A lograr movilización y crear conciencia popular

A lograr movilización y crear conciencia popular

El MAPU no se rinde

El MAPU no se rinde

48 años de lucha

48 años de lucha

«

MAPU: 46 AÑOS LUCHANDO, CREANDO PODER POPULAR

«

POR LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS Y LOS TRABAJADORES

«

No + AFP, No + migajas, renacionalización del cobre y del agua, educación gratuita, estatal y de calidad:

A ORGANIZAR UN GRAN PARO GENERAL


«

EL MAPU SALUDA AL MPT
EN SU QUINTO ANIVERSARIO 5 de abril 2009-2014

UNIR LAS LUCHAS PARA QUE LOS PUEBLOS Y LOS TRABAJADORES MANDEN

domingo, 16 de febrero de 2014

Las causas de la campaña de violencia desatada por factores fascistas en Venezuela

Estimad«s amig«s,
Enviamos documento que en buena parte explica las causas de campaña de violencia desatada por factores fascistas en Venezuela.

Las corporaciones mediáticas, nada nuevo, toman partido por las fuerzas neoconservadoras desatadas ante la eminencia de que el Gobierno venezolano tome el control definitivo de los petrodólares. Chávez tomó el control del petróleo, e inició un proceso de control financiero estableciendo el control cambiario, ahora corresponde al Presidente Maduro finalizar la tarea. Tomar el pleno control de las riquezas financieras es absolutamente indispensable para un nuevo modelo económico productivo.


Miren las manos del Comandante”

Lo que no se ve en el conflicto por el dominio del petróleo y el afán imperial en destrozar proyectos liberadores en América Latina.


            La edición que usted tiene en sus manos contiene la suma de aquellas áreas y aspectos de la realidad venezolana y en buena parte de Latinoamérica que reflejan, sin duda, el avenimiento de cambios, algunos mas, otros menos, pero en su conjunto, reveladores de un resurgir de fuerzas y acciones políticas que dan a esta inesperada Latinoamérica, un nuevo perfil de rebeldía y retoma de las siempre postergadas ansias de la integración como iniciativa indeclinable ante la histórica necesidad de espacio y mapa propio.  

            Desde cualquier punto de vista, incluso considerando los defectos y limitaciones, errores y omisiones, inevitables en cualquier obra humana, sobre todo cuando se trata de la política, son transformaciones sustanciales, algunas trascendentes para el continente nuestroamericano y para el pueblo venezolano.
            La principal, la más valorable, quizá por ello la más incómoda para Washington y los centros del poder imperialista mundial, es el grado avanzado de soberanía alcanzado por República Bolivariana de Venezuela. Esto es inestimable en términos geopolíticos e históricos, porque siembra el principal de los temores: que otros pueblos sigan el ejemplo bolivariano y sumen más soberanía a Latinoamérica, o lo que es lo mismo, que EEUU pierda más poder sobre nuestros territorios, pueblos y sistemas de gobierno, y por supuesto, dominio neocolonial sobre nuestros recursos naturales.
            En el corto lapso de década y media, América latina logró configurar un espacio geopolítico de influencia, determinación endógena y resistencia. Ejemplos avanzados de ellos son UNASUR, CELAC, ALBA y PETROCARIBE. Organismos  impensables hasta finales del siglo XX. La mejor medida de su valor histórico se revela en que todos contienen todo aquello que Estados Unidos rechaza. Y lo que más enfada: tienden a sostenerse en el tiempo como entidades latinoamericanistas con voz tronadora ante sus propios pueblos y ante el mundo. Y resalta claramente que el proceso revolucionario venezolano ha tenido mucho que decir en esta inédita situación.
            Ni a sus enemigos más enconados les cabe duda, que Hugo Chávez estuvo en el centro de estos procesos y en la determinación del andamiaje de las principales iniciativas sociales, políticas, económicas y geopolíticas de esta época de cambio. Su insurgencia, proyecto, propuestas y sus apuestas, coinciden cronológicamente con la aparición de la nueva y sorprendente relación de América latina con EEUU. Allí siguen latiendo señales fuertes, claras y sostenidas de la decadencia del gran hermano, o como mínimo de una reducción de su capacidad anterior. Ya no puede, aunque quiera, oponerse a sangre y fuego con la misma impunidad que lo hizo durante un siglo, a la libre determinación de los pueblos latinoamericanos, o por lo menos, de una parte de ellos.
Por primera vez desde los tiempos de Lázaro Cárdenas y algún otro como el general peruano Juan Velasco Alvarado, el petróleo, esa poderosa arma del siglo XX, pudo servir como apuntalador de una geopolítica opuesta a la del imperialismo. Por lo menos desde tres vertientes:

