

También existe una inercia diferente, es decir, la que considera la “combatividad” en un sentido estético. Las manifestaciones son entendidas como un fin en sí mismas, y si no tienen el barniz de radicalidad apropiado, serán automáticamente calificadas como poco combativas o aburridas. Tampoco se entran a valorar objetivos, cuando en una manifestación se desata un enfrentamiento, acabando en una espiral de acción-represión que deja de lado el problema por el que nos estábamos movilizando. Las inercias son una carga muy pesada que cuesta superar.

En este sentido también hay que tener presente unos límites. Plantear hasta dónde queremos llegar, y ver los límites intrínsecos de la acción para evitar, inconscientemente, esperar más de lo que da de sí la acción. Si no se conocen los límites lo más probable es que las Fuerzas del Estado los impongan por la fuerza.

Los éxitos de las movilizaciones no se miden ni en cuanto a falsa “combatividad” ni tampoco en base al parámetro del nivel de asistencia sino en cuanto a resultados. Una declaración triunfalista por haber convocado mucha gente sin haber logrado nuestras metas es absurda. Convocar a medio millón de personas está bien si se conseguir el objetivo, si no da lo mismo convocar a un grupo que a todo el país.
De todo esto concluimos que tanto concentraciones como manifestaciones deben formar parte de un proceso de lucha en donde se contemplen diferentes actuaciones más o menos contundentes, procurando que vaya in crescendo. En todo caso, estas movilizaciones son acciones que sólo deben convocarse si podemos intentar garantizar una participación masiva a todas luces.
Para valorar la utilidad o no de las movilizaciones se tiene que medir su capacidad de interrumpir el circuito del capital, que es básicamente la producción y la circulación de mercancías. La contundencia no viene determinada por el choque físico espectacular entre manifestantes y policías si no por la capacidad de interrumpir los canales de transmisión del capitalismo. Por ejemplo, viejas herramientas del sindicalismo como el boicot o el sabotaje son perfectamente útiles en este contexto y deberían fomentarse. Se puede golpear en varios aspectos: en la producción, en la circulación o en el consumo. Quizás no hace falta paralizar la ciudad completamente cuando puedes paralizar el transporte o un puerto.

En este sentido, la convocatoria frecuente de manifestaciones y concentraciones tendría efectos en la obstaculización del circuito capitalista, sobre todo en el transporte, y en romper la sensación de normalidad. Por ejemplo en Madrid, los políticos hablaron hace años de construir un “manifestódromo”. Esto no ocurre sólo porque les moleste ideológicamente ver desfilar cada dos por tres a los desheredados, sino porque tanta frecuencia de convocatorias interrumpe temporalmente la circulación de mercancías. No es un gran problema, pero molesta.

Al margen de la interrupción del circuito de reproducción del capitalismo, también podemos fijarnos en lo simbólico. Es importante incidir en la difusión. Se trata de transmitir un mensaje a millones de potenciales simpatizantes, animando a imitar y a participar en acciones similares que puedan poner en cuestión la legitimidad del sistema. La concentración o manifestación sirven como difusión hacia tu público objetivo y a la vez de crítica simbólica a nivel mediático. Sólo tienen sentido en esos aspectos si consiguen una participación razonable y van acompañadas de una cobertura. De no darse una cobertura mediática adecuada, se pierde el impacto que la movilización pueda tener. En su momento el movimiento 15M acertó ocupando las plazas más simbólicas de las ciudades y difundiéndolo mediáticamente. Otra opción sería actuar contra los símbolos de la burguesía, sus lugares de reunión, de socialización, etc. Se debe señalar el verdadero poder.

La carga simbólica de las manifestaciones y concentraciones viene marcada por la capacidad de difusión que seamos capaces de generar, y en este caso hay que contemplar, guste más o menos, el papel de los medios de comunicación burgueses, que a pesar de los avances de internet y medios antagonistas siguen teniendo un papel fundamental en el establecimiento de la agenda política. ¿Tiene sentido convocar si sabemos que no se va a cubrir el acto? Siempre hay alternativas. En el caso en que se vea que las formas clásicas como manifestaciones o concentraciones no son viables como métodos simbólicos, hay que buscar otras opciones. En este caso lo que hay que intentar es intentar tener la mayor difusión posible, por cualquier medio. Las opciones menos masivas pueden llegar a generar mayor difusión y acumulación de prestigio. Encierros en determinados espacios físicos del Estado-capital, expropiaciones, ocupaciones, un tartazo, necesitan menos gente que las movilizaciones habituales y llaman más la atención, que es de lo que se trata si se apuesta por el nivel simbólico. Diez personas detrás de una pancarta en una concentración es poco útil. Si estas diez personas están encadenadas en la puerta de un banco, es otra cosa. Si se une el peso simbólico con un resultado real (por ejemplo, expropiar comida en un supermercado), mejor que mejor.

Por último llegamos a la gestión de los resultados, ganamos poco y cuando ganamos no lo decimos. Por ejemplo el 15M no consiguió resultados concretos en el momento (tampoco los planteaba, así que difícilmente podía conseguirlos), pero sí ha generado cambios, o influido en procesos, que se han venido dando después: no sólo cambios "atmosféricos", como situar ciertos temas en la primera línea de debate, sino también otros cambios reales (decretos de vivienda estatales y autonómicos, reducción de daños en los conflictos con las mareas, medidas simbólicas de control y transparencia, etc.). Si nadie sale a defender que lo que ha ocurrido es un reflejo, aunque sea moderado y distorsionado, de las luchas, se alimenta el terreno de la desmovilización y el electoralismo (que se basa en el fracaso de la movilización). Por supuesto no se trata de hinchar los resultados de la movilización, que son escasos, pero sí que falla su puesta en valor.

Conclusiones
Las movilizaciones tienen que ser demostraciones de fuerza, que tanto simbólicamente como de forma real, disputen el dominio hegemónico al capitalismo, nuestro enemigo. Una movilización es un diálogo, que se establece a dos bandas: con el enemigo, y con el pueblo. Hay que cuidar ambos lados. Es decir, que el mensaje debe ser claro y conciso, y llegar a los dos niveles con contundencia.

Las movilizaciones deben pivotar entre lo simbólico y lo efectivo, en conjunción con una buena estrategia comunicativa. Debe haber ocupaciones efectivas del espacio público y de los símbolos del poder. Debe haber una deslegitimación de las instituciones y una difusión extensiva de las acciones precisamente para arrebatarle al enemigo tanto la legitimidad como la iniciativa en caso de represión. Para ello, hay que plantear la lucha no como la quiere el enemigo sino como la quiere nuestro movimiento. Las luchas sociales no han tocado techo, todo lo contrario: apenas tienen suelo. Pensémoslas, mejorémoslas y a por ellos.

España: Burgales*s exportan dignidad

España

There was hardly any difference between Hitler and Franco.

¡ NO PASARÁN !


Los gráficos de Gabriel "Saracho" Carbajales


Opinión: Las protestas de Burgos contra el PP y su estructura montada "exportan dignidad"

Publicado: 18 ene 2014 | 14:22 GMT Última actualización: 18 ene 2014 | 14:22 GMT - RT
Si el alcalde de la ciudad española de Burgos dio marcha atrás y decidió paralizar las polémicas obras del barrio Gamonal fue porque "desde el Gobierno central veían que se les estaba yendo de las manos".
Así se expresa en declaraciones a RT Raúl Salinero, concejal de Izquierda Unida en Burgos, para el que las protestas que estallaron en el barrio en cuestión han exportando una concienciación sobre el régimen actual, así como sobre la vinculación de la banca, el sector constructivo y ciertas familias políticas. "Esto está exportando dignidad, somos el pueblo y el pueblo tiene que elegir", subraya.

"La repulsa social siempre existía, se estaban produciendo manifestaciones puntuales en todo el estado, pero ahora hay dignidad que va a permitir dar un paso más allá", dice Salinero, explicando que ahora "se está construyendo un poder popular hacia el rechazo a las políticas que se están aplicando a la gente". Según él, este movimiento de rechazo responde a una "extrema necesidad social".

"La gente está pidiendo los elementos básicos, que son priorizar las políticas y es esto lo que también quiere paralizar el PP, porque, si no, se les va a caer la estructura que tienen montada, que llevamos sufriendo durante los últimos 30 años", concluye.

Este viernes, pocas horas después de haber rechazado la suspensión de las obras de reforma de la calle en el barrio de Gamonal, el alcalde de Burgos cambió de opinión y anunció la paralización definitiva de dichas obras. La decisión se produce una semana después de que estallaran las protestas en contra de la construcción de un bulevar, proyecto que iba a costar al consistorio más de ocho millones de euros en plena crisis.

