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domingo, 26 de octubre de 2014

Reforma educacional para que todo siga peor


HERVI LARA· HOY 23:10
COLUMNAS
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Hervi Lara_X




La educación debe tender a fines trascendentes, a través de un proceso educativo, de su regulación y de su realización.  Esto significa distinguir entre fines y metas.  El fin último de la educación es la humanización a través del diálogo del educando con el mundo.  El diálogo implica decir la propia palabra, lo que es un derecho de todo hombre, pues a través de ella se expresa su ser.  Negar la palabra a otro es negarle su derecho a ser.  Es, entonces, válido preguntar: ¿cuáles son los conceptos fundamentales del proyecto de reforma educacional en curso?  ¿Puede haber una auténtica educación en el marco del neoliberalismo?  ¿Quiénes participan de las discusiones?  ¿Qué valores se proponen?  ¿No es más bien una maniobra para aminorar las presiones de los estudiantes y del movimiento social?
No es educación un proceso que no es liberador y si no está centrado en la esencia humana, pero que, en cambio,  sí está centrado en función exclusiva de un crecimiento económico que concibe al hombre como un recurso más, entre muchos otros objetos y que hace abstracción del contexto mundial y del contexto político y social, pues como afirmara José Ortega y Gasset, “la escuela, como institución normal de un país, depende mucho más del aire en que íntegramente flota, que del aire pedagógico, artificialmente producido dentro de sus muros”.
Como se ha hecho habitual, la prensa expone titulares sobre las deficiencias del sistema educacional.  Es así como el diario “La Segunda” del 7 de octubre pasado destacaba, como noticia novedosa, que el Simce Escritura, rendido en octubre de 2013 por alumnos de Sextos Básicos (213 mil escolares de entre 9 y 10 años), focalizó su evaluación en la capacidad de producir un texto.  Según el Secretario Ejecutivo de laAgencia de Calidad de la Educación, se habrían observado poco desarrollo de ideas y vocabulario, escaso uso de conectores, malas ortografía y puntuación.  El test, además, entrega indicaciones pedagógicas para que los profesores trabajen las deficiencias detectadas en cada colegio.
Al respecto, pareciera haberse olvidado que en 1976 se estableció el municipio como el espacio para ensayar el proceso de descentralización.  El DFL 3.063 de 1979 expresó el traspaso de los colegios fiscales a los municipios.  El DFL 3.476 de 1980 permitió el acceso a subsidios directos del Estado a particulares que administraran escuelas y liceos.

Y así también la educación ha abandonado la reflexión filosófica, cambiándola por un modelo economicista y por la ideologización neoliberal, bajo rótulo de despolitización, encastillando la educación en la sala de clases, al margen de la historia.

La  municipalización introdujo el mercado en la educación, considerándose natural la existencia de tres tipos de escuelas, acrecentándose la desigualdad.  También pareciera olvidada la Directiva de Educación de Pinochet de 1979, que estableció la Educación Básica para “formar buenos trabajadores”, que sepan leer y escribir, manejen las cuatro operaciones aritméticas y conozcan nociones de historia y geografía de Chile.  La Educación Media y la Educación Superior serían de excepción y “quienes accedan a ella, deberán pagar por tratarse de un privilegio”. Después de 1990, nada ha cambiado.  Al contrario: la “democracia” ha traído más ventajas para la “industria” educacional.
Es así como la tarea fundamental de la educación ha sido la reproducción de la desigualdad.  Y así también la educación ha abandonado la reflexión filosófica, cambiándola por un modelo economicista y por la ideologización neoliberal, bajo rótulo de despolitización, encastillando la educación en la sala de clases, al margen de la historia.  Es por eso que han proliferado los cursos de especializaciones técnicas, de innumerables asesorías pedagógicas descontextualizadas y sin sentido, todo esto acompañado de la permanente amenaza de cesantía y de tratos arbitrarios.
No han sido los profesores los responsables de las destrucciones del sistema educacional y del sistema universitario.  Ha habido decisiones políticas de organismos financieros internacionales a los que obedecen los gobiernos.  Y los organismos internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio, a su vez, obedecen a los intereses de las empresas transnacionales y que han designado a Chile como territorio de extracción de materias primas.  Para ello no se necesita un pueblo educado, porque basta con la enseñanza de una pequeña élite encargada de resguardar el sistema económico.
¿Qué han hecho y qué han dicho sobre esto los llamados expertos, los especialistas, los académicos, los burócratas, los consultores, los asesores, los investigadores?  Ellos han profitado con la explotación y el descrédito  ejercidos sobre el profesorado.  Han sido cómplices de la destrucción de la Educación Pública, así como de la deformación de varias generaciones de profesores.  Y, sobre todo, son cómplices de la pérdida del sentido de la vida de gran parte de la juventud, cuyas familias viven con la esperanza de una existencia distinta a la actual y que han sido cínicamente engañadas.
Por Hervi Lara
Santiago de Chile, 21 de octubre de 2014.

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