            A) PetroCaribe, por ejemplo, no se limita al comercio, se trata de un pacto geopolítico a largo plazo, sin control de EEUU,
            B) Venezuela logró desplazar con PetroCaribe, a los consorcios mafiosos instalados en Miami, dedicados a expoliar con la factura energética a los pequeños países del Caribe continental e insular,
            C) Para Washington resulta insoportable que 100 años de dominio neocolonial sobre el petróleo venezolano, se esfumen en sus narices, en apenas 14 años de estrategia "chavista", tanto que hoy se ve obligado a extraer recursos en su propio territorio, acción que va contra los  conceptos y propósitos de capitalismo y sus modalidades de expoliación a países y pueblos latinoamericanos.
La revolución bolivariana junto a los proyectos progresistas continentales  logró perforar los esquemas de dominación de organismos imperiales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, el CIADI y el CIDH.
La suma y la dinámica de los avances abrieron una nueva oportunidad histórica para despojarnos del dominio del Norte. Esa novedad tiene como un componente subjetivo, la aparición de líderes creíbles, formados y convencidos; al mismo tiempo que la insurgencia de un discurso aglutinante, proyectos nacionales y de integración continental.
Uno de los resultados ideológicos más importantes, es que por vez primera vez se puede hablar abiertamente en América latina, del socialismo como la opción al desastre económico, social y ecológico del capitalismo depredador. Esta consideración e irrupción histórica genera serias perturbaciones en el esquema tradicional ultraconservador con el que los EEUU impusieron su ley y trastorna en grado no menor el funcionamiento del sistema mundo en Latinoamérica.
Este debate tiene vivencias inconfundibles. Bill Clinton, expresidente norteamericano, dijo una vez: "La economía, estúpido, la economía". En los mismos años, desde la acera contraria, con otra concepción de la vida y la sociedad, Hugo Chavez le respondió: "La política, pueblos, la política". Y fue la política. Es que en el fondo de este debate se enfrentan dos modelos. El del capital contra todas las especies vivientes, el capital que acumula dinero y destruye la naturaleza, que castiga pero no combate la pobreza, y el otro modelo, el que contribuye a la búsqueda de la felicidad social. Ha tocado nuevamente a Venezuela ser el escenario del enfrentamiento entre modelos, solo que los venezolanos, esta vez, y desde 1989 decidieron convertirse en actores y decisores.

Fue en Caracas el 27 de febrero de 1989 cuando un pueblo reverberante advirtió  a los exégetas neoliberales que no les daría paso franco, no al menos en Venezuela. Luego llegó Chávez y dio rostro a ese histórico reclamo. Arbenz, Allende, Bishop, Goulart, Torrijos, Velasco y otros fueron apartados con violencia dejando en mengua los proyectos de liberación política y económica. Chávez, al contrario resistió y propuso acciones audaces exitosas, y lo más acuciante para los EEUU, durante quince años Chávez desarrolló el ideario de que era posible ser nosotros mismos.


A modo de ejemplo. La revolución bolivariana; la revolución ciudadana liderada por Rafael Correa en Ecuador; la revolución indígena boliviana con Evo Morales motorizando; Daniel Ortega en Nicaragua; y antecediéndoles, Fidel desde la bloqueada Cuba; y por algún tiempo Manuel Zelaya en Honduras, todos en conjunto han roto un mito liberal, según el cual, “la...inclusión solo se logra con crecimiento de la economía", o como lo llaman los especialistas, el PBI.

Hugo Chávez invirtió esa lógica. Impulsó la tesis de la inclusión social como una fórmula viable al mundo en desarrollo para alcanzar el crecimiento sostenido, sustentable y decente. El punto de partida de ese cambio fue el involucramiento del pueblo en la política, la mejor manera de mostrar el corporativismo tal cual es: una manada de capitalistas ansiosos de poder político, para acceder al reparto de las riquezas creadas por el pueblo y el Estado.