Pese al anuncio de la paralización definitiva de las obras, la asamblea de más de 300 vecinos de Gamonal ha decidido este sábado que lo que han llamado 'Movimiento de Gamonal' tendrá continuidad, y se comprometieron a buscar otro lugar para celebrar estas reuniones dado que, según anunció este viernes el alcalde de Burgos, Javier Lacalle (PP), a partir de este lunes comenzarán las obras para devolver a la calle Vitoria su aspecto anterior, por lo que la asamblea no podrá celebrarse en este lugar.






LIBERTAD PARA LOS 5: René González participará en la Comisión Internacional de Investigación en el caso de los Cinco

14 enero 2014 Cubadebate


René
René González. Foto Archivo

René González, Alice Walker, Ramsey Clark y otros invitados especiales participarán en Londres en la Comisión Internacional de Investigación en el caso de los Cinco Cubanos según se dio a conocer recientemente.
René González, el primero y único integrante de los Cinco Cubanos que ha sido puesto en libertad después de cumplir una condena de 15 años en los Estados Unidos, ha anunciado que viajará a Londres para entregar su testimonio
Estará acompañado por familiares de los Cinco, víctimas del terrorismo contra Cuba, juristas, políticos y activistas de Cuba y todo el mundo, entre ellos Alice Walker, ganadora del premio Pulitzer por su libro “El color púrpura”, y el ex Fiscal General de EE.UU. Ramsey Clark.
La Comisión escuchará testimonios de aproximadamente 20 testigos clave, como el abogado defensor de los Cinco en EE.UU. Martin Garbus, representantes de la organización internacional de derechos humanos Amnistía Internacional, y familiares de los Cinco, incluyendo las esposas Olga Salanueva y Elizabeth Palmeiro.
La Comisión estará presidida por un distinguido jurado internacional, con integrantes como el ex presidente del Tribunal Supremo de la India Yogesh Kumar Sabharwal, el ex magistrado de la Corte Constitucional de Sudáfrica Zakeria Mohammed Yacoob, y el ex Presidente de la Corte Suprema de Justicia de Francia Philippe Texier.
Habrán testimonios de especialistas sobre las diversas medidas adoptadas para la defensa de Cuba contra la amenaza de ataques terroristas. También habrán testimonios de víctimas cubanas e internacionales de acciones terroristas orquestadas desde EE.UU.

Para obtener más información y reservar entradas: http://www.voicesforthefive.com/commission/es/

En su mensaje de Año Nuevo, René González recalcó la importancia del apoyo a la Comisión Internacional de Investigación, diciendo:
  • “Cuando fuimos encarcelados hace 15 años atrás, nuestros captores nunca se imaginaron que desde todos los rincones del mundo personas como ustedes defenderían nuestra causa. En lugar de sufrir una derrota, nos hemos fortalecido.”


La Comisión Internacional es el principal evento de la campaña internacional Voces por los Cinco, que ha reunido a cientos de personalidades internacionales, como John Le Carré, Emma Thompson, Danny Glover, Lord Rowan Williams, Martin Sheen, Noam Chomsky, Günter Grass, Nadine Gordimer, Peter Capaldi y Dame Vivienne Westwood. A ellos se han sumado miles de personas que han enviado mensajes de apoyo al sitio web de la campaña.
Tú también puedes sumarte a ellos, ingresando tu mensaje aquí: http://www.voicesforthefive.com/upload/es/

Una serie de otras actividades se llevarán a cabo durante el desarrollo de la Comisión Internacional, incluyendo un gran concierto internacional en el Barbican Hall de Londres con el aclamado músico cubano y estrella del Buena Vista Social Club Eliades Ochoa y su grupo Cuarteto Patria, junto a otros artistas e invitados internacionales, además de proyecciones de películas y exposiciones.
Para obtener más información y reservar entradas: http://www.voicesforthefive.com/commission/es/

Washington reconoce haber asesinado a Lumumba

por Red Voltaire / Atilio Borón


Sábado, 18 de Enero de 2014 09:51

Washington reconoce haber asesinado a Lumumba
En ese documento, que aparece más de 50 años después de ese infame crimen, se confirma que en "enero de 1961, iluminado por las luces de los automóviles de sus asesinos, Lumumba fue atado a un árbol y a la orden de un mercenario belga, acribillado hasta la muerte.
PATRICE LUMUMBA ASESINADO POR ORDEN DEL GOBIERNO DE ESTADOS UNIDOS. Un reciente documento del Departamento de ese país confirma que la Casa Blanca, a la sazón ocupada por "el progresista" presidente John F. Kennedy, urdió la conspiración para asesinar al líder independentista congoleño Patrice Lumumba. Pueden consultar y descargar el documento en (ver la carátula en la fotografía adjunta): Foreign Relations of the United States (FRUS), Volume XXII, Congo, 1960-1968
En ese documento, que aparece más de 50 años después de ese infame crimen, se confirma que en "enero de 1961, iluminado por las luces de los automóviles de sus asesinos, Lumumba fue atado a un árbol y a la orden de un mercenario belga, acribillado hasta la muerte. Su cuerpo, sin vida, fue troceado y disuelto en ácido sulfúrico, procediendo luego a esparcir sus restos en diversos lugares para que no fuera reconocido por nadie"


Hace unos pocos meses Washington reconoció que la CIA fue quien organizó el golpe de estado de 1954 en Irán, derrocando a M. Mossadegh y poniendo en su lugar a un títere de EEUU, el Shá Reza Pavlevi. Poco a poco los crímenes del imperio están saliendo a la luz. Estoy seguro que no pasará mucho tiempo antes de que se revele cómo asesinaron a Chávez ...

La noticia sobre lo de Lumumba fue divulgada por la Red Voltaire en:
http://www.voltairenet.org/article181731.html


CELAC. Qué es y su historia reciente

Celac: hitos para una historia reciente

18 enero 2014 Cubadebate
Pabexpo casi listo para II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Foto: Daylén Vega/Cubadebate
Pabexpo casi listo para II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Foto: Daylén Vega/Cubadebate

• Diciembre de 1998, Hugo Chávez Frías es electo presidente constitucional de Venezuela. Su primer período presidencial, que iniciara el 9 de febrero de 1999, marcó el comienzo de un cambio radical en la correlación de las fuerzas políticas en América Latina, dominada, hasta ese momento por los intereses de la derecha y al servicio del imperialismo norteamericano.
• En los diez primeros años del siglo XXI, en América Latina asumen la presidencia mandatarios que contribuyen a configurar y fortalecer un proceso que Rafael Correa, presidente de Ecuador bautizara como el fin de “la larga noche neoliberal” en América Latina.
• 14 de Diciembre del 2004, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, y el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, firmaron la Declaración Conjunta para la creación del ALBA (Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América) y se realiza en La Habana la primera cumbre de este organismo, un mecanismo de integración basado en los principios de la soberanía, el respeto y la solidaridad entre los países.
• Noviembre del año 2005, en la ciudad argentina de Mar del Plata, durante la IV Cumbre de las Américas fue enterrada la resolución para crear el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que era una iniciativa de Estados Unidos. Venezuela y los países miembros del Mercado Común del Sur, expresaron, a través del documento final, que “las negociaciones para crear un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) deben ser suspendidas inmediata y definitivamente”, lo que significó una derrota política para el entonces presidente de Estados Unidos George W. Bush.
• A partir de 2006 se incorporan sucesivamente al ALBA, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Ecuador, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda y Honduras. Este último país abandonó el organismo en el 2009, tras el golpe de Estado que removió del poder al presidente constitucional Manuel Zelaya. En el año 2012, Santa Lucía y Surinam pasaron a adherirse como miembros plenos de la organización.
• Mayo de 2008, se funda la Unión Suramericana de Naciones (UNASUR), un espacio de discusión política multilateral cuyos esfuerzos se encaminan a lograr la unidad de las naciones suramericanas, bajo el reconocimiento de sus objetivos regionales, fortalezas sociales y recursos energéticos.
• 15 y 16 de diciembre de 2008, tiene lugar en Costa do Sauípe, Bahia, Brasil, la Cumbre de Jefes de Estado del MERCOSUR y Estados Asociados, convocada por el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. Cuba asistió como país invitado a esta Cumbre, donde se decidió su incorporación al Grupo de Río. En la conferencia de prensa final del encuentro se informó que los países asistentes trabajarían en la creación de una organización propia de América Latina y el Caribe, sin la presencia de Estados Unidos.
• Febrero de 2010, los 33 países independientes de la región se reúnen en la Cumbre de la Unidad, Playa del Carmen, en la Riviera Maya, Cancún, México. Los jefes de Estado y de Gobierno asistentes hicieron coincidir la II Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo (Calc) y la XXI Cumbre del Grupo de Río, de las cuales emergió una declaración que permitió establecer el cronograma para la fundación de la Celac. El documento final de la cita, exponía el deseo de “construir un espacio común con el propósito de profundizar la integración política, económica, social y cultural de nuestra región y establecer compromisos efectivos de acción conjunta para la promoción del desarrollo sostenible de América Latina y el Caribe”.
• 2 y 3 de diciembre de 2011, se constituye en Caracas, Venezuela, con el presidente Hugo Chávez como anfitrión, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), integrada por los 33 países independientes de América Latina y el Caribe. En la cita se adoptan una veintena de documentos, entre los que sobresalen la Declaración de Caracas y el Plan de Acción. Durante su fundación en Caracas en diciembre de 2011, Chávez expresó: “una de las grandezas que tiene la CELAC es que a pesar de las diferencias, aquí estamos para debatir y para perfilar el rumbo de la integración verdadera y solucionar nuestros graves problemas”.
• Diciembre de 2012, se celebra en Santiago de Chile la primera Cumbre de la Celac. En la cita Cuba recibió, de manos de los anfitriones, la presidencia pro témpore del mecanismo integrador.
(Tomado de Celac-Cuba)

EE.UU. y transnacionales proyectan nuevo ataque a las libertades

Chomsky: El pacto Transpacífico de Obama es un asalto neoliberal de dominio corporativo

Publicado: 19 ene 2014 | 0:41 GMT Última actualización: 19 ene 2014 | 0:41 GMT RT
REUTERS/Majed Jaber

El Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) que la Administración de Obama busca firmar es un asalto a los trabajadores, ya que está destinado a una mayor dominación corporativa, dice el activista Noam Chomsky.
Aunque el Gobierno de Barack Obama —que ha estado negociando desde hace años para ser miembro del TPP, así como otras 11 naciones del Pacífico— todavía no ha firmado el acuerdo, grupos de intereses corporativos estadounidenses ya han manifestado su fuerte apoyo al TPP, que describen como un acuerdo de libre comercio que fomenta el crecimiento económico.

Sin embargo, varios expertos aseguran que ese tratado tendrá efectos negativos sobre todo en el acceso a medicinas, cultura, libertad en internet y en las regulaciones medioambientales. No en vano, los sindicatos de trabajadores y una serie de grupos tradicionalmente liberales, así como ecologistas y defensores de la salud pública, han criticado duramente las negociaciones.

El lingüista, activista y analista político estadounidense Noam Chomsky considera que ese acuerdo busca poner "en competencia entre sí a los trabajadores de todo el mundo para bajar los salarios y aumentar la inseguridad". El experto argumentó en declaraciones al diario 'The Huffington Post' que gran parte de las conversaciones abordan cuestiones fuera del comercio ya que, según él, se centran más en imponer nuevas normas de propiedad intelectual en el extranjero y aumentar el poder político de las empresas.

Por otro lado, Chomsky lamentó que el acuerdo —al que tachó de ser en concreto "una escalada de metas políticas neoliberales"— sea un "secreto para la población, pero no para los negociadores de las corporaciones". 

La población total de los países miembros de la unión sería de unos 800 millones de personas, y su PIB alcanzaría un 40% del índice mundial. Lori Wallach, una de los líderes del grupo estadounidense Public Citizen de defensa del derecho del consumidor, contó a RT que el acuerdo representa una gran amenaza para los países miembros de la asociación y sus habitantes, y que además existe un cierto peligro para algunos países de la zona.






"El marxismo es un universo abierto". Entrevista a Néstor Kohan.


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Entrevista a Néstor Kohan

por Salvador López Arnal

Miércoles, 08 de Enero de 2014 03:53

El marxismo es un universo abierto, probablemente el más interesante y sugerente de nuestra época, donde a contramano de la mediocridad actual, cada uno puede encontrar su propio camino y “elegir su propia aventura”. Es decir, encontrarle un sentido a su propia vida.
 
Entrevista a Néstor Kohan sobre «Nuestro Marx – Fetichismo y poder en Marx»

—Salvador López Arnal: Su último libro recientemente publicado en el estado español lleva por título Nuestro Marx. ¿Nuestro? ¿El de quién, el de quiénes?

—Néstor Kohan: Ese título lo elegí principalmente por dos razones. En primer lugar, a modo de homenaje a Antonio Gramsci. El 4 de mayo de 1918 el gran revolucionario italiano escribió un artículo titulado “Nuestro Marx”. Allí intenta rescatar al autor de El Capital como un historiador que se opone tanto al misticismo del culto a los héroes de Thomas Carlyle como a la metafísica positivista y evolucionista de Herbert Spencer. En el mismo movimiento Gramsci lo reivindica como “maestro de vida espiritual y moral”. Pero lo más interesante es que ese joven y entusiasta militante comunista, gran admirador de la revolución bolchevique y de Lenin, con ese artículo y otros de la misma época (como “La revolución contra «El Capital»”) se animó a discutirle a las “grandes autoridades” marxistas de su tiempo. Grandes popes prestigiosos que por entonces monopolizaban los saberes y las ortodoxias, las lecturas oficiales y canonizadas, convirtiendo a Marx y El Capital en algo completamente inofensivo frente al orden establecido. Algo no muy distinto de lo que ocurre hoy en día. Gramsci se anima a patear el tablero esforzándose por recuperar el espíritu radical del marxismo. Por eso con ese título quise homenajear al Gramsci revolucionario y su espíritu iconoclasta y desobediente frente a “sus mayores”.

En segundo lugar, el título hace referencia a la pluralidad de tradiciones dentro de la familia marxista. Aunque por economía de lenguaje hablemos y escribamos en singular, en realidad existen muchos marxismos. Y de hecho hay muchos Marx. Debemos reconocerlo sin sonrojarnos ni avergonzarnos. El nuestro es, o al menos pretende ser, un Marx posible, no el único, sino el nuestro. Es el Marx del marxismo revolucionario, interpretado desde América Latina y el tercer mundo, desde el mundo periférico y dependiente e interpelado desde una nueva generación que aspira a retomar en el mundo contemporáneo la ofensiva política, ideológica y cultural por décadas abandonada en función de derrotas y fracasos ajenos, suspiros y nostalgias que no nos pertenecen. Ya es hora de dejar de suspirar “por los buenos y bellos tiempos que se han ido y no volverán”. Ya es tiempo de dejar atrás los complejos de inferioridad y las bienintencionadas pero inoperantes “defensas del marxismo” (como si este corpus teórico y político fuera un barco que va a naufragar, una fortaleza sitiada o una ciudad en crisis que se apresta a enfrentar una invasión) para retomar la ofensiva ideológica. Que se defiendan nuestros enemigos. Hay que quitarle la iniciativa al enemigo. Nuestro Marx es entonces un Marx que pretende ser contemporáneo y al ataque.

—S. López Arnal: Belén Gopegui [escritora y novelista] prologa la edición española de su libro con un texto (hermosamente brechtiano) que titula “Ni la verdad ni la razón se abren camino a solas”. ¿Cómo se abren entonces, en qué compañía, con qué esfuerzos?

—N.K.: El título elegido por Belén para su prólogo es acorde al fragmento de la obra Galileo Galilei de Brecht que abre todo el libro. En ella un monje del Vaticano pregunta “¿Y usted no cree que la verdad, si es tal, se impone también sin nosotros?”. Entonces Brecht le hace responder a Galileo que la verdad jamás se impone sola, por sí misma: “No, no y no. Se impone tanta verdad en la medida en que nosotros la impongamos. La victoria de la razón sólo puede ser la victoria de los que razonan”. Esa obra de Brecht la leí en una traducción de Osvaldo Bayer [escritor argentino] hace muchos años cuando estudiaba filosofía. La pusieron dos veces en teatros argentinos y llevé a varios adolescentes de la escuela donde yo daba clases a verla. Todos quedaban maravillados. Creo que con ese pasaje Brecht desplumaba muchos debates de la filosofía académica (que discute si existe la verdad o no, pero siempre al margen de la historia y de los conflictos sociales) y al mismo tiempo ponía en discusión la pasividad de la intelectualidad enamorada de sus propias ideas que se muerde la cola y gira, eternamente, sobre su propio circuito. Por eso me gustó tanto ese pasaje y, por lo visto, también le gustó a Belén. Porque nos invita a intervenir, a participar, a luchar por lo que creemos verdadero, justo, digno, genuinamente valioso. No basta decir “estoy indignado” porque me doy cuenta que me están mintiendo. Tampoco alcanza con gritar “que se vayan todos” ante cada farsa o manipulación de los poderosos. ¡Hay que hacer algo! 
Y hay que hacerlo colectivamente y en forma organizada a partir de una estrategia. No a partir del enojo individual o la ira espasmódica (que puede ser muy ruidosa o escandalosa pero dura poquito tiempo y luego se diluye sin pena ni gloria), sino desde una estrategia colectiva, organizada y a largo plazo. Nosotros somos de los que creemos que sí existe la verdad y que vale la pena luchar por ella. 
Recuerdo una vez una profesora de guión, excelente persona, pero muy seducida por las modas académicas del giro lingüístico y el posmodernismo, que insistió durante meses con que “todo es relato y no existe la verdad”. La escuché en silencio durante meses. Hasta que un día no pude más, levanté la mano y le pregunté “¿Yo quisiera saber si los desaparecidos [los 30.000 secuestrados y desaparecidos de Argentina en tiempos de la dictadura militar] están muertos o están paseando por Paris [relato oficial del general Videla]? ¿Están desaparecidos de verdad o es solo un relato?”. Allí se acabó la discusión. Esta compañera, sin palabras, admitió que están desparecidos, están muertos y eso es una verdad trágica pero irrebatible. ¡Lograr que se aceptara esa verdad histórica, la desaparición de 30.000 compañeros y compañeras, fue producto de una larga y esforzada lucha social! Existe la verdad. Nunca se impone sola, al margen de la lucha de los pueblos, al margen de la práctica. Aunque enfrente nuestro haya miles y tal vez millones de personas creyendo que Hitler es un patriota, que el general Franco defiende la familia, que el general Videla garantiza los derechos humanos o que la tortura sistemática que ejercen los militares norteamericanos es sinónimo de civilización, democracia y pluralismo, debemos aferrarnos con uñas y dientes a la verdad, debemos abrazarnos a la verdad y luchar junto a ella y por ella. Sople para donde sople el viento. Al menos eso aprendí al estudiar a Marx, sus Tesis sobre Feuerbach y tantos otros textos.

—S. López Arnal: En los anexos de su obra figuran tres epílogos. El primero es de Toby Valderrama, el texto de presentación de la edición venezolana de su obra. ¿Qué representa Venezuela para usted?

—N.K.: La primera edición de este libro vio la luz precisamente en Venezuela. Una edición muy bonita, absolutamente gratuita (de carácter “artesanal” ya que no fue distribuida en librerías), dirigida a la clase trabajadora y los militantes revolucionarios. Se presentó junto a los trabajadores y trabajadoras de la industria petrolera. Hubo encuentros muy interesantes ya que pudimos conversar con estos compañeros y compañeras vinculando la teoría crítica de Marx con intentos concretos de iniciar la transición al socialismo. Recuerdo que en aquellas presentaciones se discutió, además de los temas tradicionales de El Capital, el vínculo entre marxismo y cristianismo revolucionario. Un trabajador venezolano del petróleo, marxista y cristiano al mismo tiempo, nos sugirió que la definición de Marx acerca del comunismo, las necesidades y las capacidades, coincide textualmente con un pasaje del libro La Biblia. 

En Caracas, también participaron de la presentación antiguos militantes de la insurgencia venezolana de los años ‘60 y ‘70, respetados, queridos y admirados por varias generaciones nuevas de militantes. Fue realmente muy emotivo. Incluso se cantó “La Internacional”. Yo creo que en Venezuela se está dando una de las batallas más duras y más agudas contra el imperialismo. El presidente Hugo Chávez, antes de morir (¿de ser asesinado?), logró reinstalar en la agenda de los movimientos sociales el debate del socialismo, horizonte ausente durante dos décadas que ya no era ni siquiera mencionado en el lenguaje del mundo progresista y revolucionario. La socialdemocracia, por ejemplo, abandonó hace largo tiempo hasta la sola mención del socialismo. En Europa occidental y también en América Latina. Por eso se incomodó tanto con la insolencia y la rebeldía de Hugo Chávez. Creo que volver a traer al presente y reinstalar el debate por el socialismo fue uno de los grandes aportes a escala mundial del proceso bolivariano de Venezuela. Y en ese debate El Capital de Marx resulta fundamental... 
Tan fundamental como la reflexión de Ernesto Che Guevara sobre la transición al socialismo y la ley del valor. En ambos casos el marxismo revolucionario pone en discusión la posibilidad de salir del capitalismo y comenzar la transición al socialismo de la mano del mercado. No hay un “capitalismo bueno” y un “capitalismo malo”. No existen los “empresarios socialistas”. El pensamiento marxista tiene mucho que aportar en estos debates pendientes.

—S. López Arnal: En aquella primera edición de distribución gratuita se incluyen a modo de prólogos otros dos trabajos de presentación escritos por dirigentes de la insurgencia latinoamericana. ¿Por qué vincular a Marx con la insurgencia?

—N.K.: Esos otros dos prólogos o presentaciones del libro generaron un revuelo propio y tuvieron consecuencias políticas directas. En concreto, diversos organismos represivos de América Latina vinculados a la inteligencia militar comenzaron el hostigamiento a través de páginas de internet acusándome con nombre, apellido y fotografías mías (trucadas) de ser algo así como el guía inspirador de las insurgencias latinoamericanas. ¡Un delirio paranoico absoluto! Un relato tirado de los pelos que no resiste el menor análisis serio. Incluso las fotografías mías que utilizaron en ese hostigamiento estaban trucadas. Tomaron las fotos de una conferencia que di en Compostela, Galicia, en un seminario teórico público del año 2008, le cambiaron el fondo reemplazando los símbolos y banderas, pretendiendo convertirme en un “adoctrinador” de revolucionarios latinoamericanos. Una operación burda. Pero que no dejó de preocuparme porque las instituciones militares y paramilitares que la llevaron adelante tienen muchísimos intelectuales asesinados en la espalda. Profesores, periodistas, abogados, maestras, sociólogas, historiadores, etc. ¡Muchos muertos, muchas asesinadas en nombre de la “seguridad democrática”! A los que no logran asesinar, los encarcelan, los persiguen, los demonizan, los “marcan”, los amenazan de muerte, aunque vivan incluso fuera de América Latina. 
Esos organismos de inteligencia militar y paramilitar continúan formándose en pleno siglo XXI —bajo directa influencia de los militares norteamericanos e israelíes— en la perspectiva anticomunista de la guerra fría, sólo que ahora han reemplazado el fantasma gótico del “comunismo” y la “subversión” que provenía de la fría nieve soviética por el fantasma tropical y caribeño del “narco terrorismo”, pero la matriz ideológica macartista es exactamente la misma. A cualquiera que piense diferente hay que eliminarlo. Y si es marxista... ¡mucho peor!

Yo creo que esos otros dos prólogos molestaron tanto y generaron semejante reacción desmesurada principalmente por dos motivos. En primera instancia, porque mostraban al público lector que la militancia revolucionaria e insurgente de América Latina no constituye una banda de forajidos y bandoleros desquiciados, que buscan adrenalina transpirados y babeando ni viven al ritmo enloquecido de la cocaína, sino que la insurgencia se basa en una detallada y meditada lectura de Marx, reflexiva, rigurosa y serena. Esos textos demostraban que no hay ninguna “irracionalidad” en las rebeldías latinoamericanas. Por eso generaron tanto enojo de parte de las fuerzas represivas.

En segundo lugar, esos textos publicados “a modo de prólogos” que celebraban explícitamente nuestro intento de repensar a Marx y El Capital nos permitían comenzar a retomar un vínculo durante muchos años perdido y olvidado. Aquel que une la reflexión de la teoría crítica marxista con la militancia revolucionaria. Una tradición de pensamiento que en los años ’60 y ’70 habían desarrollado, entre muchos otros nombres célebres, Frantz Fanon en el caso de la revolución de independencia de Argelia, la revista cubana Pensamiento Critico, las propias intervenciones teóricas del Che Guevara en el debate cubano de 1963 y 1964 sobre la teoría del valor, los escritos del pensador brasilero Ruy Mauro Marini que unían su teoría marxista de la dependencia con la militancia en la insurgencia chilena, etc.etc. Cuando en sus libros Consideraciones sobre el marxismo occidental y Tras las huellas del materialismo histórico el historiador británico Perry Anderson se queja de ese divorcio entre marxismo universitario-académico y militancia social está hablando precisamente de este problema. Retomar ese hilo rojo, perdido y olvidado, donde marxismo teórico y militancia práctica son dos caras de la misma moneda sigue siendo una tarea pendiente.

—S. López Arnal: Me ha pasado lo mismo que a Belén Gopegui: me he emocionado con su dedicatoria. La solidaridad, la generosidad, la amistad, la lealtad, el compañerismo, el estímulo moral, el hacer lo que se debe sin medir ni calcular… esos valores, esa ética, señala, pregunta usted, ¿no es acaso el corazón del marxismo y el antitodo frente a tanta medriocridad? ¿A qué mediocridad hace referencia? ¿El marxismo es entonces el desarrollo de una ética humanista?

—N.K.: Esa dedicatoria del libro está dirigida a mi padre, ya que lo terminé de redactar y corregir en su última versión cuando mi padre estaba agonizando por un cáncer. Por suerte lo pudo ver antes de morir. Estoy más convencido que nunca que el proceso por el cual una persona se hace revolucionaria, socialista o comunista, es mucho más complejo que aquella imagen tradicional, simple e ingenua, de notable impronta iluminista, donde la mera lectura de un texto toca como una varita mágica a alguien y a partir de allí cambia súbitamente todo en su vida. No creo que las cosas sucedan de ese modo. Los libros son fundamentales para construir la conciencia de clase y una identidad personal revolucionaria, pero son solo un aspecto. Central, pero no único. En la vida real de la gente las variables son múltiples y los aprendizajes también. 
Sospecho que antes de incursionar en El Capital las personas se nutren de los valores solidarios del marxismo y es ello lo que los mueve a rebelarse, a leer, a estudiar, a militar de manera organizada, etc. Esa dedicatoria está dirigida a mi padre porque a través suyo y de sus amigos de militancia yo me vinculé al marxismo. Fueron esos valores solidarios que usted menciona y que están en la dedicatoria —valores que me fueron transmitidos familiarmente desde la niñez por mi madre y mi padre en tiempos de la dictadura sangrienta del general Videla— los que me llevaron a identificarme con los rebeldes, con los explotados, con las humilladas, a despreciar el dinero como rey absoluto de nuestra sociedad, a odiar a los torturadores y represores, a sentir asco y repulsión, incluso física, frente a la injusticia, a rechazar la mediocridad que han pretendido instalarnos como horizonte insuperable de nuestra época. 
Creo que ese proceso de enseñanza-aprendizaje junto al ejemplo cotidiano de mis padres fue prioritario. Las lecturas de Marx vinieron después a legitimar algo previo ... El marxismo, al menos para mí, ha sido y es una concepción del mundo, de la historia y de la sociedad que le dio sentido a mi vida, que me permitió comprender —a escala universal— lo que yo sentía e intuía. Pero esos sentimientos, esos valores, esas enseñanzas estaban desde antes y venían de la niñez. Sospecho que a muchos compañeros y compañeras les ha pasado lo mismo en sus vidas. Por eso la niñez, época de la vida cuando se aprenden los valores y se “maman”, como una ética vivida y pretéorica, incluso como una estructura de sentimientos, constituye un terreno de disputa formidable. Tradicionalmente la Iglesia católica, por ejemplo, ha defendido a capa y espada sus escuelas primarias... ¿Por qué? ¿A qué edad un niño va al catecismo? En Argentina a los ocho años... Hoy en día el mercado también ha avanzado sobre la niñez. Las series de Disney Channel apuntan a ese público infantil inoculando los valores del american way of life. Mucho antes de leer un libro entero los valores del mercado o de la religión ya moldean la personalidad. Los marxistas no podemos desconocer ese proceso de constitución de la personalidad, central en lo que después Marx denominará “la conciencia de clase” de cada individuo. Entre otras razones, por eso creo que la ética y los valores constituyen un eje fundamental del marxismo, no sólo a nivel teórico y reflexivo sino en sus batallas políticas cotidianas por conquistar la hegemonía y la subjetividad de las grandes masas populares. Una batalla que empieza mucho antes de leer un texto o una revista marxista. Esta lucha comienza en la niñez. Nuestros enemigos lo tienen claro.

Demás está decir que descreo de las lecturas positivistas, estructuralistas o weberianas, “neutralmente valorativas” que pretenden construir una ciencia social al margen de la ética y los valores. Eso no es la teoría social y eso no es El Capital. Si el reformismo evolucionista y kantiano de Eduard Bernstein pretendió convertir al marxismo simplemente en una ética y al socialismo en un mero imperativo categórico eso no implica que los marxistas revolucionarios abandonemos la ética. Sería un gravísimo error teórico, epistemológico y político. Los valores de la ética comunista que pregonaba el Che Guevara son los mismos que guiaron a Marx en su redacción de El Capital. Creo que allí hay un tesoro inmenso, todavía inexplorado, que puede servir de antitodo frente a la mediocridad perversa y monstruosa en la que pretenden hundirnos el capitalismo y los valores del mercado.

—S. López Arnal: Distingo Marx del marxismo. ¿Cómo concibe usted este segundo? ¿Cómo una teoría creativa, como una praxeología transformadora, como una tradición revolucionaria?

—N.K.: Para nosotros el marxismo constituye una concepción materialista de la historia, una teoría crítica de la sociedad capitalista, una filosofía de la praxis, una teoría política de la revolución y la hegemonía, un método dialéctico, crítico y revolucionario y en última instancia, una filosofía de vida. Creo que el marxismo tiene esa multiplicidad de dimensiones, de niveles y de “escalas”. Quedarse únicamente con una dimensión implica castrarlo, mutilarlo, convertirlo en una caricatura. Lamentablemente en muchas ocasiones se ha hecho esa operación para tratar de clasificarlo, intentando introducirlo a la fuerza en el lecho de Procusto de las disciplinas universitarias, en la parcelación del saber social tal como hoy lo conocemos (una filosofía, una sociología, una economía, una antropología, una historiografía, una psicología, etc.). Creo que el gran desafío actual consiste en restituirle al marxismo su carácter totalizante, completamente a contramano de los saberes fragmentados que expresan la concepción social esquizofrénica del conocimiento, típica del capitalismo tardío y posmoderno. Ese desafío debe venir acompañado de una batalla por la vida cotidiana. De nada servirá el marxismo si no afronta la pelea por transformar la vida cotidiana. Por eso considero que el marxismo, además de una gran teoría, todavía inigualada, constituye una filosofía de vida, muy superior a las filosofía de la autoayuda, al modo de vida que nos proponen las religiones y absolutamente superador de las mediocridades inherentes a la vida del mercado y de los shoppings.

—S. López Arnal: En sus agradecimientos — “A quienes nos enseñaron” —, perdóneme la mirada un tanto provinciana. no cita usted a ningún marxista hispánico (dejando aparte a Adolfo Sánchez Vázquez, un exiliado republicano). ¿Por qué es tan débil el marxismo en España? ¿Existe alguna excepción en su opinión?

—N.K.: Quizás fui injusto en los agradecimientos al no incluir a mucha otra gente. Puse a quienes tenía en ese momento más en mente, a quienes conocí personalmente y de los que aprendí en forma directa, pero seguramente uno se ha nutrido de muchos compañeros y compañeras que una mera lista no agota. Dada la crisis editorial argentina y el vaciamiento ideológico, yo me he formado leyendo literatura marxista editada principalmente en México, en Madrid y en Barcelona. Editoriales que hoy ya no existen o que han cambiado patéticamente su signo ideológico...

Si tuviera que mencionar otros compañeros, sabiendo que usted es un especialista en la obra del pensador marxista catalán Manuel Sacristán Luzón (que no incluí en mis agradecimientos ya que nunca lo conocí personalmente, aunque he leído muchos de sus libros) quisiera mencionarle una anécdota. Haciendo memoria, mi padre me trajo de regalo aproximadamente en 1990 varios tomos de cubiertas verdes de una obra de Manuel Sacristán. Se titulaban Papeles de filosofía. Panfletos y materiales [Barcelona, Iacria, 1984] Allí leí una defensa de Engels muy inteligente y sutil, trabajos de lógica matemática además de un prólogo muy pero muy valiente a la revolucionaria alemana Ulrike Meinhof que poca gente se hubiera animado a escribir. 
Por supuesto he leído la antología sobre Gramsci de Sacristán. También conseguí en un viaje al estado español que hice hace pocos años una compilación de sus escritos, prólogos y prefacios a El Capital titulada Escritos sobre «El Capital» (y textos afines) [Madrid, El. Viejo Topo, 2004]. Como todo salía tan caro para los latinoamericanos el de Sacristán fue el único libro que me pude comprar en ese viaje. Valió la pena. Pero la anécdota que le quería contar sobre la influencia de Manuel Sacristán es muy anterior a todas estas lecturas, pertenece a la niñez. Resulta que cuando yo tenía trece años y comenzaba la escuela secundaria comenzó a difundirse en Buenos Aires una enciclopedia de conocimientos generales titulada Universitas [Zaragoza, Salvat, 1979]. Eran varios tomos, creo que diez o doce de tapas naranjas. Mi padre me la regaló cuando era un niño. En la escuela la profesora de latín, furiosamente anticomunista y apologista del terrorismo de estado, que expresaba en clase su odio contra el Che Guevara cada vez que podía (eran tiempos de la dictadura militar del general Videla y en mi escuela desaparecieron diez estudiantes), recomendó calurosamente esa enciclopedia. Quizás los militares permitieron su circulación sin haberla leído. 
Muy bien, en el tomo quinto dedicado al “pensamiento de la humanidad” había un capítulo sobre... Karl Marx. Me leí aquel capítulo Nº 22 a los trece años. En esa época seguramente debo haber entendido bastante poco. La de aquella enciclopedia fue la primera fotografía de Marx que yo vi en mi vida. En esa época nunca había visto ni siquiera una fotografía del Che Guevara, igualmente prohibido. En Argentina no había afiches, ni posters ni remeras con su rostro. Cuando los militares se dieron cuenta de que en esa enciclopedia naranja aparecía la barba de Marx... prohibieron su circulación y obligaron a retirarla de todos los kioscos de la ciudad. En la escuela se comentó esa prohibición. Si estaba prohibida... ¡más atractivo! Pero antes de la prohibición y de que la saquen de circulación algunos ya la habíamos comprado. ¿Quién había escrito ese capítulo que generó tanto revuelo? Manuel Sacristán. En esa época yo no sabía quien era, ni Marx ni Sacristán. Mi padre no me hablaba de esos temas. Había mucho miedo. Incluso me instruyó para que si en la escuela me interrogaban mis maestros o profesores yo tenía que decir que en mi familia todos creíamos en dios. El que un niño fuera ateo volvía a cualquier familia sospechosa. Así que sin saber quien era, me choqué con Marx. 

Ese trabajo de divulgación de Manuel Sacristán fue lo primero sobre Marx que yo leí en mi vida, a los trece años. Aunque no lo incluí en los agradecimientos, enmiendo mi error y aprovecho esta entrevista para agradecerle a la memoria de Sacristán el haber inoculado el virus... Pocos años después, todavía bajo dictadura militar, el virus cobró nuevos bríos gracias a un librito de filosofía de Georges Politzer y unas fotocopias grises y desgastadas de Michael Löwy sobre el pensamiento del Che Guevara. De allí en adelante... de la mano de Marx, del Che y de la militancia en el centro de estudiantes, ya no hubo retorno.

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Mariategui

—S. López Arnal: Marxismo, postmodernismo… ¿observa usted puntos de conciliación? ¿Por qué cree usted que una parte de la izquierda académica usamericana, por ejemplo, es tan partidaria del postmodernismo?

—N.K.: En mi opinión no creo que haya puntos de conciliación. Los marxistas coincidimos en algunos puntos con las descripciones posmodernas, no son inventos, dan en el clavo. Los fenómenos que ellos describen muchas veces son ciertos, son reales. Pero no suscribimos el balance posmoderno que termina celebrando lo que existe como el mejor de los mundos posibles. La gran falacia posmoderna consiste en pegar un salto ilegítimo entre lo que es y lo que debe ser. Habitamos la posmodernidad, es cierto que las identidades políticas están muy débiles, es verdad que debemos sobrevivir entre fragmentos deshilachados de cultura, no es falso que cada vez se lee menos y el pensamiento crítico apenas respira, que la esfera pública languidece, que el espacio plano de la imagen en video clip termina predominando sobre el tiempo profundo de la historia. Nada de eso es falso. Pero a los partidarios del marxismo, el socialismo y la revolución nos parece que esos fenómenos socio culturales constituyen retrocesos y poseen un carácter negativo. De ninguna manera nos alegramos, ni aplaudimos ni festejamos la mediocridad del reino posmoderno y su celebración del capitalismo tardío. 

En mi opinión, que no es sólo mía sino de muchos marxistas, el socialismo como proyecto integral de nueva cultura y nueva civilización, ni es el simple perfeccionamiento de la modernidad (donde vendríamos a completar lo que la burguesía no hizo) ni tampoco constituye un subcapítulo más refinado de la posmodernidad. Como proyecto integral de una nueva manera de vivir y establecer nuevos vínculos humanos la revolución socialista debería apostar a la superación tanto de la modernidad como de la posmodernidad.

¿Por qué ese tipo de pensamiento posmoderno tiene tanto éxito en la Academia de Estados Unidos? No lo sé en detalle, pero me imagino como posible respuesta que eso sucede por la derrota de la izquierda radical norteamericana que fue aplastada a sangre, dinero y fuego. Con pólvora y con dólares. No debemos olvidar que allí asesinaron desde a Malcolm X hasta Martín Luther King, pasando por el aplastamiento sistemático de las Panteras Negras a las que les introdujeron de manera planificada la droga como vía de neutralización política en sus segmentos juveniles y barriales más radicales. 
Muchos movimientos sociales estadounidenses contestatarios fueron reprimidos, sus dirigentes encarcelados (allí sigue todavía preso Mumia Abu Jamal, por ejemplo) y finalmente, mediante una serie interminable de mecanismos de dominación, fueron cooptados. El anticolonialismo radical y combativo de las Panteras Negras devino en la Academia norteamericana en los inofensivos “estudios poscoloniales”. La teoría crítica de la Escuela de Frankfurt (exiliada en EEUU), marxista y radical, se terminó transformando en los inocuos y asépticos “estudios multiculturales” y así de seguido. También el feminismo radical y el movimiento homosexual militante padecieron la ofensiva del estado burgués, la moderación y posteriormente la cooptación académica de la mano del posmodernismo y los “estudios de género”. No hay “democracia norteamericana”, eso es un mito. Lo que allí existe es un régimen neomacartista, opresivo y vigilante, como han denunciado desde el más intelectual Noam Chomsky hasta el más “técnico” Edward Snowden. ¿Por qué iba a quedar al margen de ese régimen de control y vigilancia la Academia estadounidense? También allí se sintió el talón de hierro del que nos hablaba Jack London...

—S. López Arnal:¿Es o no es esencial para usted la teoría del fetichismo marxiano? ¿Por qué?

—N.K.: Bueno, esa es la tesis central del libro que me costaría mucho resumir en dos renglones. La teoría crítica del fetichismo no sólo constituye el núcleo de la teoría del valor (columna central en la arquitectura lógico dialéctica de El Capital). Además sintetiza la concepción materialista de la historia, como han demostrado György Lukács en Historia y conciencia de clase o Isaak Illich Rubin en su formidable Ensayos marxistas sobre la teoría del valor. La teoría crítica del fetichismo recupera la teoría de la alienación superando cualquier posible esencialismo ahistórico por donde pudiera entrar dentro del marxismo la metafísica. Marx extiende esa explicación desde el ámbito de su crítica del mercado capitalista hacia el terreno de las instituciones políticas del régimen capitalista (en la cual la república parlamentaria resume un tipo de dominación anónima, impersonal, típicamente moderna y burguesa). La teoría crítica del fetichismo elaborada por Marx no sólo permite desanudar y desmontar los discursos de la economía política (de la clásica y científica así como también de la vulgar y apologética, desde el keynesianismo hasta los neoclásicos y neoliberales). También permite superar la crítica heideggeriana de la técnica y la crítica weberiana de la política moderna. El discurso crítico de Marx contra el fetichismo tiene un alcance explicativo muchísimo mayor que el de Heidegger, el de Weber, el de todas las variantes de la economía cuantitativa y el de la ensayística posmoderna. A partir de esa teoría crítica del fetichismo, Marx no sólo es el teórico de la explotación. También lo es de la dominación y el poder. Al menos eso intentamos demostrar en el libro.

—S. López Arnal: La Historia, en su opinión, ¿es un proceso sin sujeto ni fines?

—N.K.: En la obra de Marx se manejan varias nociones de historia según el nivel epistemológico de sus escritos y sus interlocutores. No es lo mismo cuando Marx polemiza con un político a cuando pretender hacer ciencia de largo aliento. En términos generales encontramos un primer concepto de historia como el devenir de una esencia perdida y alienada, un segundo concepto de una historia como proceso objetivo sujeto a leyes y un tercero que consiste en una concepción histórica que entiende a la historia como un proceso abierto, contingente y dependiente de la praxis y la lucha de clases. Creo que de esas diferentes nociones de historia, la que responde más fielmente al espíritu de la obra en su conjunto es esta tercera concepción, que Rosa Luxemburg resumió en una consigna extraída de Engels: “Socialismo o barbarie”. El futuro es contingente, está abierto, no está preasegurado de antemano. La dialéctica de Marx en su concepción materialista de la historia y su filosofía de la praxis no es sinónimo ni de “mito del origen” ni de teleología; es una dialéctica abierta a las contradicciones de la praxis humana y sus conflictos y a la intervención de los pueblos y clases en lucha. Las leyes que Marx describe y explica en El Capital son leyes de tendencia, campos de condicionamientos y posibilidades abiertas cuya resolución depende de la lucha de clases.

—S. López Arnal: No son pocas las páginas en las que usted se aproxima a la obra de Althusser (y de algunos de sus discípulos). ¿Qué balance hace de su obra?

—N.K.: Tengo por Althusser un gran respeto personal. Destaco algo que gran parte de sus epígonos, deudores y exegetas, habitualmente celebratorios y acríticos, curiosamente pasan por alto. Althusser fue un militante. Eso me atrae de él y me genera respeto. Creo que gran parte de sus epígonos no lo son, por eso no le llegan ni al talón. Viven de las glorias pasadas del maestro sin tener su brillo ni su profundidad. Imitan su escritura y sus giros expresivos, pero se nota a primera vista que les falta ese aliento y esa energía militante que movía internamente el pensamiento de Althusser. Al leer su autobiografía reconozco que se vuelve en un punto una persona querible. No obstante, nunca me han convencido sus tesis filosóficas, epistemológicas ni políticas. Cuanto más estudio a Marx y cuando más profundizo en el marxismo más lejos me voy de Althusser. 
Este libro sobre el que estamos hablando en gran medida presupone una crítica dura del legado de Althusser, de su pretendida “filología”, que tanto prestigio le otorgó en su época pero que hoy se cae a pedazos y resulta ya insostenible si estudiamos los materiales originales de Marx tal como éste los fue escribiendo en sus varias redacciones de El Capital.
No lo que Althusser le hacía decir a Marx para “completarlo”, para darle, supuestamente, la filosofía que “le faltaba a Marx”. Althusser nunca entendió, por ejemplo, la teoría del fetichismo en El Capital. La pretendió reducir a una reminiscencia juvenil de la teoría de la alienación o a una hipótesis subsidiaria de la teoría epistemológica de la ideología. 
En ambos casos se le escapaba completamente su nexo con la teoría del valor a través de la noción fundamental de “trabajo abstracto”, el gran descubrimiento teórico de Marx. Creo que al final de su vida, en un arranque de sinceridad, el propio Althusser no sólo fue tajante con su movimiento y su propia escuela a la que no dudó en criticar por sus “imposturas” sino que además, en 1988, reconoció explícitamente que Marx en toda su obra y a lo largo de toda su vida jamás se desentendió de la dialéctica... por lo tanto su famosa “ruptura epistemológica” se evaporó por arte de magia. Creo que muchos de sus discípulos han bebido y se han alimentado de sus equívocos premeditadamente antidialécticos (tanto los de juventud como los posteriores a su libro Elementos de autocrítica) y no resulta casual, como ha reconocido el profesor Emilio De Ipola (uno de sus principales epígonos y seguidores en Argentina), que de la mano de Althusser... se fueron del marxismo. 
Gran parte de las metafísicas “post”, enemigas a muerte de toda concepción social dialéctica, son herederas vergonzantes del maestro, inconfesadas e ingratas por no reconocer su deuda. Pero insisto. Todas mis críticas, que son muchas y numerosas, no opacan algo que nunca dejo de reconocerle, tanto a Louis Althusser como a su principal discípula, traductora y divulgadora latinoamericana, Marta Harnecker: su carácter militante. Los voceros académicos actuales de esta escuela, ahora conocida como “post”, no lo son y si son militantes, están enrolados en causas sumamente alejadas del proyecto socialista y comunista. Usan el traje, la corbata y los zapatos prestigiosos de Althusser pero les quedan bastante mal. Parecen imitadores de barrio.

—S. López Arnal: No es que esté ausente, desde luego que no, pero déjenme preguntarle por Engels. ¿Es un segundón? ¿No hay comparación posible entre la importancia de Marx y de su amigo?

—N.K.: El mismo Engels reconoció que no alcanzó el brillo ni la genialidad de Marx. No obstante, además de tener una personalidad entrañable y en muchos casos más “moderna” que Marx (pensemos, por ejemplo, su amor con una humilde chica irlandesa, en esa época un escándalo para cualquier familia burguesa alemana o inglesa), Engels hizo aportes perdurables a nuestra tradición. Recordemos su descubrimiento de una corriente revolucionaria dentro del cristianismo, precursora de lo que hoy sería la teología de la liberación, cuando analiza las guerras campesinas en Alemania. 
O sus observaciones críticas sobre la dominación patriarcal, precursoras del feminismo marxista. Sus análisis de los fenómenos de la guerra, problemática que manejaba tan bien que recibió el sobrenombre de “general” por parte de la familia de Marx. 
O su fundacional análisis crítico de la economía política en su “genial Esbozo”, anterior e inspirador de la mirada crítica del propio Marx. Precisamente con Manuel Sacristán diría que gran parte de los errores y tergiversaciones que se construyeron posteriormente sobre la filosofía del marxismo, convirtiéndola en una metafísica “materialista dialéctica”, no pertenecen tanto a Engels como a la historia trágica posterior del movimiento socialista y comunista. En esa época posterior se tomaron escritos exploratorios de Engels o redactados en un tono polémico como si fueran “la Biblia” del marxismo, deshistorizándolos y descontextualizándolos. Pero eso no fue culpa de Engels.

—S. López Arnal: Le señalo una casi ausencia: Jenny Marx. ¿No es también la compañera de Marx una parte esencial de su vida, de su praxis política e incluso de su obra?

—N.K.: Es verdad que sin esa mujer entrañable que lo enamoró desde muy jovencito, que abandonó su vida burguesa para compartir con Marx toda una vida de militancia, penurias e investigación, el autor de El Capital no habría sido quien fue. Compartió y estuvo codo a codo en todas sus luchas y batallas. Desde las más “políticas” y famosas, hasta la lucha cotidiana por sobrevivir en el exilio sin un centavo en los bolsillos, con hijos que se morían y la pareja no tenía ni para comprarles un cajón, empeñando hasta las sábanas. Todas esas luchas las pelearon juntos. ¿Quién puede sobrevivir en soledad? Cuando ella se murió Marx prácticamente se dejó morir de tristeza. Fue un golpe del que no logró reponerse. Y no era un hombre viejo, recién había pasado los sesenta años. Los datos biográficos de Jenny, por lo menos en las biografías clásicas de Mehring y Riazanov, no suelen ser destacados. Recién en los últimos años han comenzado a aparecer estudios biográficos tanto de su compañera Jenny como de sus hijas. Mucho queda por investigar en esa temática.

—S. López Arnal: Para usted, desde luego, Marx no es un perro muerto. ¿Señalaría algún error en su obra?

—N.K.: El principal, desde nuestro punto de vista, su errónea apreciación de Simón Bolívar, como tratamos de analizar en Simón Bolívar y nuestra independencia (Una lectura latinoamericana). Sin duda ese trabajo de 1858 sobre el Libertador americano constituye su peor artículo en el conjunto de una obra brillante. También apuntaría su inicial eurocentrismo que no fue un “error” sino todo un paradigma de análisis, en gran medida superado a partir de la década de 1860, como intentamos demostrar en Nuestro Marx pero también en el último capítulo de Marx en su (Tercer) mundo.

—S. López Arnal:¿Cómo se relacionan en su aproximación a la obra del clásico el estudio de sus teorías y las prácticas políticas transformadoras en América Latina?

—N.K.: Toda nuestras aproximaciones a Marx y El Capital las hacemos desde las coordenadas ideológicas del marxismo latinoamericano sin por ello renunciar a lo mejor y más radical del marxismo revolucionario europeo, tanto del marxismo occidental como de obras y pensadores del este europeo, como son los casos de Isaak Rubin, Karel Kosik, Jindrich Zeleny entre muchos otros y otras. El marxismo de América Latina (no sólo el marxismo en América Latina) posee una larga historia que en tan corto espacio resulta imposible de resumir. Desde la obra de José Carlos Mariátegui hasta la teoría marxista de la dependencia en sus corrientes más radicales, como por ejemplo en los escritos y análisis de Ruy Mauro Marini. De toda esa historia los puntos más altos, sugerentes y perdurables seguramente han sido Mariátegui y el Che Guevara. Recién hoy en día estamos publicando la obra todavía inédita de Guevara, sus manuscritos de lecturas marxistas del período de Bolivia... (cuando los cuadernos se interrumpen por su asesinato). Para sintetizar le diría que en nuestro proyecto de investigación nos hemos propuesto estudiar a Marx y sus recepciones, reapropiaciones y derivaciones latinoamericanas. Son dos desafíos paralelos que nos multiplican las tareas de investigación, el tiempo de estudio y el trabajo, pero a los latinoamericanos no nos queda más remedio que encarar esa doble perspectiva al mismo tiempo.

—S. López Arnal: Habla usted en ocasiones de la lógica dialéctica. ¿Es una lógica alternativa a la lógica formal? ¿No cree usted entonces en el principio de contradicción?

—N.K.: Ese fue un largo debate de la década del ’50. A mí me sirvió mucho estudiar aquel libro de Henri Lefebvre Lógica formal, lógica dialéctica porque retomando los Cuadernos filosóficos de Lenin sobre la Ciencia de la lógica de Hegel, Lefebvre despejaba muchas incógnitas como la que usted me plantea. La lógica dialéctica no anula ni aplasta a la lógica formal (sea en su capítulo aristotélico clásico, sea en su capítulo matemático contemporáneo), sino que en todo caso delimita su campo de aplicación. En términos generales tiendo a pensar que la lógica dialéctica constituye una herramienta fundamental para los estudios sociales y para tratar de pensar los procesos históricos, sociales y políticos, repletos de contradicciones, a veces antagónicas, a veces no antagónicas. El soporte lógico de un programa de computación está articulado a partir de la lógica matemática. No me imagino cómo funcionaría una computadora violentando esa lógica binaria que excluye la contradicción. Pero a la hora de comprender las luchas sociales, los procesos revolucionarios, las contradicciones entre las clases sociales y los enfrentamientos políticos entre la revolución y la contrarrevolución, las diferencias no antagónicas entre potenciales aliados y las contradicciones insalvables e irreconciliables entre campos enemigos, la lógica matemática seguramente nos serviría de muy poco.
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—S. López Arnal: Marxismo, comunismo… ¿Se puede ser comunista y no ser marxista? ¿Se puede ser marxista y no ser comunista?

—N.K.: Aquí entra en juego la lucha por el significado de las palabras. Marx y Engels denominaron al famoso Manifiesto de 1848 “comunista” porque el término comunista tenía un sabor más militante y combativo, como reconoce el historiador Cole. En aquella época había muchas sectas (quizás como ahora..., no lo sé), algunas se llamaban “socialistas”, otras “socialistas verdaderos”, otros “comunistas”. Marx y Engels se sintieron más atraídos y cercanos a los grupos de obreros militantes que a los filósofos genéricos, por eso denominaron ese texto programático (escrito a pedido de los obreros revolucionarios... como demuestra Riazanov) con el nombre emblemático “comunista”. Luego los nombres fueron cambiando. En tiempos de la segunda internacional un revolucionario radical como Lenin o una revolucionaria extrema como Rosa Luxemburg no dudaban en autocalificarse de.... ¡”socialdemócratas”! Hoy eso daría risa. 

Más tarde, con la traición de la socialdemocracia durante la primera guerra mundial, el asesinato vil y bochornoso de Rosa Luxemburg a manos de los socialdemócratas alemanes, etc., el término adquirió una connotación absolutamente peyorativa. Hoy en día la socialdemocracia directamente se ha hecho neoliberal. No tiene nada de socialista, ni siquiera el nombre. ¿Qué quedó del término “comunista”? Sufrió un gran desprestigio a partir del stalinismo... las matanzas dentro de la propia familia de revolucionarios... tanto en la URSS como incluso en la guerra civil española. En el caso argentino se dio la tremenda tragedia que el partido que se llamaba y era conocido como “Partido Comunista” tuvo 106 militantes secuestrados y desaparecidos en 1976 pero a pesar de esa abnegación y esa entrega de su militancia su dirección política apoyó a la dictadura militar del general Videla. Trágico, inexplicable, delirante, loco, como quiera pensarse. Pero la apoyó. Hoy eso está fuera de discusión. 
Los documentos y publicaciones de esa época son tremendos. Incluso una nueva camada de dirigentes del PC hizo en 1986 una autocrítica pública reconociéndolo. Entonces el término está cargado de connotaciones no siempre positivas. Sin embargo, en Argentina otras corrientes políticas intentaron disputar el término y el nombre. Por ejemplo, el máximo ideólogo del peronismo revolucionario John William Cooke, amigo del Che Guevara y él mismo marxista, estrecho aliado de la revolución cubana y partidario de la lucha armada, llegó a escribir “en la Argentina los comunistas somos nosotros”. Por su parte Mario Roberto Santucho, líder de la insurgencia guevarista argentina del PRT-ERP también se auto pensaba a él y su corriente política como comunista y llamaba a la unidad al Partido Comunista para que este último se incorporara a la lucha armada por el socialismo y contra la dictadura. Pero como el PC tenía otra posición política y otra estrategia, le daba la espalda... En fin. Muchas discusiones donde los nombres, símbolos y denominaciones no siempre se correspondían con las estrategias políticas. En el resto del continente, hubo “comunistas” (así se autodenominaban) que se opusieron a la revolución cubana y a la revolución sandinista...

Por eso creo que la respuesta a su pregunta debe darse históricamente. Los nombres están impregnados de debates históricos. En mi opinión Marx es un pensador comunista. Nuestro proyecto político de alcance mundial es a largo plazo y a nivel estratégico y por eso asume un carácter comunista. Pero los nombres históricos concretos y las denominaciones que adquiere ese proyecto estratégico varían de país en país, de acuerdo a las tradiciones culturales, a los debates del movimiento popular, a las polémicas... Creo que lo que hay que tener claro es el rumbo estratégico. Los nombres van cambiando... Un nombre en sí mismo no define nada. Toni Negri vive hablando de “comunismo” mientras en la vida real se limita a proponer tímidas reformas que no molestan a ningún poderoso ni le quitan el sueño a ningún empresario. Lo que queda, más allá de los nombres y las denominaciones, es el proyecto y la estrategia revolucionaria, anticapitalista, antiimperialista, por el socialismo, para intentar construir una nueva sociedad y un conjunto de comunidades libremente asociadas a escala mundial sin clases sociales ni policía o ejército, sin Estado, sin explotadores ni explotados, y donde intentaremos acabar con todas las formas de dominación. Nunca llegaremos a construirla siendo “amigos de todo el mundo”. Alguien se va a enojar... Habrá que enfrentarlo. Habrá que tener una estrategia de poder... sino volverán a ganar los Pinochet... y todo terminará en una nueva tragedia. Ese proyecto estratégico de cambios sociales radicales a escala mundial es el objetivo a largo plazo. En el medio deberemos ir luchando por iniciar la transición hacia esa superación del capitalismo. Si lo tenemos claro, los nombres y denominaciones no serán un problema.

—S. López Arnal: Marx, afirma usted, no sólo es el teórico de la explotación sino también del poder y de la dominación. ¿Nos señala algunas de sus tesis más esenciales?

—N.K.: En primer lugar, el marxismo no es una teoría de los “factores”. El factor económico, el político-jurídico y el ideológico. Ya Antonio Labriola le demostró a Aquiles Loria que marxismo y teoría de los factores son dos universos teóricos completamente distintos. La sociedad capitalista constituye un conjunto de relaciones sociales estructuradas históricamente. Marx intenta pensar la dominación en todas las relaciones sociales, no sólo en “el factor económico”. Eso en primer término. En segundo lugar, Antonio Gramsci se adelantó cuarenta años a Vigilar y castigar de Michel Foucault cuando planteó en el cuaderno Nº13 de sus Cuadernos de la cárcel que la política y el poder no son cosas sino relaciones. Pero Gramsci dio una explicación mucho más rica que la de Foucault. No sólo son relaciones “en general” sino que son relaciones de poder, de enfrentamiento y de fuerza entre las clases sociales. Bien, entonces cuando Marx, en una célebre nota al pie del capítulo 25 del tomo primero de El Capital nos alerta que todas las categorías son relaciones sociales (el valor, el dinero, el capital, etc.) lo que nos está diciendo es que son relaciones sociales de producción y al mismo tiempo de fuerza, enfrentamiento y de poder entre las clases sociales. Por lo tanto, El Capital nos habla de relaciones de producción —aquellas que nos permiten diferenciar una época histórica de otra— que al mismo tiempo son relaciones de fuerza y de poder entre las clases sociales. Por ejemplo el dinero no sólo no es un pedazo de lingote de oro alojado en la bóveda de un banco central ni un pedazo mágico de plástico de una tarjeta de crédito que por sí mismo, sin trabajo alguno, genera más dinero. El dinero expresa en realidad una relación social de producción generalizada en la cual se enfrentan clases sociales. Cuando hay inflación los ceros no suben de forma automática en los billetes por arte de magia. Lo que se expresa en la inflación, por ejemplo, es una relación de fuerzas donde una clase social pretende y se propone domesticar y dominar a otras clases sociales. De esta forma el dinero pierde su “extrañeza”, su carácter aparentemente “mágico” y se vuelve mucho más comprensible. La burbuja financiera expresa relaciones de poder y de fuerzas. No tiene nada de mágico ni de místico. El capital se mueve sin restricciones porque la clase obrera fue golpeada y derrotada en la lucha de clases. Ni el dinero ni el capital ni el mercado giran en sí mismos. No son comprensibles independientemente de la producción social pero tampoco al margen de las relaciones de poder y de fuerza entre las clases sociales. A escala nacional y a escala planetaria.

—S. López Arnal: Por último, para iniciar la lectura de Marx, ¿por dónde deberíamos empezar en su opinión?


—N.K.: En su momento escribimos Marxismo para principiantes y allí intentamos aportar distintas vías posibles de introducción a Marx, según sea el interés del lector o la lectora. Lo mismo intentamos hacer en Introducción al pensamiento marxista también publicado con el título Aproximaciones al marxismo. Habría muchas vías posibles. La única vía introductoria no es el prólogo de 1859 a la Contribución a la crítica de la economía política... Existen varios caminos alternativos. El marxismo es un universo abierto, probablemente el más interesante y sugerente de nuestra época, donde a contramano de la mediocridad actual, cada uno puede encontrar su propio camino y “elegir su propia aventura”. Es decir, encontrarle un sentido a su propia vida.