El capitalismo demuestra su debilidad, fragilidad y contradicción letal en su basamento económico al apoderarse de la riqueza por acumulación y por apropiación dejando a los pueblos en orfandad pero tal condición, por constante histórica humana, siempre generó la reacción revolucionaria, especialmente en Latinoamérica: Europa, carente de recursos naturales y agotada como estaba al culminar la segunda guerra se echo a los brazos del gran hermano, lo demás, es conocido.

Frente a eso, el gobierno bolivariano decidió recuperar el petróleo y su industria. Modificar la propiedad de la tierra, restándole capacidad de apropiación al capital. Y fue por mucho más. Comenzó a competirle, desde el Estado en la producción de bienes y servicios. Misiones como Agrovenezuela y la de Vivienda, dos ejemplo reveladores, son parte de las grandes inversiones para la producción y reproducción social de escala.
            Para cambiar la relación de fuerzas impuesta hasta 1999, se redujeron paulatinamente, pero sin pausa, las estructuras neoliberales de Venezuela. Logró la revolución reducirle capacidad operativa a sus principales operadores y quintas columnas institucionales: FEDECÁMARAS, LA CONFERENCIA EPISCOPAL, CONSECOMERCIO, VENANCHAM, CEDICE, IESA, SECTOR BANCARIO, FEDENAGA.

            Al mismo tiempo, mediante procesos dolorosos, esforzarse hasta el colapso físico en la insalvable tarea de desmantelar los enclaves de poder fácticos que influían decisivamente en PDVSA y en las Fuerzas Armadas Nacionales. Así Chávez logró revertir el proceso sostenido de dominación ideológica por el Departamento de estado y el Pentágono en estos dos factores claves.

El odio imperial no se hizo esperar. Consiguió en Venezuela voluntades políticas y económicas díscolas que le hacen el juego a los intereses foráneos. Desde el inicio del Gobierno de Chávez los EEUU no dan respiro al proyecto bolivariano que ha llegado mucho más allá de lo imaginable y soportable para Washington.

Por estos días candentes, la violencia desatada por los factores neoconservadores venezolanos resalta el hecho de que Chávez logró arrebatarle el petróleo a los EEUU y a los satrapillas locales, no así, le quedó corto en el tiempo el propósito de quitarles también los petrodólares, es la tarea que corresponde ahora al Presidente Nicolás Maduro, y lo ha asumido con mano férrea. El control de cambio financiero entró en fase de no retorno, afinando mecanismos y estrategias que, innegablemente, ha traído inconvenientes, pero el plan de apoderamiento de las divisas por parte del estado es clave para un cambio en las estructuras económicas.

Y no es poco quitarle al imperio el manjar de más de de 300 mil millones de barriles de petróleo a flor de tierra y cerca, muy cerca de las refinería usamericanas. La familia Saud ha complicado la papeleta geopolítica a los EEUU en el Golfo. China y Rusia acechan. Hoy las potencias más proclives a perder influencia sobre las reservas energéticas del medio oriente son los entramados geopolíticos occidentales. En nuestro hemisferio está la respuesta a la avidez petrolera de Washington, específicamente en Venezuela. El problema es que los venezolanos han aprendido en quince años a aferrarse con uñas y dientes a su petróleo.

Los EEUU y la burguesía importadora venezolana, no teniendo el petróleo y los petrodólares pasan a ser una entelequia política; he allí la furiosa reacción. Fracasó la MUD, patético Frankenstein sucesor de la no menos patética “coordinadora democrática”, a la vez digna hija de la estrafalaria súmate. Con estos engendros, los EEUU, dos gobiernos europeos y una multitud de tenebrosas ONGs han echado dinero en masa en saco roto.

Desaparecida la MUD, tres corrientes neoconservadoras se disputan los favores económicos provistos por los entes mencionados, Quien mas violento, mas favorito a quedarse con la torta. Tres millones de dólares ingresaron durante el período 2011 a 2013 a las arcas de la satrapía y el proconsulado criollo para propósitos anclados en más iracundo fascismo.

A John Maisto, un ex embajador yanky en Caracas, se le ocurrió decir en un cable privado al Departamento de Estado: "...No presten mucha atención a lo que Chávez dice, miremos sus manos...".

Quince años después, sin que Maisto lo hubiera imaginado y con Chávez ausente, su informe resultó revelador, y su frase, "miremos sus manos", se convirtió en un homenaje involuntario e indeseado, a la obra del Comandante, y los proyectos liberadores antineoliberales avanzan, a veces bajo fuego e iracundia, pero avanzan. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario